Lo más clásico del toreo, El toreo de manos bajas

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FOTO 1. El hermoso y cade

Echamos una mirada al toreo que más nos gusta, al que más impacta, sobre todo ahora en que surge la innovación de la que todos pretenden ser creadores, justificándose claro en querer aportar algo en el renacimiento de las artes; la creación de una nueva normalidad. Es por ello que hemos querido dedicar estas líneas a lo que resulta lo más clásico de la lidia que se inicia con los lances de recibo con el  capote: mandiles, delantales – les llaman otros – las inmortales Verónicas, se dice así de este lance que rememora la escena en que la buena y piadosa mujer limpió el rostro de Jesucristo durante la Pasión, para ello acercó sus manos y bajándolas limpió con su manto el sudor y sangre del rostro de Cristo. Verónicas que casi siempre se rematan con una “media” que sí es como esta de la foto, es monumental.

FOTO 2 DOS. ESTA ES LA 2. Mora

 

Que difícil resulta aunar, arte, naturalidad y sencillez. Eso se consigue con el toreo de manos bajas. De seguro al hablar, apreciar esto, se habla del Toreo antiguo, clásico y más sí se asevera la evidencia de que clásico es lo que perdura al paso de los años. Podrán y están apareciendo multitud de modismos, estilos churriguerescos con capotes y muletas, pero entre más se pretenda torear con garigoleos, más firme y perdurable resultará el toreo clásico, el arte inconmensurable de templar con manos bajas. El relajamiento total al ver, sentir pasar el par de pitacos cerca de la taleguilla. En la foto un remate de manos bajas con sello personal que dice: “Morante”.

3. Antonio Ferrera

¡Eso es todo! Bien puede titularse esta fotografía del Matador Antonio Ferrara se trata de un tentadero en la casa ganadera Borrego, ejecutando con poder, sentimiento y mando, – claro que se requiere tener estas facultades –  tremendo doblón. La mano derecha muy baja y con la mandona izquierda señalando con energía la salida. Día con día,  Ferrara se consolida como una auténtica Gran Figura y ponemos “Gran” dado que ahora un cualquiera se dice, se siente figura.

FOTO 4. Una fotografía

 

Para aquellos irracionales que con un odio atávico persisten en su necedad de solo querer ver maltrato; negando todo contenido artístico en el toreo, se les pide, de favor, que den una explicación a esta fotografía; ya histórico disparo con la firma de Pablo Cobos en la que vemos a Julián López “El Juli” en la Plaza de Las Ventas, con el toro “Licenciado” criado en las dehesas de “Alcurrucen” Véase, apreciamos con sentimiento la nobleza, celo y a la vez codicia con la que el astado “mete la cabeza” hablando en términos taurinos, con entrega absoluta; pero- y esto es muy importante – entrega no en términos de sacrificio o dominación. Entrega para ser participe activo, emocionado también del bello encuentro de Tauro con el hombre, tal como aparece en los primeros murales rupestres.

 

Los niños toreros también torean de manos bajas.

 FOTO 5. Marcos Pérez

Se llama Marcos Pérez ya todos los taurinos hemos retenido su nombre y tenemos en mente la gran ilusión que a él le embarga, la ilusión de llegar a ser para lo que ha nacido: una admirable Figura del toreo. Cuando ve uno esto, surge el pensamiento, la duda eterna: ¿El torero nace o se hace?

FOTO 6. Con intuición

Seguramente toreando así de manos muy bajas, como bien sabe hacerlo y lo ejecuta con prematurez de ingenio, Marcos Pérez podrá llegar muy lejos, veamos en la foto no solamente la plasticidad lograda, el sentimiento y entusiasmo con el qué, pierna flexionada mantiene la muleta a buena distancia, con enorme aguante a la embestida. Eso se llama temple ¡Valla temple del chaval!

 

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