Con robos, hurtos, desaparecen nuestros grandes recuerdos

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Foto 1. Manolete

Fue en 1947 año de su muerte en Linares, cuando Manuel  Rodríguez “Manolete” vistió de luces: a palo de rosa y bordados en oro, mismo terno de aquel 28 de agosto, hace LXXVII años. Así lo hizo para partir Plaza en el recordado “Toreo de Puebla” el 1ero., de enero de ese año, donde en el patio de cuadrillas existía una placa en bronce conmemorando tal hecho. Junto con  muchas otras placas, la que recordaba la alternativa de Silverio Pérez y muchas más, mismas que fueron retiradas cuando Gabriel “El Heraldo de Mexico” Alarcón propietario entonces del “Toreo”  y dueño también de almacenes “Blanco” vendió, traspasó, transó  – hoy se dice “Aportó” a los almacenes esa Plaza de concreto que fue ruidosamente derribada. Las placas de bronce fueron retiradas con la promesa de volver a ser colocadas después. Y ¿Dónde quedaron? Vemos en esta histórica foto iniciando el paseíllo a Manolete, primero a la izquierda con el brazo en ángulo recto, muy a su estilo, Lorenzo Garza y por delante el Caballero en Plaza don Álvaro Domecq en el Toreo de Puebla. FOTO 1. Mtro. Guevara +

 

FOTO 2. En la muy torera Plaza del Conde

Vaya Usted a saber. Misma historia en Pluviosilla, Ciudad de Orizaba, Veracruz, donde en la fachada del antiguo “Hotel de France” ubicado en el Camino Real una hermosa placa, ya verde por efecto del tiempo en el bronce, señalaba que ahí se vistió de luces “El Monstro de Córdoba”. Retirada recientemente por remodelación del hotel, que pasó a ser regentado por una franquicia hotelera. Ignoramos si el bello inmueble también lo conservan sus antiguos propietarios. Claro la propiedad es, puede ser de ellos, pero la placa, hecha y puesta a costo de la afición NO es de ellos. La retiraron con promesa de volver a ser colocada, pero se repite la pregunta ¿Dónde quedó la placa? Las autoridades municipales que tanto presumen y cacarean estar al cuidado de sus pluviosas tradiciones, ėsto es lo que deberían cuidar.                                       En la foto, el imponente y sobrio monumento a Manolete, en la Plaza del Conde de Priego, uno de los barrios más toreros del mundo, al fondo el templo de Santa Marina, en Córdoba, España.

 

FOTO 3. Manolete,

Otra placa memorable que no existió nunca, nadie se preocupó por colocarla en la muy peligrosa carretera a Orizaba en el curvilíneo tramo de “Las cumbres de Maltrata”, hoy se desciende por Acultzingo, de bajada, debiendo a veces invadir el carril contrario, cuidadosa costumbre que aún perdura;  bajaba a buena felicidad el fabuloso “Buick” adquirido por “Manolete” en los USA y llevado después a España por barco. El 19 de febrero de 1946 iván, junto con don Ándres Gago su apoderado, rumbo al “Toreo” de Orizaba, conducía el fiel e inseparable mozo de espadas “Chimo” de pronto el veloz auto, perdiendo los frenos, sale de la carretera y va sobre el precipicio a su izquierda, Manuel Rodríguez quien viajaba en asiento delantero al lado de su fiel ayuda; instintiva, toreramente, con su brazo derecho jaló el volante quedando el auto al borde de la barranca, “montado” sobre un roca salvadora con las llantas delanteras girando. Cuenta la anécdota que “Manolete” decía después al narrarla: ¡Es el mejor de derechazo que he dado en mi vida! Es ahí donde debiera existir una placa alusiva. En la foto, muy elegante “El Mostro de Córdoba ” junto a su entonces fabuloso Buick. Foto: La HISTORIA a color.

 

FOTO 4. Los Matadores

29 de agosto de 1947. Un aniversario más de la muerte por certera cornada en la Plaza de Linares a Manuel Rodríguez,  73 años ya de su ausencia. Lo más trascendente de esta falta, es el permanente, continuó intento de algunos, no muchos, por suplir su ausencia: ¿Qué sí José Tomás? Más recientemente se ha dicho ¿Qué sí Pablo Aguado? Y, ¿Según lo ocurrido en dias pasados en Sanlúcar de Barrameda, Corrida Magallánica, Daniel Luque, cortando las 2 orejas 2 de sus 2 Miuras 2 ?. El primero de ellos bien puede serlo, aunque mucho le faltan la frecuencia y constancia: constancia en las agendas, ya  que resulta bien poco la frecuencia con que torea. Y del segundo, la gran falla  (léase: la “regazón”) al creer él mismo lo que los destructores aduladores, que tanto abundan y mal hacen en esto del toro, le dijeron que ya era otro Manolete. Y de Daniel Luque quien al menos acaba de exclamar: ¡Aquí estoy! Y va por encerrona en Aranjuez. De Manuel Rodríguez tanta falta hace su presencia, su gran prestancia. Aquí le vemos con otro grande, el mexicano Carlos Arruza, ambos listos para lidiar mano-a-mano una exquisita paella.

 

LOS TOROS DE MIURA, su permanencia en la leyenda.

FOTO 5. Miura un

Miura, en gran parte de su leyenda eso representa, la constante permanencia en la mente de aficionados, conocedores o no del tema. El enorme prestigio y gran poderío de los autos deportivos de élite Lamborghini se manifiesta con la imagen de los Toros de Miura.

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Dos auténticos y enormes nombres de leyenda, fuertemente unidos por la tradición y el muy certero manejo de la publicidad: Lamborghini y Miura. Aquí el hermoso y señorial auto embistiendo con la bravura de su motor a la muleta en la Plaza de Toros.

 

 

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