Archiv para julio, 2020

El verdadero arte de colocar palitroques

.

 

Foto 1 la lidia

Este escribidor, con muy buena fe, y solicitando el perdón, la comprensión de Ustedes amigos lectores por lo reiterativo del tema; el tercio de banderillas, el de colocar palitroques es un verdadero arte, así ha quedado por el paso de los años en la vida de la Fiesta, y así ha sido sancionado desde sus inicios, por los más clásicos de los clásicos como la señala la antigua revista, la célebre “La Lidia” tal como lo vemos en la ilustración que corresponde a un magnífico par de Rafael Molina “Lagartijo”, año de 1883.

Foto 2 balcón

Dando el pecho: Asomándose al balcón. Cumplimiento con uno de los dictados, mandatos más antiguos que existen para el arte, ciencia, de colocar banderillas, verdadera amenaza ante el miedo y feliz encuentro con el alto riesgo: Asomarse al balcón, como quien tal cosa hiciera y Dando el pecho, ofrecer el cuerpo a los afilados diamantes de los pitones.  Muy claro queda que cuando esto no existe. Los pitones han sido “reparados”, finos cortes con segueta . luego aplicación de betún o del mismo aceite quemado del motor del Tortón del transporte, pues entonces, ya para que ofrecer el pecho y asonarse al balcón. Vengan los saltos acrobáticos,  los brincos chapulinescos y el bailoteo, vueltas de danzante incluidos.

FOTO 3. Después del en

Y, suenan unos OLÉS que traspasan los límites de la cordura. Así se pone el público, fanáticos e especiales, conocedores aficionados puestos de pie, para después del unísono ¡Olé! Venga la ovación.  Sobre todo resulta admirable, la grácil y muy erguida forma de salir del encuentro, caminando; caminándole al toro por el lado contrario, con ágil cambio de rumbo a la embestida para evitar eso que tanto vemos – Debiera haber multa o sanción, para quien lo hace – saliendo corriendo en “espantaa” a buscar una tronera de burladero: tal perece un beisbolero “robo de base” de primera a segunda. Simple: cuando las cosas se hacen bien se sale tranquilo y hasta presumiendo de ello. Muy al contrario de salir huyendo. FOTO : Jennifer Harispe.

 

FOTO 4. David Licea

Tal parece que son, han sido los nuestros allende los mares, en España, quienes con su ejemplar entrega, prácticamente han escrito la historia del buen banderillear. Ejemplo, el gran David Liceaga,  en un muy comprometido y lleno de pura verdad, sin truco alguno, un par “pegado – adherido – a tablas”. Son de señalar y mucho: el trapío y edad del toro. Pese a lo arriesgado, sobresalen la rectitud y los pies bien asentados en la arena. Esto, muy en contra de los pares al estilo “Papantla fligter’s” que tanto gustan ahora, lo recamado del vestido de punto es hermoso. El auténtico valor de la fotografía radica en que Esto ya no se ve; la edad y trapío del toro la verdad al ejecutar el par.

 

De las FOTOGRAFÍAS más vistas y apreciadas.

FOTO 5. Fotografía del cele

En toda la historia gráfica del toreo y vaya que es mucha, entre pintura, escultura y fotografía,  y de todo ello, la foto, la del famoso “Par de Pamplona” es la más conocida y que mucho se repite en libros y revistas. Fue en Pamplona y hace 105 años; 8 de julio de 1915, el protagonista, un torero de historia, mexicano, don Rodolfo Gaona. Al colocar con muchísima verdad un par de banderillas extraordinario, la celebérrima fotografía es de la autoría de Aurelio Rodero.

FOTO 6. Monumento en bron

Verdadero, auténtico monumento en bronce, obra del Maestro Alfredo Just que se encontraba fuera del Toreo de 4 Caminos ante la “ignorancia”, total contubernio de las autoridades, INAH incluido, fue adquirido por rico y poderoso millonario hispano y llevado a la Plaza de su localidad. Increíble: como un monumento de ese tamaño, y peso puede pasar aduanas como una simple fayuca.

 

 

Un ¡pobre de mí! muy, muy sentido

.

 

FOTO 1. La Plaza principal de Pamplona

Una foto en estupendo blanco y negro, que todo en torno para la historia nos dice de las fiestas de San Fermín. Vemos la Monumental Plaza principal de Pamplona, con sus sobrios y elegantes edificios, la municipalidad y los ya célebres hoteles y cafés del centro pamplonico. Este 7 de julio por primera vez en 119 de pamplonadas, solamente se suspendió en el 38 años, por la guerra civil; no habra chupinazo desde el balcón principal de la Cabildería del Palacio del Ayuntamiento Navarro.

 

FOTO 2. FOTO en bello claroscuro de las antiguas pamplonadas

Otro claroscuro de los San Fermines en sus primeros años, por las calles de Pamplona visten los entusiastas corredores que más parasen ir a zarabandas, fiestones de pueblo. A como los vemos actualmente lo único de la indumentaria que ha predominado al paso de los años es la boina vasca la más de las veces en twid o lana con visera; en color rojo rutilante igual que el fajín – que por cierto, Hemingway describe ese encendido rojo como símbolo de “Bravura”, no de sangre –  y la comodidad de calzar alpargatas con suelas de esparto, hoy tenis para el fácil correr.

 

FOTO 3. Antiguo cartel anunciando las fiestas de San Fermín año de 1009

Antiguo cartel, data del año de 1909, anunciando las fiestas de San Fermín,  la vestimenta de los corredores, una amplia camisa o blusón blanco, talla “XXX long big size” auténtica túnica. Viva muestra del como ha evolucionado la vestimenta utilizada por quienes, desde ese entonces ya gustan correr frente al encierro de los toros a lidiar esa tarde en el albero de la Plaza. En el recuadro al centro se ve la antigua, ya derruida y ampliada entrada al Coso, su estrechez daba lugar a múltiples incidentes al entrar amontonados corredores y toros en la Plaza.

 FOTO 4. Collares de ajos en forma de ristras rodeando el cuello

Los Ajos, símbolo; ícono de buena suerte, sobre todo para alejar las malas presunciones, y más enramados en amplios collares en forma y uso de ristras, rodeando el cuello de los mozos. Véase en detalle la vestimenta que nada, nada tiene que ver con el aceptado uniforme blanco actual. Visten los mozos muy a la usanza de aquellos tiempos y en esos pueblos, que eso era Pamplona. Foto preferida – y mucha razón tiene en ello – por su autor José Luis Nobel.

 

FOTO 5. Uno de los monumentos al amigo de PamplonaPublicada inicialmente como “The Sun Also Rices” título que le puso Ernest Hemingway a su magna y muy leída obra “Fiesta” relata la vida de un inquieto periodista que al no encontrar alicientes en la vida bohemia de Montparnasse decide ir con un grupo de amigos en busca y al encuentro de la Fiesta en los SanFermines. Resulta indudable e incuestionable que Pamplona debe mucho a don Ernest, de ahí el monumento – uno de los varios – que en su memoria existen y que en la foto vemos con el infaltable pañuelo rojo al cuello. “Mucho disfrute leyendo “Fiesta”…pienso que la descripción de los encierros y las corridas es demasiado elegante y más viniendo de alguien que de verdad odia ver el sufrimiento de los animales”.  Tal escribió Asley Hasty.

FOTO 6. Con la alegría que siempre le caracterizó, Ernest

Para aprender y aprender practicando. TÉCNICA TAURINA.

También en “Fiesta incluye Papá Ernest, una breve lección descriptiva de como tomar vino en bota: “Era un hombre joven que mantuvo la bota suspendida en el aire con los brazos extendidos al máximo e hizo que el chorro de vino le cayera directo en la boca. Mantuvo así la bota de vino que tragaba y tragaba sin interrupción…Después mordió literalmente el chorro de vino, bajó rápidamente la bota y se la entregó a su dueño”. En la foto, siempre alegre y en plena camaradería Ernest en las fiestas de Pamplona.  NOTA; para los lectores de Puyazos, aficionados al toro y a la pesca, que muchos lo son; los 2 capítulos anteriores a la llegada de don Ernest y su banda a Pamplona, en “Fiesta” son ricos relatos de pesca en el País Vasco.