Archiv para diciembre, 2019

Una norma y creencia taurina que mucho ha cambiado

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Un bravo y bello Toro embistiendo a campo abierto desechando la posibilidad de huir en libertad.

Se creía, decía y afirmaba con insistencia y así aparece escrito en los textos taurinos; que el Toro una vez en el ruedo, al ser éste redondo- valga la redundancia- y no encontrar salida, comienza a defenderse, a embestir y esa teoría da inicio, explicación al comienzo de la agresión por parte del toro, a verse acorralado y privado de su libertad. Esto es ahora una falsedad, en foto vemos al bravo embestir frente a la posibilidad de huir a su entera libertad.

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Sin acoso alguno y llevando bien la embestida tras la muleta a campo abierto.

Algo hay y ha existido siempre, aunque recordemos que el inicio del toreo, lo que se llamaba “correr toros”, de ahí el término “corrida”, esto se daba en las plazas públicas de las poblaciones, sí bien no existían los ruedos o redondeles, aunque se delimitaba la línea con caballos montados por los participantes, se trataba de espacios abiertos, o no justamente cerrados. En foto: bello, hermosísimo instante de embestir cuando NO existe ningún ruedo, acoso o circunstancias adversas a la libertad. Esta foto debe de ser Ícono de lo que hoy tanto se preconiza: “ El toro bravo embiste por simple naturaleza”. Así le fue dada esa virtud de embestir y con ello,

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En el patio de la casa ganadera y frente a los invitados viene la embestida franca. Tal parece ser el novillo un invitado más

Aparecen después las lanzas, precursoras de las Puyas, vinieron luego las capas, convertidas en  capotes y se comenzó a hablar del Acoso al toro, bravo por naturaleza. En el collage de dos fotos vemos con claridad y sin truco fotografías del franco ir del noble, novillo, pero eso sí con mucho celo y codicia embistiendo frente a la casa de campo y ante invitados que en nada acosan, agreden o causan daño alguno al bello eral que gusta, disfruta también del toreo de muleta. Tal parece el novillo ser otro convidado más a la fiesta.

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Desde sus primeros andares, tan pronto puede caminar, el becerro embiste ya.

Una foto que debe de ser Ícono de lo que hoy con tanta verdad  se preconiza:  “El toro bravo embiste por simple naturaleza”. Y lo hace desde sus primeros andares, vemos la embestida franca del becerro en la foto. Puro instinto. Así le fue dada esa virtud de embestir y con ello, al crecer dentro de las características genéticas de su raza, será más tarde, la base, el sustento de la “más bella de todas las fiestas”.

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Teniendo más de diez hectáreas a su disposición para huir  prefiere embestir con bravura

Teniendo diez, o más hectáreas a su entera disposición sí de huir se tratará, este bravo eral, por decisión propia, prefiere embestir. No existe ninguna agresión, no es acosado o molestado, como erróneamente argumentan los antis. Ahí, en el monte en la campiña vemos al protagonista de la Fiesta embestir con gusto y con lujo de bravura, nobleza e incluso placer.

De los DECIRES y expresiones taurinas.

Don Pincharratas al alimón con don Dificultades hace ya rato escribieron y describieron al “Taurino”,  los “muy taurinos”,  diríamos hoy: “es un señor que entra la Plaza con pase o con un boleto pedido a al Matador o a quien haya escogido como víctima. Cree que los boleros no cuestan a los espadas – de hecho les son descontados de su salario – y que los pases son unos papelitos que pueden darse a derecha y surda”. Los pases conjuntamente con todo el boletaje tienen que ser sellados para efecto de pago de impuestos.

Éste mal descrito hace años se ha recrudecido en nuestros días, por ello vemos que las empresas con tal de no dar tanto pase de tendido y más fácil, mete a sus invitados al callejón, de ahí la invasión de callejones de que adolece hoy nuestra Fiesta. Y, ya estando abajo, pues para mejorar relaciones; vengan los tragos, las bebidas embriagantes en vasos rojos servidos. No importa los sustos que ahí se pasen.

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 No importan los sustos. La cosa es estar en el callejón