Archiv para octubre, 2017

Remembranzas del viejo y querido Toreo de Puebla…

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Recordando a Manuel Rodríguez “Manolete” en el LXX Aniversario de su muerte, tuvimos que traer a la mente añejos recuerdos del viejo  “Toreo” de “La Condeza” y por supuesto del “Toreo de Puebla” y derivado de ello, caminar por la avenida “La Paz” hoy avenida “Juarez” cruzar el “Paseo Bravo” y llegar al “Toreo del Paseo” o “Viejo Toreo” que también así se conocía.  Pero, detengámonos primero en el “Toreo de Puebla”, tardes que nunca olvidaremos.

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Antonio Velázquez, Antonio “Corazón de león” en un hermoso remate en el Toreo de Puebla.Fotos: Mtro. FRANCISCO GUEVARA 

Toreaba en Puebla, el llamado “Antonio Corazón de León”, Antonio Velázquez, desde acercarnos nuevamente al Toreo, 19 sur y 9 poniente, caminando íbamos por sus andurriales a eso de las 3 de la tarde, y digo, nuevamente, porque ya habíamos estado ahí a las 12 del día,  al sorteo, presenciar el “entorilamiento” y asistir a la Misa que se celebraba en la “Capilla” de la Plaza. Había que entrar temprano, en cuanto abrieran puertas, para acudir a ocupar las localidades más bajas del Tendido de sol. Era la tarde de Navidad de 1961.

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En el patio de cuadrillas del Toreo de Puebla; Paco Malgesto acompaña a Toño Velázquez, con ellos un cronista chipen de época Félix López “Jarameño”. Fotos: Mtro. FRANCISCO GUEVARA 

A las 4 en punto de la tarde sonaban parches y metales; el clarín tocaba “A cuadrillas” y esa, era la orden; se abría la puerta de cuadrillas y en ese momento, una cascada humana, verdadera vorágine de aficionados y espectadores de los tendidos bajaba en tumulto, saltando la barda que separaba las barreras, tanto de los tendidos de sombra, como los de sol. Una avalancha que bajaba a ocupar las localidades de barreras, vacías y no ocupadas. Y los de más arriba bajaban a las que los agandandayadores dejábamos vacías.  Esa era una tradición, una orden y una verdadera ley. Los propietarios con sus boletos de esas barreras que tarde llegaban, pues se jodían. En esos tiempos, o, llegabas a tiempo o te jodías.

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Otra tarde de Antonio Velázquez en Puebla, con él, en cuadrillas:Malgesto, el cronista Félix López “Jarameño” con sus diarios bajo el brazo, sigue ese genio de la cría de reses bravas: don Reyes Huerta y el entonces gerente del Toreo de Puebla el profesor Carlos G. Robles, cuenta la tradición que el chaval que observa es el inolvidable Octavio Ferrer.  Fotos: Mtro. FRANCISCO GUEVARA 

Pero ese clarín de ordenes a la vez señalaba otro comienzo. La puerta de cuadrillas se abría, pero no salían aún los actuantes vestidos de luces. Al término del último toque del clarín: se levantaba de su lugar en tendido alto de sol el “Cuarenta pelos” un singular personaje, obviamente calvo como el que esto escribe.

Y puesto de pie don “Cuarenta pelos” lanzaba con la fuerza de un pelotero jardinero de grandes ligas, la primera naranja que llegaba limpiamente hasta el tendido de sombra. ¡Y esta era la señal! Se iniciaba entonces la “Guerra de naranjazos” entre espectadores de sol contra los de sombra, o, mejor dicho “Todos contra todos”, seguida esta singular batalla de otra, similar en intensidad y bravura. Eran ahora medias de mujer, llenas de anilina roja o polvo de ladrillo, anudadas y que en su vuelo iban tiñendo de rojo a los espectadores a su paso hasta llegar a reventar, igual que las naranjas en grupos de público menos experto en estas lides.

El furor de la batalla duraba poco tiempo. Sin que nadie diese alguna otra señal; a los diez minutos se detenía el combate. Por la puerta se cuadrillas ya abierta aparecía el Alguacil, de negro vestido a la usanza del Segundo de los Felipes, tras de él los espadas seguidos de sus cuadrillas. La banda de música en las alturas se arrancaba con el “Paso doble” en el viejo y muy querido Toreo de Puebla. Esa tarde el cartel: Antonio Velázquez, Rafael Rodríguez y el catalán Joaquín Bernardo con astados de “Peñuelas”.

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Un bello remate de Velázquez en sus tardes de gloria en Puebla. Fotos: Mtro. FRANCISCO GUEVARA

 

ANECDOTARIO.

Arriba decíamos,  que toreaba esa Tarde en el Toreo de Puebla, Antonio Velázquez, en llegando a la plaza nos apercibimos que era anormal, excesivo el número de militares uniformados que materialmente tomaban la plaza; el primer ejecutivo del estado haría acto de presencia y en Puebla se vivían tiempos muy revueltos, los gobernadores no duraban en el poder ni tres años.

Al entrar a la plaza los soldados resguardaban los tendidos casi hombro con hombro. Logramos ubicarnos el primera fila de tendido, justo por detrás de la barda que separaba de las barreras. Todavía con el ambiente a “todo sol” me permití saludar al soldado que quedaba debajo de mí…abajo a mí derecha: toque con los nudillos su casco, como quien llama a una puerta…nada más volteo a verme con cara de encabronado.

Dieron la 4 de la tarde; sonó el clarín, de inmediato inicié el salto. La pierna izquierda bien asentada y la derecha volando sobre la barda, las manos, soportando el salto…iba, materialmente volando a medio salto, cuando el soldado de abajo a mi derecha me recibió en el aire con la culata de su fusil.  El golpe fue no sé si en el pecho, un muslo o el abdomen. Me dolió en todo el cuerpo. Con la fuerza del culatazo volví a quedar en mi lugar tras la barda. Las ganas de ir a los toros, jamás se me han quitado. Pero las ganas de saltarme una barda de tendido…¡Esas sí se me quitaron!

 

 

PIES DE FOTOS.

 

FOTO 1.- Antonio Velázquez, Antonio “Corazón de león” en un hermoso remate en el Toreo de Puebla.

 

FOTO 2. – En el patio de cuadrillas del Toreo de Puebla; Paco Malgasto acompaña a Toño Velázquez, con ellos un cronista chipen de época Félix López “Jarameño”.

 

FOTO 3.- Otra tarde de Antonio Velázquez en Puebla, con él, en cuadrillas: Malgasto, el cronista Félix López “Jarameño” con sus diarios bajo el brazo, sigue ese genio de la cría de reses bravas: don Reyes Huerta y el entonces gerente del Toreo de Puebla el profesor Carlos G. Robles, cuenta la tradición que el chaval que observa es el inolvidable Octavio Ferrer.  

 

FOTO 4. – Un bello remate de Velázquez en sus tardes de gloria en Puebla.