Archiv para marzo, 2014

¿De qué están hechas las Figura del Torero?

.

La respuesta a esta pregunta puede considerarse la materia prima, la madera de la que están hechos los toreros que llegan a figuras, Primero que nada una gran afición que supera recorrer el camino del calvario de maletillas, novilleros, y de salir del montón de coletas para llegar al privilegiado sitio, del que una vez alcanzado lo más difícil es permanecer ahí; Constancia, valor, pero sobre todo tres cualidades que son verdaderas virtudes: ¡Personalidad, Elegancia y gracia…toreras!

140306-toros-01

Y ya que mucho hemos hablado y ejemplificado con las figuras hispanas vamos a mencionar algunas de las nuestras, sin pretender elaborar una lista completa, no puede hacerse el intento sin colocar de entrada a don Rodolfo Gaona, figura aquí y en España que ingresa a la historia del toreo con categoría de aristócrata que se enfrenta a los grandes de su época: Juan Belmonte y Joselito; seguido de Carlos Arruza, un torero que en la península logró llegar a igualar al número de corridas toreadas en un año por el gran Juan Belmonte, sin  superarle, pudiendo y no queriendo hacerlo por respeto y tuvo Arruza la gloria de ser quien enfrentara en los ruedos de aquí y allá a otra gran figura, un verdadero monstruo, el de Córdoba; Manuel Rodríguez “Manolete”. Fermín Espinoza ”Armillita”, el niño que torea como un maestro y luego el maestro joven en quien las máximas figura inclusive Gaona, aprecian una inteligencia joven que tiene el don.  Lorenzo Garza, Fermín Rivera, Después de él muchos otros, y los recientes Joselito Huerta, Manuel Capetillo, Antonio Lomelín, Eloy Cavazos, Manolo Martínez, sin duda el último de los nuestros que además de figura, fue considerado “mandón” de la fiesta. Todos ellos triunfaron en Madrid, placas en bronce con su nombre así lo confirman y salieron por la puerta del Príncipe en la Maestranza de Sevilla. Estos grandes toreros nuestros también fueron por mucho tiempo las bases de los carteles en las importantes ferias de Bogotá, Medellín y Cali en Colombia; Lima, Perú y Venezuela. Verdadera época de triunfos de mexicanos, verdaderos figurones que llenaban las plazas de sud-américa y triunfaban con toros del campo bravo mexicano.

140306-toros-02

Pero volviendo a la reflexión cuando pensamos, nos preguntamos, si un torero que actualmente se encuentra en el candelero, puede llegar a tener el don, ¡Don de figura del torero! Tratando de despejar esta duda, observemos sí el torero logra descifrar el enigma que cada toro trae dentro; la comprensión anticipada de las embestidas, la de sus cambios, querencias e inercias, si logra hacerlo podrá entonces sorprender al público mostrando que entiende y da lidia a ese y a todos los toros, propiciando la naturalidad y la improvisación que vienen con el genio y el don de poder ser figura del torero.

 

 

140306-toros-03En la novela “Currito de la Cruz”, considerada uno de los clásicos de la literatura de la “Toromaquia”, como bien dice ahí su autor Alejandro Pérez Lugín nos relata la escena que no deja de ser dramática pero llena de inmensa simpatía en que “Currito” en la plaza de Málaga, estando en esos momentos que todo torero suele pasar, decir malos, es poco; momentos fatales, de fracaso tras fracaso, arrastrando lo poco que le quedaba de su antes augusta  elevada personalidad; se enfrenta el personaje a un toro que es un malaje y se le imposibilita darle muerte, dice el texto de la novela: “…llevaba Currito quien sabe el tiempo, diez minutos, media hora, un año, un siglo, intentando golpe tras golpe, desde muy lejos, descabellar al toro, rodeado de toda su cuadrilla, a la que la actitud amenazante del público impedía acercarse al enemigo para “aliviar al matador”, cuando, sin que nadie se percatara de su presencia en el ruedo, llegó hasta el corro un borracho, apartó de un empujón, por un traspiés, a un banderillero que le estorbaba el paso, se metió en la cuna – de los pitones – y, apoyando el índice en el testuz, al cual ni con toda la longitud del estoque llegaba el matador, enseñó a este:

–      Aquí es donde tienes que dá. Aquí y ¡Pum!