Archiv para febrero, 2014

Y, ¿Qué es una “Figura del Torero”?

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De entrada y por definición, una Figura del Torero, es eso: “un torero qué figura y con figura”, y por diccionario, son dos las acepciones que valen: “cosa que es signo o símbolo de otra” y “estatua, dibujo o pintura que representa a otra”, luego, entonces una figura del toreo será aquel que su propia persona sea la representación misma del toreo.

Recientemente con el surgimiento de caras nuevas y jovenes que ocupan cada vez mayor número de sitios en los carteles de ferias importantes y de la actual temporada grande 2013 -14, se empieza a hablar de manera insistente refiriéndose a ellos como “Figuras”, palabra que según expresara hace unas semanas el matador Iván Fandiño, quien como veremos adelante, sí puede presumir de “Figura”, decía Fandiño que es una palabra ya muy frivolizada. Éste matador terminó la pasada temporada española en el tercer lugar del llamado escalafón quedando dentro de la categoría del “Grupo Especial”, lo que conlleva ciertas privilegios y obligaciones. Por ejemplo; no podrá cobrar menos de 17 979 euros por actuación, más un mínimo de 2 446 euros de gastos, que se cobran por separado y

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1 656 de honorarios por cada miembro de su cuadrilla, (para que ud. se dé idea, son más o menos 20 mil pesos, en contra de los 2800 pesos mexicanos que aquí cobra cualquier subalterno)  estando obligados a contratar y mantener a toda la cuadrilla durante la nueva temporada completa; por cierto que Iván queda por debajo de David Fandila “El Fandi y Juan José Padilla quien ocupó el primer puesto del escalafón.

Mencionan los analistas del término en estudio y hablando a propósito de que si el torero de Aguascalientes Joselito Adame debe ser llamado o no: Figura, hablan, decía, de algunas cualidades que el torero debe tener para aspirar a ser llamado así: Nivel técnico, haber desarrollado y además asimilado una técnica depurada. Oficio y recursos para entender a todos los toros y darle a cada uno su lidia. Constancia. Pundonor, vergüenza torera, poder de convocatoria, provocar llenos, entradones en los tendidos, cosa que en las verdaderas figuras se traduce hasta en tumultos y golpes en las taquillas. Dice la sentencia:

“El soporte económico de la Fiesta está directamente relacionado con el público que arrastran los mejores toreros (las Figuras), manifestado en las venta de boletos”.

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Y es que en la tauromaquia, como en toda expresión artística, la existencia de las figuras es trascendental y supone la constatación misma de la fiesta como arte. Y falta agregar lo más importante: Genialidad y capacidad de improvisación en medio de un estilo singular, llegando así, las verdaderas figuras a un sello personal que puede prolongarse durante una gran longevidad, como es el caso de Curro Romero, caso este único en que la gente llegó a pagar su boleto únicamente para verle hacer el paseillo.

Pero, además para colgarle a un matador la etiqueta de figura, éste debe haber abierto las puertas grandes, salir a hombros, triunfante, al menos en las siguientes plazas; Madrid, Sevilla, Bogotá, Caracas, Lima y México, es decir; las catedrales taurinas de esos países. De lo contrario, podrá decírsele a alguien: “Figura”, pero de su pueblo.

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Y por último: el bagaje taurino; veamos el caso de Miguel Ángel Perera, torero, aún muy joven y por supuesto, ya figura; dos temporadas de festejos toreados “sin caballos”, novilladas: dos temporadas y media, casi 10 años de alternativa con más de 500 corridas estoqueadas, 15 cornadas, algunos años con 100 toros matados a puerta cerrada y más de un millar de vacas en tentaderos. Eso, hablando de Curriculum Vitae, sin hablar de Laudes ni el Parlades de Perera. Y luego quieren que con una veintena de festejos y un par de salidas a hombros en corridas pueblerinas que ya les empiecen a llamar: “figuras”. Esto no es el caso de Adame y los que apuntan para figurar, pero si suele darse en muchos casos.

 

Se preparaba Joselito Huerta para su primer viaje a España, con la ilusión hecha certeza de torerar en Madrid y Sevilla, triunfar ahí – como realmente sucedió – y convertirse en autentica  figura del toreo – como verdaderamente ocurrió-. Estaba José prácticamente haciendo maletas, cuando se encontró al “Príncipe del Toreo”, Alfredo Leal, quien con la experiencia de recién haber vuelto de la península y quien queriendo ilustrarlo, aconsejarle o a la vez intimidarle de lo arriesgado de la empresa que el “León de Tetela” pretendía iniciar, le dijo Alfredo:

–      Yo no sé a qué vas. Piénsalo. Manuel – refiriéndose a Manuel Capetillo – y yo, acabamos de regresar y ¡Hemos dejado un gran hueco!    

–      Pues a eso voy, – respondió José – a llenarlo, cabrón.