Archiv para octubre, 2013

Tauromaquia. “Porque embisten los toros”. Conclusión.

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A manera de conclusión y en cuanto a la función de los órganos visuales del Toro de Lidia, recordamos que este animal, aunque tiene una bien definida visión esteroscópica, es decir que distingue perfectamente las distancias entre objetos y estos a la distancia de sus ojos. Como dato curioso y como buen gourmet que es, el toro de lidia se lleva al hocico, su boca, los alimentos, la pastura, apoyándose en las puntas o diamantes de sus pitones como si fueran cubiertos hábilmente manejados pues conoce y mide muy bien las distancias. Pero su visión es daltónica. Lo que significa que no distingue los colores; únicamente ven en una gama de tonos de gris. Es el movimiento lo que llama la atención del toro, y así, va a embestir a todo aquello que se mueve frente a su vista y que él no conoce.

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El toro bravo, al llegar a una plaza ante un ambiente que desconoce, habiendo sido sacado de su hábitat y como una respuesta ante el temor de lo desconocido, va a ver brotar sus instintos; primero de conservación y luego el muy propio de su raza, de su casta; de acometividad, de agresión y empezará a embestir con bravura sobre los capotes, sobre las cabalgaduras. Y si de verdad es de pura casta embestirá contra los burladeros, donde temerosos se ocultan sus lidiadores; pondrá en apuros a los banderilleros que huyen espantados después de colocar los vistosos garapullos sobre su morrillo, y ante la roja muleta, embestirá una y otra vez, con un ritmo, cadencia – y si es mexicano, con buen “son” – que, permiten en muchos casos, crear una obra de arte.

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Una prueba fehaciente de todo lo dicho; demostrando que la bravura, y por tanto, el impulso a embestir son innatos en estos animales, acaba de ser puesta de manifiesto de manera irrebatible en España, Plaza de Alba de Torre, Salamanca, donde el toro “Lilleto” ha sido indultado ante su evidente bravura, nobleza y bien embestir, por su lidiador, Juan del Álamo. Lo importante es que siendo el toro de la ganadería de “Domingo Hernández”, éste ganadero, una vez que el toro ha sido curado y ya de vuelta a casa, ha declarado que el toro: recién nacido siendo becerro, perdió a su madre, la vaca que lo parió y fue criado por la esposa del mayoral de la finca, alimentándolo amorosamente al biberón. Lo que deja bien claro que pese a haber sido alimentado en brazos humanos con leche de granja y haber vivido su infancia domesticado, al volver a las dehesas y de ahí a la plaza de toros; al final, su comportamiento fue el de un animal criado y genéticamente programado para ser y comportarse como lo que es: Un Toro Bravo de lidia.

Juan Belmonte: Fechas y numerália.

Se cumplieron este octubre los 100 años de la alternativa del llamado “Pasmo de Triana”, Juan Belmonte, acontecimiento ocurrido en la plaza de Madrid  el 16 de octubre del año de 1913. Siendo padrino de doctorado, Machaquito y testigo Rafael “El Gallo”. Alternativa a la que llega después de una corta carrera novilleril que dio inicio en 1912 en abril, el 18 y con sólo 20 años de edad. Se doctora en tauromaquia a los veintiún años. Ya que nació en Sevilla, abril 13 de 1892. Habiendo iniciado sus andares con la cuadrilla llamada “Los niños sevillanos”, habiendo matado su primer toro el 24 de julio de 1910.

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Tiene en su haber el grandioso hecho, tomando en cuenta las comunicaciones y los medios de transporte de la época, de haber toreado en la temporada del año 1919 la asombrosa cantidad de 109 corridas de toros. Y digo, asombrosa cantidad, porque es el mismo número  a la que llegan las figuras de nuestros días; pero, hoy se mueven en veloces jets ejecutivos o rápidas furgonetas en muy buenas carreteras y no en los estrechos caminos de antes y por vías de ferrocarril.

Record que permaneció inquebrantable hasta 1965 en que Manuel Benítez “El Cordobés” lo quebró toreando 119 corridas. Unas temporadas antes el “Ciclón” Carlos Arruza, tuvo el gran mérito de torear 108 corridas, los tiempos eran otros y el torero mexicano declaró que por respeto y en honor al maestro, no quiso romper su record, habiendo podido hacerlo.

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La literatura liga por siempre a Belmonte con Ernest Hemingway por citarlo éste en sus obras: “The sun also rices” y “Death in the afternoon”.

Existiendo además la semejanza de que ambos se provocaron la muerte disparándose en la boca un arma de fuego, escopeta de alto calibre. Belmonte se mató en su finca de Utrera en abril, el 8, año de 1962.