Archiv para agosto, 2013

¿Por qué embisten los toros?

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¡Vaya pregunta ésta! La respuesta y para quién la responda, es pata recibir el Premio Nobel de Tauromaquia. Nadie sabe con exactitud a qué se debe que los toros poseen de manera natural la Bravura que les hace ser eso qué son; TOROS BRAVOS, y mucho menos sabemos: ¿A qué se debe que embisten? Dicho esto vamos a recordar algo de lo mucho que se ha argumentado al respecto, encomencemos por don Alvaro  Domecq y Diez quien considera la bravura como una explosión o llamarada que deriva de la cólera. Sí así es, debemos afirmar  que la embestida es un respuesta dada por la naturaleza a este bovino: en otras palabras es un don de Dios quien por cierto, es muy taurino, – para enojo y molestia de los anti -, otorgando este don a ese bendito animal, que es el toro de lidia. Al respecto, don Luis de Basterrochea afirma que el sistema hormonal del animal juega un papel importante en esta respuesta, producida por una descarga de adrenalina. Desde éste muy científico y válido punto de vista, podemos afirmar que la respuesta del toro al embestir es similar a la del torero al dar el paso pa’ delante” y es también igual a la respuesta del piloto de Fórmula 1 al salir de una curva a 270 kilómetros por hora o pisar el acelerador al inicio de una recta a 310 km. Lo mismo ocurre con el matador, si es torero de bragueta, que después de la cogida o el revolcón se levanta a tomar la muleta y, a sobre el toro, sin siquiera mirarse la ropa o apreciar que lleva un puntazo en el pliegue glúteo.

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Y es exactamente lo mismo que ocurre con el toro bravo que después del segundo puyazo, desde el primero, ya sabe de qué se trata, voltea la cara a los capotes de brega del matador o la cuadrilla que le “quitan” del caballo y va codicioso sobre montura y montado, queriendo provocar el tumbó, en el clímax de la suerte de varas.

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Domingo Ortega, célebre matador y después ganadero, considera la bravura como una forma instintiva de acometer que está siempre asociada y se desarrolla de acuerdo con la edad. Aunque sabido es que el becerro de vaca brava va a embestir desde el día de su nacimiento y tan pronto es capaz de ponerse y sostenerse en pie. El tema da para más y seguiremos, sobre todo, en cómo desarrolla el toro su capacidad de embestir, ya estando en los ruedos.

 Va de anécdota.

Ocurrió durante una entrevista radiofónica al genial “Curro Romero” y en su adorada Sevilla, donde siempre fue bienquiso y también mucho le adoraban y más en sus días de gloria.

Micrófono en mano y ante una buena concurrencia, le preguntan:

– Maestro; ¿Cuál es su público favorito? ¿El que más le agrada?

La respuesta esperada y obvia era que el público de Sevilla, o si acaso, para dar paso a la polémica el de Madrid.

Levantando una ceja, gesto muy suyo y con ese duende único, responde “Curro”:

– “El del Tenis”

– ¿Porque, maestro?

– ¡Porque siempre están callados!