Archiv para octubre, 2012

POR EL SÍ A LOS TOROS

.

Ahora ha tocado a Santa Fe de Bogotá, la capital colombiana, ahí en la carrera séptima, en el parque, frente a la “Santa María”, señora plaza donde tan bien y de manera tan formal se da la fiesta, ahí, han estado toreros de la talla de Julián López, Miguel Ángel Perera, el galo Sebastián Castella y el torero de la tierra, de Cali; Luis Bolívar, quienes se han manifestado en favor de la fiesta ejerciendo toreo de salón y de exhibición ante miles de asistentes, mientras en Madrid, a la misma hora frente la Puerta de Alcalá, también miles  manifestantes, portando capotes y muletas, muchos aficionados prácticos y maletillas han hecho lo mismo.

Todo esto, al tiempo que en la población de Toro, en Granada, España el Nobel, Vargas Llosa ha recibido reconocimiento, homenaje por su valiente defensa de la fiesta, en horas de vibrante regocijo entre Pasos-Dobles tocados por la banda de la comunidad, aplausos y honores, El escritor peruano de nacionalización hispana nuevamente se ha manifestado: Quienes amamos a la fiesta de los toros debemos sentirnos orgullosos y defenderla sin complejos de inferioridad. La fiesta hunde sus raíces en el pasado más profundo de Europa. España le dio un sentido y una vitalidad de manera artística y cultural, y por eso debemos considerar a esta fiesta algo que mantiene viva nuestra cultura y nuestra lengua, y que además ha irrigado todas las manifestaciones y creaciones artísticas de la humanidad en torno a ella”.

Otros que defienden a capa y espada la fiesta son los dos pájaros en gira por América; Serrat se ha manifestado de manera enfática, a propósito de su estrecha amistad con José Tomás quien ha venido a la tierra de la gente buena, Aguascalientes a anfitrionarles en su casa. Por ello dice Serrat:Mi afición taurina viene por mi amistad con toreros. En los toros, como en todo, hay que mojarse el culo para sacar peces”. El otro pajarraco, Sabina ha dicho: Que no hablen de ecología, ni de amor a los animales porque no conozco a alguien que los ame más que los toreros y los ganaderos”. Por último y en homenaje a y memoria, traemos aquí palabras del inmortal Jaques Costeau: Sólo cuando el hombre haya superado a la muerte y a la imprevisible  no exista, morirá la fiesta de los toros y se perderá el reino de la utopía; y el Dios mitológico encarnado en el toro de lidia, derramará vanamente su sangre en la alcantarilla de un lúgubre matadero de reses”.

Siendo la anécdota el retrato más fiel de una gran personalidad al trazo de pinceladas verbales que dibujan el perfil, escorzo o frente del personaje en estudio. Tal es el caso de Manuel Rodríguez “Manolete“, de quien hemos presentado una ya larga serie de anécdotas y rematamos con esta que le muestra ya ante la evidencia de la cercanía de la muerte:

Sabido es que “Manolete” fue muy atacado, principalmente bajo el falso argumento de lidiar toros de bajo peso y corta edad. Fue pues tildado de becerrista. 314 kilos pesó “en canal”, el último toro que lidió en Madrid, Corrida de la Beneficencia del 16 de julio de 1947. La crónica del ABC reza: “el toro, casi sin querer, le hiere secamente la pierna izquierda, brota sangre, el miembro herido se encoje, pero en un emocionante esfuerzo “Manolete” sigue en pie. La sangre va corriendo por la pierna, ya cubre la negra zapatilla, sobre la que va cuajando. Y aún herido prosigue la faena grande que sabe adornar con la filigrana de sus manoletinas…”. En la monumental de Las Ventas, en la enfermería, recuperándose de la intervención quirúrgica, le hace la visita el cronista “Chavito“, de la revista El Alcázar. Manuel Rodríguez con melancolía, manifiesta, fija la vista en la Virgen iluminada en los multicolores azulejos de talavera sobre el muro, lanzando un prolongado suspiro exclama: – ¡A sangre y fuego hasta que me vaya! Suspira nuevamente con profundidad y sentencia: – ¡Menos mal que me iré pronto!

“Cantinflas o la genialidad sobre el paseíllo de la palabra”

.

Filósofo nato, representante ilustre de la sabiduría del pueblo expresada en la palabra, dicharachero con sabiduría enorme: Fortino Mario Alberto Moreno Reyes, quizá debido al lugar donde su madre, doña Soledad Guisar Reyes Moreno, le trajo al mundo, la muy populosa Santa María La Redonda, en el corazón capitalino traía ya “de nacimiento” esa genialidad populachera; creció, se educó y formó en el mero barrio de Tepito; ocupó el sexto lugar de doce hermanos, siendo su padre, don Pedro Moreno Esquivel, cartero de ocupación, inquietó y con vehemente deseo de ver a su hijo convertido en profesionista, empujó al también inquietó Mario a inscribirse en la carrera de Medicina en la entonces Universidad Nacional de México, el joven, ante la necesidad de llevar unos pesos a su casa y otros a su bolsillo, se inició como imitador y bailarín llegando, incluso  a someterse a las tranquizas y golpes del mundo del boxeo. Todo esto le llevó tempranamente a iniciar sus pininos tras las candilejas de carpas y teatros.

De forma vertiginosa ascendió del teatro al cinematógrafo, siendo la característica que le hizo ganar, fama y dinero su muy peculiar forma de hablar y expresarse, qué dice la anécdota, derivó de una situación harto jocosa, cómica y embarazosa que le ocurrió en el escenario de un teatro de Jalapa, Veracruz, ocasión que resolvió de manera brillante con su hablar tartamudo y enredoso. De ahí, a la fama.

Su pensamiento sobre la fiesta, nos da una visión de que fue un aficionado cabal. En una entrevista reproducida en los números 112 y 113 (abril-mayo de1980) de la revista “Comunidad CONACYT“, Mario Moreno dice lo siguiente:

“Para hablar de toros, cualquiera puede hablar…pero, para hablar de toros bravos, ya hay que cambiar de toro y de tercio…y así poder hablar de pitón a pitón, siempre dando el pecho…Porque ya se ha dicho, que no es igual ver los toros desde la barrera, que estar en la barrera y no saber de toros…Yo, desde luego, no pretendo saber más que aquellos que de veras saben, pero mi punto de vista es diferente, porque yo si he estado cerca del toro, o más bien, el toro ha querido estar cerca de mi…Que el toro es una cosa sería, sí se los puedo asegurar…Tan seria que yo no he visto reír a ningún toro.  Eso no quiere decir, que en la fiesta no haya alegría y cosas que provoquen risa. Por ejemplo, yo he visto, porque a mi me consta – sin poder asegurarlo – que muchas veces se dan casos en que nos sabe y sin embargo, ahí está el toro. ¿Qué quiere decir?…¡Que hay toros alegres!…¿O usted nunca ha leído de algún cronista, que el toro embistió con alegría?…En cambio, nunca habrá sabido de ningún toro que haya muerto embargado de tristeza…Pero, pasando a otro tercio y con permiso de la autoridad, yo he hecho muchas veces el paseillo y pueden creerme, que el miedo no anda en burro…¡Sino en toro!…Y es que el toro va a lo que va…y el matador viene a lo que viene. Y si el que va, se encuentra con el que viene y no hay un entendimiento, entonces ya sabe a lo que se atiene”.

Vale la aclaración de que el llamado “gran mimo” vivió en una importante cercanía con la fiesta brava, pues su enorme afición le llevó a “vestirse de luces” muy a su peculiar manera de hacerlo; haciendo el pasíillo y enfrentándose a novillos de respeto y buen trapío. Es importante dejar bien asentado, que para torear de manera bufa, con la graciosidad y el garbo con que  llegó a hacerlo Mario Moreno, se requiere además de los conocimientos básicos y de técnica del toreó, de un gran valor, inteligencia para resolver enfrente de la cara del toro y una genialidad que ya mucho ha sido descrita como “duende”. Maestría en el torear que le llevó a conquistar públicos ajenos a la fiesta brava, como ocurrió con el “Globo de Oro” que le fue otorgado en la categoría de Mejor Actor por su soberbia actuación en “La vuelta al mundo en ochenta días” producción británica realizada al lado del celebérrimo “David Niven“. En el cine se recordarán por siempre sus participaciones como actor y torero en el “El Padrecito” y anteriormente en “Ni sangre, ni arena“, su inquietud y enorme afición le llevaron a convertirse, con gran entusiasmo  en ganadero de pura cepa, criador de reses bravas con el hierro de “Moreno Reyes Hnos.”

Rematamos  este texto con lo dicho por quien actualmente se ciñe la corona del torero poseedor de romanticismo y duende en mayor dosis, José Antonio Morante de la Puebla quien en un sentir y mejor decir, hablando en similitud con el gran “Cantinflas“, haciendo analogía de su filosofiar comparando la situación frente a el toro y la vida ha dicho: “Estoy más cómodo delante del toro que de algunas personas que sabes sus intenciones”.

ANECDOTARIO DE MANOLETE.

Al paso del tiempo la figura de Manuel Rodríguez “Manolete” crece enormemente, sobre todo por la recia personalidad del llamado “Monstruo de Córdoba“. Durante su primera visita y estancia en México, “Manolete” no pudo resistir a la enorme tentación de la comida mexicana, principalmente los antojitos; consciente estaba del serio peligro que para los hispanos representa ésta agresión al aparato digestivo, pero aun así, y desoyendo consejos, le entró con singular entusiasmo y contagiado de mexicana alegría a la gran variedad de tacos y fritangas. En la foto se le ve en un descanso, durante labores de tienta en el campo bravo mexicano. La anécdota es esta: convaleciente el Cordobés de la cornada que recibió del toro “Gitano” en su presentación en “El Toreo“; la gravedad de la cornada y sus complicaciones obligaron a sufrida recuperación y rehabilitación. La flebitis, inflamación incapacitación de los vasos en la extremidad inferior afectada provocó sufrimientos y dolores en el largo periodo de convalecencia. Al final del calvario Manolete expresó: – “Me han tratado los doctores como a un toro”. Y haciendo referencia a las inyecciones, continuó: – “¡Me pegan puyazos a dos tiempos, primero pinchaban y luego recargaban la suerte!”

Pero días antes de la corrida, insistente, el apoderado Camará, había querido suspender, debido a un malestar intestinal del matador, quien pese a su quijotesca figura “empacó” surtido menú de antojitos y fritanga servidos a orilla de carretera; faena de mucho “arrimarse” al peligro, sobre todo porque los comensales siendo extranjeros, se exponen a la llamada “venganza de Moctezuma“. El apoderado al ver la deteriorada situación de su torero, pretendía suspender, argumentando: – “Pero es que el compromiso es enorme y tu Matador, ¡No conoces al público de Méjico!”.

A lo que su poderdante afirmó: – “Cierto, que no conozco al público de Méjico, pero tal parece que, ¡Usted, todavía no me conoce a mí!