Archiv para septiembre, 2012

Nuevamente, Mario Vargas Llosa se hace escuchar.

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“El Toro es Cultura”

En días pasados la prensa taurina y las columnas literarias y de cultura, nuevamente se han ocupado con mucha curiosidad e interés de lo escrito por el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Pero, más que su nueva defensa de la fiesta en estos momentos de intenso fuego enemigo, lo verdaderamente valioso de su escrito es la Cátedra que nuevamente nos dá de buen escribidor, nos llena de asombro, no su revelación, presentación o debut en la crónica taurina, que no, no lo es. Resulta ser un obsequio literario, un verdadero deleite y disfrute el leer su crónica al respecto de lo ocurrido en la plaza de toros de Marbella, de la que dice que: no tiene el sabor que da la antigüedad a las plazas como la de Ronda, o la de Acho de Lima y habla de que: “en sus tendidos se ven a veces más turistas que nativos, los exquisitos de la tauromaquia se permiten mirarla sobre el hombro”, en relación al cartel y fecha; se trató del 5 de agosto con El Cordobés, Paquirri y El Fandi con toros de Salvador Domecq. Del público asistente, los toros, el ambiente en la plaza y la tarde se expresa magistralmente: “Todo coincidió para producir esa maravilla, la magnífica tarde de sol alto y cielo azul, los seis astados bravos, alegres, nobles y de buen peso, el entusiasmo del público…y el pundonor de los toreros, su virtuosismo y su voluntad de gozar y hacer gozar, lo consiguieron”.

Continuando con la gran enseñanza que nos brinda su pluma, hablando de El Cordobés, nos dice: “Demostró que además de ser vistoso y trejo, puede ser serio, entablar con el toro esa complicidad tensa de la que resulta una faena redonda. No estoy contra de los desplantes y una cierta dosis de histrionismo en la arena, pues también eso, como las bandas verbenas y los pasodobles forman parte de la fiesta…Pero prefiero el toreo profundo, el que nos hace presentir aquello que Victor Hugo llamaba << la boca de la sombra>>, el pozo negro que nos espera a todos y a cuyas orillas algunos creadores de excepción – poetas, músicos, cantantes, danzarines, Toreros, pintores, escultores, novelistas – se acercan a veces para producir una belleza impregnada de misterio, que nos revela una verdad recóndita sobre lo que somos, sobre lo hermosa y precaria que es la existencia, sobre lo que hay de exaltante y trágico en la condición humana”.

De Francisco Rivera Ordóñez Paquirri, al igual que su hermano Cayetano, dice: “ha heredado de su abuelo, el gran Antonio Ordóñez, la elegancia y una valentía tranquila y natural de enfrentarse al peligro, de encerrarse con el toro en un diálogo secreto del que resultan figuras en las que se mezclan la gracia, la destreza, la inteligencia y por supuesto el coraje, exponiéndose en la justa medida, para que nada desentone”.

“David Fándila, El Fandi. Fue siempre un banderillero soberbio y esa tarde lo probó, encendiendo las tribunas con su arrojo. Hacía tiempo que no lo veía torear y, en Marbella, me pareció que había madurado mucho, que ahora maneja la muleta con más temple, color y matices, aunque siempre con el mismo tesón”.

De lo por él visto en Marbella, remata: Ese es el estilo taurino que más me conmueve y por eso admire tanto a Antonio Ordóñez y admiro a Enrique Ponce o a un José Tomás”.

No duda queda de que el celebérrimo escribidor, nos ha vuelto a dar cátedra del buen decir en los toros; para todo aquel que se precie de lector empedernido y afecto a las crónicas taurinas, esta, de Vargas Llosa debe quedar en los archivos del disco duro, para leerle y re-leerle, encontrando en cada nueva lectura de sus libros, el guiño o la señal oculta entre líneas para, a la vez de identificarnos con su lectura, admirarle cada vez más.

ANECDOTARIO DE MANOLETE.

Al paso del tiempo la figura de Manuel RodriguezManolete” crece enormemente, sobre todo por la recia personalidad del llamado “Monstruo de Córdoba“. En estos días del pasado agosto en que se cumplió un aniversario más de su trágico encuentro con “Islero” en el ruedo de la plaza de Linares, sustituimos la anécdota por la poesía, que en este caso, identifica plenamente la personalidad de “Manolete” con lo dicho por el maestro Pepe Alameda:

“Estas tan fijo ya, tan alejado, que la mano del Greco no podría dar más profundidad, más lejanía a tu sombra de mártir expoliado. Te veo ante tu Dios, el toro a un lado, un ruedo sin límites, sin día, a ti que eras una epifanía y hoy eres un estoque abandonado. Bajo el hueso amarillo de la fuente, tus ojos ya sin ojos, sin deseo, radiográfico, mítico, ascendente. Fiel a ti mismo, de perfil te veo, como ya te verás eternamente, esqueleto inmutable del toreó”.