Archiv para 25 enero, 2012

NUEVO CATECISMO PARA VILLAMELONES III

.

Continuando con las lecciones para el buen comportamiento de los villamelones, en esta tercera entrega hablaremos del tercer tercio; de muleta o de muerte, quedando ya asentado que el buen villamelón prefiere siempre que la faena se inicie de rodillas, uno o dos trapazos muy pegados a tablas y dados a la «tragala», rodilla en tierra son suficientes para entusiasmar a la villamelonada y nacos que les acompañan, quienes, de inmediato empezaran a pedir primero y exigir después: ¡Música! Y si la música no empieza; pues a desgañitar en contra del director de la banda, el juez y el mismo matador, presionando al coletudo…¡Pide música! Y si la va a pedir, será con el dedo índice señalando al piso, señal que quiere decir: ¡La de aquí! Y entonces, ante el éxtasis colectivo sonaran las notas de «La de aca»; «Que chula es Puebla» en el caso de la Angelopolis; «Caminos de Michoacan» en las plazas de ese estado; «El corrido de Monterrey», ahí con los regios, y así, se escucharán las letras de; «Bonito León Guanajuato», «Pelea de gallos» en Aguascalientes, adonde además se sigue rigurosamente la tradición y el ordenamiento de que únicamente se toque este himno aguascalastence a toreros de esa tierra, los demás, aunque lo pidan insistentemente, escucharan para su faena, un vulgar y común «Paso-doble».

Continuando con la faena, o mejor dicho, casi al final de ella, el villamelón que de verdad disfruta con apasionamiento su ignorante actitud, llega al maximo de su orgasmo taurino; cuando, al salir de una tanda, al término de la faena, estando el cornúpeta ya más cerca de la otra vida, «pidiendo esquina» – en términos boxisticos –  por la desgraciadez que le ocasionaron los picadores, más que por otra cosa, dejándolo en carácter de agonizante; es entonces cuando el toreandero, sabedor de que su enemigo está prácticamente muerto y no puede hacerle daño alguno, el ídolo de los villamelones, avienta hacia un lado la muleta, hacia el otro; el ayudado o estoque y se arrodilla frente a los belfos del toro que en estos momentos tiene «ojos de borrego a medio morir» y en un gesto que enloquece a la multitud, se abre la chaquetilla, diciendo: ¡Aquí está mi pecho, en ofrenda! Actitud de un muy alto valor histriónico, que realiza conciente de que el toro a esas alturas de su agonía es más fácil que le escupa, lo pise, ó lo orine, a que le pueda dar una cornada. Pero, esta estampa, nada torera no tiene nada de profesional. Y eso si, puedo afirmar rotundamente, jamás se verá en una plaza de toros como la México, Guadalajara y otras de importancia, donde esas actitudes no se toleran, es decir, es imagen, estampa de plazas de pueblo.

ANECDOTARIO DE MANOLETE.

Manuel Rodriguez y la teoria del Toreo.

Siendo la anécdota el relato breve de algún hecho particular, curioso o notable. Pasamos desde este nuevo Post a iniciar la relación de anécdotas que nos permitan tener la vivencia de una agradable sensación de cercania con Manuel Rodriguez «Manolete» . Sin duda su máxima aportación al toreo moderno fue su «quietud». Al respecto se dice y mucho en el terreno de lo legendario pero con un gran sustento anecdótico, se cuenta que en cierta ocasión muy al inicio de sus andáres taurinos, visitando alguna ganadería por el rumbo de su natal Cordoba, en una tarde muy airosa, yendo el torero caminando por las dehesas se «corto» un toro, separándose quiere decir este término, del resto de la corrida, por lo que peligrosamente fue tras el torero. Él joven Rodríguez con la inteligencia que siempre tuvo buscó protección a la sombra de un frondoso árbol, al que presuroso, dirigió sus pasos, pensando que de seguro tendría que subir a alguna rama buscando refugio, en caso extremo. Con gran sorpresa observó que el toro, ya a pocos metros de distancia de él y a punto de embestirle, se distrajo con el movimiento de hojas, ramas y follaje del árbol que el viento zarandeaba.

«Si la muleta hace la movediza función de las hojas» – se dice que pensó el cordobes – «Y, con el cuerpo del torero manteniéndose, inmovil, tan erguido como el tronco, el toro se irá siempre tras el engaño y el torero podrá tener la majestad serena y viviente de un árbol entre el vendaval». Siendo así como fue concebido el toreo de «quietud del cuerpo» de Manolete.

Tiempo después, al preguntárse a Manolete: ¿Cuál era el secreto de su aguante? Respondió:

– «El secreto de mi aguante es que me voy a volve cardiaco». «Aguanto a base de voluntad y de dominio de los nervios. Pero no porque no me cueste trabajo».»¡Me cuesta un trabajo enorme!».