Archiv para 31 octubre, 2011

TERMINA EL PASEILLO.

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“Cielo Andaluz” el paso-doble compuesto por Rafael Rascón en el año de 1919 es interpretado en las plazas de toros con la sonoridad de parches, metales, vientos y demás percusiones, esto es la generalidad, pero en algunos casos, como en la plaza “Nuevo Progreso” de Guadalajara, Jalisco se toca la “Marcha de los toreadores” de la ópera Carmen de Bizet. Y en España en algunas plazas suelen tocar otras partituras.

En la gran México y otras, por extensión, ocurre que en el momento en que se da el primer paso para avanzar las cuadrillas simultáneamente con las primeras notas del paso doble, se escucha un grito, verdadero alarido; es un estruendoso ¡Ole! Se dice y está bien dicho que este grito en la México es de una sonoridad y uniformidad que lo hace único en el mundo, sin similar en algún otro espectáculo. Y a propósito de “dar el primer paso”, nadie sabe con certeza de donde sale un grito: ¡vámonos! Que señala el inicio del paseíllo. Lo que también se cumple con rigor es que cada uno de los actuantes, al salir por la puerta de cuadrillas al ruedo, toca, o debe tocar con el puño cerrado o bien con la palma de la mano, algún punto de madera de la puerta o el redondel, para cumplir así con un ritual de la más pura superstición taurina. Ya en el albero, con la punta del píe, generalmente, el derecho dos o tres de los espadas que alternan, trazaran una cruz en la arena, antes de dar el primer paso. El orden, el lugar que toman los matadores, será: a la derecha, – vista la escena desde el palco del juez – el más antiguo o primer espada; a la izquierda desde la misma vista, el segundo, y al centro pero un poco más retrasado, el tercer espada, siendo también el lugar que ocupan quienes toman o confirman esa tarde la alternativa en caso que así ocurra. Los espadas irán con la cabeza descubierta, desmonterados en caso de que sea la primera vez que se presentan en esa plaza, su debut o presentación. De lo contrario, pondrán partir plaza con la montera puesta cuando ya han toreado con anterioridad en tal coso. Les siguen, en riguroso orden: en la primera línea los banderilleros o peones de brega del primer espada, yendo de derecha a izquierda en filas de dos o de tres, del más antiguo al más joven o él de más reciente debut. En la segunda línea, los del segundo espada y en la tercera los del tercer alternante. Tras de ellos vienen los de “a upa”, en monturas forradas con sus petos los picadores, igual: primera fila los del primer espada y así sucesivamente, quedando esto sujeto a la disponibilidad de cuacos. Seguirán atrás, – mucho ojo, se requiere vigilancia para que esto se cumpla – los monosabios; de rojo y blanco, encargados de arreglar el ruedo, por detrás, de azul y blanco, los encargados de puertas. Aquí, también deben respetarse las jerarquías y la antiguedad en el trabajo, siempre en líneas de dos o tres y en fila y de derecha a izquierda y empezando por delante los de mayor jerarquía. Cerrará esta variopinta formación el tiro de mulas, con un “cabo” que lleva las riendas, colocado a la izquierda del tiro, derecha, viendo desde el palco y tras ellos, los areneros con carretillas. Todos  detendrán su marcha frente al palco y harán el correspondiente saludo. En caso de actuación de forcados, estos participan también en el paseíllo respetando rango y antigüedad: primero el cabo de “pega” con sus asistentes, luego el de “ayuda” con su grupo, cerrando el cabo de “cola” y colaboradores.

Todo esto es tradición, mucha tradición que debe cumplirse. Organizadores y participantes de cada festejo tienen la obligación de cuidar que así sea. El público asiste y está expectante, los verdaderos aficionados jamás se perderán una corrida completa, y ¡Completa es…desde el paseíllo!

Por último, el diccionario taurino nos dice de “paseíllo”: desfile de las cuadrillas por el ruedo antes de comenzar la corrida. Se usa más la expresión y es correcto decir; “hacer el paseíllo”. Vale también “paseo”. Es un acto de enorme belleza y colorido en el que las cuadrillas se colocan jerárquicamente tras los alguacilillos.

¡VIVAN LOS VILLAMELONES!

La palabra Villamelón ha venido siendo utilizada para describir a aquellos entusiastas espectadores asiduos asistentes a corridas de toros que llegan a auto-considerarse aficionados y con la intención de serlo, pero les gana su carga genética ambiental y nunca, por su comportamiento en la plaza dejaran de ser villamelones, aunque algunos lleguen a lograr escribir y comentar temas taurinos en diarios o hasta tengan la audacia de llegar a hacerlo frente a un micrófono.

Pero, vamos con los comentarios de nuestros villamelones y en este caso el comentario abarca los momentos en que el villamelonaje es tal en su atrevimiento, se atreven no solamente a escribir y comentar sobre toros, sino, que con mas audacia y atrevimiento, se atreven a ejercer de autoridades. Tal es el caso ocurrido con cierto médico veterinario que llegó a aceptar el nombramiento de Veterinario de Plaza y estando el encierro en los corrales, apoderados y gente del toro hacían los lotes para el sorteo, refiriéndose a los toros por alguna seña en particular y relevante. Así, hablaban del “castaño”, el “berrendo” y habiendo un toro “listón” de pinta, es decir que sobre sus lomos corría una mancha de pelo uniforme de color castaño y entre-pelado en blanco, muy notorio, y tenía como una cinta-listón que corre a todo lo largo de su lomo. El tal, veterinario de plaza, curioso e ignorante, preguntó a alguno de los conocedores ahí presentes: ¡Oye, Y, ¿Cuál es el listón? A lo qué el otro, cachondeándose de su ignorancia, le respondió: – Pues, ¿No ves? Es el que está en medio. ¡El que tiene la cara de más listo!

En el renglón de las anécdotas, continuamos con este relato debido a la pluma de Emile Zapotec, mismo que resulta un curioso sueño metafórico, en relación al tema del paseíllo qué como describimos, se inicia con la entrega de la llave del toril: -“Y, le pedían la llave de los toriles”. Éste – el alcalde – poco respetuoso de las reglas, contestaba con acrimonia: “Que si fuera por él, ¡Ya estarían abiertos desde hace mucho!”