Archiv para 5 septiembre, 2011

LA TEORIA DE LA CUERDA II

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Lo verdaderamente importante en el mundo de los toros – y posiblemente en todo el mundo del arte – no es subir, ascender, salir de la nada a la fama y al éxito, por muy rápidamente que se salga del anonimato; lo importante, resulta durar, persistir, permanecer en la cumbre un año y otro; en los toros, mantenerse en lo alto del escalafón. Esto nos dice el maestro Sureda y qué difícil es lograrlo, agregamos, y continua el autor de “Tauromaquia”: “Lo esencial es tener capacidad para sostener dia a dia, plaza a plaza, la lucha frente a los toros, los públicos y los compañeros”.

Entonces, si estamos de acuerdo en que para continuar en la linea de batalla algunos toreros, tal vez la mayoría necesitan de vez en cuando, a veces después de cada actuación, que les den cuerda. Viene ahora el gran cuestionamiento: ¿Quién les va a dar la cuerda? En algunos, en los mejores, es él mismo torero el que se da cuerda; casos de Enrique Ponce y Juián López, quienes además de auto-darse cuerda, logran superar circunstancias adversas. En otros casos son personas cercanas al torero las responsables de darles cuerda: el apoderado, principalmente, la familia y por último los amigos. Vaya como ejemplo el caso de Eloy Cavazos en quien el excepcional apoderado, además, de por toda la vida del torero regio: Rafael Báez quien jugó un papel importantísimo, desempeñando incluso, en los primeros años de la carrera de Eloy, el de padre. Continuando con éste caso como ejemplo; la familia, primero de don Rafa y luego de la novia, más tarde esposa y madre, conjuntamente con los hijos fueron factor importante para la permanencia del matador Cavazos como primera figura durante más de cuarenta años. Claro que en este caso los retiros temporales, por los tiempos que representan para meditar deben haber jugado un jugado un papel importante: auto-darse cuerda.

Aceptando que son los toreros de cuerda larga los que realmente tienen el sello que de verdad caracteriza a las figuras del toreo, la practica ha demostrado que los retiros temporales además de periodos de meditación, lo son de autoexamen, de los que al volver el torero lo hace más mentalizado. En otras palabras; torero que se retira temporalmente, regresa con mejor y más cuerda, ejemplos, en el pasado reciente: Joselito, Morante de la Puebla, de quien se dice, cuando vuelve a los ruedos, que lo hace toreando “como sueñan los toreros”, como bien decía Rafael de Paula, un toreo impregnado de esa magia especial y cómo sentencian las crónicas: “toreando con ayudados, improvisaciones, duende, misterio, embrujo y creatividad”.

Espero que Usted, amigo lector esté de acuerdo con estas teorías, y espero tenga también la esperanza de que toreros como Garibay, Spínola, Villaseñor, Víctor Mora, encuentren quien les de y de forma adecuada la cuerda que requieren para sacar la fiesta del atolladero en que se encuentra.

VIVAN LOS VILLAMELONES.

La palabra villamelón ha venido siendo utilizada para describir aquellos entusiastas espectadores, asiduos asistentes a corridas de toros que llegan a auto-considerarse aficionados y con la intención de serlo, pero les gana su carga genética o ambiental y nunca, nunca por su comportamiento en la plaza dejaran de ser villamelones, aunque algunos lleguen a lograr escribir temas taurinos en diarios o hasta tengan el atrevimiento, la audacia de llegar a hacerlo frente a un micrófono.

Vamos pues, con los comentarios villamelones…

Ocurrió recién en “El Relicario”. Después de colocar de forma espectacular los palitroques, el Matador y ya con los trastos de matar en mano, se acercó a la barrera, donde se encontraba un sujeto con la clásica vestimenta campirana, ganadero de reses bravas de ocupación y llevando una tejana, entiendase por tejana un sombrero marca “Stetson” con unas veinte “Xs” en la parte interna del forro, y no la bella mujer que junto tenía, enfundada en ajustados blue jeans.

Muy ceremonioso el torero le brindó el toro. A lo que vino el comentario de nuestros personajes villamelones que terminaban de compartir la bota que llevaban llena de agresivo pero muy sabroso “mezcal”. ¿Que está haciendo? Le preguntó ella a él. – ¡Le está “dedicando” el toro! – Respondió él, lleno de sapiencia. Y vino la siguiente pregunta: – ¿Y, quién es él señor? – A lo que el muy enterado villamelón, sabiendo que se trataba de un ganadero, explícito le respondió: ¡Es el que entrena los toros!

Esta anécdota resulta verdaderamente histórica, de la época que acertadamente debe llamarse la de “oro” del toreo, corrían los años de la segunda mitad del siglo de los ochocientos, el relato se encuentra en la serie “El Redondel Ibérico” y se debe a la pluma de don Ramón Del Valle Inclán, aquel que cariñosa y familiarmente llamaba a Belmonte; “Juanito”. Domingo 9 de agosto de 1868. Los “Anales taurinos”, consagran un recuerdo a la gran corrida de Cádiz. Seis de “Torre-Mellada”, lidiados por las cuadrillas de Antonio Carmona y Salvador Sanchéz – “El Gordito” y “Frascuelo”, apuntamos -. El personaje, político de la época, Paúl y Angulo se encontraba en la barrera, mordiendo bocas y sorbiendo chatos, capitaneaba una cuadrilla de valentones recién reclutada en Madrid.

Citó a banderillas “El Gordito”: Se levantó en un asombro la plaza; el diestro iba a hacer el quiebro¡Qué no el cambio! – nuevamente, apuntamos – en el cuadro de un pañuelo extendido en la arena. Prendió un par de pintura y saludó al tendido. Paúl le brindó con la bota de vino al espada: – ¡Antonio, echa un trago! ¡Has estado de lo bueno!

– ¡Son muy leales estos bichos de Torre Mellada!

– Pues no salen a su dueño. – De arriba, con un bastón le tocaron en el hombro:

– ¡El marqués de Torre-Mellada es mi padre!

– ¿Está usted seguro? Bronca. Garrotes enarbolados. Varios sujetan a Gonzalón Torre-Mellada que forcejea ahogándose: – ¡A éste le arranco yo la lengua! – Se lo llevan muy rápido. Iba muy pálido, apretando sobre la boca un pañuelo con sangre.

Pasaron las tardes y con ellas el tiempo, una de ellas se presentaron al despacho de Paúl y Angulo dos sujetos todo de negro vestidos. Sobre la mesa-escritorio del político colocaron una esquela, blanca tarjeta que era el citatorio, reto a un duelo a pistoletazos, ellos serían los padrinos que enviaba Gonzalón Torre-Mellada. Pero, ante la sorpresa de don Paúl los padrinos solicitaron: – Rogamos a usted que se excuse, es mejor que presente sus disculpas, don Gonzalón desde la tarde aquella ha estado con vómitos de sangre, del puro coraje. – No hay disculpas, Díganle a ese, que yo no acepto retos a duelo, ¡Si, no vienen acompañados de certificado médico de salud!