Archiv para 20 julio, 2011

“VESTIRSE DE LUCES” Parte III.

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La faja o fajín de la que también diremos que ya no es la antigua y larguísima tira de tela en la que el torero enrredaba su cintura. Anudar o rematar la faja requiere de la ayuda del mozo de espadas quien coloca su dedo índice sobre el sitio donde el matador va a hacer el nudo, dejando los cabos de la cinta largos para anudar cada uno de ellos, a derecha e izquierda en la base de los tirantes. Se colocará después el chaleco y por último en otro acto que es el culminante del ceremonial; es, debe ser el propio apoderado del torero o en su ausencia algún amigo cercano quien ofrezca, abierta la pesada chaquetilla para que el matador introduzca en sus mangas los brazos, cosa que resulta muy difícil hacer sin ayuda, para “calzarle”, si se acepta la expresión la ajustada cazaquilla. Todo este protocolo se remata con un ligero o tal vez fuerte golpe o jalón por arriba de las adornadas hombreras, buscando el adecuado ajuste de la casaquilla al tiempo que el apoderado exclama un obligado desear: ¡Buena suerte! O un, ¡Qué Dios te bendiga matador!

Antes de salir del cuarto, frente al espejo ante el qué la mayor de las veces se instaló el altarcillo, el diestro se ciñe la montera corroborando con un vistazo de perfil que el borde inferior de la negra montera no se monte sobre la coleta, para tomar entonces el ricamente bordado capote de paseo, para con él plegado sobre el antebrazo izquierdo y montera en mano, ante una encendida veladora, comenzar a persignarse y cabizbajo musitar una oración que dirige al…Padre Nuestro….

VIVAN LOS VILLAMELONES.

La palabra villamelón ha venido siendo utilizada para describir a aquellos entusiastas espectadores, asiduos asistentes a corridas de toros que llegan a auto-considerarse aficionados y con la intención de serlo, pero les gana su carga genética o ambiental y nunca, nunca por su comportamiento en la plaza dejaran de ser villamelones, aunque algunos lleguen a lograr escribir temas taurinos en diarios o hasta tengan el atrevimiento, la audacia de llegar a hacerlo frente a un micrófono.

Vamos pues, con los comentarios villamelones…

Ocurrió en Puebla, durante la presentación — otra villamelonada — de un anunciado: “aspirante a novillero”, cosa nunca antes vista, pues en ningún concierto, previo al artista o grupo anunciado, aunque existan grupos o artistas “abridores”, pero no se anuncia la presentación de un “aspirante a cantante” y si de flamenco se tratara seria “aspirante a cantaor”. Y nunca en un estadio de fut-bol verá usted este tipo de presentaciones previo al partido; podrán jugar equipos de fuerzas inferiores, pero no anunciarán que jueguen: “aspirantes a jugadores”. Pues bien, después de la actuación de este aspirante, quien escuchó 2 avisos 2, algunos de sus seguidores le defendieron diciendo, que lo de los avisos, no fue culpa de él sino de sus “ayudantes” ya que él lo había matado bien, pero el novillo no caía y alguno de sus “ayudantes” le mal aconsejo apuntillarlo con una espada que era muy larga (el descabello) y por lo largo de la espada el chico “no se acomodaba” hasta que otro de los “ayudantes” más inteligentemente vino con un cuchillo más pequeño (la puntilla) y ese si lo remató bien. Por lo que fue un error del juez haber enviado los avisos sin tomar en cuenta estos errores de los “ayudantes”.

Corrían los Sanfermines allá por el año de 1959 celebre por aquel Verano Sangriento que juntos vivieron Hemingway, Ordoñez y Dominguín, formando parte de la “troupe” y del grupo de seguidores de los toreros y del gran “Papa” Hemingway, A.E. Hotchner conocido por “El Pecas”, ocurrió el 17 de agosto toreaban mano-a-mano Luis Miguel y Antonio en Ciudad Real. Por acuerdo mayoritario se aceptó que “El Pecas” partiría plaza con los celebres actuantes, vistiendo de luces, apareciendo en el paseíllo supuestamente como “sobresaliente”. Todos estaban perfectamente enterados y consientes de la gravedad del asunto y de lo que podría ocurrir si la Autoridad llegaba a enterarse y la Guardia Civil se encontraba presente, vigilante y alerta en la plaza. Recientemente, un amigo de “El Litri” había participado en la misma broma, habiendo sido descubierto, desenmascarado y pasó buen tiempo en el calabozo. La ceremonia de vestirse fue tan real y auténtica que se dice que “El Pecas” al ver la religiosidad con la que Ordoñez rezó ante las imágenes del altar. Pecas, ante el temor de lo que pudiera suscitarse, quería “endemoniadamente” tener algo a que rezarle.

Ya en el patio de cuadrillas en medio de la solemnidad previa a partir plaza, el propio Hemingway le cuestionó al rubio pecas: – ¿Ya te miraste en la entre-pierna? ¿Y ya viste las de los toreros? — haciendo alusión al gran bulto que se les notaba, marcando los atributos sexuales. — Vas a dejar muy mal parados a los Estados Unidos….!

Al terminar el paseíllo, El “Pecas” al llegar al burladero de matadores, sabiendo bien que el ruedo tiene unos 38 metros de diámetro, el escritor gringo reconoció que: El ruedo media, probablemente, más de seis kilómetros!