Archiv para junio, 2011

¡VESTIRSE DE LUCES!

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Vestirse de luces es un privilegio del que pueden ufanarse unos cuantos. Significa, representa para quienes lo hacen muchas cosas, además que se trata de un verdadero ritual. Algo, como dice lo que canta Julio Iglesias que es “una experiencia, casi religiosa”. Aunque lo cierto es que por la actitud que hacerlo demanda y todo lo circunstancial que le rodea; Vestirse de luces es todo un ceremonial religioso. El ritual y su parafernalia se inician desde la selección del lugar, generalmente un cuarto de hotel, y éste, el hotel con cierta tradición taurina; como también suele serlo la habitación de casa de algún aficionado taurino de pura cepa, que por amistad, autenticidad taurina o cierta cercanía con la plaza, en esa su casa recibe a quien va enfundarse en un traje de luces.

Un altarcillo, muchas veces un pequeño retablo plegable en madera o piel, es colocado conteniendo una verdadera multitud de multicolores estampas e imágenes, corte celestial, en la que no pueden faltar; la Virgen de Guadalupe, La Macarena, el Cristo del Gran Poder, que es el Cristo de los toreros y toda una pléyade de santos y advocaciones, tanto de María madre de Dios, junto con su hijo crucificado y tienen su lugar en el relicario móvil; un par de rosarios de madera, cristal o metal, algunas medallas y colgageros benditos, así como una veladora, misma que habrá de encenderse, precisamente al final del ritual.

La escena se complementa con el vestido de luces, los accesorios que, el capote de paseo, colocado al final cubre todo, como la Virgen con su manto, que muchas veces va bordada en finos y multicolores hilos. Todo, ha sido, minuciosamente ordenado de manera metódica y compulsiva colocado sobre una silla, de tal forma que así en riguroso orden, van siendo tomados por el mozo de estoques que cumple con la misión de asistir a su matador a vestirse, en presencia únicamente del apoderado, y algún que otro amigo intimo; de ser posible, una guitarra cuyas cuerdas tañen un lamento gitano, son el fondo musical de la escena, la guitarra se suple actualmente por un aparato electrónico y por conversación, únicamente se escucha un breve murmullo en voz baja de los acompañantes, que nunca, de los nuncas, nuca; deberán sentarse en las sillas, la acción se contempla de píe, y cometerán grave pecado de les antitaturinidad si colocan algún sombrero o se recuestan sobre la cama. Prohibido está, encender la TV y menos para ver un partido de Futbol.

El ritual comienza al salir el diestro de la ducha, regadera o baño, desnudo en la intimidad que los asistentes, con su silencio respetan; para colocarse, primero, ayudado por su mozo de espadas la coleta o añadido del cabello, muchas veces con este aún húmedo que permite así sujetar un mechón a la coleta, modernamente, esto se hace utilizando un aparatejo, en el que el mechón queda atrapado a manera de prisionero, sostenido por una pinza que se cierra con un tornillo. Sigue luego la prenda que actualmente sustituye a una antigua calzona de alba manta con cintillas en la cintura y a la altura de las rodillas. Se usa ahora directamente sobre la piel un “mallón” de licra (prenda muy femenina, es una “panti”) y su verdadera utilidad radica en que al adherirse a la piel, a más de comodidad impide que las vellosidades sean molestamente atrapadas por el tejido de “punto” de la taleguilla o “pantalón” — no se le llama así – del terno de luces, que tiene una gran elasticidad. Se colocan después, sentado el torero y en cuclillas el asistente, las medias color rosa, poniendo especial cuidado en que la costura quede bien alineada en la parte posterior,de los muslos de la pierna con los negros adornos en forma de flechas a los lados, sobre los tobillos.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

En España, según vayan colocándose los toreros en el escalafón y no sólo eso, sino dependiendo de lo que valen es decir de lo que representan económicamente hablando, se les clasifica, quedando los más cotizados dentro del Primer Grupo, más bien llamado “Especial”, pertenecen a él: Enrique Ponce, Julián López “El Juli”, José Tomás, José Antonio Morante de la Puebla, Manzanares, Pablo Hermoso de Mendoza, Francisco Rivera Ordoñez, su hermano Cayetano y Alejandro Talavante, Son estos los nombres que aparecen, los que los empresarios de las plazas de Sud-América buscan para sus muy prestigiadas ferias, las colombianas de Cali, Bogotá y de Medellín, la de Lima Perú y otras, corroborándose así esto del grupo “Especial”, pues bien, nuestro desplante va en el sentido de que ahora a esos nombres de toreros españoles, empieza a agregarse de manera sorprendente, pero digno de todo elogio, el del mexicano Arturo Saldivar cuyo nombre aparece ya en los carteles de algunas de estas importantes ferias, sobre todo por lo que por ahí cobran en dolares los toreros. Queda aquí este desplante.

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¡Vaya Pregunta!

Toreaban en el viejo Toreo de Puebla al inicio de los setentas, Antonio Lomelin y el entonces esbelto Curro Leal. Ya se había vuelto verdadera costumbre, después de la misa de doce en la capilla de la plaza y del sorteo, pasar todos, matadores, apoderados y cuadrillas a la casa a un costado de la plaza sobre la 19 sur. Tenía ahí el licenciado Benjamín Del Callejo, destacado y conocido Notario Público su residencia. Don Benjamín se desempeñaba como Juez de Plaza e invitaba a todos; toreros y acompañantes, a los coletudos a que se vistiesen de luces en esa, su casa, contaba ahí con un Oratorio o Capilla especial para los matadores, y a los demás acompañantes y aficionados a la tertulia, sobre todo después de la corrida. Pues terminado el sorteo y en el ínterin para ir a la ducha, los toreros y cuadrillas descamisados acostumbraban relajarse, calentar el cuerpo, jugando en el jardín de la parte posterior, bien cuidado y de verde y fresco pasto; “echar cascarita”, jugar un poco a patear el balón. En esas se estaba, cuando en la intimidad de la confianza y el relajamiento se acerca “Curro” Leal, entonces, esbelto — decía — y recién alternativado, y le pregunta a Toño Lomelín : – Oye Matador. Yo todavía como que no agarro bien la onda con eso de los turnos de los quites. ¿Cuándo me toca a mí?

Y le responde Lomelín: – Mira Matador; cuando veas que yo me atravieso a quitar el toro del caballo, me echó el capote a la espalda y estoy armando la escandalera. ¡Es que te tocaba a ti!