Archiv para 18 mayo, 2011

¡Y, DALE CON EL REGLAMENTO!

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Si aceptamos la metáfora de que algunas plazas de toros son las cantinas más grandes de cada ciudad, el callejón viene equivaliendo a la «Barra» o como hoy se le dice la «zona VIP» de cada una de estas gigantescas y hasta monumentales cantinas. Y aquí también las bebidas circulan a diestra y siniestra, hábil y eficazmente servidas por «bar-man´s» de callejón, puestos para la atención de ganaderos, empresa, amigos de la empresa y gente del toro, siendo eso, lo de menos, lo qué engrosa la cantidad de invitados son los agregados y colados, cuates de los antes mencionados. Y Preguntamos quién le va a decir a cualquiera de estos prepotentes personajes que no puede chupar en el callejón. Y dirán Ustedes; – «Para eso están las autoridades», pero entonces, en estos tiempos, resulta más fácil que la autoridad que se atreva a hacerlo, pierda el puesto saliendo hasta regañado con el argumento de:- «¿Pues que no sabes de quién se trata?».

 Pero, pasemos a comentar el ambientazo que se arma en el callejón, en ocasiones, llega ha ser de ***** y sólo falta que entre toro y toro se cuente con entretiment con tubo y todo faltando desde luego la «hostess» vestidas de flamenco que le reciban en la puerta del callejón y le conduzcan a su burladero. Por todo lo anterior aquí escrito y expuesto, podemos concluir, que esto del cumplimiento del Reglamento de manera estricta, se ha convertido en el juego «del gato y el ratón». Mejor en vez de reformas y modificaciones, vamos adecuándolo con criterio y acostumbrándonos a su respeto y cumplimiento, cosa que sólo se logrará cuando cada empresa comprenda que resulta mejor agasajar y atender a sus invitados en el tendido y dejar el callejón para actuantes y sus asistencias, es decir, para la gente que ya llega «de luces» a la plaza y no aquellos que llegan a «alumbrarse».

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: «Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público», cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

No, no era un desplante, era una actitud llena, manifiesta de orgullo; la cabeza en alto, la mirada firme segura, con el capote de paseo a la espalda y la montera en la derecha, así con verdadero orgullo, Arturo Saldivar partió plaza de salida al término de la corrida del mero día de feria en Madrid, Plaza de las Ventas, el día del Santo Patrono de la ciudad, mientras sus alternantes; padrino de confirmación de alternativa, José Antonio Morante de la Puebla y Alejandro Talavante, testigo de la ceremonia se retiraban siendo abucheados; si bien los de Nuñez del Cuvillo dejaron mucho que desear; los diestros, Morante no anduvo de vena y Talavante derrochando valor y clase ante un lote que no le funcionó. Antes, al momento de partir plaza y desde horas antes, en las ventanillas de las taquillas lució el letrero de: «No Hay Billetes».

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¡La última y nos vamos!

Yo creo que la anécdota que va a continuación será la ultima de Rodolfo Rodríguez quien ha sido conocido como «El Pana» y que toda su vida sido un anecdotario. En la penúltima de su actuaciones – a la fecha – se trasladó para participar por primera vez en su existir, nunca antes se había siquiera visto anunciado en la Feria de todas la Ferias, la de Aguascalientes y ante ello, careciendo de cualquier otro recurso desatendiendo las indicaciones médicas en el sentido de que no debía de actuar por estar convaleciente de una intervención quirúrgica mayor, desoyendo la recomendación de su apoderado, se auto-colocó una faja de cuero, de las que se atan con agujetas y que usan los estibadores y levantadores de pesas. Se subió a un auto bus foráneo, léase «camión de pasajeros» y llegó a Aguas para estar ahí dos días antes de su presentación en la feria.

Esto recuerda el episodio aquel, en que teniendo el Pana que trasladarse hasta Tijuana, donde toreaba el domingo se presentó desde el jueves anterior ya por la noche a la Agencia automotriz Ford, de Apizaco, cuando está por la hora ya había cerrado sus puertas, y convenció con mucha labia y metiéndolo bien en la muleta al encargado-velador de la agencia, de que había hablado con su patrón quien autorizó que sacara un carro, camioneta de cabina para darle una probada; «Una vueltecita» dijo el matador y si le convencía la unidad, se quedaría con ella; dejando en prenda su bicicleta, sacó la camioneta y se la llevó a dar una vueltecita…. Hasta Tijuana, regresando dos días después de la corrida y argumentando que no le convenía la compra, la entregó recogiendo su bici. Esto es verdad tal cual lo contamos.