Archiv para mayo, 2011

LAS ALTERNATIVAS

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Dicen los Reglamentos Taurinos: “Al adquirir un matador de novillos la categoría de Matador de toros, el más antiguo de los que alternan en la corrida en la que se confiere la nueva categoría le cederá el turno en el primer toro, entregándole la muleta y el estoque como Alternativa”. El diccionario de la serie “Los Toros!” define la Alternativa como: “Ceremonia por la cual un espada de cartel autoriza a un matador de novillos para que pueda matar toros alternando con los demás espadas. El acto se reduce a entregar el primero al segundo, durante la lidia, la muleta y el estoque para que ejecute la faena en vez de él”.

Fue Manuel Bellón, conocido como “El Africano”, que hace su aparición en Sevilla alrededor del año 1760, a quien se da el crédito de haber otorgado la primera alternativa formal a Joaquín Rodríguez “Costillares” el 22 de abril del año de 1760 en la plaza de Sevilla, aunque también debemos aceptar que no existe ningún documento o escrito que permita concretar cuando se estableció la solemnidad de la Alternativa. Sánchez de Neiva, en su Diccionario Tauromaco, afirma que los lidiadores que la tomaran, ya como formato de un ceremonial fueron los primeros del siglo XIX, siendo el primero de ellos Antonio de los Santos en 1801.

Lo cierto, y es muy importante mencionar, que: ¡Hay de Alternativas a alternativas! Y cabe preguntar, ¿Qué es lo que viene después de la toma de alternativa? Para aquellos que llegan a tomarla como se dice; “con mucho ruido” por venir presidida de grandes triunfos, ésta ceremonia marca el inicio de una gran carrera, que puede llegar hasta a ser histórica. ¿Y los demás? Debemos tomar en cuenta que la Asociación Nacional de Matadores de Toros, Novillos, y Similares, — aquí cabe preguntar: ¿Cuáles son los similares? — tiene un registro de cerca de tres centenares de coletudos, de los qué realmente se encuentran en activo, es decir toreado, no más de una veintena, y de ellos no llegan a cinco los que hacen base de carteles. Repetimos la pregunta: ¿Y, los demás? Al recibir la tal alternativa, ¿Queda ahí la cosa? Pues generalmente sí, Ahí queda la cosa, es decir; el recién alternativado, ahí queda, sin volver a alternar, vamos, sin volver a vestir de luces. Por cierto señalamos también que es tradición que el torero “toricantano”, así se le llama, en semejanza a la ordenación sacerdotal donde el ordenado sacerdote “canta” su primera misa, el que ingresa al gremio de matadores vista de blanco y oro o blanco y plata, llamándose a esto vestir de Primera Comunión. Según se sabe la ya mencionada agrupación de matadores exige, (debiera exigir) al sustentante un mínimo de diez carteles en los que aparezca su nombre como actuante en plazas de las consideradas de Primera Clase, estas actuaciones deben de ser en el último año, no calendario, sino, entiéndase de fecha a fecha. Y además un mínimo de cuarenta carteles en plazas que sean de segunda o tercera. El segundo de estos requisitos, prácticamente cualquiera que ande en la guerra lo cumple, el primero es harto difícil. Pero, ¿Quién cuida actualmente que esto se cumpla? Pues al parecer, naiden. Lo cierto es que se dan muchas alternativas prácticamente intrancendentes, es decir: que después de la ceremonia no va a pasar nada, nada más que el alternativazo, cuelgue la fotografía de la ceremonia en la sala de su casa y sirva ésta para presumirla y traer siempre a colación, a recuerdo, aquella tarde en que Cuernacio Malatarde recibió la alternativa en la plaza aquella.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Más que un desplante, se trata de un verdadero cumplimiento, se cumplió con una serie de añejas y antiguas tradiciones, comenzando con la presencia, muy grata, bien vista y bienvenida de S. M El Rey Juan Carlos en la plaza de Las ventas de Madrid el miércoles 25 de mayo, corrida, también, tradicionalmente dedicada, desde hace muchos años y todo un acontecimiento a la Prensa. En el cartel, la primer figura en este caso francesa y mundial Sebastian Castella, alternando con Miguel Ángel Perera y confirmando ante el primero y con el testimonio del segundo la alternativa del joven aguascalestence Joselito Adame, quien por presentarse a confirmar, lidió al primero de tan importante tarde correspondiendo a él por tanto el gran honor de brindar su toro, precisamente a su majestad El Rey, al hacerlo, sus palabras fueron más o menos:” Va por Usted con todo el cariño y amistad del pueblo de México” y de ahí la pregunta. ¿La real presencia se debió a una deferencia especial por un torero mexicano confirmando en la Ventas? Ó se trata de una singular coincidencia, cosa que ocurrió así, pues el detectante de la Monarquía española suele acudir y sancionar con su presencia tan importante evento, tocando en suerte, este año a un joven torero mexicano con gran cúmulo de triunfos en Europa, presentarse ahí y ante tal celebridad confirmar su alternativa de Matador de Toros.

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¡Dejó de píe al Rey!

La anécdota que recordamos hoy, va en relación con los dos temas anteriores; el de nuestra “Tauromaquia” y el del Post “El Desplante” y se refiere a la tradición, el protocolo no escrito, pero de estricto cumplimiento, de brindar el primero de sus toros, el primer espada a S.M. El Rey de España cuando éste hace acto de presencia en la plaza, generalmente la de Las Ventas en la capital española y hecho que ocurre en la corrida llamada de “La Prensa”, misma a la que el rey en turno o mejor dicho, ocupante del trono suele acudir. Lo anecdotario es que en la corrida del año pasado 2010 siendo el primer espada José Tomás quien se presentaba en Madrid en medio de una grande expectación, al momento de preparase para iniciar la faena de su primero, tomó los trastos toricídas y después de solicitar la venia de la Presidencia se dirigió con gran parsimonia, caminando, al tercio, la grande e importante concurrencia pensó de inmediato que iría a cumplimentar el protocolo de brindar al Rey y después de pasar por debajo del palco de S.M., incluso éste se puso de píe para recibir el esperado brindis. El otro miembro de la realeza; El Príncipe de Galapagar se siguió rumbo al tercio, saludando la presencia y puesta de píe del Rey con una simple sonrisa, para brindar ese, su primer toro a toda la concurrencia, entre el aplauso y el beneplácito que incluyó una franca sonrisa del Rey. Y brindó a todos, – comentamos nosotros –, de seguro, porque no estaban presentes en el callejón sus cuates: Joaquín Sabina y Juan Manuel Serrat, porque de haber estado ahí hubiese sido el brindis para ellos, aunque el mismo José Tomás ha afirmando que no suele brindar y no gusta hacerlo, dice: Al verdadero instante, momento de cuadrar la espada para tirarme a matar prefiero levantar la vista y dirigirla a quien estoy pensando en mi brindis y con una simple sonrisa señalar un ¡”Va por ti, de corazón”!.

¡Y, DALE CON EL REGLAMENTO!

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Si aceptamos la metáfora de que algunas plazas de toros son las cantinas más grandes de cada ciudad, el callejón viene equivaliendo a la “Barra” o como hoy se le dice la “zona VIP” de cada una de estas gigantescas y hasta monumentales cantinas. Y aquí también las bebidas circulan a diestra y siniestra, hábil y eficazmente servidas por “bar-man´s” de callejón, puestos para la atención de ganaderos, empresa, amigos de la empresa y gente del toro, siendo eso, lo de menos, lo qué engrosa la cantidad de invitados son los agregados y colados, cuates de los antes mencionados. Y Preguntamos quién le va a decir a cualquiera de estos prepotentes personajes que no puede chupar en el callejón. Y dirán Ustedes; – “Para eso están las autoridades”, pero entonces, en estos tiempos, resulta más fácil que la autoridad que se atreva a hacerlo, pierda el puesto saliendo hasta regañado con el argumento de:- “¿Pues que no sabes de quién se trata?”.

 Pero, pasemos a comentar el ambientazo que se arma en el callejón, en ocasiones, llega ha ser de ***** y sólo falta que entre toro y toro se cuente con entretiment con tubo y todo faltando desde luego la “hostess” vestidas de flamenco que le reciban en la puerta del callejón y le conduzcan a su burladero. Por todo lo anterior aquí escrito y expuesto, podemos concluir, que esto del cumplimiento del Reglamento de manera estricta, se ha convertido en el juego “del gato y el ratón”. Mejor en vez de reformas y modificaciones, vamos adecuándolo con criterio y acostumbrándonos a su respeto y cumplimiento, cosa que sólo se logrará cuando cada empresa comprenda que resulta mejor agasajar y atender a sus invitados en el tendido y dejar el callejón para actuantes y sus asistencias, es decir, para la gente que ya llega “de luces” a la plaza y no aquellos que llegan a “alumbrarse”.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

No, no era un desplante, era una actitud llena, manifiesta de orgullo; la cabeza en alto, la mirada firme segura, con el capote de paseo a la espalda y la montera en la derecha, así con verdadero orgullo, Arturo Saldivar partió plaza de salida al término de la corrida del mero día de feria en Madrid, Plaza de las Ventas, el día del Santo Patrono de la ciudad, mientras sus alternantes; padrino de confirmación de alternativa, José Antonio Morante de la Puebla y Alejandro Talavante, testigo de la ceremonia se retiraban siendo abucheados; si bien los de Nuñez del Cuvillo dejaron mucho que desear; los diestros, Morante no anduvo de vena y Talavante derrochando valor y clase ante un lote que no le funcionó. Antes, al momento de partir plaza y desde horas antes, en las ventanillas de las taquillas lució el letrero de: “No Hay Billetes”.

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¡La última y nos vamos!

Yo creo que la anécdota que va a continuación será la ultima de Rodolfo Rodríguez quien ha sido conocido como “El Pana” y que toda su vida sido un anecdotario. En la penúltima de su actuaciones – a la fecha – se trasladó para participar por primera vez en su existir, nunca antes se había siquiera visto anunciado en la Feria de todas la Ferias, la de Aguascalientes y ante ello, careciendo de cualquier otro recurso desatendiendo las indicaciones médicas en el sentido de que no debía de actuar por estar convaleciente de una intervención quirúrgica mayor, desoyendo la recomendación de su apoderado, se auto-colocó una faja de cuero, de las que se atan con agujetas y que usan los estibadores y levantadores de pesas. Se subió a un auto bus foráneo, léase “camión de pasajeros” y llegó a Aguas para estar ahí dos días antes de su presentación en la feria.

Esto recuerda el episodio aquel, en que teniendo el Pana que trasladarse hasta Tijuana, donde toreaba el domingo se presentó desde el jueves anterior ya por la noche a la Agencia automotriz Ford, de Apizaco, cuando está por la hora ya había cerrado sus puertas, y convenció con mucha labia y metiéndolo bien en la muleta al encargado-velador de la agencia, de que había hablado con su patrón quien autorizó que sacara un carro, camioneta de cabina para darle una probada; “Una vueltecita” dijo el matador y si le convencía la unidad, se quedaría con ella; dejando en prenda su bicicleta, sacó la camioneta y se la llevó a dar una vueltecita…. Hasta Tijuana, regresando dos días después de la corrida y argumentando que no le convenía la compra, la entregó recogiendo su bici. Esto es verdad tal cual lo contamos.