Archiv para 9 febrero, 2011

LOS REGLAMENTOS TAURINOS, parte II

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Continuando con el tema de la reglamentación de la fiesta, estos son los últimos artículos de la providencias expedidas en el año de 1822, para la Ciudad de México, va el texto tal cual se publicó y seguido, el comentario.

6.- Estos (los Toreros) no dedicaran suerte alguna a persona determinada ni exijiran gratificación para evitar así la emulación y malas resultas que suelen originarse de este principio.

Actualmente el hecho de “dedicar” se conoce como “brindar” un toro y es bien visto cuando la persona, generalmente personaje de la vida publica es – y valga la redundancia – bien visto, es decir tiene buena imagen o bien a familiares de toreros en lo qué el brindis implica cierto cariño, afecto, agradecimiento por apoyo o atenciones también brindadas, pero por lo común el brindis va con dedicatoria, va buscando algo y más comúnmente se convierte en un acto de compromiso, por ello resulta fácil comprender qué, acto seguido al brindis, viene el grito del tendido: ¡¿Quién es ese buey?!

7.- El Señor Gefe del Estado Mayor auxiliará al gobierno con la fuerza armada en los casos que sea necesario, y concurrirá por su parte a que los militares observen el buen orden en los términos que se previene para el paisanaje, haciendo también que algunas patrullas ronden por la circunferencia exterior de la Plaza, a fin de evitar los robos y obcenidades que ya se han advertido. Se impedirá igualmente que los vendedores de dulces, frutas, etc., transiten por las balaustradas de las lumbreras, sino por los tránsitos de las de las entradas.

El cumplimiento de esta orden se ha convertido en una autentica falsedad, pues los “uniformados” atendiendo a lo que dictan los actuales reglamentos, deben presentarse a las ordenes de las máxima Autoridad de plaza que es el juez nombrado, pues, ocurre lo contrario; los “polis” se presentan ante la empresa, y son utilizados para cuidar y resguardar la taquilla, reforzar las entradas y someter a los parroquianos asistentes a “cateos” y manoseos absurdos, impidiendo a los aficionados introducir la entrada de la tradicional bota de vino, o cuando ésta logra pasar es mediante una módica cuota, que ablande al estricto guardián del orden. Y más dramáticamente se ha observado la falta de autoridad y apoyo uniformado en las últimas corridas de la Plaza México en las que apenas muerto el último toro, verdaderas turbas brincan del tendido al callejón y de ahí al ruedo, buscando la muy perseguida “foto con el celular” al lado del torero que aún no se recupera del esfuerzo de la faena o no ha iniciado el disfrute del triunfo. Eso, ese desorden, antes no se veía en las plazas, y anote usted entre los impertinentes y estorbantes, a los entrevistadores que grabadora en mano, pretenden ganar la “entrevista en exclusiva” que al día siguiente aparecerá en todos los medios, dejando de ser “exclusiva”. Comentario aparte y no por ello el menos importante es el relativo a la prohibición de las vendimias, el impedir que las docenas de vendedores en los tendidos le pasen a uno en frente, rozando sus posaderas con la cara de los espectadores, pero la respuesta y responsabilidad de esta persistente molestia está en las mismas empresas, por la utilidad que estas ventas representan y por lo que quizá ellos, los empresarios piensan que al favorecer, estimular las ventas, sus plazas adquieren el sustantivo de eso: Plazas de “Las Ventas”.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

¡Qué buen regalo, los de regalo! Han tenido los actuantes que recurrir al toro de regalo para poder alcanzar el triunfo, y es que los toros buenos, para cortarles las orejas; en el momento de hacer los lotes, previo al sorteo, los apoderados, escuchando a su “veedores”

los han dejado como reservas, y ante el fracaso, muchas veces el abucheo y el rechazo del público, hasta han tenido que ser devueltos a corrales, y el matador en turno sufrir el amargo “desplante” del público. Esto se debe a que en un exceso de actitud protectora los responsables dejan a los toros con mayor presencia, los más hechos como reservas, con el único fin de que sus poderdantes lidien lo más cómodo. Saben bien que podrán ser protestados, pero aún así se arriesgan y mire usted los resultados, han tenido que ser toros de regalo, los que den el triunfo a Castella, El Juli”, Ponce, nuevamente Castella y por último Miguel Ángel Perera quienes salen con las orejas en la mano, teniendo que recurrir al regalo. No se trata de empujar para evitar los toros de regalo, ya en alguna ocasión se ha intentado logrando que el regalo de toros, que ocurre ante la falta de triunfos en los toros sorteados quede bien normado. De lo que se trata es de señalar el error para que trate de evitarse, pero por ésta temporada los toros de regalo son los que han salvado las tardes.  

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¡Esos huevotes no son de niño!

Conocido, muy conocido resulta el chascarrillo aquel del señor Patiño que andaba disfrazado de angelito queriendo entrar al cielo y la revisión para franquearle la entrada, alguien al darse cuenta de su farsa, exclamó: ¡Señor Patiño, señor Patiño… esos Huevotes no son de niño! Lo mismo le pasó a Julián López “El Juli” en cierta ocasión en que ya siendo matador sus manejadores de imagen insistían en hacerle pasar por infante, y en algún aeropuerto francés, pues fueron ellos, sus vecinos galos los encargados de poner al descubierto su verdadera edad, cuando pretendìa hacerse pasar por niño torero y ahí también en el momento de la inspección de aduana, alguien, pudo haber sido en los sanitarios al verle sus partes intimas, también exclamó: ¡Julián, Julián, esos huevotes no son de niño! Pues ahora ha quedado plenamente demostrado que el tal “Juli” los tiene de buen tamaño, por la manera decidida con que se tiró a matar el domingo que desorejó a Guapetón. Poniendo verdadero ejemplo de lo que es tirarse a matar con verdad y sobre todo con mucho valor, haciendo caso omiso al griterío que de manera absurda pedía el indulto.