Archiv para febrero, 2011

¡REGLAMENTANDO EL REGLAMENTO!

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Desde el año de 1996 y atendiendo en aquel entonces a invitación escrita del H. Ayuntamiento de Puebla, y después de otros municipios y estados hemos asistido, participado en diversos foros de consulta, reuniones y mesas de trabajo efectuadas en nuestro entorno y en todas ellas; además de enterarnos de lo ocurrido en foros realizados en el D.F. para las modificaciones, yo diría actualizaciones de los Reglamentos vigentes. En todo ello ha predominado siempre una actitud “redentorista”, por parte de quienes detonan los mecanismos para las propuestas de modificación o adecuación de los reglamentos. Siendo que los tales reglamentos, prácticamente son similares, iguales en cualquier ciudad de cualquier país del planeta de los toros cambiando únicamente algunos aspectos en cuanto a multas y sanciones; por supuesto lo relacionado a los aforos de las plazas y los tiempos o plazos que se señalan para autorizar corridas o festejos en cuanto al cumplimiento de los requisitos que indica el mismo Reglamento. En otras palabras, no hay nada nuevo que agregar o modificar, y los cacareantes renovadores de la fiesta, vigilantes del cumplimiento estricto de las reglas no tienen nada nuevo que aportar o tratar de modificar. En materia de festejos taurinos nadie va a descubrir el “hilo negro” o alguna formula secreta. Lo que si es recomendable y procedente es hacer hinca-píe, insistir, vigilar y exigir el cumplimiento de algunos artículos que son pisoteados, más que ignorados, pues los actuantes conocen estas prescripciones y no sólo ignoran su cumplimiento sino que insisten en no cumplirlas. Dice el mandato: “Al salir la res por la puerta de toriles no deberá haber subalterno alguno en el ruedo, ni se llamará su atención dejándola tomar libremente su viaje. Los peones le correrán por derecho y le colocaran en suerte”. Cheque usted con meticulosa curiosidad la salida de los 6 toros 6 que usted presencie en una corrida, en los seis estará un peón de brega asomando el capote o incluso, saliendo él mismo del burladero de aviso, pretendiendo con ello, no sólo “tocar” al toro, sino hacerlo llegar y de alguna manera al provocar la embestida, disminuir su fuerza. Ahora bien si se trata de la actuación de algún rejoneador inexperto o principiante, se hará más notoria la indicación de que sean los subalternos, quienes salgan a recibir al toro. Siendo que es precisamente al caballero en plaza a quien le corresponde “recibir y parar” al toro, como consumación de la primera suerte en la lidia a caballo, además que los caballos que se usan para esta suerte se les llama “de recibo” . Otro trastorno que provoca esta actitud, verdadera necedad, es que nos impide ver la autenticidad de la bravura del toro, que teniendo como algunas características para calificarle, se trata precisamente de esa; que remate de salida en al menos en dos de los tres burladeros de aviso. Y, ¿Como diablos vamos a ver si el toro remata favorablemente metiendo la cabeza a las bases de los burladeros? Si los peones en su necedad de salir antes de tiempo no permiten apreciar esto. Pero más mal resulta el asunto si es el propio matador quien insiste en que esperen al toro fuera de los burladeros. Y peor, si llega a ocurrir que se dicte la orden de estrellarlo, arbitraria, salvajemente contra los burladeros que en muchas plazas tienen una estructura de madera cubriendo verdaderos rieles de acero, pues la cosa va estar grave, recordemos que no es lo mismo: dejarlos rematar, que mal intencionadamente – se dice con mala madre – estrellarlos, logrando a veces que lleguen a despitorrarse. Dejo a ustedes, pensando, reflexionando: ¿Si tal acto,criminal y anti-taurino pudiera ocurrir en nuestras plazas? Mientras preparamos el próximo post para continuar, reglamentando el Reglamento.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

En esta entrega comentamos, algo de lo que viene ocurriendo, en el paisaje nacional del toreo, donde por ahora son los que se suben al caballo, los rejoneadores, quienes dominan el panorama. Y es de

justicia decir que mientras el recién llegado; Diego Ventura, alterna los triunfos con ciertas actitudes no muy profesionales, como lo hecho en Nuevo León dónde dejó a público y empresa literalmente plantados, presentando una justificación médica, siendo que el día anterior había actuado y a tan sólo dos días de su ausencia – como si de ausentismo escolar se tratara – ya estaba totalmente repuesto para nueva actuación. El otro berrinche lo hizo apenas el sábado 12 por la noche en la Plaza de Oriente de San Miguel de Allende donde se salió groseramente de la plaza sin el debido permiso de la autoridad y mostrando falta de respeto para con sus compañeros actuantes. Y más antes, ha iniciado sus actuaciones precedidas de conferencias y ruedas de prensa saturadas de lamentos y quejidos contra aquellos que según él, lo bloquean. Y así va, alternando triunfos con agrios desplantes. Mientras; el otro el caballero el estelles, el navarro, va también, alternando triunfo con triunfo, uno seguido de otro. No en balde tiene ya bien recorrido y conquistado el territorio nacional desde hace once años.

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¡Va otra de Domingo!

Ahora que Domingo López, el popular picador “Zotoluco” el primero de todos los zotolucos en llevar ese nombre se ha retirado de los ruedos, traemos a cuento otra de las muchas situaciones, verdaderas anécdotas en que a lo largo de su carrera de picador de toros se vio envuelto: Viajaban con la cuadrilla de su Matador Jorge Aguilar “El Ranchero” en vuelo, rumbo a Tijuana, siendo aquella la primera vez que Domingo se trepaba a una aéreonave o mejor dicho y como él dijera a un “airoplano”, de esto hace ya algunos años, partamos del hecho de que Domingo rebasa ya los 75 años de edad, cumplió y festejó sus 50 de picador e inició muy temprano, joven aún su carrera de piquero; los vuelos entonces tenían mayor duración y en un México – Tijuana debieron servir al menos un par de alimentos; las charolas servidas por las aereo-mozas circulaban con el agradable y apetitoso olor de los alimentos calentados a bordo. Precedido el servicio por la presentación de la carta, con las opciones de diversos y variados menús que la aerolínea servia, como cortesía, claro, a bordo y la azafata ofrecía con agradable sonrisa, cosa que ya se ha perdido. Todos, degustaban y saboreaban los alimentos y Domingo, serio y compungido sólo veía pasar frente a él las charolas del servicio sin probar bocado. Fue hasta el terminar el vuelo y ya en tierra, que alguien le preguntó: – ¿Y tu Domingo, porqué no comiste nada? ¿Que no tenías hambre? A lo que éste el picador respondió: – ¡Hambre si tenía. Lo que no tenia es parne ! (dinero, monedas, en el hablar de los taurinos) ¡No traigo ni un quinto en los bolsillos!

LOS REGLAMENTOS TAURINOS, parte II

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Continuando con el tema de la reglamentación de la fiesta, estos son los últimos artículos de la providencias expedidas en el año de 1822, para la Ciudad de México, va el texto tal cual se publicó y seguido, el comentario.

6.- Estos (los Toreros) no dedicaran suerte alguna a persona determinada ni exijiran gratificación para evitar así la emulación y malas resultas que suelen originarse de este principio.

Actualmente el hecho de “dedicar” se conoce como “brindar” un toro y es bien visto cuando la persona, generalmente personaje de la vida publica es – y valga la redundancia – bien visto, es decir tiene buena imagen o bien a familiares de toreros en lo qué el brindis implica cierto cariño, afecto, agradecimiento por apoyo o atenciones también brindadas, pero por lo común el brindis va con dedicatoria, va buscando algo y más comúnmente se convierte en un acto de compromiso, por ello resulta fácil comprender qué, acto seguido al brindis, viene el grito del tendido: ¡¿Quién es ese buey?!

7.- El Señor Gefe del Estado Mayor auxiliará al gobierno con la fuerza armada en los casos que sea necesario, y concurrirá por su parte a que los militares observen el buen orden en los términos que se previene para el paisanaje, haciendo también que algunas patrullas ronden por la circunferencia exterior de la Plaza, a fin de evitar los robos y obcenidades que ya se han advertido. Se impedirá igualmente que los vendedores de dulces, frutas, etc., transiten por las balaustradas de las lumbreras, sino por los tránsitos de las de las entradas.

El cumplimiento de esta orden se ha convertido en una autentica falsedad, pues los “uniformados” atendiendo a lo que dictan los actuales reglamentos, deben presentarse a las ordenes de las máxima Autoridad de plaza que es el juez nombrado, pues, ocurre lo contrario; los “polis” se presentan ante la empresa, y son utilizados para cuidar y resguardar la taquilla, reforzar las entradas y someter a los parroquianos asistentes a “cateos” y manoseos absurdos, impidiendo a los aficionados introducir la entrada de la tradicional bota de vino, o cuando ésta logra pasar es mediante una módica cuota, que ablande al estricto guardián del orden. Y más dramáticamente se ha observado la falta de autoridad y apoyo uniformado en las últimas corridas de la Plaza México en las que apenas muerto el último toro, verdaderas turbas brincan del tendido al callejón y de ahí al ruedo, buscando la muy perseguida “foto con el celular” al lado del torero que aún no se recupera del esfuerzo de la faena o no ha iniciado el disfrute del triunfo. Eso, ese desorden, antes no se veía en las plazas, y anote usted entre los impertinentes y estorbantes, a los entrevistadores que grabadora en mano, pretenden ganar la “entrevista en exclusiva” que al día siguiente aparecerá en todos los medios, dejando de ser “exclusiva”. Comentario aparte y no por ello el menos importante es el relativo a la prohibición de las vendimias, el impedir que las docenas de vendedores en los tendidos le pasen a uno en frente, rozando sus posaderas con la cara de los espectadores, pero la respuesta y responsabilidad de esta persistente molestia está en las mismas empresas, por la utilidad que estas ventas representan y por lo que quizá ellos, los empresarios piensan que al favorecer, estimular las ventas, sus plazas adquieren el sustantivo de eso: Plazas de “Las Ventas”.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

¡Qué buen regalo, los de regalo! Han tenido los actuantes que recurrir al toro de regalo para poder alcanzar el triunfo, y es que los toros buenos, para cortarles las orejas; en el momento de hacer los lotes, previo al sorteo, los apoderados, escuchando a su “veedores”

los han dejado como reservas, y ante el fracaso, muchas veces el abucheo y el rechazo del público, hasta han tenido que ser devueltos a corrales, y el matador en turno sufrir el amargo “desplante” del público. Esto se debe a que en un exceso de actitud protectora los responsables dejan a los toros con mayor presencia, los más hechos como reservas, con el único fin de que sus poderdantes lidien lo más cómodo. Saben bien que podrán ser protestados, pero aún así se arriesgan y mire usted los resultados, han tenido que ser toros de regalo, los que den el triunfo a Castella, El Juli”, Ponce, nuevamente Castella y por último Miguel Ángel Perera quienes salen con las orejas en la mano, teniendo que recurrir al regalo. No se trata de empujar para evitar los toros de regalo, ya en alguna ocasión se ha intentado logrando que el regalo de toros, que ocurre ante la falta de triunfos en los toros sorteados quede bien normado. De lo que se trata es de señalar el error para que trate de evitarse, pero por ésta temporada los toros de regalo son los que han salvado las tardes.  

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¡Esos huevotes no son de niño!

Conocido, muy conocido resulta el chascarrillo aquel del señor Patiño que andaba disfrazado de angelito queriendo entrar al cielo y la revisión para franquearle la entrada, alguien al darse cuenta de su farsa, exclamó: ¡Señor Patiño, señor Patiño… esos Huevotes no son de niño! Lo mismo le pasó a Julián López “El Juli” en cierta ocasión en que ya siendo matador sus manejadores de imagen insistían en hacerle pasar por infante, y en algún aeropuerto francés, pues fueron ellos, sus vecinos galos los encargados de poner al descubierto su verdadera edad, cuando pretendìa hacerse pasar por niño torero y ahí también en el momento de la inspección de aduana, alguien, pudo haber sido en los sanitarios al verle sus partes intimas, también exclamó: ¡Julián, Julián, esos huevotes no son de niño! Pues ahora ha quedado plenamente demostrado que el tal “Juli” los tiene de buen tamaño, por la manera decidida con que se tiró a matar el domingo que desorejó a Guapetón. Poniendo verdadero ejemplo de lo que es tirarse a matar con verdad y sobre todo con mucho valor, haciendo caso omiso al griterío que de manera absurda pedía el indulto.