Archiv para enero, 2011

LOS REGLAMENTOS TAURINOS

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Resulta verdaderamente preocupante el ver, escuchar, que a todos los niveles de la estamenta taurina, incluidos actuantes, comentaristas y autoridades existe un desconocimiento descomunal de los Reglamentos Taurinos y lo que estos dicen en relación a ciertos aconteceres durante los festejos. En los tres niveles la falta de conocimiento de estas simples y de muy sentido común reglas son alarmantes: en los qué de luces se visten, que no saben lo que en determinado momento deben hacer, las Autoridades que ignoran como se rige la fiesta y los comentaristas que con su ignorancia equivocan y desconciertan a los aficionados y espectadores. Pero vamos por partes y a algunos antecedentes haremos referencia.

ANTECEDENTES:

Reproducimos y comentamos estas prevenciones que son sin lugar a duda el primer Reglamento para las Corridas de Toros en México.

Dado en la Ciudad de México a 6 de abril de 1822. Destacamos, sub rayándolo, el texto que reglamenta y agregamos el comentario procedente.

“Habiéndose notado la inobservancia de algunas prevenciones hechas por el gobierno para conservar el buen orden en las corridas de toros, he resuelto como Capitán general y Gefe superior político interino de esta Provincia, se reiteren, añadiendo otras que ha aconsejado la experiencia son necesarias para conseguir aquel útil objeto”. Sin duda, procede insistir, no sólo en el cumplimiento de estas prevenciones, sino en difundirlas, para lograr que se cumplan.

1.- “Luego que la tropa acabe de despejar la Plaza, no quedará en ella por ningún motivo alguno sino los Toreros”. Prevalencia de esto es el despeje, que actualmente se continúa haciendo a cargo del Alguacilillo que simboliza y de hecho representa a la Autoridad en el ruedo.

2.- “Los capataces de las cuadrillas de Toreros antes de salir a la plaza se presentarán con su gente al Alcalde para que éste vea si hay algún ebrio, en cuyo caso no les permitirá torear y les impondrá una pena proporcionada”. Bien puede decirse, que es esta la primera disposición “Antidoping”, al menos es fehaciente en un documento escrito, antes que en ningún otra regla de espectáculo o deporte.

3.- “En las vallas y entre barreras no quedará persona alguna que no esté expresamente destinada”. Reglamentación prácticamente imposible de cumplir, ante la necedad y la impertinencia. Son cientos los pretenciosos de permanecer absurdamente en los callejones. Mucho ganaremos, si al menos se les instruye informa u obliga a permanecer quietos, dentro de los burladeros, sin moverse o desplazarse en el callejón.

4.- “No se arrojarán absolutamente a la Plaza desde las lumbreras y tendidos, cascaras de frutas ni otras cosas que a más de ensuciarla puedan perjudicar a los toreros”. De estas manifestaciones “anti-todo”, permanece como remanente la estúpida costumbre de arrojar cojines con cualquier pretexto, pues va desde la protesta, al gusto o alegría.

5.- “Con el fin de que el público se instruya del caso en que pueda darse el Toro al que lo mate con destreza, se advierte que sólo ha de ser cuando presida la Plaza la Autoridad superior del imperio, como una distinción de su alto carácter, entendiéndose, si tuviese por conveniente concederlo. Lo mismo sucederá con las galas que se distribuyan a los toreros”. Prevención ésta que amerita varios comentarios: Primero para que se instruya el público, es decir para educarle, enseñarle; luego entonces entregar trofeos, premios cuando no existe merecimiento de ello es equivocar es “des instruir” o “des educar” al público. Lo de “que pueda darse el toro”, tiene mucho fondo, pues al principio de la formalización de los festejos el valor real del toro, la venta de su carne se destinaba a fines benéficos; hospitales, hospicios y asilos. Se premiaba con el otorgamiento del valor de la carne del toro a un espada o actuante que hubiese destacado, de ahí que se le otorgaba la “oreja” que funcionaba como un “comprobante” para presentarse al rastro a reclamar para el torero el valor de venta, cosa muy excepcional y que como reza la reglamentación, ocurría únicamente si lo otorgaba la Autoridad superior del Imperio (El Reglamento data de 1822, tiempo del Primer Imperio Mexicano). Imagínese usted, con lo espléndido que son – somos — actualmente los jueces u obligados ante presiones escandalosas; mentadas y uuuuuleros gritos; los toreros bien pudieran acudir al destazadero con un camión transporte de carnes. Lo de las galas eran otras premiaciones, en material, o especie; prendas de valor, alhajas, actualmente en desuso.

Aún falta, continuamos en el próximo post.

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¡El Desplante!

Breve nota explicativa:

El Desplante, cómo acto que se realiza frente al toro, no es un lance, ni una suerte o pase, más bien es la expresión, el resultado de una actitud, que se efectúa, generalmente al salir o término de una serie de muletazos. Dice el tauro diccionario que es: “Acto del torero lleno de arrogancia al toro o de descaro o desabrimineto al público”, cosa que también puede serlo. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Vaya que resultó más que kbron, este chaval, llamado “El Capea”, proveniente de Salamanca, quien tiene ya algunos años entre nosotros y que ha dicho preferir hacerse figura del toreo aquí en México antes que en España y se ve que para “echarse” el público a la bolsa sabe utilizar los viejos recursos, como aquel que dice: “Al país que fueres, haz lo que vieres”, y habiéndose informado – de seguro – Pedro Gutiérrez Lorenzo de que por muchas de los pueblos y aún ciudades de por estos rumbos gustan mucho del toreo a rodillazos, desafiantes desplantes y remates aspavientosos, en la plaza de Puebla, llena hasta el reloj y no precisamente de aficionados conocedores, “El Capea” ha tenido la ocurrencia de, saliendo de una tanda de muleta, se ha puesto genuflexo, rodilla en tierra y ha puesto a sus espaldas, cuidadosamente, sin aventarles al aire, dejando en la arena del ruedo muleta y ayudado, y a dos manos tomando los pitones de su enemigo le ha dado un par de cabezazos, a la “tope borrego”, tal como nuestras “figuras” suelen hacerlo, y el efecto no se ha hecho esperar. De los tendidos ha bajado la más estruendosa ovación de esa corrida. No cabe duda. Este “Perico”, es un verdadero kbrón y su inteligencia se ha basado en esa simple y vieja regla: “Al país que fueres haz lo que vieres”, y a los toreros de “por acá” les ha dado “una sopa de su propio chocolate”.

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¡A la hora del Sorteo!

Habiéndose cumplido treinta años del fallecimiento del torero icono de Tlaxcala Jorge Aguilar, el querido e inolvidable “Ranche”, hace apenas unos días el 27 de enero, bien vale recordarle, aunque sea de pasada en esta anécdota cuyo protagonista es otro torero de estampa campirana de Tlaxcala, el popular picador Domingo López, el primero de los torianderos de esa familia en llevar el mote de “Zotoluco” quien se retiró definitivamente de los ruedos y por tanto de la profesión que abrazó por más de 50 años, hace apenas unos domingos. Toreaba Domingo su primera corrida como picador en la plaza México hace ya más de cinco décadas, siendo llevado en la cuadrilla, precisamente de “El Ranchero” Aguilar, cuando sus compañeros, incluidos el apoderado y el matador, llegando a la ciudad capital provenientes de su tierra, quisieron jugarle la broma, novatearle o chamaquearle — como hoy se dice – y le dijeron que la importancia de la Plaza México era tal, que ahí se acostumbraba presentarse a la hora del sorteo, a las 12 del día ya vestidos solemne y profesionalmente con traje de luces como si a partir plaza fueran ya a esa acalorada hora. Y ahí tiene usted que al sonar las doce y en medio de público, aficionados y actuantes que a esa hora se reúnen para participar, ver y sancionar con su presencia el sorteo; que de la puerta de vestidores de cuadrillas va saliendo, garrocha de picar en mano, vestido de calzona de gamuza, sombrero castoreño echado hacia atrás, quien hacía sonar la botas y la metálica “mona” de la pierna de picar, el todavía chaval Domingo, ante las risas, carcajadas de todos y el festejo hilarante de sus paisanos, quienes así le dieron su bautismo torero.

 

LA CÁTEDRA TAURINA DE MARIO VARGAS LLOSA

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Parte III y última

Continuando con La Capa de Belmonte, recuerda Vargas Llosa que fue en la vieja Plaza de Acho, que tilda de “colonial, acogedora, de sabor inconfundible, donde habían toreado Belmonte y Manolete“, y dice: “allí vi yo algunas corridas memorables, como las que protagonizaba el gran Procuna, torero esquizofrénico que una tarde huía de los toros empavorecido, arrojando la capa y zambulléndose de cabeza por las defensas si hacía falta, y a la siguiente escandalizaba y enloquecía a los tendidos con un despliegue de temeridad y sabiduría con el capote y la muleta que cortaban el habla y la respiración. Y allí vi y oí resonar el silencio eléctrico de aquella tarde, la bofetada que el torero argentino Rovira descargó en las mejillas de Luis Miguel Dominguín, con la que prácticamente se suicido (taurinamente hablando)”.

“Pero el ídolo de mi juventud, al maestro de los maestros, al quieto, elegante y profundo Ordoñez, restaurador y exponente máximo del toreo rondeño, lo vi por primera vez – en una corrida a la que para entrar empeñe mi maquina de escribir – en la alegre y sabrosa Plaza de Acho”. Y estos dos figurones de la iconografía taurina mundial, los liga y nos los trae a recuerdo junto con el de Ernest Hemingway, de quien el peruano vivió impresionado, al menos así lo reconoce al escribir: “Así me lo pareció a mí, en el verano de 1959, en la Plaza de Toros de Madrid, la única vez que lo vi, a lo lejos, del brazo de otro mito viviente de la época: Ava Gardner“. Ya para concluir esta serie, rematamos con estos recuerdos de don Mario, que son un verdadero deleite en su lectura.

“¿Que se hizo de la querida capa de Belmonte que tan bellos recuerdos me trae de mi niñez? Cuando, ya adulto, comencé a preguntarme… ¿Se la robaron? ¿Se extravió en alguna de las muchas mudanzas de que estuvo repleta la historia familiar?” (…) “Nunca lo he sabido. En verdad, no tiene la menor importancia. Esa capa de Belmonte sigue existiendo donde nadie puede dañarla ya, ni perderla, ni apropiársela: en la memoria de un veterano que la preserva, la cuida y la venera como uno de los recuerdos más tiernos y emocionantes de su niñez, esa edad que con toda justicia llaman de oro”. De esta manera concluye Vargas Llosa sus recuerdos taurinos de la infancia y nosotros concluiremos el análisis de su aportación literaria a la Fiesta, comentando algunos conceptos vertidos por el Nóbel en su columna titulada “Piedra de Toque” en relación a las provisiones taurinas que se ha dado y se están gestando: “¿Porqué, en el reciente debate suscitado por este asunto, quienes defendemos las corridas hemos estado tan reticentes y tan parcos y prácticamente dejado el campo libre a los valedores de la abolición? Por una razón muy simple: porque nadie que sea un obtuso o un fanático puede negar que la fiesta de los toros, es un espectáculo que alcanza a veces momentos de una indescriptible belleza e intensidad y que tiene tras él una robusta tradición que se refleja en todas las manifestaciones de la cultura hispánica, esta impregnado de violencia y crueldad. Eso crea en nosotros, los aficionados, un malestar y una conciencia desgarrada entre el placer y la ética, en su versión contemporánea…Los enemigos de la tauromaquia se equivocan creyendo que la fiesta de los toros es un puro ejercicio de maldad en el que unas masas irracionales vuelcan un odio atávico contra la bestia. En verdad, detrás de la fiesta hay todo un culto amoroso y delicado en el que el toro es el rey….(lo que) constituye toda una cultura que ha creado y cultiva con inmensa dedicación y acendrado amor, una variedad de animales sin cuya existencia una muy significativa parte de la obra de Garcia Lorca, Heminway, Goya y Picasso – para citar sólo a cuatro de la larguísima estirpe de artistas de todos los géneros para los que la fiesta ha sido fuente de inspiración de creaciones maestras – quedaría bastante empobrecida…Lo que nos conmueve y embelesa en una buena corrida es, justamente , que la fascinante combinación de gracia, sabiduría, arrojo e inspiración de un torero, y la bravura, nobleza y elegancia de un toro bravo, consiguen, en una buena faena, en esa misteriosa complicidad que los encadena, eclipsar todo el dolor y el riesgo invertidos en ella, creando unas imágenes que participan al mismo tiempo de la intensidad de la música y el movimiento de la danza, la plasticidad pictórica del arte y la profundidad efímera de un espectáculo teatral, algo que tiene de rito e improvisación, y que se carga, en un momento dado, de religiosidad, de mito y de un simbolismo que representa la condición humana, ese misterio de que está hecha esa vida nuestra que existe sólo gracias a su contrapartida que es la muerte…!” Mucho, muchísimo, más habría que señalar de las aportaciones literarias del hoy Premio Nóbel a la tauromaquia, pero el espacio y el compromiso de retomar nuestra temática del Blog, nos obliga a cortarle aquí.

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¡Sacudiendo la choma!

Breve nota explicativa:

Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro, y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. En la foto, el Juez de callejón Pepe Luna ejecutando la acción de beber rico neutle en la schhoma. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Se está dando en México, en la gran Plaza la mejor temporada española de los últimos años, los triunfos de los coletudos iberos, han sido contundentes, significando algunos de ellos además del triunfo, la consagración definitiva como el caso de Alejandro Talavante, Miguel Ángel Perera y Sebastián Castella (por orden de aparición) y éste último fue anunciado para confirmar la alternativa de Arturo Saldivar y salió a confirmar y han confirmado, los tres mencionados arriba, lo que son: figuras del toreo de corte mundial y aquí la definición de autentica Figura del Toreo que lo son solamente quienes triunfan y logran salir por las puertas grandes de las grandes plazas o la más emblemáticas del tauro-universo, a saber: Madrid, Las Ventas, Sevilla, La Maestranza; México, cruzando a hombros la Puerta de “El Encierro”; Bogotá, Colombia, La Santa María; en Lima, Perú y/o Caracas en Venezuela y no confundir el término con el multi – utilizado por cronistas y prensa de nuestro México, quienes llaman FIGURAS a quienes torean o más o menos frecuentemente y se mochan con el conocido $obre.