Archiv para 10 junio, 2010

El embarcadero. Parte 2

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PARTE 2

Con toda facilidad podemos calcular que en una plaza de toros del tamaño de la Gran México, en corrida de festín pueden llegar a entrar unas cincuenta mil personas, de esas, no llegan a un centenar las que asisten a la ceremonia protocolaria del sorteo que se efectúa al medio día, poquísimas, una veintena, si acaso, son los privilegiados que asisten a una tienta formal, distinguirle – de las tientas festivas, las de «compromiso» y las pachangueras -. Y al embarque o embarcadero de una corrida, contadas son las personas que asisten, de hecho la asistencia se limita al ganadero, su caporal y administrador; el empresario que compra la corrida o su veedor de toros, y si acaso alguno de los apoderados de los matantes propuestos o ya contratados para lidiar la corrida de embarque y algún amigo cercano del ganadero, el resto del personal lo componen vaqueros y peones encargados de la faena. Resulta que en el embarque el ganadero va a mostrar a sus «clientes»; empresarios y apoderados, lo que verdaderamente tiene en sus dehesas. Me explico; al embarcar una corrida que se encuentra en el campo, potreros o corrales, ahí se va a ver si el ganadero tiene o cuenta con más reses y estas con diferentes características, trapío, edad y por supuesto notas de tienta, por lo que la «clientela» podrá sugerir cambios en el embarque a lo que el ganadero responderá: -¡Ah. No, esos toros son de otra corrida y tienen otro precio! La corrida que pactamos es esta, y ¡Esta, es la que se embarca!

También en ese momento, los toros en su habitat se van a mostrar tal cual son, y en este momento crucial del embarque se ve si los toros embisten codiciosos a los caballos de los vaqueros o huyen tímidamente de ellos, si pasan por las corraletas con la cabeza baja embistiendo con presteza puertas y trancas o si al contrario, en el colmo de la mansedumbre y la sosera, tienen que ser lazados para poder embarcarles y entonces habrán de ir como auténticos bueyes al matadero.

En algunas haciendas ganaderas, – tal es el caso de «Reyes Huerta» y por tanto «Soltepec» y «Jose Ma. Arturo Huerta» – en el embarque, el ganadero suele, al paso de los toros por la estructura del embarcadero aprovechar para pesarles. Junto con el registro del peso se checa el plan de alimentación y sus progresos y con la presencia del veterinario al hacer pasar al toro por el llamado cajón de cura, similar al de la bascula, se vacuna, desparasita y se administran vitaminas. Existen también las haciendas ganaderas de bravo, con instalaciones, pudiéramos decir de lujo o «embarcaderos plus» como son el caso de «Coyotepec» y «Rancho Seco», cuyas instalaciones modernas, funcionales y cómodas facilitan en mucho los embarques, n por ello, descartando de las añejas preferencias, los embarques de antaño y muy a la campirana, donde el peligro y el riesgo inherente al tipo de instalaciones son parte importante del sabor y la emoción.

Por último diremos, que, junto con el término de «Embarcar» reses de lidia se utiliza el de «Apartar», que según nos dice don Álvaro Domecq y Diez en su libro, «El Toro bravo» significa: «Separar dentro del conjunto de toros, vacas o cualquiera de los animales que por edad forman el conjunto de la ganaderías» y no debe confundirse o usar el de «Separar», que es una palabra demasiado incongruente. «Es un trabajo de mucha paciencia,- asevera don Álvaro – al decir que si el que aparta es impaciente, lo que hace es desapartar en ves de apartar. Esta labor campera se hace, como ya dijimos para llevar una corrida a la plaza, para curarlos, o ponerlos juntos por razón de edad, esta faena, – culmina el ilustre ganadero – encierra una técnica, y aún diría un arte digno de considerar.

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Parte tres

Fueron muchos los comentarios a estas líneas, pero justo es decirlo, los reclamos o desacuerdos, manifestados merecen su aclaración: Con respecto a los puros con cierto aroma, que los existen y muy buenos, tal es el caso de los originarios de Coscomatepec – eso, queda en la carretera que une a Jalapa y Córdoba, allá por rumbo de Huatusco, en el estado de Veracruz- ese aroma a vainilla o a chocolate, es natural, intrínseco a la variedad cultivada del tabaco, no es un «sabor» agregado a base de esencias muchas veces artificiales que resultan irritantes y demasiado snob. Fumarse un puro de estos, totalmente hechos a mano y de una textura envidiable con un ligerísimo aroma a esencias naturales en estos casos si resulta un muy agradable placer. Ya que de regiones hablamos y tratando de informar donde comprar buenos puros, sobre todo con las características de manufacturados, buenos, frescos y no muy caros, debemos mencionar todos los de San Andrés Tuxtla, también en Veracruz; marcas de renombre los son todos los «Coronas», los «Te amo», sobresaliendo los «Santa Clara» con la fecha 1830 en el anillo, fecha de la fundación de la casa purera y «El Hoyo de Casa». Del mismo estado mencionaremos la región de Martínez de la Torre; en Orizaba los de marca «Alférez», y en Teziutlán, Puebla, los de marca «Peredo». Ahí mismo en Teziutlán, si le es posible trate de localizar a herederos del señor Aburto, pureros de pura cepa. Pero que por problemas con Hacienda siempre han andado a salto de mata, exportan puros de maquila a espuertas llenas y quizá de manera no muy apegada a lineamientos legales y hacendarios, pero de que sus puros son excelentes, no queda duda, si los encuentra, cómpreles una buena cantidad de puros frescos y bien liados a mano con calidad de exportación.

Preguntando se llega a cualquier purería de estas y la grata experiencia de apreciar desde como se almacena y preservan las hojas de la planta de tabaco, hasta el muy habilidoso arte del torcido de los puros y por supuesto, adquirir algunos cuantos no es difícil, pues estos no son lugares alejados y si fáciles de localizar; pero aquí en Puebla, en la avenida 5 oriente en el 207 a través de poblanísimas rejas de balcón de hierro, podrá usted ver las instalaciones de Casa Legendaria empresa familiar de puros a mano hacer, donde la frescura de los puros a adquirir y el aprecio de todo lo mencionado, se cumplen con garantía. Por último nos resta aclarar las dudas y contestar los reclamos sobre dejar la cintilla, etiqueta o anillo en el puro al fumarle, lo que se llama «Vitola» y por vitola se conoce también a la marca del puro representada por su etiqueta, Con justa razón se nos hace el reclamo de la frase ofensiva que dice, «Anillo al puro, pendejo seguro» y sobre todo que en la entrega anterior, usamos una muy bella foto del inolvidable «Che» Guevara, quien luce guaperrimo fumándose un Cohiba con la vitola en el puro. Bueno hay excepciones notorias, en primer lugar, creo, quedo claro: la enorme demanda de esta marca contra la bajísima producción les hace sumamente escasos y de elevado precio, vamos uno de estos puros de anillo, como divisa; amarillo, blanco y negro, autentico, por supuesto anda costando no menos de $200.00 MXP y recordemos que en las mesas del portal del puerto jarocho, y en todo el mercado inundado de Cohibas falsos, empiezan pidiendo $1300.00 por la caja de madera con cubierta de cristal con veinte puros y si usted se pone «abusado,» -las comillas valen por doble- se los sueltan por cerca de novecientos pesos. Entonces de tratarse de uno legítimo con certeza de denominación de origen, con la leyenda que debe decir: Habana, Cuba, en letra pequeña de tipo manuscrita, en estos casos y tratándose de Fidel y Ernesto que cuando, la foto fue tomada, recién triunfante la revolución, orgullosos presumían de sus habanos auténticos y eran parte integrante ambos, de la imagen del movimiento revolucionario, entonces dejar anillo al puro, es válido. Esto, además debe unirse al concepto que alguien me manifestó, en el sentido de que cuando un puro es de muy buena marca y esto, además está escrito en algún libro del tema, cundo el puro es de obsequio, se vale dejarle la vitola, en homenaje o reconocimiento a quien nos hizo el muy apreciable regalo. Hasta aquí el concepto es válido, pero pregunto: si el puro es finísimo y su vitola una verdadera obra de arte -como las que ilustran este texto- entonces: ¿Vale fumar el puro con anillo y destruir su vitola quemándole? o vale más, cuidadosamente, retirarla y conservarla, cómo lo que es; una pequeña obra de arte. Y al caso de las ilustraciones que acompañan este texto, me remito. De todos modos, por los comentarios, Gracias.