Archiv para abril, 2010

La tienta de machos

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TIENTA DE SEMENTALES

Resulta muy importante reiterar lo que dicho queda en este blog en  “Tienta de Hembras”, que los becerros, novillos, y toros, jamás son tentados. Los que van a las plaza únicamente han visto al ser humano y lo identifican como aquel, sombrero puesto y botas calzando que es quien trae el alimento y aquel otro que, de cuando en cuando, acompañado de visitantes, posibles compradores a futuro montando los caballos de la casa, entran a los potreros, señalándoles con el índice, hablando mucho entre ellos y haciendo señas de asentamiento.

Pero el toro en al campo nunca ha visto ni  verá capa o muleta alguna. Se tientan en las ganaderías los novillos que según los libros; anotaciones, comportamiento de sus hermanos, primos y demás parentela que ha ido a la plaza y sobre todo tomando en cuenta la “reata”, que señala de donde viene el toro, en términos de progenitores; hablando de otros animales, es el “pedigree”, y de los humanos el “árbol genealógico”, aunque actualmente nos fijemos más en el “código postal” que el individuo trae marcado a fuego en la frente, todo esto es valorado para seleccionar a los que pudieran servir para la crianza, para preservar la sangre de la casa, para sementales, sabiendo ya que es la vaca la encargada fundamentalmente de transmitir la bravura, será el toro el responsable de ciertas otras cosas, como el trapío, la nobleza y todo lo relacionado con el comportamiento; recorrido, ausencia de querencia, acometividad, codicia, celo, movilidad, resulta obvio que todas estas características serán tomadas en cuenta por el ganadero al seleccionar sus empadres para disminuir, o acrecentar según sea el caso, defectos y cualidades. No debemos omitir otras maniobra ya muy en desuso en nuestro campo bravo mexicano que son, la tienta a campo abierto y el acoso derribo que aún se practica frecuentemente en España.  

Nos remitimos a las letras de Luis Niño de Rivera en su “SANGRE DE LLAGUNO, la razón de ser del toro mexicano” donde nos habla de la selección de toros para sementales: “Hay momentos en la vida de los ganaderos de bravo que tienen que tomar riesgos que implican creer más en la intuición, que en lo aparente del comportamiento: Esto es, no siempre lo más evidente en la conducta del ganado bravo en un tentadero es todo lo que el individuo trae por dentro. Es necesario entender los rasgos somáticos, como huellas de una familia o de una línea genética que acusan cualidades del psiquis del animal”. Es precisamente leyendo esta obra fundamental para entender la valiosa aportación de la casa LLaguno para la crianza de nuestro toro bravo, que encontramos con frecuencia la mención de las notas de tienta de toros y novillos que van a la plaza habiendo sido tentados, se refiere esto únicamente al acoso, cuya calificación o valoración va en razón de la repuesta del animal al ser acosado y derribado con largas varas – maniobra harto difícil –desde el caballo, aquí de lo que se trata, igual que en la tienta es de ver la envestida de repetición ante nuevos acosos y derribos.

Solamente aquellos ejemplares que superan con alta, y muy alta calificación, serán los seleccionados, los escogidos para llevar la muy comprometedora misión de preservar la sangre que da prestigio, honor y fama a los colores de su divisa.

 EL CAJÓN DE CURA

Al final…al final; ¡El amor te espera!  Tal reza la letra del coro del aria “Los Toreadores” de la opera Carmen de Bizet. Y la paráfrasis sirve para señalar el destino que espera al toro de lidia seleccionado por “el amo” para semental, para píe de cría, es el toro que se dice ¡“es para vacas”!

El cajón de cura es un aditamento que los ganaderos han diseñado, modificando un cajón normal de los usados para el transporte, de tal manera que sus costados dotados de bisagras mecánicas y una serie de poleas que pueden cerrarse en secciones tomando la conformación inferior del toro para de alguna manera; “atraparle” e “inmovilizarse” para permitir su cura, curación, aplicación de medicamentos, extraer cuerpos extraños o realizar verdaderas intervenciones, como se hace con un toro “de bandera” destinado a “padrear” después de la tienta se desbrida, se limpia profusamente la herida, retirando tejidos lacerados o lastimados, lavar cuidadosamente y dejar como curación, tubos o material de drenaje o bien suturar la herida; al frente un estructura tubular permite que la cabeza desde el cuello sea exteriorizada para proteger la cornamenta y evitar lesiones a los curadores. El mismo cajón se utiliza para la extracción por ordeña de semen para la reproducción asistida, la eyaculación se obtiene por estimulación eléctrica.
En la foto uno; el cajón de cura de la ganadería de Rancho Seco, éste de diseño profesional marca ”Revuelta”, misma casa que fabrica básculas y otros implementos agrícola-pecuarios. En la foto dos; un toro ya tentado y ganador de la etiqueta de semental de D´Haro, va por el carril del apartadero de la hacienda de Tenexac, rumbo al cajón de curas, para lo mismo: para ser curado y quedar listo, en espera de su harem de vacas, donde, como a los toreadores… ¡El amor…el amor le espera!

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 Se los dije. ¡Aquí me tienen!

Resulta muy elocuente el relato del matador Manolo Martínez  a Rafael Loret de Mola, Veamos si no, en lo referente a Borrachón de San Mateo. Toro que infirió a manolo una de sus más serias cornadas. El relato, con una gran carga premonitoria es el siguiente:

—A ese toro, como a todos, le vi los ojos. Esta vez sentí que podía perder la pelea: eran unos ojos fieros, inquietos, Borrachón desparramaba la vista por el ruedo pero no mostraba fijeza en la mirada. Eludía, siempre eludía.

Borrachón se defiende y tira gañafonazos. Manolo aguanta e intenta dominar a  la bestia, como lo hecho tantas veces, pero ahora los resultados son distintos. Borrachón sigue trazando cornadas en el aire y en un instante prende a Manolo.

—Antes de tomar la muleta le dije al doctor Salinas Rivero – obviamente, médico de plaza – Doctor. Váyase preparando, que voy pa´dentro.
—¿Sabias entonces, que te iba a herir?
—Lo vi en sus ojos. Pero un torero debe hacer frente a la tragedia superando su propio temor. Es mi obligación y así lo quiere el público que paga. Borrachón
le infiere una cornada tremenda que secciona la arteria femoral. El Dr. Salinas ya está en la enfermería preparando el quirófano. Los gritos del público llegan hasta la mesa de operaciones. Poco después aparece el querido doctor Campos Licastro, y las asistencias que llevan al torero semi-inconciente, pero que al reconocer al médico le dice:
—¡Se los dije, Doctor, Aquí me tiene!  

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“La tienta de hembras”

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PARTE 2

Después de observar la respuesta de la vaca ante los puyazos, que invariablemente mínimo serán  tres, se colocan también de dos a tres pares de banderillas, cuyo objetivo no es tanto hacer sangrar a la res para descongestionarle, si no para apreciar: ¿Como se arranca? ¿Va de lejos? ¿A buen trote? Y lo más importante y bello: ¿Cómo mete la cabeza al momento del encuentro? Y ¿Cómo sale del par, huyendo, doliéndose, bramando, o sale persiguiendo a su banderillante y llega ponerlo en apuros? Esa, esta última es la vaca que debe recibir toro en sus traseros.

Con la muleta se deberán observar sus movimientos, complexión orgánica y sobre todo el comportamiento. Dice Domecq; “Hemos de observar con cien ojos el recorrido que tiene, si embiste derecho y no se cansa de seguir el engaño, y, finalmente, la falta de brusquedades, la cantidad de suavidad que atesora, sin perder fiereza ni casta”. La observación, por parte del ganadero es compulsiva, escudriñadora y casi científica, al analizar el comportamiento de la vaca sustentante.
La tienta debe hacerse en silencio. Las vacas son mucho más distraídas que el toro – Y ya sabemos que el más leve gesto inoportuno, vamos, desde un pañuelo que se desdobla, un sombrero que se quita, un diálogo en voz fuerte –
cambian el rumbo posible de una vaca que está siendo probada para ser madre de un toro. Definitivamente el toreo de tienta es distinto al toreo de plaza grande. Es toreo de campo, que tiene mucho de amor, como bien han dicho en España, Pépe Luis Vázquez y Alfonso Novalon: “Porque debe hacerse suavemente y despacito, así como acariciando y sobre todo con mucho silencio, llamando a la vaca con tersura de voz y con verdadero amor, hablandole a la vaca a voz baja: – ¡Vamos becerra linda!…¡Venga, vamos a hacer cosas bonitas!” 

Lo cierto es que muchas veces la tienta se ha convertido en fiesta, digamos; actividad pachanguera, y de alguna manera así se dan, con tal de preservar y cumplir con ciertos compromisos para que la fiesta siga adelante, pero tenga usted la certeza de que si le convidan a una ”tienta” donde la asistencia es numerosa, será un “tienta social”, más no un autentica, como en las que el ganadero se comporta como estricto sinodal para aprobar las vaquillas que pronto  irán a ser apareadas con sus sementales. Precisamente, par dar una idea del sistema de calificación que aprueba o no, a una vaca, presentamos usted el siguiente que es utilizado por los Domecq: S.= SUPERIOR, B.= BUENA T.= BUENA o TORO, R.= REGULAR, D.= DESECHO. En el que las letras “S y B”, destinan la vaca al apareamiento; labor harto complicada e importantísima. Se trata de que un grupo de vacas “Hato” sea destinado a un mismo semental, con él convivirán durante la primavera, por ello las tientas son en el otoño tardío o el invierno, para que con los primeros soles de marzo, su “calor” y todo lo de romántico que la primavera trae se lleven  a cabo los apareamientos. Así, si todo se da bien, ya que la gestación tiene una duración de nueve meses y dos semanas, los alumbramientos serán también con la nueva primavera.
Y continuando con el sistema de calificación; la “T”, aunque no es de superior o buena, si permite la posibilidad de que a la vaca se le eche toro, un toro con ciertas características, que brinde la posibilidad de que aquello que el ganadero consideró que a la vaca le faltó, para ser buena, digamos; estilo, fiereza, ausencia de querencias, recorrido, movilidad, codicia, acometividad y tantas y tantas cosas, que el toro para salir bueno, debe tener. 

De ahí, insistimos, la importancia de programar los apareamientos, en otras palabras, no se trata de echarles toros a las vacas, o de echar las vacas a los toros, sin ton ni son. Esto es una verdadera ingeniería, y es ahí donde los ganaderos se equivocan, y de seguir haciéndolo, continuaran viendo las corridas desde el palco de ganaderos con el sombrero metido hasta las cejas. Y quienes no se equivocan saldrán a dar vueltas y más vueltas al ruedo, sonrientes y saludando, sombrero en mano.
Resulta obvio que las calificaciones “R” y “D”, mandan las vacas al carnicero, no se vale dejar aquellas regulares, para festejos de tercera, el ganadero debe ser siempre y plantear las posibilidades de que su ganado resulte de Primera.  Imagínese usted, si mucho se ha dicho que el ganado bravo “no tiene palabra de honor”, lo que podrá salir, si ya desdenantes le están diciendo que el ganado es de tercera, o como le llaman de “desecho”, eso no existe ¡O es o no es! Y lo que es, va a la plaza de toros, lo que no, al carnicero.
Por eso en las tientas no hay comentarios. Solo el ganadero sabe lo que tiene, cómo lo puede empadrar, y cuantas, de las vacas tentadas se van directo al carnicero. Nosotros, los invitados, debemos limitarnos a ser agradecidos:
“Muchas gracias, don Fulano”. Y Nada más. En el campo las palabras son pocas y, en muchas ocasiones salen sobrando.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — El popular Pepe Luna Juez de callejón tomando de su schhoma, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Multitud de llamadas recibe Arturo Macías en el hospital y luego  en su residencia en España en La Alcomocosa en el Castillo de las Guardias, suman cientos los mensajes colocados en su web y en Facebook, a lo que él contesta con un “Gracias a todos”. Surge también la polémica: que si el apoderado lo envió al matadero, que si entre cada corrida va a ser con escala en el sanatorio de toreros y lo más grave, que si la entrega y el valor de Arturo no van a la par de su técnica y conocimiento. Yo no creo eso. El que no arriesga no gana, esa es una gran verdad, pero todo tiene un limite: Arturo tiene que saber sacar la casta, y saber cuando debe decir: ¡Hasta aquí llego yo! de lo que – las empresas—le ofrecen y le dan. Y entonces empezar a exigir, mientras tanto no queda otra más que tragar. Pero, ¡Aguas con el de aguas! el cuerpo tiene un límite y Corbacho, también lo tiene, recordemos que él es un apoderado motivador que tanto logró con José Tomás y Talavante, pero que al final logró que lo dejaran. Dicen que las cornadas son medallas, lo difícil es superarlas y saber lucirlas.

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 ¡Se hará lo que se pueda don!

Anécdota verdaderamente clásica es la siguiente, si tomamos en cuenta que se considera como “clásico” todo aquella que trasciende  a su época, ésta vieja, añeja y sabrosa historia es tan clásica como su protagonista, el llamado “Pasmo de Triana”, Juan Belmonte, quien estando encumbrado en la gloria de sus tiempos, gozaba de la muy grata compañía de los más brillantes intelectuales de su época, conviviendo de manera frecuente con ellos, quienes además de cobijarle y apapacharle, le acompañaban en los corrillos que se formaban al termino de las corridas. Y al festejar el triunfo de una de aquellas en que Belmonte había estado sublime. Vino el elogio de todos los tertuliantes, destacando el de don Ramón del Valle Inclán, quien al frente de sus colegas, entre los que de seguro se encontraban: el sabio don Gregorio Marañón, otro Ramón, Pérez de Ayala, Sebastián Miranda, y Eugenio D´Ors, entre muchos otros, y en el paroxismo del éxito en esa tertulia de festejo y comentarios del Valle Inclán le dijo:
Juanito; para que seas perfecto, sólo falta que un día de estos ¡Te mate un toro en la plaza”.
 A lo que Juan, muy parsimonioso, con esa genial sabiduría, propia únicamente de quienes portan el duende, respondió:
Don Ramón: ¡Se hará lo que se pueda!

“La Tienta de Hembras”

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PARTE I

Sin duda alguna “La Tienta” es, así debe ser, considerada como la estructura basamental de la fiesta brava. De una tienta de vaquillas correctamente realizada, un promedio – sin exageración – de casi, dos a una de las vacas tentadas deberán ser desechadas, es decir de nueve se aprobaran y pasaran a ser cargadas por toro solamente tres; en esa proporción se actúa para preservar únicamente las que se encargaran de transmitir a su descendencia  sobre todo Bravura, Fijeza y Nobleza. Dice la ganadera doña Laura De Villasante que esto es una “Estimación de parámetros genéticos para el comportamiento durante la tienta”.
Decimos “Tienta de Hembras”, porque también la hay de “machos”, aunque en nuestro medio, esto no se practica con frecuencia. El macho se cría para llegar a la plaza sin haber sido “tocado” o expuesto a faena alguna. Quedando la tienta de machos limitada para aquellos novillos o toros que van a ser destinados a simiente. Serán los “Sementales” o cuando el ganadero quiere corroborar resultados de sus empadres. 


Han escrito los clásicos, Cossío, Sanz Egaña  y Domecq, que la tienta es una verdadera experiencia científica, en la que se demuestra que “el dolor, no detiene la acometividad”. Podría hasta bien afirmarse que “el número de puyazos es igual al Índice de Bravura.” De este modo el ganadero, selecciona la complexión orgánica básica del temperamento esquizoide y los caracteres somáticos, dicho de una manera más simple; en una línea, se trata de seleccionar a la futura madre del toro de lidia.
Nos estamos refiriendo, claro a la ceremonia importantísima de picar a una vaca en la tienta. La vaca a tentar saldrá  a la placita de tientas, y después de dejarla correr en circulo, claro, todo lo que quiera, el tentador intentará “fijarla” con el capote, evitando el lucimiento personal, se trata únicamente de que el animal se “entere” y de ahí la llevará al caballo, haciendo un rápido recorte al dejarla frente al picador. Y ahí, la vaca mostrará su acometividad al ir pronta, lenta o reservadísima, al caballo. El ganadero observará atento esto: ¿Cómo acomete? ¿Baja la cabeza, trata que quitarse la puya, pelea, re-pelea  moviendo alegre el rabo? O de plano; Válgame Dios mío, rehuye, se queja y sale espantada. ¡Dios nos libre! 


Una vez tomada la puya y dada la pelea, el ganadero pedirá que se repita la suerte, ahora dejando la vaca a un mayor distancia. Y podrá haber un tercer intento dejándola arrancarse desde los medios o en terrenos distintos.
Es una forma de seleccionar con la distancia una de las más bellas cualidades de la bravura: arrancarse de largo, observar el galope de la arrancada, la prontitud de la misma y la codicia con la que la realiza.
Todo esto es lo que alguien ha descrito como: La complicada sencillez de colocar una vaca frente al caballo.
En la tienta, la pelea con el caballo es la piedra de toque.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — El popular Pepe Luna Juez de callejón tomando de su schhoma, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Serio e ineludible compromiso de Arturo Macías, el estar acartelado en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla una de las dos plazas, junto con las de Las Ventas de Madrid, de la mayor importancia en España, si bien la de Madrid, es eso, la de la capital. Sevilla le arrebata en buena lid, por su seriedad y el público que ahí señorea en sus tendidos, importancia y tradición. Ha sido el segundo de Palha, una ganadería con todas las de rigor para someter a examen a cualquiera que muleta en mano se les ponga enfrente. Y así ha querido el destino que ocurriera, en ese su segundo al iniciar faena de muleta, Arturo fue prendido en el muslo derecho, accidente seguido al hecho de que al aviso del toro a su lidiador ya había sido dado. Que la Juventud del aguascalestence permitan su pronta recuperación para que pueda aprovechas las oportunidades que por allá le esperan.

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 ¡Carajo…lejos…más lejos.!

Toreaba por aquellos ruedos de dios, en la muy vieja y señorial tierra madre de la fiesta más bella, el celebérrimo, Rafael Gómez “El Gallo”, iba con él en su cuadrilla otro celebre personaje, al tipo de los que antes hemos presentado en este anecdotario; Martincho, cualquiera de ellos, aquí el protagonista principal de la historia es “El Gallo”, quien ante la salida por la puerta de toriles de un ejemplar de aquellos, de aquellos con los que los toreros, la noche previa de la corrida suelen soñar, pues el verbo soñar se convierte en una hipótesis, lo cierto es que no pueden cerrar los ojos, conciliar el sueño, y por tanto mucho menos soñar. Pero ya esta en la arena el enorme animal, La cornamenta es delantera y de verdad parece adelantarse buscando a quien se le ponga enfrente el subalterno dispuesto, bueno, intentando bregar sale temeroso del burladero, al tiempo que pregunta a su matador: – Maestro ¿Dónde lo pongo? La respuesta apenas se escucha, por lo que el coleta en turno insiste gritando: ¡”Lejos!…Lejos”! al tiempo que con el brazo extendido hace señas con la mano indicando: –  Lejos…lejos
A lo que el subalterno aquel peón de brega y confianza con cara más de susto que de desconcierto, pregunta, intrigado: – Pero más lejos…¿Dónde lo pongo?
Y el inmortal Rafael Gómez “El Gallo” responde:
– ¡Carajo, lejos…lejos…donde yo no lo vea!

El Destete y el Herradero. Parte Dos

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Para la muy campirana faena del Herradero suele convocarse a familiares y amigos de los ganaderos, quienes visten “traje de carácter” ropa muy de campo. Curiosamente, participa en el herradero con mayor entusiasmo la gente joven; chavales, adolescentes y menores son los que se hacen cargo de sostener a los becerros para herrarles fuego, quizá sea eso una extraña similitud con la edad del toro. Se requiere de conocimiento y práctica para realizar esto, lo mejor es que los becerros sean lazados y apoyarse en un palo ubicado en el centro del corral designado para este uso, llamado Palo o Caña de Enlazar, en el se cruzará el laso que sostiene a los becerros. Por los lados se acercan dos que tres de los invitados para tomarle por los costados y derribarle, para ello la soga se ha ido recortando en su longitud enredándola en el palo, para limitar los movimientos del animal.
Insistimos que lo más importante es tener experiencia, conocimiento o al menos idea de lo que se va a hacer, pue4s tres cosas son fundamentales: La primera, que el becerro “no aprenda”, es decir, no hacerle “quiebros”, recortes, o estimular su embestida, ordenamiento que puede resultar paradójico, pues de suyo, por instinto, va a embestir. Segunda, que no se lastime en lo más mínimo, aquí, el cuidado y la protección de los pitones apenas nacientes es importantísimo, sobe todo de los machos, pero en ambos casos, las hembras también recibirán un trato especial en el cuidado de su  insipiente cornamenta, se aconseja tomar siempre pitón y oreja juntos, apoyar la mano firmemente que rodea la oreja y el pitón para que no sea éste el que reciba la tracción, pero, lo mejor resulta, como se h dicho, lazarles. La tercera recomendación va en el sentido de de hacer toda la maniobra, tan rápida, correcta y con buenos resultados  de al manera que todo pase tan efímero que no de lugar a que los becerros puedan recordar o retener algo en su “memoria”, diríamos en términos actuales: que nada quede grabado en su disco duro.


Se ha demostrado de manera fehaciente que la vaca recordará años después en la plaza de tientas la ubicación exacta de la puerta  por la que se dio suelta el día del herradero, si es que éste se realizó en la misma plaza.      


Para herrar se colocará primero el “hierro” de la casa, monograma en “fierro” con las iniciales de la familia, algún emblema u otro diseño, hierro previamente calentado en hoguera de leña que se enciende desde unas horas antes y que siguiendo cierta tradición, a más de leña, se alimenta con boñigas o majada seca de vaca, para hacerle más “ad hoc” con la faena, luego, seguirán los hierros con los números, combinación de dos o tres dígitos. Algunas haciendas cuentan con doble juego de números excepto el 6 y el 9 que se usan invirtiéndolos: es importante que el hierro este ardiendo a máxima temperatura, sin llegar al rojo vivo, pues este corta la piel; el número y el hierro de la casa  deberán quedar de forma pareja y lo más visible, pues años después, al salir a la plaza, será este el distintivo que más enorgullezca a la casa ganadera.  


Es el propio ganadero quien se encarga de herrar, así debe ser y lo más hermoso es cuando el ganadero enseña, ayuda a sus hijos menores y nietos a herrar: las manitas de los chiquillos fuertemente apretadas a las del padre o abuelo colocando lo hierros, mismos que son tan viejos y ancestrales como la casa, es signo de posesión definitiva y es el sello del ganadero que garantiza la casta. Terminada la faena, los becerros ya herrados a fuego permanecerán unas semanas en el corral destinado a ello, para vigilar la cicatrización de la marca indeleble y ver la aceptación de la nueva alimentación, este corral bien tapiado les separa definitivamente de las madres, que por unos días más continuaran bramando con berridos quejumbrosos, llamándoles. Luego irán a uno de los potreros de crecimiento con buenos pastizales, separando ya hembras de machos, pues ellas a los diez y seis meses están listas para engendrar, y ellos los novillitos a los 16 meses pueden montar y cargar una vaca, por lo que antes a los catorce se efectúa la separación definitiva, de lo contario y de proporcionárseles preservativos puede llegar a ocurrir, lo que ya imaginan.

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Breve nota explicativa:
Se pronuncia “schhoma” y es un trozo de penca de maguey, verde, fresco, flexible que se acomoda como “jícara” para tomar el “neutle” o pulque, bien llamado “néctar de dioses” en el campo durante maniobras de embarque, en herraderos y demás labores; su ingesta además de vigorosa y reconfortante, resulta refrescante. Una vez servido, cada ración es de más o menos medio litro, debe tomarse de un solo trago y en forma de reto; un bebedor frente al otro.  — Ver foto: Rodolfo Rodríguez “El Pana” frente al ganadero Marco González, tomando de sus schhomas, durante un embarque en Piedras Negras. — y terminado el gran y largo trago, con una mano se sujeta y se sacude violenta y enérgicamente la schhoma, para que suelte la hebra o baba, como se dice comúnmente, en el campo, “pa´ que suelte el alacrán”. Esta delicadísima maniobra de gourtmets de campo se le llama “sacudiendo la schomma”. Y en este breve espacio le utilizamos como expresión para un comentario sobre alguno de los aconteceres taurinos recientes.

Va: Sacudiendo la choma…

Envidiable agenda tiene en el bolsillo Arturo Macías también de la tierra de “la gente buena” después de su presentación-corte de oreja-cornada en Valencia, va este 17 de abril a la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y luego tiene, como ustedes bien saben dos fechas en Las Ventas de los madriles. El Martes 11 de mayo en la Feria de La Comunidad confirma su alternativa en la catedral de toreo en España con toros de La Martelilla, llevando de padrino a Miguel Abellán y como testigo a Cesar Jiménez. Y en junio el día 5 en la llamada Feria de Aniversario, alternando también con su padrino Miguel Abellán y de tercer alternante el galo Juan Bautista con toros de “El Cortijo”. Pero, antes en Nimes, en la plaza que es capital del toreo en Francia, el 21 de abril confirmará también alternativa ante Juan Bautista con el testimonio de Matias Tejela, lidiando toros de José Vázquez.

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 ¡Ni madre Matador!…¡luego te encabronas!

El guipuzcano, Martín Barcáiztegui  ” Martincho”, de distinguidísima y tremenda personalidad cuyas hazañas, de no haber sido trazadas por el soberano pincel de Goya, parecerían creaciones de fábula. El contenido de esta anécdota checa con el historial taurino del popular Martincho pues bien se sabe que antes de espada fue peón de brega y prefiero narrar en versión muy a la mexicana:
Sale el primero de la tarde del matador en turno, obviamente de la cuadrilla en la que militaba Martín, y se trata de un morito, cómodo, de embestida suave.de aquellos que van al capote siguiéndolo como si de el pendieran  en sus bordes unos ramos de pastura o alfalfa, embiste como corderito, que eso es precisamente el toro. Martincho sale, se desprende del burladero y comienza a torearle, primero por delante y después, acomodándose, baja las manos en monumentales verónicas. A lo que su matador desde el burladero le grita y reclama: – Tápate, Martincho. ¡Tápate, te digo!
Martincho, ya acomodado, más que bregar está toreando, buscando ligar la media y rematar. Por lo que los gritos desde el burladero de matadores no se hacen esperar: – ¡Que te tapes! – Grita el matador, ya severamente enojado y con voz más enérgica — ¡Que te tapes. Carajo!
Continua el festejo, y al salir el segundo del turno de nuestro matador, se trata ahora de un ejemplar…de aquellos. De los que cita la maldición gitana, trae una arboladura por cornamenta, un sombrero de charro bien puesto, va con la cabeza muy en alto, como diciendo: ¡A ver quien es el valiente que sale!
Martincho
, ahora al contrario que en el toro anterior, se cubre, ó más que cubrirse, se esconde en el burladero: tapándose, primero los ojos, la vista y todo él con su capote, mordisqueando nerviosamente la esclavina. Y vienen ahora los gritos, las ordenes desde el burladero de matadores, pero, ahora en sentido inverso:
¡Sal, Martincho, tócalo!
Martincho, no sólo se esconde, prácticamente, desaparece tras el burladero, mientras continúan los gritos: – ¡Sal! ¡Tócalo! Gritos a los que finalmente Martincho asomando los ojillos por arriba del burladero, responde a su matador:
¡Ni madre Matador!…¡luego te encabronas!