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Muy cerca la hora de las definiciones en torno a la sucesión

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En menos de un mes el gris secretario de Educación Pública en Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordóñez, deberá tomar una decisión sobre su futuro político, pues tendrá que definir si realmente buscará la candidatura del PRI al gobierno del estado o abandonará esa loca idea para dedicarse de tiempo completo a atender y resolver la problemática que traerá consigo el arranque del nuevo ciclo escolar que será muy complejo.

El siguiente año lectivo que usará un modelo híbrido de enseñanza, es decir, que los alumnos recibirán clases presenciales y a distancia se convertirá en un serio dolor de cabeza para las autoridades educativas, debido a que su ejecución implicará una exhaustiva planeación, organización y operación que sin duda será más que dificultoso llevarlo a cabo por los intereses de los padres de familia, los maestros y sus sindicatos, así como por parte de los estudiantes.

El nuevo modelo de enseñanza que funcionará a partir de agosto como una consecuencia de la actual pandemia de Covid-19 será difícil y tendrá muchas aristas porque los alumnos no aceptan ni se adaptan a recibir clases a distancia, porque quizá en Tlaxcala el número de profesores que forme parte de la población de riesgo a enfermarse por sus actuales condiciones de salud sea elevado y no podrá dar clases presenciales, porque se carece de la infraestructura y la planeación para decidir que alumnos asistirán a la escuela y que otros se quedarán en sus hogares a tomar su instrucción a distancia.

Si en la entidad ha existido una enorme permisividad para que la población en general no cumpla ni con la sana distancia ni el uso de cubrebocas, así como de otras medidas sanitarias que ayudan a evitar contagios de coronavirus, dudo que los estudiantes tlaxcaltecas quieran acatar las instrucciones de protección para asistir a clases y menos que todos respeten las indicaciones de las autoridades, porque sencillamente si no lo hacen no enfrentarán ninguna sanción o consecuencia.

Será imposible evitar que en las escuelas del estado existan aglomeraciones y seguramente el cierre de planteles será la constante porque, según la SEP, al detectarse un solo caso de Covid-19 se procederá a suspender hasta por 15 días las actividades de esa institución.

Ayer durante una reunión ordinaria del Consejo Nacional de Autoridades Educativas que presidió el secretario de Educación Pública del gobierno Federal, Esteban Moctezuma Barragán, se aclaró que el regreso a clases presenciales en las escuelas se dará siempre y cuando se logre el color verde en el semáforo epidemiológico, situación que difícilmente alcanzará Tlaxcala en agosto por el comportamiento que tiene esa pandemia en cuanto al número de contagios y personas fallecidas.

Florentino Domínguez enfrenta un panorama incierto que necesariamente lo llevará a tomar una decisión sobre su futuro, porque si se mantiene como secretario de Educación Pública en Tlaxcala tendrá muy poco tiempo y margen para seguir con su alocada carrera por la candidatura del PRI al gobierno del estado.

Dudo que el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez le permita a Domínguez Ordóñez seguir utilizando la dependencia estatal para su promoción y que éste gris y lenguaraz funcionario descuide o no cumpla con su trabajo y enorme responsabilidad de sacar adelante el nuevo ciclo escolar, de ahí que ese priista quizá va encaminado a que lo bajen de la contienda interna del ex partidazo y al final ni siquiera sea considerado para buscar otro cargo de elección popular en los comicios del 2021.

El secretario de Educación Pública en Tlaxcala carece del ímpetu que se requieren para renunciar a su cargo y dedicarse de tiempo completo a su proyecto político de convertirse en el sucesor de Mena Rodríguez.

Su sueño de ser candidato del PRI a gobernador pronto puede terminar, como ha pasado con la fantasía que tuvo el cuasi poeta director del Sepuede-Icatlax, Manuel Camacho Higareda y la robusta secretaria de Turismo de Tlaxcala, Anabel Alvarado Varela.

No cabe duda que la pandemia de Covid-19 también mata proyectos políticos.

Tlaxcala más cerca de regresar al color rojo que alcanzar el verde

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La falta de firmeza y liderazgo de las autoridades estatales y municipales para que los tlaxcaltecas acaten y mantengan por más tiempo las medidas sanitarias para evitar contagios de Covid-19 ha sido la constante a lo largo de la actual pandemia, situación que se puede comprobar con la enorme cantidad de ciudadanos que andan por las calles, la movilidad comercial que se registra y el retorno de múltiples actividades.

Nadie se explica cómo Tlaxcala paso del color rojo al naranja en el semáforo epidemiológico del gobierno federal cuando los datos de contagios y muertes reportados en la actual semana demuestran que la enfermedad no cede y sigue teniendo altos niveles que deberían ser motivo de preocupación.

El gobierno del estado que encabeza Marco Antonio Mena Rodríguez aceptó sin chistear ninguna inconformidad o queja la nueva fase, con lo cual seguramente será responsabilizado por el gobierno federal si es que en los siguientes días Tlaxcala regresa al color rojo.

Lo anterior es muy probable que se presente porque una parte importante de ciudadanos asume que la emergencia sanitaria ya pasó y que la pandemia se encuentra domesticada como hace algunas semanas lo aseguró equivocadamente el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Al finalizar la actual semana la entidad habrá superado las 4 mil personas infectadas y el número de defunciones provocadas por el mortal virus se estará acercando a las 600 muertes.

La irresponsabilidad de los tlaxcaltecas y la falta de firmeza de las autoridades estatales y municipales para hacer valer las medidas sanitarias se traducirán en más infectados y decesos.

Las timoratas declaraciones de funcionarios estatales como el secretario de Salud, René Lima Morales, de que el color naranja en el semáforo epidemiológico no es un permiso libre para reanudar actividades resulta ridícula cuando éstas nunca se han suspendido en su totalidad o que el titular de la Coeprist, Néstor Flores Hernández, presuma que se llevaron a cabo más de mil visitas a establecimientos comerciales en 5 municipios con mayor incidencia de Covid-19, cuando el virus tiene presencia en todo el estado.

En otras partes del país es evidente que las autoridades asumen con seriedad el caso de la actual pandemia y lejos de mostrar actitudes triunfalistas como en Tlaxcala, adelantan escenarios complicados y hasta rebrotes de contagios de coronavirus para octubre, mes en el que se pueden registrar nuevos enfermos de Covid-19 y de influenza, situación que incrementará sustancialmente la demanda de servicios médicos en los hospitales de la Ciudad de México.

En la entidad se presume capacidad hospitalaria, un tratamiento efectivo para enfermos de coronavirus, las brigadas cuídate y hasta una gran organización gubernamental para enfrentar la pandemia, sin embargo los trabajadores del gobierno del estado que se enferman no pueden recibir una atención decorosa o digna porque en los hechos son abandonados a su suerte.

Ejemplos sobran, pero ahí están los casos reportados en la Procuraduría General de Justicia en el Estado a cargo del insensible, pero siempre coqueto y galán, José Antonio Aquiahuatl Sánchez, quien manda a descansar a sus elementos enfermos de coronavirus no sin antes darles su oficio que tales días de reposo o convalecencia son a costa de sus vacaciones.

Hace unos días un agente ministerial de nombre Fermín M. perdió la vida por la enfermedad y no recibió ningún apoyo adicional de la PGJE. Hoy otro policía de esa corporación de nombre Manrique G. se encuentra enfermo y delicado por tener diabetes, pero aun así ni el director David Mejía o el comandante operativo Raúl Moreno hacen algo para ayudarlo.

Su táctica es simple. Si al procurador le vale el estado de salud de sus agentes, a los jefes de los ministeriales también.

El oscuro Mario Gallardo que se desempeña como director Administrativo de la PGJE se niega a dar apoyo a las familias de los agentes infectados de Covid-19, bajo el argumento de que no hay dinero para esos onerosos gastos, lo cual no es creíble porque no puede ser que el ayuntamiento de Tlaxcala bajo el mando de Anabell Ávalos Zempoalteca se muestre más sensible y pague el tratamiento médico de los policías infectados de coronavirus, sino hasta el hospital donde estuvo uno de ellos y que por desgracia perdió la vida.

Y ya que hablamos de insensibles y galanes, le cuento que si bien el director de Obras Públicas del ayuntamiento de Tzompantepec, Armando López Sánchez, resultó positivo por Covid-19, éste con ayuda de sus “amigos” trato de culpar de su enfermedad al diputado local de morena, Víctor Castro López, quien habría llevado a cabo hace unos 15 días una supervisión de obras en ese municipio sin respetar, según ellos, las medidas sanitarias.

Lo anterior no sólo resulta una burda y chafa mentira que seguramente se le ocurrió a alguien cuyas neuronas ya no le funcionan, porque si Armando López se enfermó fue porque ese adonis región cinco no dejaba de visitar a su conquista de nombre Silvia R. que labora en la Tesorería del ayuntamiento, misma que estuvo enferma de coronavirus al igual que su mamá Hilaria P., situación que es del todo conocida por los vecinos de la comunidad de San Juan Quetzalcoapan que no se pierden ningún capítulo del tórrido romance entre ambos trabajadores municipales.

De lo que se viene uno a enterar por culpa de esta pandemia.

El inservible sistema anticorrupción de Tlaxcala

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Un asunto que desde ahora deberá ser considerado por los futuros candidatos a gobernador de Tlaxcala, es la revisión exhaustiva del actual sistema estatal anticorrupción que está convertido en un club de amigos y que para desgracia de los tlaxcaltecas representa una onerosa carga para las finanzas públicas.

Desde hace meses en que se aprobó y se puso en marcha ese andamiaje de leyes, funcionarios y organismos para investigar, frenar, prevenir y desalentar la corrupción en la entidad, nadie ha visto algún resultado o acción positiva, así como tampoco se ha percibido la mínima voluntad de emprender una decisión que justifique la cantidad de recursos públicos que se destinan a mantener una burocracia privilegiada que cobra sin trabajar.

Hace ya casi 27 meses se publicó en el Periódico Oficial del gobierno estatal la Ley del Sistema Anticorrupción del Estado de Tlaxcala, sin embargo no hay ningún avance porque las cosas siguen igual o peor en materia de corrupción.

El manto protector de ese inservible sistema para desgracia de los tlaxcaltecas no sólo abarcó a los actuales funcionarios estatales y municipales, sino que también, por una inexplicable razón, brindó impunidad a los ex servidores públicos que no han sido molestados ni investigados.

Para muchos representó una burla el hecho de que la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción haya implementado hace un par de días las denuncias vía internet, con el propósito de recibir y atender a la ciudadanía que ha sido víctima o testigo de algún delito en materia de corrupción, cuando desde hace tiempo tiene en su poder más de 30 expedientes abiertos contra igual número de ex presidentes municipales acusados de desviar recursos públicos que no han merecido ninguna atención del personal de esa ineficiente instancia.

El fiscal anticorrupción de Tlaxcala, Pedro Sánchez Ortega, se ha caracterizado más por estar inmerso en escándalos amorosos que en entregar resultados, quizá porque sigue los pasos del farsante procurador de Justicia en el Estado, José Antonio Aquiahuatl Sánchez, quien podrá presumir que durante su gestión al frente de la dependencia no se integró ni se judializó ninguna denuncia de corrupción.

Lo anterior puede cambiar en unos meses más cuando se lleve a cabo el relevo de autoridades estatales y municipales, pero sobre todo dependiendo de quién asuma el gobierno de Tlaxcala en el 2021.

Si el PRI no logra retener la gubernatura en la entidad y entrega el poder tras detentarlo por casi 10 años y ocho meses, seguramente enfrentará un complicado escenario porque difícilmente recibirá la misma impunidad que ha ofrecido, sobre todo la que ha predominado en el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez.

Mientras en Tamaulipas la administración panista (2016-2022) que encabeza el influyente gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca ha emprendido acciones para castigar la corrupción contra ex funcionarios estatales y municipales, quienes enfrentan más de 100 órdenes de aprehensión relacionadas a diferentes investigaciones, en Tlaxcala donde casi se lleva el mismo tiempo de gobierno no se ha podido integrar ni una sola averiguación previa, pese a que existen los elementos y pruebas para proceder contra los malos ex servidores públicos que fueron denunciados.

Después de los nulos resultados que tiene Tlaxcala en el combate a la corrupción es muy fácil llegar a la conclusión que el Comité Ciudadano del Sistema Anticorrupción del Estado de Tlaxcala, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y la Contraloría del Ejecutivo del Estado de Tlaxcala no sirven para nada, pues sólo representan una estructura administrativa de ornato que implican un gasto millonario que no genera ninguna utilidad para los tlaxcaltecas.

Ojalá esa situación cambie en el próximo gobierno donde el combate a la corrupción sea una realidad y no una farsa como la que se tiene en estos momentos en Tlaxcala.

La incertidumbre en Morena es mal presagio

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La división interna, la ausencia de un liderazgo que una a la militancia tlaxcalteca y la incertidumbre de cómo y cuándo se llevará a cabo la renovación de la dirigencia nacional y estatal del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), son factores que empiezan a provocar desánimo y desorden entre los probables aspirantes a las candidaturas a diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad.

Tal escenario implica un mal presagio para el partido del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el cual a menos de un año de los comicios encabeza las preferencias rumbo a las elecciones del 2021.

La disputa por la candidatura al gobierno del estado en Morena está centrada entre la senadora Ana Lilia Rivera Rivera, el líder estatal de ese partido y también legislador federal, Joel Molina Ramírez, la super delegada del gobierno de AMLO, Lorena Cuéllar Cisneros y recientemente por la empresaria oriunda de Huamantla, Dulce Silva Hernández, esposa de César Yáñez Centeno Cabrera, ex vocero de López Obrador.

Los dos primeros han hecho todo para crecer en las encuestas sin obtener hasta ahora buenos resultados. La tercera encabeza las preferencias electorales, situación que la ha convertido en la rival a vencer en Morena. La cuarta irrumpió hace poco en la escena acompañada de políticos que gozan de mala fama y que suelen operar al mejor postor como el petista Jesús Portillo Herrera, quien en los comicios del 2018 trabajó para el PRI y su candidato a la diputación federal, Marianito González Aguirre.

Jesús Portillo, el ex porro que logró convertirse en diputado local del PT es uno de los encargados de acercar a políticos tlaxcaltecas a Dulce Silva. Mi hermano déjame presentarte a la futura gobernadora de Tlaxcala, suele decir ese vividor, quien una vez que menciona el nombre de la huamantleca suele provocar risas y decepción.

Silva Hernández no sólo ha demostrado su novatez e impericia en relacionarse con políticos de dudosa capacidad y trayectoria, sino que también ha recurrido a ciertos promotores mediáticos vinculados al PRI y al poder que lejos de ayudarla la perjudican porque sus auténticas intenciones de participar en la contienda se ven empañadas y deslucidas.

No es la primera vez que la empresaria de 42 años de edad busca un cargo de elección popular, pues en el 2016 intentó, sin conseguirlo, la candidatura a la presidencia municipal de Huamantla.

La renovación de la dirigencia nacional y estatal de Morena está en el aire, pues el pasado fin de semana se suspendieron las tres asambleas programadas para elegir consejeros estatales debido a la emergencia sanitaria provocada por el Covid-19, por lo que ahora se menciona que esas reuniones se podrían llevar a cabo el 1 o 2 de agosto, aunque tampoco existe la certeza de que eso pasará.

Se desconoce si algún día la delegada de Morena en Tlaxcala, Xóchitl Nashielly Zagal Ramírez, que designó el Comité Ejecutivo Nacional asumirá sus funciones que nunca llegó a desempeñar por culpa del coronavirus, de ahí que el senador Joel Molina siga teniendo el control del partido y una abierta promoción para ser considerado como un serio aspirante a la gubernatura de la entidad, situación que resulta inequitativa e irregular porque en ese proceso funge como juez y parte.

Mientras los líderes de Morena sufren y se enredan más para concretar la renovación de sus dirigencias, la lista de aspirantes a diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad de Tlaxcala crece sin que nadie frene los ímpetus de los militantes de ese partido que se sienten seguros de obtener el triunfo en los comicios del próximo 6 de junio.

Hay municipios tlaxcaltecas en donde Morena tiene 12 precandidatos. También hay algunos distritos locales con una desbordante demanda al tener una la lista de 15 aspirantes, lo cual dificultará los consensos y la elección de los candidatos oficiales.

Si en ese partido no se interviene a tiempo y se inicia un proceso de negociación interna, la designación de candidatos a los diferentes cargos de elección popular será un caos que seguramente será aprovechado por otras fuerzas políticas para tener uno que otro aspirante competitivo que le garantice un triunfo electoral.

En Morena existe la creencia entre sus militantes de que lo difícil es conseguir la candidatura oficial, porque dan por un hecho que el triunfo está asegurado en la contienda constitucional, lo cual no es así porque su soberbia les impide ver que hoy las condiciones están cambiando y que éstas quizás empeoren en los siguientes meses.

Urge que alguien ponga orden en el partido del presidente de México.

Una mentira el semáforo epidemiológico

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A estas alturas nadie cree en el semáforo epidemiológico del gobierno federal, el cual es avalado por la administración estatal porque establece las acciones a seguir en la nueva normalidad, mismas que en los hechos resultan ridículas porque las medidas sanitarias y el confinamiento social en Tlaxcala siempre han sido acatadas de manera parcial, de ahí que los contagios de Covid-19 nunca se han frenado ni el número de personas fallecidas por esa enfermedad.

Pareciera que las autoridades estatales y municipales optaron por cuidar exclusivamente a sus trabajadores que fueron enviados a sus casas a guardar la cuarentena con la garantía de que no dejarían de recibir sus sueldos cada quincena, dejando en libertad al resto de los ciudadanos que por necesidad, falta de información, ignorancia o valemadrismo salieron a las calles provocando que el virus se propagara sin ningún control.

El hecho de que Tlaxcala pase del color rojo al naranja en el semáforo epidemiológico no tiene ninguna relevancia o importancia para la mayoría de los ciudadanos que nunca acataron la cuarentena, aunque quizás si lo tenga para el gobierno estatal y municipales que estarán obligados a reanudar labores en los próximos días.

Sin embargo, ese proceso provocará una serie de protestas e inconformidades porque en las dependencias no hay condiciones de seguridad y sanidad para evitar contagios.

Si en pleno confinamiento hubo magistrados y magistradas, funcionarios estatales y presidentes municipales que se enfermaron de coronavirus por andar en fiestas y exponiéndose, imagínese ahora que deberán regresar a trabajar cuántos casos más se tendrán de esa enfermedad.

Para nadie es desconocido que un magistrado encargado de atender cuestiones administrativas y casos de corrupción se enfermó y fue a parar al hospital de Nativitas sin llevar a cabo labores judiciales. Otro integrante del pleno de Poder Judicial que también se contagió sin estar trabajando es una conocida magistrada que destaca por sus notables altibajos y su excesivo protagonismo. Se dice que ella fue infectada por su hija que labora como psicóloga en el DIF estatal.

La pandemia afectó a todos, pero en algunos casos se llevó al extremo, al grado que ha puesto en evidencia los enormes atrasos tecnológicos que se tienen en Tlaxcala y los negocios que se tienen y que impiden implementar nuevas y modernas formas de trabajar.

Por ejemplo, el gobierno estatal dejó de operar y su capacidad de laborar en línea a través del Internet fue nula porque incluso dejó de tener ingresos, situación que también se vio reflejada en el Poder Judicial del estado.

Aunque usted no lo crea al interior del Consejo de la Judicatura y algunos auxiliares de magistrados están mostrando su total rechazo a reanudar labores porque no hay condiciones sanitarias, ni equipo ni otras medidas que garanticen la salud del personal del Poder Judicial.

Al parecer no se ha autorizado ningún presupuesto para mejorar la higiene y la seguridad de los empleados en los juzgados. Aunque se presume que hay un exceso de personal en el Tribunal Superior de Justicia, éste no está preparado para trabajar a distancia, usar tecnología y sistemas de organización.

Además, según la opinión de varios abogados litigantes, los jueces no quieren hacer trabajo para abatir atrasos, principalmente porque en estas condiciones no pueden “negociar” sentencias.

Los asuntos que se atienden en juzgados penales podrían seguir su curso con medidas de protección y sanidad, sin embargo, la presión ejercida por algunos magistrados impide sacar ese trabajo.

Todas las resoluciones de los magistrados, en segunda instancia, no requieren presencia de abogados ni de interesados, por lo que podrían dictar sentencia, incluso a distancia, pero por una extraña razón que estaría relacionada con corrupción no se llevan a cabo.

Es evidente que en Tlaxcala no quieren invertir en tecnología para permitir juicios en línea, pues tan sólo desde el 2016 el Poder Judicial no ha emitido el reglamento y tampoco ha hecho las adecuaciones a la Ley de Firma Electrónica, con las cuales se permitiría realizar juicios a través del Internet.

En fin, en Tlaxcala vivimos un desorden y el semáforo epidemiológico no sirve de nada.

Si en pleno confinamiento los contagios de Covid-19 se han mantenido e incluso aumentado, ahora que regrese a laborar la burocracia estatal y municipal veremos cuál es el comportamiento de esa enfermedad.

Dávila y su burda estrategia para negociar una pluri más

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Nadie puede oponerse o limitar el derecho que Adriana Dávila Fernández tiene para intentar, por tercera vez, llegar a convertirse en gobernadora de Tlaxcala, pues es un anhelo válido y hasta entendible para una panista que ha encontrado en la política su lujosa forma de vivir, pero ese propósito que está lejos de ser visualizado como una obstinación, en realidad se pretende utilizar como una burda estrategia que le permita a la actual diputada federal negociar un cargo más por la vía plurinominal.

Recientemente la panista intentó victimizarse al señalar que la dirigencia del PAN pretendía excluirla de la lucha interna por la disputa de la candidatura al gobierno de estado, para luego mencionar que estaba interesada y lista para participar en ese proceso, sobre todo porque su nombre aparece en las encuestas y se ubica como la militante de ese partido mejor posicionada para encabezar la contienda, sin que eso signifique que entró en la verdadera zona de competencia.

Adriana Dávila sabe qué hace meses perdió el control del PAN en Tlaxcala y que su influencia se encuentra muy mermada no sólo en el estado, sino a nivel nacional donde el dirigente del CEN, Marko Antonio Cortés Mendoza, ha venido perdiendo fuerza ante el grupo de los 10 gobernadores de ese partido.

Hoy en día el PAN ya no es el mismo y la correlación de fuerzas y liderazgos internos ha cambiado. Los militantes con peso que apoyarían y arroparían con todo a Dávila Fernández son menos y antes de ver por una desgastada panista tratarán de mantenerse vigentes ellos, de ahí que seguramente le abrirán la puerta para la contienda interna pero sin tener la obligación de asegurarle una posición que se traduzca en un buen premio de consolación.

En octubre el Consejo Estatal y la Comisión Permanente del CEN del PAN determinarán el método que emplearán para elegir a su candidato a gobernador, el cual puede ser por designación directa, consulta interna, encuesta o un proceso abierto a los ciudadanos.

Dávila Fernández tendrá todas las garantías y condiciones para participar en la contienda interna del PAN, pero difícilmente alguien se sentará con ella para ofrecerle que se baje a cambio de asegurarle su reelección como diputada federal a través de la vía plurinominal o garantizar su llegada al Congreso del Estado por ese mismo método.

En el PAN estarán muy cotizadas las próximas diputaciones plurinominales a repartirse en el 2021. Para acceder a ellas será más que complicado, sobre todo porque ese partido espera lograr alrededor de 30 posiciones que se alcanzarían de las cinco circunscripciones plurinominales electorales en que se encuentra dividido el país.

Los que seguramente llevarán mano en esas posiciones son los diez gobernadores panistas (Martín Orozco Sandoval, Aguascalientes, Carlos Mendoza Davis, Baja California Sur, Javier Corral Jurado, Chihuahua, José Rosas Aispuro, Durango, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, Guanajuato, Antonio Echevarría García, Nayarit, Carlos Joaquín González, Quintana Roo y Mauricio Vila Dosal, Yucatán) que actualmente son liderados por Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Francisco Domínguez Servién, mandatarios de Tamaulipas y Querétaro, respectivamente, para después dejar algunos lugares al grupo de Marko Cortés que trata de mantener cierta fuerza con la alianza que sostiene con las dirigencias estatales del partido.

Además, el panismo en Tlaxcala y Puebla se encuentra debilitado y sin una fuerte presencia a nivel nacional, pues la ausencia del ex gobernador poblano Rafael Moreno Valle Rosas es innegable.

En Tlaxcala se ve muy complicado que Adriana Dávila pueda presionar para lograr una negociación que pudiera ver con la designación de los panistas que integrarán la lista de candidatos a diputados plurinominales, debido a que su grupo no tiene fuerza ni la presencia necesaria para disputar las primeras posiciones.

Difícilmente la actual diputada federal podrá ver cumplido su sueño de ser gobernadora de Tlaxcala. En el 2010 vio frustrada su llegada a esa posición pese a que tuvo todo el apoyo de su amigo el presidente de México, el panista Felipe Calderón Hinojosa, así como carretadas de dinero público.

En el 2016 lo volvió a intentar y nuevamente fracasó. Según ella, en el 2021 intentará esa proeza que suena imposible. Esa panista ya debería entender que una cosa es querer y otra muy distinta poder.

Diputados quieren encaminar a dos alcaldes al patíbulo

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Los próximos días serán claves para conocer cuál será el futuro de los presidentes municipales de Huamantla y Axocomanitla, el priista Jorge Sánchez Jasso y la ex panista Martha Palafox Hernández, respectivamente, pues sí los diputados locales logran sumar los votos necesarios podrían asumir la decisión de suspenderlos para que enfrenten sus juicios políticos sin tener a su disposición recursos públicos y al personal de sus ayuntamientos.

La sorpresiva decisión de reanudar los juicios políticos que se suspendieron hace meses por culpa de la pandemia de Covid-19, deja entrever que un bloque importante e influyente de legisladores no quiere dejar pasar la oportunidad de aplicar la ley en esos casos, pues según ellos existen evidencias de que se habrían cometido irregularidades en el manejo de los fondos públicos que, en el caso de ser comprobadas, éstas deberán ser sancionadas.

Ayer, los integrantes de la Comisión Instructora de Juicio Político del Congreso del Estado retomaron ambos expedientes y de inmediato solicitaron a la Junta de Coordinación y Concertación Política que preside el morenista Ramiro Vivanco Chedraui reactivar los plazos, con lo cual nuevamente se abrió la posibilidad de suspender a los ediles de Huamantla y Axocomanitla, luego que el primero fue acusado de lucrar con más de 40 millones de pesos con un contrato para mejorar el alumbrado público y de otras irregularidades y violaciones a la ley, mientras que la segunda fue señalada de tener inconsistencias financieras por el orden de los 4 millones de pesos.

Hay que tener presente que la actual legislatura se encuentra dividida y confrontada, por lo que antes de llevar al pleno esos casos se buscará tener los votos que garanticen la separación temporal del cargo de los alcaldes Jorge Sánchez y de Martha Palafox, porque sería desastroso que esos asuntos no prosperaran a la hora de ser sometidos para ser avalados por la mayoría simple de los diputados presentes en la sesión.

La moneda está en el aire y en los próximos días se tendrá una idea más clara del rumbo que tomarán esos juicios políticos. Por lo pronto, la apuesta que va ganando es que por lo menos uno de los dos presidentes municipales si será suspendido del cargo. Será.

Oportunistas a la vista

Ahora que por fin el PRD está llevando a cabo su proceso para renovar la dirigencia estatal, se comprueba que ese partido está reducido a un “Club de Tobi” donde sólo los cuates tendrán derecho a repartirse ese pastel con escaso sabor y contenido.

No tiene cuadros representativos y los pocos políticos que han decidido quedarse en ese partido difícilmente tendrán futuro, quizá por esa razón algunos simulan que siguen con el sol azteca cuando en realidad ya han vendido su amor a otras fuerzas políticas o aspirantes a la gubernatura.

Por ejemplo, Giovanni Montiel López, hijo de Gelacio Montiel Fuentes, quedó en el quinto lugar de la lista de consejeros estatales del PRD, cuando es sabido que esa familia ya opera a favor del grupo político de la “super delegada” del gobierno federal en Tlaxcala, Lorena Cuéllar Cisneros.

Galacio Montiel presume que será coordinador distrital de la futura campaña de Cuéllar Cisneros y para nadie ha pasado desapercibido que recomendó a varias personas para que éstas fueran contratadas como siervos de la nación en la delegación del Bienestar.

O qué decir de Josué Cisneros Cirio que representa en la lista de consejeros estatales del PRD a la agrupación política Red Joven, la cual también ha aportado en los últimos meses a varios operadores al equipo de Lorena Cuéllar.

Pero no crea que sólo en el PRD se presenta ese tipo de comportamiento tan cuestionable, porque también ha habido panistas y priistas que desde ahora están buscando su sobrevivencia y ya han ido a ofrecer su capital a la mencionada aspirante al gobierno y otras políticas que también quieren participar en la sucesión del 2021.

Pronto le daremos los detalles.

La insultante simulación de la clase política

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El confinamiento y la pandemia de Covid-19 han sido buenos aliados para ciertos funcionarios estatales que en otras circunstancias ya estarían enfrentando una presión social por sus nulos o escasos resultados entregados, como los responsables de brindar seguridad y de perseguir a los delincuentes.

Sin que Tlaxcala pierda su lugar en la lista de los estados más seguros del país, la realidad revela que en las últimas semanas la violencia viene aumentando y que cada vez los maleantes utilizan formas más agresivas para cometer sus ilícitos.

Ayer se conoció el asesinato de una mujer cuyo cuerpo fue abandonado cerca del municipio de Tenancingo, el fin de semana pasado se cometió un terrible homicidio múltiple en Nativitas y también se informó que en Chiautempan había sido baleada una persona para robarle su motoneta.

Eduardo Valiente Hernández, secretario de Seguridad Ciudadana en Tlaxcala no ha podido mejorar la seguridad por más intentos que ha realizado y pese a que esa dependencia ha sido dotada en los últimos meses de mejor equipo y más patrullas.

El procurador de Justicia en el estado, José Antonio Aquiahuatl Sánchez, sigue nadando de muertito y simulando que trabaja, cuando en realidad está más interesado en hacer crecer una institución “patito” de educación superior denominada Universidad Nova en Ciencias Jurídicas y en consolidar su despacho legal que no ha dejado de tener buenos clientes.

Esos dos funcionarios nunca se enteraron que en Apizaco radicaba y operaba Óscar N, alias “El Loco Téllez” presunto líder de una de las bandas de criminales más violentas de robo de combustible, atraco en carreteras, narcotráfico, secuestros, homicidios y otros delitos.

Fueron agentes poblanos lo que siguieron los pasos y detectaron a ese líder criminal hasta Tlaxcala, específicamente en Apizaco donde se le veía cómodo y con la confianza necesaria para sostener reuniones y juntarse con “galleros” con los que solía convivir. Se habla que incluso la ciudad rielera aportaba su cuota en el robo de gas, proceso ilegal en el que se presume estarían involucrados algunos funcionarios locales.

Lo curioso es que nadie molestaba a ese capo que era buscado por las autoridades del vecino estado de Puebla. En un sorpresivo operativo realizado el pasado 28 de junio por agentes poblanos se logró la captura de “El Loco Téllez”, evidenciado que ese criminal recibía, al parecer, ciertas facilidades para estar en Tlaxcala.

Las autoridades podrán mantener su discurso de que Tlaxcala es de los estados más seguros del país, pero dudo que ese chafa argumento convenza a alguien o deje tranquilo a los tlaxcaltecas que piden que el tiempo que le resta a la actual administración pase rápido para que lleguen nuevos funcionarios que realmente quieran dar resultados.

Y ya que hablamos de simulación, le cuento que mientras por un lado el ex diputado local Marianito González Aguirre, dedicó algo de su valioso tiempo para felicitar a su querido amigo el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez por su cumpleaños y para suplicarle que puedan seguir caminando la vida, juntos, su papá, el rancio hacendado y ex gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur, no pierde oportunidad para seguir juntando sus canicas y meterse a la sucesión.

El viernes pasado, ese añoso y malhumorado político reunió en su casa ubicada en Santa Anita Huiloac en el municipio de Apizaco a ex diputados locales y alcaldes en funciones para tirarles línea y hacer crecer el grupo que busca ganar posiciones de poder en los comicios del 2021.

Entre los presentes estaría el ex legislador y constructor José Martín Rivera Barrios, así como el presidente municipal de Tzompantepec, Arturo Rivera Mora, quien se muere por convertirse en diputado ya sea por el PRI, el PAN o cualquier otro partido político.

Una simulación más tiene que ver con la postura de las políticas tlaxcaltecas que exigen igualdad y constantemente se quejan de la violencia contra las mujeres. Resulta que hace unos días el gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador decidió cancelar o recortar los subsidios destinados para financiar las acciones de atención de alerta de violencia de género contra las mujeres y ninguna se tomó tiempo para inconformarse.

Si bien Tlaxcala no fue uno de los ocho estados que enfrentaron la cancelación de esa partida, si forma parte de las entidades que sufrirá una reducción importante, pero aun así nadie se quejó ni pareció importarle esa absurda decisión.

En Tlaltelulco adelantan el “Año de Hidalgo”

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El marcado deterioro de la salud del insaciable presidente municipal de Tlaltelulco, Rubén Pluma Morales, no ha frenado su voraz necesidad de acumular y presumir la riqueza adquirida en los últimos años, pero sí ha repercutido en los servicios públicos que ofrece ese ayuntamiento que permanece cerrado bajo el pretexto de la pandemia de Covid-19.

Nadie se explica porque ese ayuntamiento se encuentra en quiebra y sin fondos. Las patrullas están paradas porque no tienen gasolina, el alumbrado en el primer cuadro del municipio está apagado y junto con el las cámara de video vigilancia colocadas en la Iglesia y la escuela.

La enorme hueva que desde hace meses invade a Pluma Morales ya es la constante en los empleados de esa glotona administración que a regañadientes aceptan hacer su labor o recibir un documento, no sin antes hacer esperar a las personas que los buscan.

Rubén Pluma que desde hace semanas ha mostrado síntomas de coronavirus, al grado que se ha visto delicado de salud se encuentra aferrado a su cargo y no permite que nada se mueve sin que él lo autorice, situación que ha convertido a ese municipio en tierra de nadie y en un lugar propicio para que los delincuentes cometan sus fechorías sin el menor problema.

La semana pasada fueron robadas las instalaciones de la empresa de cable y servicio de internet IZZI que antes operaba con la denominación social de Cablecom, las cuales se localizan a una cuadra de la presidencia municipal y de las oficinas de la policía.

Los maleantes no sólo tuvieron todo el tiempo para llevar a cabo su atraco, sino que aparte de destruir una puerta de acceso utilizaron un soplete para abrir la caja fuerte que estaba anclada en el negocio con el objeto de llevarse su contenido.

Aunque parezca increíble, los policías municipales no escucharon nada y tampoco vieron nada sospechoso. Cuando los marrulleros agentes de la Procuraduría General de Justicia en el Estado se presentaron en el lugar para iniciar sus investigaciones comprobaron que no hay rondines de vigilancia porque las patrullas no tienen combustible, que las cámaras de video vigilancia no funcionan porque no hay energía eléctrica y que en la noche la oscuridad domina frente al inmueble oficial.

Es obvio que Rubén Pluma está en pleno proceso de saquear el ayuntamiento y que ha dejado de gobernar adecuadamente ese noble municipio. Es urgente que alguien intervenga para que los ciudadanos de Tlaltelulco no sigan desprotegidos y sin una autoridad que realmente los atienda y represente.

El malestar hacia el voraz alcalde y su familia va en aumento y no dude que en los próximos días se registre un movimiento para pedir su salida del ayuntamiento.

Si hacemos historia, comprobaremos que los hermanos Pluma Morales son unas fichitas. Ellos empiezan su carrera política en el Partido del Trabajo, pues hace años era común ver como con sus toscas y feas caras suplicaban el apoyo del pueblo para ese instituto.

Al paso de los años, Joaquín Pluma Morales, hermano del hoy alcalde, logró una diputación plurinominal gracias a los votos que obtuvo su partido con el apoyo de la gente que sólo utilizó, porque jamás apoyó a nadie con los recursos que recibió como legislador local, pero en cambio y como representante popular hizo crecer su constructora.

Luego, esos hermanos vendieron su amor al actual gobernador priista Marco Antonio Mena Rodríguez, quien para pagar el apoyo recibido designó a Joaquín Pluma como responsable del área de Protección Civil, cargo que aprovechó para obtener múltiples y diferentes materiales de construcción que los vecinos veían como llegaban en camionetas de la dependencia.

Y si bien apoyaron a Mena, también hicieron lo propio con Lorena Cuéllar Cisneros, la candidata del PRD al gobierno de Tlaxcala en los comicios del 2016. Daba risa ver como cambiaban la propaganda en sus negocios y en sus diversas propiedades según el candidato que llegara ese día a su casa y a Tlaltelulco.

Los habitantes de ese municipio hoy en día consideran a los Pluma Morales y los Pluma Flores como personas de poca credibilidad política.

Rubén Pluma, el presidente “Picapiedra” para los cuates, en el tercer intento por ganar la presidencia de Tlaltelulco andaba en campaña con lágrimas en los ojos y jurando que trabajaría con honestidad y transparencia. Obvio que esas palabras se las llevó el viento una vez que logró su objetivo, pues de la noche a la mañana sacó su verdadera personalidad déspota, irresponsable, altanero y con una ambición desmedida a pesar de todos los millones que ha acumulado su familia.

Con un descaro enorme logró imponer como diputada local a su limitada hija María Félix Pluma Flores, una persona sin experiencia pero si con las ganas de hacer crecer la fortuna familiar. Como olvidar cuando el presidente municipal gritaba a los cuatro vientos que su muchacha había logrado miles de votos ella solita, cuando en realidad eso fue posible gracias al efecto de López Obrador.

Lo más lamentable es que en pleno pico de la pandemia de Covid-19, el municipio esté a la deriva por la falta de honestidad del alcalde. Se sabe que hay muchos trabajadores contagiados, que los policías no cobraron sus bonos y que todos los fondos que llegan al ayuntamiento desaparecen por arte de magia.

El saqueo del ayuntamiento de Tlaltelulco es alarmante.

La pandemia suelta y sin control en Tlaxcala

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Los contagios siguen a la alza y la muerte de pacientes infectados de Covid-19 es la constante en Tlaxcala, situación que cada vez evidencia más la torpeza del principal responsable de enfrentar la pandemia en la entidad, René Lima Morales, secretario de Salud, quien junto con el resto de las autoridades estatales y los alcaldes se han mostrado incapaces para hacer efectivas las medidas de confinamiento social, retrasar el reinicio de actividades y frenar la ola de transmisión de mortal virus.

Desde el viernes pasado en que el gobierno federal a través de Hugo López-Gatell Ramírez, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud reveló que el Semáforo de Riesgo Epidemiológico no se pudo actualizar por culpa de los gobernadores del país que no enviaron correctamente la información de sus entidades, en Tlaxcala que en teoría se encontraba en color rojo, lo que implicaba una serie de restricciones, pareciera que en automático paso a verde porque desde el fin de semana se percibe un descontrol total y una absoluta relajación de las medidas sanitarias.

Si bien los tlaxcaltecas se conmovieron ayer domingo cuando se conoció el fallecimiento por Covid-19 del cuestionado presidente municipal de Amaxac, Faustino Carín Molina Castillo, en los hechos se registró un aumento sustancial en la movilidad de las personas que obviamente repercutirá en el número de infectados que seguramente seguirá creciendo en las siguientes semanas.

René Lima está perdiendo credibilidad y el control que según él ha tenido sobre la pandemia del virus, tan es así que ha recurrido a las naguas de la líder del sindicato de trabajadores del sector salud, la priista Blanca Águila Lima, para asumir el papel de “Doña Lucha” y así enfrentar los cuestionamientos al doctor que ya es conocido como “El Albertano”, quien necesita ayuda y protección para que lo defiendan, porque sencillamente él solo no puede y ni sabe cómo hacerlo.

Sin perder su estilo de golpeadora y porra del PRI, Blanca Águila buscó, a través de un oficio, presionar al presidente de la Comisión de Salud del Congreso de Estado, el morenista Víctor Castro López, a fin de que éste deje de cuestionar a su inútil protegido que suele cargarle la bolsa y que obviamente demostró que no tiene ni los tamaños ni la calidad moral y ni profesional para dar la cara por su pésimo trabajo como secretario de Salud de Tlaxcala.

A la líder sindical se le olvida que en la Secretaría de Salud a sus amigos y amigas que han enfermado de coronavirus han recibido un trato preferencial y una atención especial, que a sus protegidos los ha solapado para que eviten ser canalizados a los hospitales covid y que no ha movido un dedo para garantizar que el personal que labora en esas áreas reciba el equipo de seguridad necesario y un estímulo económico por su entrega y dedicación.

Esa priista no tiene ojos para las enfermeras que con un salario mensual de 4,600 pesos atienden a los pacientes de Covid-19, pero si cuida a aquellas que perciben más de 16 mil pesos, mismas que son protegidas para evitar que trabajen con infectados de coronavirus.

Por más berrinches y dramas baratos que haga Blanca Águila, difícilmente evitará que en los próximos días el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez reciba el oficio por el cual la actual legislatura le solicitará que tenga a bien ordenar la comparecencia del secretario de Salud, René Lima, ante los legisladores locales a fin de que responda dudas e informe sobre las acciones y gastos realizados durante la actual pandemia de Covid-19.

También se buscará que ese funcionario estatal despeje las interrogantes en torno al tratamiento TNR4 que tanto se presume en Tlaxcala para atender a enfermos de coronavirus y que considera a medicamentos como Ácido Acetilsalicílico, Montelukast, Ivermectina y Azitromocina en diferentes dosis, ya que un especialista como Gustavo Reyes Terán, titular de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad aseguró que hay fármacos “basura” que al inicio de la pandemia parecían una esperanza pero que en los ensayos clínicos no lograron demostrar alguna actividad contra el Covid-19.

Tan es así que ese especialista hizo un llamado a los médicos a no prescribirlos, ya que pueden causar severos daños a quienes los tomen.

Entre esos medicamentos “basura” se encuentra Ivermectina y Azitromocina (https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/coronavirus-farmacos-basura-que-no-sirven-contra-el-covid-19), dos de los cuales según el secretario de Salud forman parte del exitoso tratamiento TNR4 del que tanto se ha presumido en las últimas semanas.

Estamos en una semana de alto riesgo porque se espera un elevado número de contagios, sin embargo la omisión de la Secretaría de Salud para imponer y hacer valer las medidas restrictivas es clara, porque en las actuales condiciones sería una barbaridad avalar la “nueva normalidad” de la que tanto se habla.