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El desencanto hacia el gobierno de Héctor Ortiz

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La oposición tiene en la imagen del gobernador un gran aliado para alentar el voto de rechazo hacia los candidatos de su partido rumbo a los comicios del 4 de julio.

Uno de los ejes principales que la oposición en Tlaxcala utilizará en su línea discursiva para ganar votos y adeptos rumbo a los comicios del 4 de julio, será sin duda el nepotismo y el desencanto que desde hace unas semanas registra la imagen del gobierno de Tlaxcala encabezado por Héctor Israel Ortiz Ortiz.

Aunque muy pocos se atraven a decir en público, lo cierto es que los casos de nepotismo, por llamarles de alguna forma, han generado malestar entre los ciudadanos del estado, quienes no ven correcto que familiares del gobernador y de otros influyentes políticos tengan presencia o controlen otras instancias, como es el caso de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Después de cinco años de gobierno, los electores han percibido que el mandatario no sólo controla el gobierno estatal y el Congreso del estado, sino diferentes instituciones de educación, lo que hoy en día se traduce en un alto nivel de rechazo y desaprobación.

Si bien desde hace algunos meses circulaban por internet varios correos electrónicos con información que revela los casos de nepotismo y control del orticismo a través de algunas familias, lo cierto es que en breve éstos se multiplicarán con la única intención de reforzar el rechazo que existe hacia el gobierno panista de Héctor Ortiz.

Un ejemplo de los correos es el siguiente:

Héctor Ortiz Ortiz. Su voracidad le ha permitido ser rector tres veces de la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT). Preside el Patronato de la Universidad, desde donde se nombró a su hermano Serafín Ortiz Ortiz como actual rector.

Serafín Ortiz Ortiz. Rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Fue director de la Facultad de Derecho durante seis años, infringiendo la Ley Orgánica de la Universidad, que sólo permite permanecer cuatro años.

Jacqueline Coromoto Parra Peña. Esposa de Serafín Ortiz Ortiz, es coordinadora de tutorías de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.

Rodolfo Ortiz Ortiz. Director administrativo del Hospital Infantil de Tlaxcala, construido hace un año con una inversión pública de 180 millones de pesos. También aparece como catedrático de la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Elvia Ortiz Ortiz. Secretaría de la Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Rosalba Ortiz Ortiz. Labora en el Departamento de Odontología de la Universidad Autónoma de Tlaxcala.

Efraín Ortiz Linares -medio hermano del gobernador-. Ocupa dos cargos a la vez: es secretario de Extensión Universitaria y Difusión Cultural y director del Centro de Investigación en Genética y Ambiente.

Guadalupe Lozano Tovar -esposa del gobernador-. Presidenta del DIF Estatal, integrante del cuerpo académico de la División de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Imparte materias en el Departamento de Medicina: “Calidad de los servicios”, “Salud pública” y “Nutrición”.

Desde que su esposo asumió la gubernatura, Lozano Tovar aunque no da clases, no ha dejado de cobrar su plaza como parte del cuerpo académico.

Eduardo Lozano Tovar -cuñado de gobernador-. Subprocurador de Justicia de Puebla, cargo al que renunció por estar involucrado en la detención de la periodista Lidya Cacho. Además labora en la UAT donde imparte clases de las siguientes asignaturas:

“Ciencias seguras”, “Política criminal” y “Derechos humanos”, todas en la Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas.

Justo Lozano Tovar -cuñado de gobernador-. Trabaja en la Coordinación General de Ecología.

El caso de los López Loyo

María Elena Perla López Loyo. Fue coordinadora estatal del Programa Oportunidades. Ex oficial mayor del gobierno de Héctor Ortiz Ortiz, también se desempeña como catedrática de la División de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Ocupó el cargo de Secretaria de Administración de la Universidad.

Carlos Hernández Carrillo -esposo de Perla López-. Trabaja en la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado.

María del Rosario López Loyo. Tiene a su cargo la Secretaría de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAT, en los campus Tlaxcala, Zacatelco y San Pablo del Monte.

Rafael López Loyo. Es jefe de la Unidad de Inspección de la Coordinación General de Ecología.

Patricia López Loyo. Trabaja en el DIF estatal.

El caso de los Vázquez Galicia

La familia se ha alternado la Rectoría de la UAT cada cuatro años y se distribuían el control de las facultades, secretarías y direcciones.

Héctor Vázquez Galicia. Ex-rector de la UAT. Es coordinador general del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de Tlaxcala. Fue rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala de 1988 a 1991, en donde también fue Tesorero.

Alfredo Vázquez Galicia. Ocupa el cargo de coordinador general de asesores del gobernador del estado. También fue rector de la Universidad Autónoma de Tlaxcala en el periodo 1996 a 1999.

Ernesto Enrique Vázquez Galicia. Es catedrático de la Facultad de Ciencias Económico Administrativas de la Universidad, donde imparte clases de contabilidad general. También es coordinador sectorial de la zona I del Sistema del Colegio de Bachilleres de Tlaxcala.

Rosa Vázquez Galicia. Es subdirectora de la casa de la cultura del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura.

El caso de los Herrera

Daniel Herrera Murga. Secretario de Turismo.

Alejandra Carvajal González -esposo de Daniel Herrera-. Directora del Patronato del Centro de Rehabilitación Integral (CRI).

Luis Javier Carvajal González -hijo de Daniel Herrera-. Director de Servicios Turísticos de la Secretaría de Turismo.

Correos como este empezarán a circular cada vez más, por lo que la guerra sucia que se avecina será mayúscula.

Don Julián ya hasta habla despacito… ¿se tragaría un micrófono?

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Este desayuno de la unidad priísta muestra la cohesión de los respetables personajes a los que por cierto, se les olvidó pagar la cuenta.

Esa sí es una misión imposible. Que el gobernador Héctor Ortiz, acepte a un nuevo ente de poder en Tlaxcala, va a estar difícil, aun siendo de su propia echada.

Hay que ver la mirada cómplice de Perla López Loyo, en la imagen tomada durante el desayuno de “la unidad panista”; la picardía de sus pupilas es incapaz de ocultar el acuerdo no escrito entre Ortiz y Velázquez, para que el uno haga como que no se entera del crecimiento del otro, y, el otro finja que el liderazgo logrado entre los seis es cosa espontánea.

El único que enrarece la foto es el apizaquense Alex Ortiz, quien como médico resultó buen político y, a la hora de hacer política prefiere el estetoscopio. Pero, con todo y lo aldeano del singular galeno, con todo y las pueblerinas tardanzas de la bella Oralia (la cacique del norte), se advierte que este es el grupo como salido de Disney Chanel.

Se les ve felices, sonrientes, como lanzando un llamado a Adriana Dávila (la 99) y a Sergio González (el super agente 86) a que se conformen con su inevitable destino. Pero no saben a qué par se enfrentan.

Ya comenzó usted a notar que a don Julián le bajaron las revoluciones su tocadiscos, o sea, ya habla más pausado… hasta parece gobernador.

Como que los estoy viendo. Han destapado una botella de ron… el mejor y tras unas gotitas de limón y un poco de cocacola, hablan de todo, menos de la dimisión política de uno para que el otro surja como sacando juventud de su pasado: Ya verás lo que vas a aprender / cuando vivas conmigo…

Bajo esas libertades no escritas, como ya lo apuntábamos, el experimentado es presidente de la Comisión de Salud, seguramente ha de analizar lo sano que es ir dando aire a la relación con el compadre… y no es por falta de afecto, sino porque así debe de ser en este, que es un largo, larguísimo momento de muera el rey, viva el rey.

Digamos que el rey uno no va a morir y que el rey dos va a tener que dosificar expresiones, actitudes, forma de sentarse y hasta la lentitud esa con la que ya comenzó a hablar, así como una mezcla entre lo rasposo de Echeverría y el churrigueresco de Beatriz y, tirándole tantito a Calderón, nada más que sin quebrar la voz.

En esta mesa de gente bonita (con su excepción) como que ya se ve quién va a ser el próximo secretario de gobierno y el próximo diputado líder de la bancada panista y las diputadas que han de reactivar su honrosísimo y dinámico papel en la Cámara (ajá).

Pero, sobre todo se puede ver quién va a ser el próximo gobernador de Tlaxcala. Claro, si las cosas no se les salen de control. Si Mariano no da el estirón como el priísmo (lo que queda de él) lo espera, si Minerva le pone ese extra a su muy respetable y abundante trabajo, al que yo diría le falta un poco de sustancia y valor.

En este contexto me parece de lo más nice que reuniones como la del Hotel Posada (donde sirven las chuletas apestosas en el desayuno según Iliana Cervantes de El Sol de Tlaxcala) definan el futuro del estado. Entre cuadros de Armando Ahuantzin y meseros de charol nadie puede negar que se trató de un acto con alto significado, así como para que los electores vayamos entrando en calor.

Por cierto, los seis, muy formalitos y muy monos se olvidaron de pagar la cuenta. Acostumbrados a que el gobierno les cubra sus necesidades, cada uno de ellos se levantó y marchó, lo mismo platicando que estrechándose, pero de pagar… nada… y, lógico la gerente de este restaurante tuvo que alcanzarlos, no precisamente para abrazarlos…

Los verdaderos aliados en la elección de julio

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El blanco se llama Mariano González. Primero vino el desaire perredista y ahora mismo vivimos el desgaste beatricista para aniquilarlo.

Al débil líder estatal del PAN, Benjamín Ávila Márquez, le dieron la orden de “empanizar” el proceso interno de su partido, por lo cual dispuso la instalación de centros de votación para que “sea tomada en cuenta la opinión de la militancia” en el proceso de unción de Julián Velázquez Llorente.

Pasivo, como suele ser, Ávila optó por enmascarar el crudo acuerdo tomado anteayer en el CEN ante César Nava, en sentido de aplicar una encuesta para definir el nombre de quien contenderá en julio con la camiseta panista.

Es un intento por apagar el fuego al interior de AN, porque los simpatizantes de una ex diputada federal no quitan el dedo del renglón, respecto a que debe ser ella la beneficiaria de la candidatura oficial.

Con efecto distractor, el “secretario general del PAN con atribuciones de presidente” dispondrá de una importante cantidad en efectivo para instalar las mencionadas mesas receptoras. Claro, en ese intento legitimador, habrá que pagar a quienes funjan como receptores y cuenten los votos y, se sumen al papel que lo mismo hacen diputados que contralores, pseudo factores de transparencia que defensores de los derechos humanos.

Pero faltaba un aliado a esta mascarada. ¿Le parece bien el líder nacional del PRD, Jesús Ortega? Sí, ese que todo lo negocia… el mismo que acató la orden para coaligarse en tanto adversario ideológico con el PAN.

Así, podría concretarse eso, la legitimación de este fraude anticipado que, nos llevará a todos muy emocionados a votar por un proyecto mutilado de antemano, pero eso sí con el suficiente alarde de que PRD-PT y Convergencia, son suficientes como para doblegar a la aplanadora PAN-Ortiz-Beatriz.

Y ahí tiene usted al jefe de los chuchos. Siguiendo al pie de la letra la instrucción proveniente de la desesperada maniobra calderonista por aliarse con quien sea con tal de dar la pelea a un PRI tan, pero tan crecido, que desde ahora se está cantando la recuperación de la silla localizada en Los Pinos.

En otras palabras, los líderes de avanzada son Chucho Ortega y Bety Paredes, porque los dos procuran la existencia de sus respectivos partidos aceptando acuerdos muy productivos como parte del necesario financiamiento que todo político, no pobre (porque sería un pobre político) aspira para que su proyecto se afiance.

Esta es la esgrima con la cual el PAN defenderá su causa a nivel nacional y asegura el triunfo en los terrenos locales. Hay que estimular a los actores, muy malitos, como Benjamín Ávila; muy raros como el diputado José Juan Temóltzin y cien por ciento moleros como Víctor Briones y Antonio Mendoza, los beneficiarios perredistas del orticismo.

Es una manera única de contar la historia cuyo final ya conocemos.

Y aquí, alguien estorbaba: Mariano.

Primero porque no se podía librar de la cruel venganza de Beatriz, con quien ha tenido reiterados desencuentros a lo largo de sus respectivas carreras. Y luego porque su eventual participación el cuatro de julio, podía ser un riesgo, debido a su radicalismo y a la cantidad incontrolable de rencor que almacena en sus células.

Entonces, sus enemigos se multiplicaron. Y a nivel nacional, el PRD tuvo en bandeja de plata deshacerse de él, no porque no ha renunciado al PRI, sino porque entre los amigos que discuten esto del poder, el libanés nada más no cabía.

Pero el PRI ha sido aún más cruel. Porque lo han hecho creer. Incluso hay versiones que lo dibujan aguardando  tricolor un encuentro con Beatriz, como para exigirle que se defina.

Y sabe qué, Beatriz no llegó.

Qué raro, verdad.

Cunden roedores… van tras una nueva versión de flautista anaranjado

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Vea usted lo que es capaz de hacer un diputado cuando se lo propone… Hizo gente bien a varios a los que se creía del arrabal…

Cuenta la fábula escrita por Robert Browning que una aldea alemana infestada de ratas, fue asistida por un hábil sujeto quien, a cambio de dinero consiguió llevar a esos roedores, ayudado únicamente por las notas musicales que salían de su flauta, a un río donde murieron ahogadas.

Entre el Palacio Legislativo y el río Zahuapan hay poco más de una calle de distancia. No vaya a ser que los habitantes de ese recinto, que encarnan la plaga aquella ocurrida en junio de 1284, dirijan sus zapatos con todo y lo que estos conducen, a las pestilentes aguas de dicho caudal.

Pensábamos que el único converso al encanto pecuniario –así lo narra su inventor Rubén Flores Leal – era el aguerrido (ajá) diputado naranja, quien cobró celebridad al pisotear los documentos básicos del partido de Dante Delgado y, declararse autor del texto que propone cárcel a la mujer que decida practicarse un aborto.

Consistente en reformar el artículo 19 de la Constitución local, esta súbita adopción de tan piadosa actitud sumó, para la sorpresa de todos a otros legisladores, veintitrés ellos, dispuestos a batirse con el enemigo que trastoca los valores y le mueve el tapete a las familias bien de Tlaxcala. Sí señor. Ninguna mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Hierro a la que cometa la afrenta de tomar la iniciativa. Hay que hacerla caminar y escupirla. Hay que cocerla con leña verde en una noche de música coral donde las túnicas y las máscaras hagan una mezcla espantosa para vituperar a la ciudadana que abuse de su condición pensante.

De dicho atuendo ha de salir una cola de rata. La misma que se relaciona con la fábula con la que iniciamos esta entrega.

Tras el flautista de Hamelin (versión Tlaxcala, conocido como José Juan Temoltzin) han de ir cuatro perredistas: Víctor Briones Loranca, Antonio Mendoza, Miguel Atlatenco y Macario Saucedo. Tres priístas: Arnulfo Arévalo, Aristeo Calva (el hermoso), Oliverio Pérez. Del Partido del Trabajo y afecto al penetrante olor del queso se apuntó Mateo Morales y, no podía faltar la diputada verde, Eloísa Espìnosa.

Estos, aliados al amorfo bloque panista hacen mayoría. Así se las gastan.

Andan atrasados. No han visto la corrección hecha por Beatriz Paredes a su retardatario planteamiento, el mismo que desató la más cruenta metralla en contra de la líder nacional del PRI.

Pero no les importa lo que la gente opine de ellos. Lo que les interesa es el calor que se siente cuando se puede avanzar con un asunto como la reforma al 19 que, muy contento ha de tener a los grupos de la ultraderecha (así también los llama Beatriz) los cuales, creo han de estar encabezados por un ministro religioso llegado hace poco a tierras tlaxcaltecas, en cuya puerta hay guaruras, como nunca le hicieron falta al anterior inquilino de tan sacra morada.

Pero hay que recordar que al flautista de Hamelin le quedaron mal con la recompensa. Entonces, dice la fábula, regresó y se llevó a 130 chamacos de aquella aldea.

No vaya a ser que Hamelin Temoltzin vea insatisfechas sus pretensiones y recule en la ayuda ofrecida al patrocinador de este cuento. Y quien no lo crea capaz es porque lo acaba de conocer.

Antes de la unción de Mariano en el PRI… un pendiente naranja

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He ahí la coyuntura en la cual cabe una acción perversa como para que los priístas se hagan los remolones ante Convergencia, que siempre estuvo de lado del libanés.

Mariano González Zarur consiguió elevar la expectativa respecto a ser candidato a gobernador apoyado por varios partidos. Vemos que en ese intento no han sido suficientes las reuniones con las dirigencias de los otros partidos o, éstas se dan en calidad de diálogo de sordos, sin tejer un tema vinculatorio, salvo la pura expresión de conseguir el poder.

Y surge para el ex diputado priísta el dilema: siendo candidato de Convergencia, cómo hacer para convencer al dividido PRI (una parte importante sigue con Lorena Cuéllar) de que al tricolor le asiste la iniciativa, como dice Ubaldo Velasco, “el PRI lleva mano debido a su extraordinario posicionamiento nacional”.

Abundemos: como están las cosas, pareciera que Mariano tiene a Convergencia de su amigo Dante Delgado, como punto de partida para reconquistar los feudos del Revolucionario Institucional y no, que siendo un priísta encastado porte el estandarte de este para ganar terreno.

Recordemos que el propio Dante no detuvo en Veracruz la idea de que Fidel metió manotas al partido naranja (y claro le inyectó recursos), lo que en la militancia tricolor que todavía araña la posibilidad de ungir a Lorena, bajo el argumento de una actualizada afrenta en contra del anti orticismo, tan de moda en Tlaxcala para llamar la atención.

No perdamos de vista el servilismo de Juan José Piedras Romero, el líder petista que puso a su partido de tapete a Mariano.

O sea, ya son varias las expresiones de apoyo al ganadero libanés, pero en el desborde de su pasión se halla una especie de babelismo, que a estas alturas es lo menos esperado por el divo.

Ahora, de que hoy viernes se espera la deliberación de la Comisión Permanente del Consejo Político, impulsando a la Convención de Delegados como mecanismo de elección, de eso no hay duda.

Y que la convención es más de la mitad de la candidatura de Mariano, tampoco genera dudas.
Lo que hay que ver es la reacción de los priístas cuando los motiven a sumarse a Convergencia, el partido definido con Mariano mediante la incansable acción de su fan número uno, Rubén Flores Leal.

Y he ahí la nueva coyuntura que podría ser aprovechada por la perversidad de Beatriz Paredes Rangel, como para reiterar que en los estados los militantes son quienes deciden las candidaturas.

Será sencillo plantear estas premisas:

1.-  Los priístas son libres de decidir por su candidato o candidata a gobernador. 2.- Los priístas han logrado posicionar tanto a su partido que no dejarían a otros tomar decisiones. Luego entonces, “a los priístas no les pidan sumarse a un proyecto que pasa por alto su soberbia”.

En otras palabras, la división entre grupos y partidos opositores obedece a que sus líderes saborean el triunfo con meses de anticipación. Digamos que lamen sus bigotes aun antes de dar el bocado.

Hay que ver el golpe asestado por el orticismo a este anaranjado asunto cuando metió en el carrito del super al activista que pudo haber jugado un papel decisivo en este asunto. El haber adquirido a José Juan Temoltzin y además, someterlo a un lavado de coco como para desconocer los principios de Convergencia respecto al aborto, es como ya lo anticipábamos el primer golpe del que pega dos veces.

De todas formas, José Juan tiene así de pendientes con Mariano, cuando aquél presidía la Sala electoral y operó gacho contra el entonces candidato tricolor al gobierno.

Y que raro, verdad, en aquellos ayeres, Rubén Flores Leal, jugaba en la cancha del orticismo. Lo que son las cosas.

Los precandidatos incómodos de la sucesión en Tlaxcala

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Adriana Dávila y Mariano González exigirán que el proceso interno de sus respectivos partidos para elegir candidato a gobernador sea legal y se evite la imposición.

Si bien el PAN y el PRI están en espera de definir el método que utilizarán para elegir a sus candidatos al gobierno de Tlaxcala, lo cierto es que el primero optará por una elección interna y el segundo recurrirá a una convención de delegados.

Y aunque esos partidos presumirán que sus procesos internos son democráticos, lo cierto es que en ellos habrá precandidatos consentidos o que gocen del apoyo de actores influyentes e importantes en la política y en sus respectivos institutos políticos.

Ambos partidos tienen el reto de llevar a cabo procesos de elección transparentes y legales que despejen cualquier posibilidad de impugnación, porque corren el riesgo de perder días de campaña que les pueden perjudicar en sus estrategias, como ya le sucedió hace seis años a Maricarmen Ramírez, candidata del PRD al gobierno de Tlaxcala.

Es obvio que en el PAN la ex diputada federal Adrian Dávila no aceptará una imposición ni se prestará a validar un proceso que no cumpla con la ley, lo mismo hará, pero en el PRI, Mariano González, quien sabe que está ante la última posibilidad de llegar a gobernar su estado.

Tanto Adriana Dávila como Mariano González conocen su potencial y saben que para ciertos grupos de poder dentro de sus respectivos partidos son los precandidatos incómodos, de ahí que ya están preparados para enfrentar la cargada que se presentará tanto en el PAN como en el PRI.

Y ya que hablamos de Mariano González, le cuento que su precampaña está siendo apoyada por un poblano que no tiene muy buena reputación. Su llama Carlos Talavera y es un personaje ligado a grupos de porros y a organizaciones de vendedores ambulantes.

Los que conocen a Carlos Talavera dicen que lejos de sumar apoyos a Mariano le restará simpatías, por lo que el ex diputado federal debería buscar a otros personajes que lo apoyen en sus aspiraciones por gobernar Tlaxcala.

Beatriz Paredes y Mariano González dos grandes simuladores

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Héctor Ortiz buscará mantenerse como un político vigente y su retiro está lejos de concretarse porque se mantendrá como un operador.

La sucesión en Tlaxcala representa para el gobernador Héctor Ortiz Ortiz una partida de ajedrez de primer nivel, pues enfrenta ni más ni menos a su maestra en materia política y electoral Beatriz Paredes Rangel.

Ambos se conocen y saben que una decisión equivocada en el juego de la sucesión les puede representar la derrota, la cual ambos desean evitar porque los dos quieren trascender más allá del 2010.

Beatriz Paredes sabe que si el PRI recupera Tlaxcala y gana las gubernaturas que estarán en juego en este año, sus bonos para buscar la candidatura priista a la presidencia de la República aumentarán.

Por su parte, Héctor Ortiz desea no sólo confirmarse como un gran operador político electoral, sino que buscará la continuidad del PAN y de su grupo político en el gobierno de Tlaxcala, con lo cual él se mantendría como un político vigente que lo ubicaría lejos del retiro.

Quizá por esa razón, ni Beatriz Paredes ni Héctor Ortiz han dado señales claras sobre quiénes son sus verdaderos gallos para la contienda de julio próximo.

Y es que si el PRI opta por Lorena Cuéllar y en el PRD se confirma la nominación de Minerva Hernández, lo más seguro es que el PAN postule a una mujer, pero si los priistas deciden apoyar las aspiraciones de Mariano González, no dude que el candidato del blanquiazul será Julián Velázquez.

Habrá que ver si la unidad que pretendió presumir Beatriz Paredes el pasado viernes en Tlaxcala durante la toma de protesta de los consejeros estatales del PRI es real,  porque hasta hace unos días Mariano González no deja de contar un chiste contra su lideresa nacional.

En su muy particular estilo, el ex diputado federal preguntaba a sus conocidos en Tlaxcala, ¿Sabes donde tiene Beatriz Paredes su casa de campaña en busca de la candidatura del PRI a la presidencia?. No le respondían y el contestaba: ¡En su vestido ¡.

En lo personal creo que tanto Beatriz Paredes como Mariano González simularon una unidad priistas que en Tlaxcala no existe.

Es obvio que Beatriz Paredes no ha mostrado todas sus cartas, de ahí que el mandatario Héctor Ortiz mantendrá el silencio y tratará de contener lo más que pueda la incertidumbre que priva en su grupo y gobierno,  ya que si empieza a mover sus piezas claves para la sucesión sin conocer a quién va a enfrentar puede dar ventajas y perder la partida de ajedrez.

Que le midan quienes dudan de la alianza Paredes-Ortiz

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Para todos hay metralla cuando tratan de desafiar a la poderosa dupla que gobierna Tlaxcala y, se ensancha por toda la República.

Una evidencia de la alianza Beatriz Paredes-Héctor Ortiz, es la sustitución en automático, de presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Dicen que la lideresa tricolor no influyó para que el diputado Julián Velázquez asumiera como presidente pero, al dejar el cargo, la de Tizatlán colocó al líder de los trabajadores del Sector Salud, Marco Antonio García Ayala, y con ello todo quedó entre cuates.

Este PRIAN, producto de las actuales circunstancias tiene mensaje para quienes están interesados en contender en la elección del cuatro de julio. También muestra el desempeño de la política en Tlaxcala, referenciada con los movimientos de carácter nacional.

¿Duda usted que es Julián la apuesta del PRIAN?

El primero en reaccionar es seguramente Mariano González Zarur, quien empeñado en su discurso de “sumarse, sumarse y sumirse”, ha de depender de algún astrólogo o, de algún autor de esos que escriben mierda de superación personal para sentirse con los arrestos de enfrentar a la maquinaria prianista, enfundado en el traje naranja que ya le prometió su amigo de años Dante Delgado.

La segunda es Lorena Cuéllar Cisneros, quien promovida por Beatriz es, por tanto, personaje con un gran tema de vinculación al gobernador y su poderoso orticismo. Ni siquiera el PRI de antaño sería suficiente para doblegar a la formidable alianza Paredes-Ortiz que llega con fuerza brutal.

Para Minerva Hernández Ramos, la prueba de la citada alianza no es cosa nueva. La conoce a conciencia y actúa en función de un perredismo progresista, al cual personajes como el panista Javier Corral, considera como el mayor riesgo para que el PRI retorne al poder. Incluso, llamó a los estados a impedir tal retorno de otros setenta años de gobiernos revolucionarios.

Los otros personajes, muy atentos a lo que pasa son Perla López y Oralia López, “las juanitas de Tlaxcala”, a quienes nadie defendió a la hora de aplicarles semejante mote, tan desgarrador como el papel tardío y simulador de Sergio González y, tan superficial e ingenuo, de Adolfo Escobar Jardínez.

Derivado de lo anterior, recurramos al discurso que cada uno de los realmente posibles sucesores de Ortiz, tiene para convencer a los ciento sesenta y tantos mil votantes necesarios para colocar su trasero en la principal silla de palacio.

Caray, pues ninguno tiene un mensaje que realmente me convenza. Digamos que están comenzando el trabajo en serio, aunque aquello de “sumarse, sumarse y sumirse” se me hace lo más predecible por incongruente.

Ya veremos como sigue el engaño con el maridaje Paredes-Ortiz, mientras nosotros seguimos pensando que de repente se desconocen y que tal o cual día de veras se consideran competidores.

Yo creo que es puro cuento.

La elección, ni siquiera a tercios… ¡a cuartos! Viva el culto a la persona

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Conste que le adelantamos a Rosalía con la mano extendida;  pues ahí tiene usted a su aliado, Jesús Luévano en la Sedeco. ¡Podríamos ser distribuidores de Hummers!

Con la decisión del consejo, el sábado anterior, se concretó la intención de Jesús Ortega, de impulsar a la senadora con licencia Minerva Hernández Ramos, como candidata de unidad de su partido, el PRD.

Conlleva la anulación de cualquier oportunidad a Mariano González a través del PRD, dejando en el apoyo incondicional de su gran amigo Dante Delgado, la única oportunidad de figurar, muy acotadamente, en la elección de julio, como abanderado de Convergencia.

En el PRI, las cosas no le son más sencillas y, el apoyo de este dependería de convencer, con un enorme grado de eficiencia a los liderazgos con los cuales Beatriz Paredes no jugaría vencidas.

Así que la moneda está en el aire cuando hablamos del próximo abanderado tricolor, aunque nadie duda que si la decisión fuese tomada sólo por la actual legisladora tricolor, el nombre clave corresponde a Lorena Cuellar Cisneros.

Del otro lado, el panismo (más entregado que nunca al gobernador Ortiz) se encuentra inmerso en el complejo protocolo para ocultar la candidatura de Julián Velázquez Llorente, al grado que, calculando el grave deterioro al exterior, hacen secretario de la Función Pública al dirigente albiazul menos transparente de la historia.

Hagamos a un lado a los dos veces simuladores en este entuerto: Sergio González y Adolfo Escobar y, veamos en la remota pero no inexistente posibilidad de que la ungida sea Perla López Loyo, para advertir el escenario más extremo, por cuanto complicado – que deberá sortear el pasivo Benjamín Ávila Márquez, para hacer en la dirigencia panista lo que mejor le sale: nada.

Hagamos un ejercicio. Imaginemos una boleta con los nombres Julián Velázquez (o Perla López) –que sería lo mismo – con el emblema albiazul. Minerva Hernández, encabezando una alianza PRD-PT (y una cantidad importante de panistas y priístas). Lorena Cuéllar Cisneros, de lado de la alianza PRI-PANAL y, a Mariano González, como abanderado de Convergencia, llevando consigo a otros tantos simpatizantes del PRI y del PRD.

No se necesita quebrarse la cabeza para encontrar a quién le asiste la ventaja. Aquí lo que no abunda son los proyectos comunes y, en cambio supura el culto a la persona.

En otras palabras, los panistas-orticistas moverán cielo, mar y tierra para conservar la plaza.

Frente a ellos, adversarios debilitados por la balcanización, dan lógica a la maniobra impulsada por Jesús Ortega y la candidatura de unidad en torno a Minerva Hernández.

Imagino una cumbre Mariano-Minerva-Lorena, donde los tres apuesten a un proyecto común y apoyen al o a la mejor posicionada. Su triunfo estaría asegurado, pero el culto a la persona, su persona los lleva a protagonizar la tan conveniente pulverización para los intereses del orticismo.

Como siempre, serán los grupos políticos, adquirentes de tal o cual franquicia disfrazada de partido, los que propongan o busquen acomodo, según les vaya en esta feria.

Ahí tiene usted el ascenso de Jesús Luévano Escalona, como secretario de Desarrollo Económico (Sedeco), una posición más para Rosalía y los miles de seguidores suyos, capacitados en el voto diferenciado.

Con oportunidad le hablamos de una reunión solicitada al gobernador Ortiz por la senadora panista con licencia. Vemos que no fue para reclamarle la famosa frialdad con la que se dio en tratar a los integrantes del Partido Socialista, sino para pedir más canonjías. Y las consiguió.

Claro, Luévano no es ningún impedido para hacer un papel decoroso. Es más, el sueño suyo de contender algún día por la gubernatura de Tlaxcala, se solidifica al ocupar el puesto dejado por Alejandro Aguilar, uno de los damnificados del ciclón orticista que en una misma jugada dio licencia a los inútiles (los botó) y premió a los serviles (hoy tenemos al veterniario de la opacidad revisando números como secretario de la Función Pública.

Eso es pitorreo.

Se parece al subsecretario técnico de la Segob, que sacó 4.1 de calificación cuando quería (y lo consiguió) ser el presidente del  Consejo General del IET. (Aunque luego tronó como ejote).

Por cierto, otra de las víctimas de esta barrida responde al nombre de Joel Molina Ramírez, quien solicitó licencia, pero no contenderá por partido alguno. Muy parecido al caso Alejandro García Arenas (aunque ese sí va).

Precampañas tan frías como este invierno

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La oposición en Tlaxcala lejos de mostrar mayor interés por ganar la gubernatura, se muestra aletargada cómo si tuviera mucho tiempo para trabajar, situación que le puede costar muy caro.

El proceso electoral en Tlaxcala inició y de acuerdo con los tiempos establecidos en el calendario de la contienda, el PAN es el partido que más se beneficia  porque una vez definido su candidato a la gubernatura el orticismo pondrá en marcha la maquinaria para asegurar el poder.

Si bien el periodo para llevar a cabo las precampañas ya se abrió, lo cierto es que ningún partido político ha iniciado legalmente ese proceso, como si tuvieran tiempo de sobra para trabajar por la gubernatura.

Las precampañas concluyen en marzo y el inicio de las campañas será hasta mayo, de ahí que los candidatos oficiales apenas si tendrán 60 días para recorrer el estado y solicitar el voto de los ciudadanos.

Es obvio que el tiempo para hacer campaña es corto y que ante tales circunstancias el PAN se ve beneficiado porque su trabajo político electoral es respaldado por la estructura de operadores que tiene el gobierno de Héctor Ortiz.

Y aunque en algunos institutos políticos la definición del candidato es un asunto de mero trámite, como es el caso del PRD, donde la senadora Minerva Hernández Ramos, tiene amarrada la nominación, en otros como el PRI sólo se requiere que se envíe una señal a favor de Lorena Cuéllar o Mariano González para que inicie la cargada.

Por lo que respecta al PAN, lo más probable es que ese partido comandado por el gobernador Héctor Ortiz Ortiz retrase sus tiempos lo más que se pueda para saber cómo enfrentar a sus adversarios, para lo cual desde este momento infló la lista de aspirantes a la gubernatura a fin de tener a los tontos útiles que se requieren para legitimar una decisión.

Si no cómo explicar que la diputada federal con licencia Oralia López haya dejado temporalmente su cargo para buscar la candidatura o más que el Secretario General de Gobierno, Adolfo Escobar también haya renunciado a su posición dentro de gobierno de Tlaxcala  para participar en el proceso interno del PAN.

Y lo que es peor que panistas con mala fama acumulada por su pésimo trabajo decidan dejar sus cargos públicos para aspirar a gobernar el estado, como lo hizo el alcalde de Apizaco, Alex Ortiz, quien deja al ayuntamiento con múltiples problemas financieros sin contar los elevados índices de delincuencia que reporta la ciudad.

Héctor Ortiz guardará el nombre de su candidato hasta el último momento, de ahí que las especulaciones sobre quién heredará el poder se mantendrán por unos días más, pues sabe que entre más tarde el parto menos tiempo tendrá la oposición de golpear al elegido.