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¿Qué tal un poder ciudadano para realmente impedir los desvíos?

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Debe estar alejado de la pachanga en que devino el OFS y, opuesto al bodrio de la Secretaría de la Función Pública, en manos de un veterinario.


Ojalá el ofrecimiento del gobernador Héctor Ortiz, de no permitir desvío de recursos para favorecer a algún candidato, contara con la certificación constante de instancias probadamente imparciales.

En la misma proporción en que las acciones de este gobierno son monitoreadas por el calderonismo yunquista a través de la implantación del terror deberían, organismos ciudadanos, hacerse cargo de observar no sólo a la administración local, sino a los funcionarios federales, cuyas manos, por obligación deben estar completamente limpias.

Es la presencia inútil del centro en los estados. La duplicidad de mandos, lo mismo en labores de inteligencia que, en el campo, las comunicaciones, el agua, la leche para los pobres, en fin… que la oferta del mandatario se acompañe de informes constantes respecto al comportamiento de servidores públicos, estatales y también federales.

Me habría gustado más escuchar que la búsqueda del poder obedece al desbordante oficio de servir a la gente y, a la creatividad como mecanismo que refresque el desértico campo de la democracia en la entidad. Pero además de escucharlo, confirmarlo con toda una trayectoria que, extrañamente habla de una lucha permanente por abatir la pobreza.

Hay, entre el electorado tlaxcalteca la justificada creencia de que estas semanas por venir son harto benéficas para las maltrechas familias. Es en estos días cuando se reparten desde despensas hasta casas, dependiendo del interés que cobre la actuación de quien puede ser un activista o un simple voto cautivo.

¿Por qué los beneficios en temporada electoral?, ¿Por qué no es una constante que deje atrás a la complicidad colectiva?… tú haces como que me convences y yo, como que te doy mi voto, en la misma forma como lo hemos hecho elección tras elección.

Recordemos que el mismo que hoy ofrece no desviar recursos, es el que creó el sistema legal electoral extremo, como otra expresión del terror en contra de quienes ocupan lugares importantes en el IET, en la Sala Electoral.

Que él hubo de ceder ante el firme manotazo de Calderón, quien exigió los mejores resultados para la que hoy reclama el cambio generacional.

La manera como se decide el futuro de un estado queda fuera de nuestro alcance pues somos simples ciudadanos. Pero siempre hay voces que podrán recordar a esos que lleguen al poder que, no tienen de otra más que comprometerse con el verdadero desarrollo, aunque eso no caiga bien a sus planes personales y de grupo; a sus proyectos de mediano plazo con la mira puesta en 2012.

Una contraloría ciudadana, que nada tenga que ver con la pachanga en que se convirtió el Órgano de Fiscalización Superior (OFS) o, el bodrio de la Secretaría de la Función Pública, deben ser creados cuanto antes, para comprobar si las palabras de quien hoy toma la iniciativa para no desviar recursos, cumpla con su palabra.

Mas si las tentaciones y los miedos lo inhiben de cumplir, que existan formas ciudadanas, tan poderosas que no le den más alternativa que cumplir cabalmente con su obligación constitucional.

No somos machos, pero… somos del Cisen

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Cuidado, si hablas algo fuera de tema puedes salir encinta, digo en cinta, porque nada puede pasar desapercibido, sobre todo si te apellidas Ortiz o eres colaborador de él.

Sienta precedente la parcialidad con la que un medio exhibe hoy su proclividad marianista, aduciéndole una abultada ventaja, casi irremontable a dos meses de la elección. Ha de ser un acto anticipado de senilidad de quien, sin embargo, justifica el aventurado dato a la permanencia de Rosalía Peredo en aquella malograda alianza, Unidos por Tlaxcala.

Lo que sí es un hecho y, se corroboró en una de esas sesiones panistas de petit comité, es la “fineza de Beatriz Paredes a los desvelos calderonistas”. “Gracias, Beatriz, eres toda una señora, se alcanzó a escuchar de uno de esos panistas encumbrados, seguros que la separación de Rosalía y, su activismo para sí misma, cumple con creces  las labores de sustracción a la formidable sinergia del divo, aunque no tanta para satisfacer las fiebres tricolores del directivo aquél, con cargo a la nómina de un Colegio en Tlaxcala.

Mientras esto adereza a la política de las generaciones de plata en las sienes y a veces ridículas colas blancas de caballo, el espionaje con intenciones de sentar el terror yunquista entre los colaboradores a fuerzas del panismo, vino con el premio de una muy bien asentada presencia del Cisen, presta a captar, grabar, procesar y difundir –una vez hecho el análisis – cualquier frase como las que el minúsculo gobernador poblano, Mario Marín, sigue creyendo posible eliminar de su expediente, de hecho, a las que debe el honor de su fama internacional como el gober precioso.

Nada más por si llegara a hacer falta. No sea que a la hora de la verdad le dé por tender su mano generosa a cualquiera que no sea Adrianita, a quien ayer en su toma de protesta le dio de nueva cuenta por sacar a cuentas su trayectoria en el gobierno federal y en el ámbito legislativo.

¿Cuál?

Hay que ser honestos. Se ha montado un excelente escenario y ahora se aplica la política del terror yunquista. Que hay personajes valiosos, ni quien lo dude. Que Adriana muestra otra personalidad para no incomodar a un respetable público que llenó diez mil sillas y atiborró el área más cercana al templete donde César Nava dio el mensaje de Calderón: Te abrimos Héctor la puerta en el PAN, no nos falles, porque copelas o cuello…”

Y ahí tienes a todos, fieles a la cargada, apanicados de cometer alguna pende… que les cueste la cabeza. Formaditos alrededor de Adriana, su nueva jefa a partir de ya y, dueña de un crecimiento exponencial, mientras que al gobernador en turno le ocurre exactamente lo contrario.

Lo que son las cosas. El terror yunquista-calderonista-panista, se da en forma simultánea a odio generacional de Beatriz Paredes y Mariano González, capaces de darse un frío, qué digo frío, heladísimo abrazo el día en que el libanés rindió protesta como el candidato de la alianza Todos Unidos por Tlaxcala en el auditorio Emilio Sánchez Piedras. Tal gesto nada más fue una probada de la perversidad de la primera, quien sabedora de que sus seguidores deben seguir en la nómina, aunque sea del yunque,  operó para quitar a Rosalía y, con ello restar, ¿te parece un cinco por ciento de los votos que pueda obtener Mariano?.

A esa separación, los panistas la calificaron como un verdadero gesto de fineza de la señora Beatriz, que así como no queriendo la cosa, asestó el enésimo revés a su eterno compañero del fratricidio compartido.

Yo creo que esto del terror y la negociación anticipada de los destinos locales es parte de la abyección. Es una forma de mostrar que el porvenir nuestro se arregla en minutos. Que a nuestros gobernantes los elegimos con votos, pero ya nada más hacemos el caldo gordo a quien fue producto de una negociación y, en el futuro habrá de operar más acotado que Calderón y su lucha contra el crimen organizado.

Es conmovedora la manera en que cedieron los orticistas. Pero es cobarde que a los ciudadanos sin grupo no nos den más alternativa que la frustración.

Me avergüenzo del nivel tan bajo en el que cayó nuestra democracia.

Los aciertos de los tres candidatos a la gubernatura de Tlaxcala

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La elección la ganará el candidato que cometa menos errores durante la campaña constitucional. En mayo se comprobará que tan ciertas son las lealtades que hoy todos se dicen tener.

Las campañas de los candidatos a la gubernatura de Tlaxcala deberán ser manejadas quirúgicamente a partir de este momento, pues un error en la estrategia y en la operación podrá significar la derrota.

Si  bien diferentes estudios de opinión realizados para medir el posicionamiento e intención del voto entre los habitantes de Tlaxcala revelan que tanto Adriana Dávila, Minerva Hernández y Mariano González pueden ganar los comicios, lo cierto es que ninguno puede presumir una ventaja que sea determinante para sus aspiraciones.

Los tres políticos tlaxcaltecas han tenido aciertos hasta este momento. Adriana Dávila mostró posicionamiento y presencia electoral por si sola sin la ayuda de la estructura del gobernador Héctor Ortiz . Minerva Hernández ha mantenido su trabajo a ras de tierra por todo el estado y logró una alianza del PRD con Convergencia y el PT pese a los intentos oficiales por reventar esa coalición. Mariano González se alzó con la candidatura en el PRI sin que ese proceso provocara fracturas, aunque habrá que ver si tan grave o no resulta la ruptura con Rosalía Peredo.

Los procesos internos de los partidos son diferentes y en la campaña constitucional se observará una nueva realidad. Los discursos serán diferentes, la imagen de los candidatos cambiará y las estrategias para captar el voto de los indecisos serán determinantes, así como las alianzas que se pacten y que se traduzcan en compromisos reales.

Por ejemplo, dicen los que conocen a Beatriz Paredes Rangel, que si la líder nacional del PRI apoya a Mariano González con el mismo coraje y determinación que utiliza para impulsar la candidatura de María de las Nieves García a la presidencia municipal de Oaxaca, es factible que Tlaxcala sea gobernada nuevamente por el tricolor.

Si Beatriz Paredes tiene su corazon puesto en Oaxaca donde enfrenta al gobernador priista Ulises Ruiz Ortiz, quien pretende que la nominación a la alcaldía de esa ciudad sea para su ex secretaria de Turismo, Beatriz Rodríguez Casanovas, lo lógico sería ver que la lideresa nacional del PRI también siente algo por su estado natal y que buscará derrotar a la candidata del gobernador Héctor Ortiz y del preisdente Felipe Calderón.

Las campañas iniciarán formalmente el 6 de mayo y desde ese momento se verá quienes simulan apoyos y quienes están comprometidos con los proyectos que dicen respaldar. Obvio esto incluirá al mismo gobernador panista Héctor Ortiz, quien en la lucha por la gubernatura puede ser el que incline la balanza, pues a pesar de su nivel de rechazo hay que reconocerle que es un buen operador electoral.

Girón, Perla y el desamor del PAC, ¿Harán que el PAN se hunda?

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Mariano González se ha repuesto a mil obstáculos de quien más lo subestima: Beatriz, quien está obligada a tomarle la protesta y aceptar su error.


El dirigente del Partido Alianza Ciudadana (PAC), Luis Girón, tiene un alto grado de responsabilidad del desplome de Adriana Dávila, la candidata de la alianza Progreso para Tlaxcala (PAN-PANAL-PAC) en las preferencias electorales, quien de acuerdo con la encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica-Milenio, ocupa la segunda posición, con 23.8 unidades, frente a 27.3 del priísta Mariano González Zarur.

Girón es la muestra fehaciente del colectivo desdeñoso y soberbio al cual el gobernador Héctor Ortiz, acusa dificultades para guiar sin que de por medio haya gritos y sombrerazos.

Bueno, ya los hubo hace unos días en que Ortiz encabezó la primera reunión con Perla López Loyo y su equipo (claro, encabezado por Luis Girón). Ahí el mandatario les dijo que no es momento de caprichos y los llamó a integrarse con Adriana. Por supuesto que en esta comparecencia, Ortiz aceptó que las cosas no salieron como las había planeado.

En efecto, nunca quiso aceptar la existencia de Adriana Dávila, la subestimó una y otra vez, hasta que su jefe, el Presidente, le recordó que era obligación suya apoyar a la Dávila, primero para hacerla candidata y luego para ganar la elección constitucional.

La naturaleza humana mostró en aquella reunión de Ortiz con el PAC a una diputada Perla, muy molesta, porque de veras se creyó con posibilidades de ser la sucesora de su jefe político. Pese a su nulo perfil, la diputada de los folders vacíos aprovechó la ocasión para chillar enrabietada ante su protector, teniendo como testigos a muchos orticistas del PAC.

Su raro chantaje, sin embargo, carece del mínimo valor. Así que su peón, Girón, ha de reaccionar, porque de seguir de contentillo, desencadenará la furia del gobierno federal y, en un mal rato hasta en la cárcel va a ver a quien ni en pesadillas imagina.

Ortiz ya tenía reportes del comportamiento imbécil de Girón. La propia Adriana se lo dijo en una de las varias reuniones sostenidas hace unos días, allí donde la Dávila hizo caer a Ortiz cuando le pidió (mañosa, eh) conocer a los integrantes del Consejo General del Instituto Electoral (IET)… la respuesta del desgastado Ortiz sería un: “yo me encargo de acercarla con ellos”, y fue en el mismo sentido de llamar al imbécil Girón para que se pusiese a las órdenes de la apizaquense.

Todo esto es parte del espinoso proceso interno panista, que refleja las inseguridades de Ortiz, para dar brillo a personajes que lo sucederían. Empecinado en ser el capo di capi, ahogó a personajes que habían creído en él (Julián Velázquez) pero que ahora lo prefieren de lejos o, hasta aceptaron que para ellos ya no existe.

Y acostumbrado como estaba, a servirse primero, las mejores y más abundantes porciones, fue incapaz de crear líneas paralelas de sucesión y, prefirió la sumisión e incondicionalidad de Perla, una verdadera afrenta a quienes aceptaron ser parte del orticismo aportando cacumen para labrar en piedra maciza lo que con el tiempo se convirtió en arcilla.

Simultáneamente, Mariano González Zarur, se sobreponía a los obstáculos colocados por gentes como Beatriz Paredes, otra partidaria de la subestimación.

Dedicada su agenda a perjudicar al divo, la Paredes tiene hoy el primer desengaño al ver a su objetivo de destrucción con una considerable ventaja sobre la candidata de Calderón y obligadamente de Ortiz.

Dice Mariano que en su ir y venir por Tlaxcala, se encuentra con un estado maltrecho, sin inversión, sin empleo, sin campo… y anuncia una administración con lupa.

Ahora bien, el criador de toros ha de saber de la existencia de un tema común con Beatriz: el discurso de hurgar ante “un gobierno caracterizado por la corrupción, la deshonestidad y los excesos”, según se lo dijo a los aspirantes, simpatizantes suyos, en el salón presidentes del CEN tricolor, reunión a la que Mariano no fue convocado.

No le quedará de otra. Tendrá que perseguir a su antecesor. Es la voluntad de quienes al menos por dos años detentan el timón del país. De otra forma, Mariano no conseguirá los recursos para atender ese desempleo, ese campo abandonado, como lo describe el propio priísta.

A estas alturas, la maniobra de Rosalía, creo que le resultó a la inversa. Ver su nombre en la boleta se habrá de tomar como un desesperado y no pedido gesto solidario con la candidata panista (recordará que fue senadora de e

se partido), pero según se ve, de poco le servirá el desplante.

En el reacomodo, todos ganan, al menos esa es la intención

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Que a Tlaxcala lo hayan negociado por Veracruz habla de la elevada cotización panista dada a la única plaza que se creía segura para el partido del Presidente.

Pocos esperaban un reacomodo como el que se está viviendo en el PAN y en el orticismo, pero digamos que el mérito en esta muestra de complicidades al más alto nivel es la elasticidad del gobernador tlaxcalteca para no romper con su jefe y amigo, Felipe Calderón Hinojosa y, al contrario, para sacrificar afectos, “en aras del bien del país” (¿?).

Llevar a Tlaxcala al extremo de ser considerada como el único bastión panista es una moneda de alto valor, tanto que, pese a su limitado interés electoral, se cotizó lo suficientemente alta como para catafixiarla con el PRI por Veracruz.

Suena increíble. Pero eso sucedió según pudimos enterarnos ayer, tras la encriptada reunión en el CEN, en la que César Nava, Héctor Ortiz y Julián Velázquez, se sentaron a hacer el recuento anticipado de los daños, procurando dar la vuelta a esa página.

Para el orticismo, lo ocurrido ayer en la trinchera panista es a penas el principio de los grandes desafíos que debe vencer. Pese a su fortaleza en el ámbito local, es vulnerable en el tapete nacional, mas no privado del cacumen y conformidad; el primero para mover con habilidad sus piezas y, la segunda para acallar los lamentos que suelen expresar solo aquellos que no han sobrevivido a los altibajos de este oficio, donde según podemos apreciar, perdiendo una valiosa pieza, el orticismo se reafirma con la sangre nueva, incapaz de ocupar el lugar que le corresponde debido a la enorme disciplina en el contexto generacional.

Quedó demostrado que los intereses de las camadas con más de cuarenta años en estas lides no pueden (ni deben) sobreponerse a la nueva condición que enmarca a la política de estos años, o sea a la actualización, palabra clave para cualquier proyecto inmerso en esquemas de competitividad.

Ni modo… se acabaron las leyendas. La lucha por conservar el poder hizo que los valores doctrinarios fuesen trastocados. Hoy vemos a un Felipe Calderón alentando alianzas con su enemigo, el PRD, con frases tan cínicas como clara es su desesperación para impedir el retorno brutal del PRI, para encabezar otros setenta años en el poder.

Decíamos ayer que en el reparto del botín, a Tlaxcala la negociaron. Que para cumplir a cabalidad compromisos de esta envergadura, se requiere de personajes con un alto grado de eficiencia.

Pues en eso consiste el ajedrez. Sacrificar a un peón para defender a la reina. A unos les gusta, a otros los entusiasma. Gozan más los que viven el momento y no dependen de una conciencia empecinada en vivir con los pies en la tierra.

Y con aquellos asentimientos simultáneos a silbar nerviosamente alguna tonadilla para facilitar el arte del análisis, ahí tiene usted al jefe del orticismo, repartiendo, equilibrando, cediendo, sacrificando, pero sobre todo, asegurando que su futuro inmediato y de mediano plazo, no lo exponga a la frialdad que siente el principal a la hora en que debe entregar la estafeta.

No sé qué cueste más… ser o no ser… por lo pronto, advierto fundados temores en dejar de ser sin que el sucesor demuestre lealtad y apego al contrato original.

Por eso veo en Antonio Velázquez Nava, el cachorro del orticismo, al intenso coeficiente sobre cuyas espaldas descansa la esperanza de miles, amenazada por otros miles sedientos de cambiar el sello del gobierno.

Preparado en vastos terrenos para la sucesión, no había sin embargo, obtenido la concesión a causa de la insuperable resistencia generacional. Y conste que sus tutores eran los primeros en comprenderlo. Pero el alumno no podía ser mejor que el maestro. Y yo creo que aquí les falló el pronóstico. Ahora, no por convencimiento, sino por urgencia deben echar mano de quien hubo de mostrarles rebeldía en su momento y les ocasionó no menos de media docena de jaquecas.

El cachorro es sinónimo del Partido Alianza Ciudadana. Jugando con el orden de las palabras, el PAC es Antonio. Así que las esperanzas del orticismo se ensanchan con este recurso, que aquí entre nos, ha de estar en etapa de preparación para lidiar la lucha de su vida en contra de un Mariano González Zarur, decidido a mover cielo, mar y tierra para que sus patrocinadores le consigan no morir sin el sueño realizado de ser gobernador.

Habrá de enfrentar o aliarse a Minerva Hernández Ramos, la perredista constante y creativa que, duplicó a Mariano en la encuesta del DIA. (Minerva 24, Mariano 12, Rosalía 6) Que concita a miles deseosos de un esperado cambio porque la figura de Ortiz atraviesa por el inexorable desgaste de casi seis años en medio de aciertos y errores, de excesos y maniobras, todos ellos enfocados con un estilo personal para asirse al poder.

Rosalía Peredo no da tregua y, pese a encabezar una discreta campaña no deja de mostrar contenido y la crítica que la gente espera como mejor acto de liberación ante la mayoría de edad que ha cumplido este sexenio.

Ahora bien, entre todo este complicado escenario, un orticista, beatricista y por si fuera poco, priísta, comienza a brillar con la luz propia de aquél a quien la política puede dar la oportunidad menos esperada y con los resultados más elevados: Florentino Domínguez Ordoñez, el factótum de cohesión para las decenas de personajes que han llevado flores a todos los altares.

Habremos de ver cómo se desarrolla este apasionado proceso, del cual por cierto nos hemos enterado de así de detalles y sin reservas los hemos compartido con usted, aunque a veces nos cuestan las más acres bofetadas de nuestros críticos, a quienes de todas formas enviamos un mensaje de respeto y agradecimiento.

Sentirse grande dos meses, después, el amargo despertar

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Ser amigo del Presidente para que este te sacrifique pero te cumpla el sueño de ser candidata es la pesadilla que a nadie, a nadie se le desea.

Ahora que el PAN tenía grandes posibilidades de triunfo en Tlaxcala, es más, cuando a esta plaza se le consideraba la única segura para el partido del Presidente, parece que este, por alguna causa de orden superior, entregó el territorio a sus adversarios.

Y para no fallar, esa voluntad superior vería en la ex diputada Adriana Dávila Fernández, a la persona ideal.

1.- No sería casualidad el desmantelamiento de la alianza del PAN con Héctor Ortiz, y sólo se puede atribuir a la renuncia deliberada a conservar a Tlaxcala como feudo panista.

2.- En el reparto del botín nacional, a Tlaxcala, seguramente la consideraron un activo importante para el PRI, primero, le da méritos a la dirigente nacional, Beatriz Paredes, pero al mismo tiempo la libera de la eventual responsabilidad de una derrota, ni más ni menos que ante el PRD y, su segura candidata Minerva Hernández Ramos.

3.- Electoralmente, Tlaxcala es el uno por ciento de la votación nacional, así que al pragmático Felipe Calderón, no le costó trabajo sacrificarla, si a cambio acalla las exigencias tricolores que ocasionaron la renuncia del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, a su militancia panista.

4.- En el terreno local, una partida más de cartas se lidia entre dos jugadores con callo: Alfonso Sánchez Anaya –patrocinador del priísta Mariano González Zarur – y el propio Héctor Ortiz Ortiz, quien según nuestras fuentes, ya habría avanzado un importante trecho en el diálogo con Minerva, a cuya causa, ASA dio la espalda, tras evaluar que lo mejor era en ese momento jugársela con Mariano.

5.- Con la asesoría de ASA, el ex diputado Mariano González Zarur, aguantó y generó el escenario de su exclusión, al grado de dibujarse como gladiador acorralado, victimizado, hacia el cual crecerían las preferencias, pues la gente suele condenar que varios perros, grandes todos ellos, muerdan a otro solitario, que , animado porque así es su naturaleza les disputa el hueso.

Así que estamos en la víspera del regreso perredista al poder, tomando en cuenta que las negociaciones entre ambos grupos (PRD y orticismo) les permitan llegar cohesionados como una alianza ganadora de facto,  al cuarto para las doce.

Pero también puede singnificar  la recuperación priísta de la plaza en manos de un político al cual temen sus adversarios pues, a lo largo de estos cinco años, ha acumulado lo mismo resentimientos que deseos de venganza y, todo ello lo ha llevado con esmero a un ventajosísimo terreno, pues el PAN en tanto fuerza infalible  con su aliado el orticismo, fue sacrificado, al considerarlo una moneda valiosa para intercambiarlo por algo, tal vez otra plaza, o tal vez, es una de las predicciones cumplidas de Manuel Espino, al ver sumiso a Calderón ante Manlio Fabio Beltrones.

Si estamos ante este último escenario, ya sabrá usted que un manotazo de Manlio sobre la mesa, es capaz de infundir temor al mismo michoacano, quien no dudó en borrar del mapa a su bastión tlaxcalteca, aunque, también dejó en libertad a los factores locales de poder, de operar tan ágilmente como puedan, de tal forma que cuiden su espalda y se procuren seguir en la nómina.

En esta crisis por venir, qué valioso ha sido para el Presidente contar con elementos como Adriana Dávila. Y es que ahora Adriana debe estar rebosante de contenta por el logro más importante de su carrera.

Ha de saber, sin embargo, que su eventual candidatura le significa el más cruento descalabro, dentro del engaño colectivo usado para encuadrarla en un soñado triunfo, pero sin pensar que su unción no le significa la ayuda de quienes la pueden llevar al poder.

Para los corridos jugadores ASA y Mariano y, para la posible alianza Minerva-Ortiz-Beatriz Paredes, la figura de Adriana resulta hilarante, mas digna de ser respetada, porque su gran amigo el Presidente, la estará enviando al matadero, pero al fin y al cabo le habrá de cumplir su sueño.
Bendito sueño.

Antes de la unción de Mariano en el PRI… un pendiente naranja

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He ahí la coyuntura en la cual cabe una acción perversa como para que los priístas se hagan los remolones ante Convergencia, que siempre estuvo de lado del libanés.

Mariano González Zarur consiguió elevar la expectativa respecto a ser candidato a gobernador apoyado por varios partidos. Vemos que en ese intento no han sido suficientes las reuniones con las dirigencias de los otros partidos o, éstas se dan en calidad de diálogo de sordos, sin tejer un tema vinculatorio, salvo la pura expresión de conseguir el poder.

Y surge para el ex diputado priísta el dilema: siendo candidato de Convergencia, cómo hacer para convencer al dividido PRI (una parte importante sigue con Lorena Cuéllar) de que al tricolor le asiste la iniciativa, como dice Ubaldo Velasco, “el PRI lleva mano debido a su extraordinario posicionamiento nacional”.

Abundemos: como están las cosas, pareciera que Mariano tiene a Convergencia de su amigo Dante Delgado, como punto de partida para reconquistar los feudos del Revolucionario Institucional y no, que siendo un priísta encastado porte el estandarte de este para ganar terreno.

Recordemos que el propio Dante no detuvo en Veracruz la idea de que Fidel metió manotas al partido naranja (y claro le inyectó recursos), lo que en la militancia tricolor que todavía araña la posibilidad de ungir a Lorena, bajo el argumento de una actualizada afrenta en contra del anti orticismo, tan de moda en Tlaxcala para llamar la atención.

No perdamos de vista el servilismo de Juan José Piedras Romero, el líder petista que puso a su partido de tapete a Mariano.

O sea, ya son varias las expresiones de apoyo al ganadero libanés, pero en el desborde de su pasión se halla una especie de babelismo, que a estas alturas es lo menos esperado por el divo.

Ahora, de que hoy viernes se espera la deliberación de la Comisión Permanente del Consejo Político, impulsando a la Convención de Delegados como mecanismo de elección, de eso no hay duda.

Y que la convención es más de la mitad de la candidatura de Mariano, tampoco genera dudas.
Lo que hay que ver es la reacción de los priístas cuando los motiven a sumarse a Convergencia, el partido definido con Mariano mediante la incansable acción de su fan número uno, Rubén Flores Leal.

Y he ahí la nueva coyuntura que podría ser aprovechada por la perversidad de Beatriz Paredes Rangel, como para reiterar que en los estados los militantes son quienes deciden las candidaturas.

Será sencillo plantear estas premisas:

1.-  Los priístas son libres de decidir por su candidato o candidata a gobernador. 2.- Los priístas han logrado posicionar tanto a su partido que no dejarían a otros tomar decisiones. Luego entonces, “a los priístas no les pidan sumarse a un proyecto que pasa por alto su soberbia”.

En otras palabras, la división entre grupos y partidos opositores obedece a que sus líderes saborean el triunfo con meses de anticipación. Digamos que lamen sus bigotes aun antes de dar el bocado.

Hay que ver el golpe asestado por el orticismo a este anaranjado asunto cuando metió en el carrito del super al activista que pudo haber jugado un papel decisivo en este asunto. El haber adquirido a José Juan Temoltzin y además, someterlo a un lavado de coco como para desconocer los principios de Convergencia respecto al aborto, es como ya lo anticipábamos el primer golpe del que pega dos veces.

De todas formas, José Juan tiene así de pendientes con Mariano, cuando aquél presidía la Sala electoral y operó gacho contra el entonces candidato tricolor al gobierno.

Y que raro, verdad, en aquellos ayeres, Rubén Flores Leal, jugaba en la cancha del orticismo. Lo que son las cosas.

Encuesta: vínculo entre PRI y PRD para impedir una elección en tercios

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El exceso de tiradores sólo debilita la posibilidad de conformar una candidatura capaz de competir contra la alianza PAN-Ortiz-Paredes.

A la senadora con licencia, Minerva Hernández Ramos, le asiste un interesante acomodo de condiciones y fechas, en el camino a conformar la gran alianza capaz de competir contra el PAN en la elección de julio.

Se ha dicho dispuesta a la medición seria de alcances, con una amplia perspectiva, que no se limite al ámbito interno del PRD. He ahí el desafío de desarticular el sobrecupo de aspirantes, en actitud rapaz, sabedores (as) que ni llegarán lejos, ni son de la apetencia popular, salvo los reducidos grupos con los que, imparables, han ido medrando.

Minerva tiene la oportunidad de construir deshaciendo. Es paradógico, pero una elección en tercios da ventajas irremontables a quien resulte candidato (a) oficial. Pero si se va a cuatro contendientes, entonces la amenaza de ingobernabilidad se cierne en nuestra maltrecha entidad a la que tanta democracia le habrá partido la madre, parafraseando al formidable Tulio Hernández Gómez.

Encuentro la clave en la palabra encuesta. La ha mencionado Minerva y también la pronuncia Beatriz Paredes Rangel. De hecho, anunció que será a través de una encuesta como se conozca el nombre del candidato del PRI.

Claro, Beatriz gana si gana el PAN (ya sabemos de la alianza Ortiz-Paredes), pero Tlaxcala no solo es la tierra natal de la lideresa tricolor, sino la plaza en disputa con el mismo presidente de la República. Y conste que la ex gobernadora suena para la grande.

Para ella, recuperar su estado es importante. Y en tal circunstancia el orticismo tendría garantizada su permanencia en la administración, tal y como ocurre con los beatricistas en funciones.

Ahora, habrá que medir a Mariano González y a Lorena Cuéllar, para ver cuál de los dos le conviene más al PRI como su candidato. Estoy seguro que en esa encuesta, el nombre de Minerva Hernández, no puede dejar de estar presente. Imagine que se imponga a los dos personajes citados. Esa sí sería una demostración de madurez de los adversarios y críticos de la alianza PAN-Ortiz-Beatriz.

En la virtud de reaccionar, no antes, no después y de incrementar la comunicación con Mariano y con Lorena, tiene Minerva la oportunidad de lograr su más alto desafío, como parte de una posible alianza única en el país, pues en el resto de las entidades donde hay elecciones, es precisamente el PRI el objetivo a vencer.

En este momento la lucha está pareja porque aún no arranca la gira del gobernador Ortiz para repartir en toda la entidad apoyos al campo.

¿Y por qué al campo?

Aquel cierre espectacular a finales del año pasado, con más de 27 mil personas en torno de Ortiz y con la figura etérea de Antonio Velázquez Nava, me parece clave en tanto el último acto gubernamental de esta naturaleza.

Quizás el colaborador de Ortiz con más arrestos, dueño de un cuidado discurso y sobre todo, joven, puede ser Velázquez no la carta bajo la manga, sino la gran apuesta del jefe del orticismo, consciente que en este ajedrez dejar de hacer la jugada para el jaque es un riesgo que no puede correr.

Los precandidatos incómodos de la sucesión en Tlaxcala

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Adriana Dávila y Mariano González exigirán que el proceso interno de sus respectivos partidos para elegir candidato a gobernador sea legal y se evite la imposición.

Si bien el PAN y el PRI están en espera de definir el método que utilizarán para elegir a sus candidatos al gobierno de Tlaxcala, lo cierto es que el primero optará por una elección interna y el segundo recurrirá a una convención de delegados.

Y aunque esos partidos presumirán que sus procesos internos son democráticos, lo cierto es que en ellos habrá precandidatos consentidos o que gocen del apoyo de actores influyentes e importantes en la política y en sus respectivos institutos políticos.

Ambos partidos tienen el reto de llevar a cabo procesos de elección transparentes y legales que despejen cualquier posibilidad de impugnación, porque corren el riesgo de perder días de campaña que les pueden perjudicar en sus estrategias, como ya le sucedió hace seis años a Maricarmen Ramírez, candidata del PRD al gobierno de Tlaxcala.

Es obvio que en el PAN la ex diputada federal Adrian Dávila no aceptará una imposición ni se prestará a validar un proceso que no cumpla con la ley, lo mismo hará, pero en el PRI, Mariano González, quien sabe que está ante la última posibilidad de llegar a gobernar su estado.

Tanto Adriana Dávila como Mariano González conocen su potencial y saben que para ciertos grupos de poder dentro de sus respectivos partidos son los precandidatos incómodos, de ahí que ya están preparados para enfrentar la cargada que se presentará tanto en el PAN como en el PRI.

Y ya que hablamos de Mariano González, le cuento que su precampaña está siendo apoyada por un poblano que no tiene muy buena reputación. Su llama Carlos Talavera y es un personaje ligado a grupos de porros y a organizaciones de vendedores ambulantes.

Los que conocen a Carlos Talavera dicen que lejos de sumar apoyos a Mariano le restará simpatías, por lo que el ex diputado federal debería buscar a otros personajes que lo apoyen en sus aspiraciones por gobernar Tlaxcala.

Del engaño de Beatriz al engaño de Rosalía

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Se les hace tarde para colocar en las escuelas sus retratos y, se llenan la boca de palabras huecas que en el extremo nos ven la cara de estúpidos.

De los hechos irrelevantes que no por serlo dejan de ser graciosos, la invitación hecha este miércoles por el Partido Socialista (PS) a su creadora Rosalía Peredo Aguilar, para inscribirse en él, me parece de lo más plausible en el hilarante mundo de los  simuladores locales.

Y no es por menospreciar a la singular legisladora, pues todo el mundo tiene derecho a hacer su lucha; a lo mejor tiene que ver con la calidad de cartucho quemado, como la vemos, pues su cíclico operar esperando agrandar la rebanada de pastel se asemeja al desgastado movimiento con que un viejo obrero tome su portaviandas para dirigirse, un día más, a la brega que por años ha encarado.

Esto le pasa a los políticos que van perdiendo la credibilidad. A los acomodaticios, colmilludos e insaciables, para los cuales ver la cara de estúpidos a los ciudadanos es costumbre perenne.

Una gran alianza encabezada por el PS no es lo más viable para sacar al PAN de Palacio, porque su mismo génesis se remonta a la voluntad del orticismo para que, ese partido viese la luz y, para que su inquieta inventora, sumara más recursos a su haber. Y conste que debería conservar la lucidez de cualquier luchador social. Mas el efecto palacio (de hierro) dejó cicatrices indelebles en su añosa piel.

Por eso, hablar de alianzas a nivel local, nada, pero nada tiene que ver con la tendencia nacional que trae locos a César Nava y a Jesús Ortega para dar forma al espantoso ser contra natura que según Manlio  Fabio Beltrones habrá de salir del concubinato PAN-PRD, cuyo producto es ni más ni menos de Gabino Cué en Oaxaca.

Entonces, cómo llamaría usted a una candidata como Rosalía Peredo, que ha hecho fortuna como senadora del PAN, alardeando hoy con sacar al PAN del Palacio de Gobierno.

Siguiendo la profunda filosofía manlista, no solo se trataría de un ser contra natura, sino además con graves tintes parricidas, muy a tono con el dicho de Serrat: No conocen ni a su padre cuando pierden el control,/ni recuerdan que en el mundo hay niños./Nos niegan a todos el pan y la sal./Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Mejor, dirijamos la mirada al ensanchado mundo de las complicidades y, veamos  que ante ridiculeces como la expuesta existe la insuperable fuerza del trust: Ortiz-PAN-Beatriz que, también desde una perspectiva bien aligerada, podemos dar significado con las otras líneas del formidable compositor arriba citado: Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión/de declarar públicamente su empeño/en propiciar un diálogo de franca distensión/que les permita hallar un marco previo/que garantice unas premisas mínimas/que faciliten crear los resortes/que impulsen un punto de partida sólido y capaz…

O sea,poca diferencia hay entre el engaño al que estamos sometidos los tlaxcaltecas cuando una saltimbanqui trata de sorprendernos con una candidatura emanada de su profunda concepción de la hipocresía y la otra visión, la del poder, lista para colocar  en las escuelas los retratos de quienes nos hayan tomado el pelo de semejante forma.