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El presupuesto histórico que sólo ve Ricardo

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La fractura en el PAN será inevitable y el riesgo de sufrir un fracaso electoral va en aumento.

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Si Ricardo García Portilla desea verse como un político serio, debería empezar por no engañar a los tlaxcaltecas con sus declaraciones rimbombantes en el sentido de que Tlaxcala logró para el 2016 un presupuesto histórico de 17 mil 446 millones de pesos.

Hace unos días, el legislador priista miembro de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados declaró que para el próximo año el gobierno de Mariano González Zarur dispondría de un 8 por ciento más recursos con relación al 2015.

Sin embargo, lo que no aclaró es que dicho incremento está relacionado con una partida especial que se autorizó para poner en marcha el programa de desayunadores escolares por un monto de 153 millones de pesos.

Cuando los diputados locales revisen y aprueben el presupuesto de Egresos para el próximo ejercicio fiscal, se comprobará que las partidas autorizadas serán muy similares a las que se han venido ejerciendo, incluso en algunos casos se presentarán recortes de los que nadie va a querer hablar.

El diputado federal priista quiere presumir de algo que no logró ni consiguió, pues los 153 millones de pesos para poner en marcha desayunadores escolares en 150 instituciones de Tlaxcala forman parte de la estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto para mejorar la educación en el país.

Una de las prioridades de la administración federal es la educación y por eso uno puede observar el enorme presupuesto que la SEP dispondrá a nivel nacional para el 2016, el cual servirá para posicionar a su titular Aurelio Nuño Mayer como uno de los presidenciables dentro del PRI.  

Si Tlaxcala recibió una partida especial en materia educación fue por la decisión de Peña Nieto y Nuño Meyer, no porque Mariano González o Ricardo García hayan hecho algo para conseguirla, sino dígame cuando el gobernador se ha movido a nivel nacional para lograr recursos extraordinarias para una obra de gran impacto en el estado.

Ojalá los recursos para operar desayunadores escolares sean ejercidos con transparencia, pues sería lamentable que se aplicara los mismos criterios que utiliza el DIF en Tlaxcala en los alimentos que reparte en las escuelas, mismos que son de mala calidad y en algunos casos ya están en mal estado.

Aunque a través de diferentes notas periodísticas se documentó las anomalías que prevalecen en los desayunos que reparte el DIF, sin embargo todos los actores guardaron silencio y no hicieron nada, lo que demuestra claramente que el hacendado gobernador domesticó a la oposición y a los diputados que hoy sólo ven cosas buenas.

La salida de Enrique Padilla de la SEP

Enrique Padilla Sánchez tenía calculada su salida de la delegación de la SEP en Tlaxcala, pues como buen político tenía una clara lectura de los tiempos internos del PRI y sabía que sus aspiraciones deberían ir acompañadas de su renuncia.

Lo malo para él fue que el proceso accidentado de evaluación docente que se llevó a cabo el pasado fin de semana lo salpicó, ya que pareciera que fue cesado de la delegación cuando en realidad su renuncia ya se encontraba en el escritorio del titular de la SEP, Aurelio Nuño.  

Incluso, el hacendado gobernador estaba enterado de la inminente salida de Enrique Padilla, al grado que le pidió al titular de la SEP en Tlaxcala, Tomás Munive, proponerle a la persona que podría ocupar esa delegación.

Ya sin cargo o responsabilidad, Padilla Sánchez será uno de los priistas que se empezará a mover para apuntalar sus aspiraciones de participar en los próximos comicios locales. En los estudios demoscópicos aparece con posicionamiento y menciones para ser considerado como un probable candidato.

La división panista

La fractura al interior del PAN cada vez avanza más y ésta será inevitable, ya sea porque se firme la alianza con el PRD o porque finalmente ese partido decida nominar a Adriana Dávila Fernández que hoy está convertida, según sesudos análisis, en un portento de candidata a la gubernatura.

La senadora minimiza y obstaculiza la alianza. Desdeña la competencia proveniente del PRD y desprecia a los panistas que no comparten su proyecto personal como la ex diputada federal Aurora Aguilar.

Panistas inconformes con las aspiraciones de Dávila Fernández empezaron a circular en redes sociales una imagen que hace un llamado a lograr la coalición con el PRD, situación que evidencia con claridad la severa división que enfrenta el PAN en Tlaxcala.

Un PAN fracturado y sin el respaldo del orticismo va encaminado al fracaso electoral.

 

 

El miedo como factor de opacidad

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Con facultades extraordinarias, el titular de la USET, como pasa casi en toda la República, hace y deshace, y no informa de cómo afecta al presupuesto.

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Un análisis del Instituto Nacional de Competitividad (IMCO) revela que es la nómina de los maestros el rubro que más opaca el manejo del presupuesto. No se diferencia entre miembros del SNTE o la Coordinadora, y mucho menos detalla sanciones o descuentos ante el desbordamiento de manifestaciones.

Tlaxcala no queda al margen de la estimación. Se encuentra entre las dieciocho entidades federativas con una relación volátil con el magisterio que, ha llevado a formalizar la premiación de los maestros, sea cual sea su resultado.

Año tras año y se trate del gobierno que se trate, el miedo a los plantones como los que hace unas semanas paralizaron a la capital de Tlaxcala, es una razón superior para dar bonos, financiar viajes de numerosos grupos a destinos turísticos. El traslado es solo parte, el hotel y otros»apoyos», son la verdadera carga de estas jornadas.

La USET, bajo el mando de Tomás Munive Osorno, uno de los políticos más rancios del PRI y con un expediente alejado de la transparencia, cuenta con facultades discrecionales casi absolutas y si no fuese por la presión que sobre él ejercen los sindicatos de maestros y administrativos su poder sería infinito.

Colima, Puebla, Jalisco, Campeche y Oaxaca, son los únicos estado que presentan en su Presupuesto un desglose de los sueldos de los maestros, aunque omiten diferenciar entre los trabajadores de base y confianza y entre plazas federales y estatales. Y al respecto el mandatario colimense, Mario Angiano lamenta la inexistencia de una presión real a los mandatarios, para frenar este deterioro presupuestal en el rubro que más afecta los ingresos de los estados: el educativo.

En Tlaxcala campea la simulación en las relaciones gremio-gobierno.

Y aunque esta administración parece esforzarse en delimitar su área de acción con la de los maestros, en la realidad las cosas parecen ser de otra manera.

Sigue siendo el miedo la moneda de cambio entre ambas instancias y aunque aquí no ocurre lo que en Tabasco, heredera de un tremendo legado de corrupción con Andrés Granier, el rendimiento presupuestal puede verse en el muy discreto crecimiento en infraestructura, desabasto de medicamentos y en general un nivel de vida casi veinte por ciento menor al de hace diez años.

Otro de los problemas casi insuperables en el manejo del presupuesto es el rubro asignado a los servicios personales. No nos encontramos en el abusivo 185 por ciento de incremento en Zacatecas y Durango pero, tampoco por abajo del promedio nacional de 32.5 por ciento.

Aquí los viajes de carácter internacional con resultados, también en un contexto de opacidad y aun peor, sin el aval del Congreso del estado, afectan los ingresos pues, podrían hasta considerarse causas anticipadamente perdidas.

¿De veras el cuatro de julio los votos fueron por un cambio?

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Ya pasaron tres semanas de la jornada, pero el gobernador electo vive una permanente campaña de proselitismo; en cambio, temas como el presupuestal, avizoran frustraciones pues en la gestión nada tiene que ver, “el PRI de antes”.


A Mariano González Zarur, gobernador electo de Tlaxcala, le aguarda una larga temporada para mantener vigente su imagen, ante la necesidad suya de protagonismo. La acción podría realizarse o no. Y nada relevante ocurriría, porque presenciarla me traslada a la etapa de campaña.

Ahora, con hechos, producto de acuerdos con quienes en su momento fueron adversarios o, simplemente no comulgaron con este proyecto, el estado aguarda para los tan anunciados cambios, en tanto formidables escenarios congruentes con, “el retorno del viejo PRI”.

De manera institucional ya hubo contacto, con el presidente Felipe Calderón Hinojosa, y con el gobernador Héctor Ortiz Ortiz. Resultado de ambos, el discurso cambió. Y en decenas de actos considerados como agradecimiento del antes candidato y hoy mandatario electo, se busca con afán algún tema que refresque al monólogo construido, por cierto, con la vieja escuela tricolor, de un culto a la persona que evidencia desde penosas distracciones, hasta temas que por su insistencia pueden caer en la frivolidad.

Este es el tiempo de la construcción de un gran gobierno, pero la circunstancia es distinta a aquél régimen de Sánchez Piedras, al cual el gobernador electo insiste en reproducir, como si hoy no existiera el Congreso de la Unión y, una compleja estructura administrativa, a las cuales debe atender, al tiempo de dejar atrás la premisa aquella de su padre político, en el sentido que a Tlaxcala no se le puede dar trato de iguales, y con ello reconocernos como una entidad en desventaja.

Lo grave es que situaciones desventajosas provienen de la soberbia de un personaje no dispuesto a despojarse de grandes cantidades de auto elogios, y sustituirlas por agilidad indispensable que nos aleje de le muy probable inconformidad, porque a Tlaxcala no se le dé el trato merecido en el ámbito presupuestal.

Van a cumplirse tres semanas y, no vemos que el gobernador electo conforme un equipo sólido con los diputados federales de Tlaxcala –salvo Perla López, tan menudita a la hora de la gestión – en cambio, se dan largas sesiones de una inexplicable campaña, pese a que la elección ya pasó, y a que las autoridades electorales ya dieron su veredicto.

Escuchamos ofertas genéricas, pláticas imprecisas, románticas historias de un tricolor que dejó de gobernar, por la voluntad de los electores, porque sus integrantes pasan la mitad de su vida en la cubeta de los cangrejos, impidiendo el progreso de sus iguales.

Eso no es un cambio

No hemos escuchado un verdadero compromiso de honestidad. No vemos la creación de aquella contraloría en verdad independiente del poder ejecutivo, ante la cual las cuentas sean realmente claras.

¿Cómo le hará el nuevo con la obra inconclusa del que se va?

¿Supone acaso que como en tiempos de Sánchez Piedras, las cosas se arreglan con una visita al señor presidente?

El triunfo de Mariano es inobjetable. Pero su actualización urge.

Y por lo pronto, no sería nada incómodo que con el verdadero activismo ante cada instancia que se requiera, el indiscutible mandatario nos diese un poco de certidumbre, hablándonos de logros concretos en materia presupuestal, y dejar para mejor momento el tema ese de viejo priísmo de regreso al poder, tema aquí entre nos de pésimo gusto.

El riesgo de ir a Chiautempan

Hasta donde tenemos información, la presencia del gobernador Héctor Ortiz en Santa Ana Chiautempan, para inaugurar la feria entró en una fase de análisis muy serio, pues comerciantes y transportistas resultan, a estas alturas, impredecibles, pese a la presencia de decenas de granaderos.

El alcalde perredista-panista de este municipio, Alberto Flores Guevara, cede, permite, concesiona, y ha de suponer que en medio de sus particulares titubeos, merece la presencia de las autoridades estatales.

La feria en esta demarcación se convirtió en cíclica oportunidad para que irresponsables líderes cobren viejas facturas por reafirmarse como los grandes vividores del raquítico presupuesto municipal, a costa de una constante extorsión. Desde cerrar calles hasta gritar verdades al malquerido perredista-panista, hunden a este polo turístico y artesanal en las catacumbas del caos, investidas – en pleno siglo XXI – de un desbordado fanatismo religioso y una conducta política que sólo entienden los que la protagonizan.

Del saqueo cometido por los magistrados al estallido social

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Unos te venden protección para no secuestrarte o matarte; los otros te dejan sin casa, sin implementos de trabajo para devolverte tu libertad mediante el pago de fianzas.

Es imposible que en estos tiempos de austeridad los magistrados del Poder Judicial de Tlaxcala sigan adjudicándose salarios de virreyes, disponiendo del fondo que se conforma con las fianzas depositadas en innumerables juicios.

Alguien que ha sido privado de su libertad, justa o injustamente, vende o empeña lo que tenga a su alcance, incluso su casa, para dejar la cárcel. Más que un lugar seguro para su familia, le interesa poder trabajar para recuperarse.

Ignora que el sacrificio suyo y de sus familiares forma parte de una infame forma de saqueo que nos lleva a suponer la existencia de una verdadera red perversa de jueces, cuyas sentencias, entre más afectan a los involucrados en cuestiones legales, más sirven para atesorar un fondo que, con posterioridad será repartido como el botín que es para un puñado de delincuentes con nombramiento.

Inconsistencias en las cuentas públicas del Poder Judicial llevaron al Órgano de Fiscalización Superior (OFS) a reprobar el ejercicio 2007. No es para menos. Entre otras muchas cosas, detectaron que se dispuso de un dinero que teóricamente sería intocable, porque para reunirlo muchos se privaron de lo indispensable y otros, unos cuantos, seguramente hacen esfuerzos para que les baje la tremenda panza, formada por el exceso, por el incansable operar de sus largas y filosas uñas.

Pero eso no es lo único. Ay de la persona que deba acudir a un juzgado. Conocerá la miseria, porque el dinero se ha usado para el capítulo suntuoso de los magistrados, pero es insuficiente para adquirir o arrendar instalaciones dignas.

Qué importa si alguna persona, empleado o usuario, enferma por el exceso de humedad en uno de estos infernales despachos, mientras las oficinas de los señores magistrados lastimen con sus candiles de cristal cortado y sus mullidos sillones sobre onerosos tapetes.

A quién le afecta que una mujer embarazada pase sus peores momentos en algún juzgado, porque cuando quiso utilizar un sanitario, se negaron a facilitarle la llave del único que existe en el maloliente edificio. Y no por miserables, sino porque no funciona, nunca –desde que es ocupado por el Poder Judicial – ha servido.

Entre peores las instalaciones, mejor. Lo importante es aparentar que andan muy mal. Así podrán pedir más dinero y, los usuarios, los desafortunados usuarios, servirán para exigir partidas extra a los malos diputados que autorizan el presupuesto.

Nos podemos pasar todo el espacio enumerando las formas que tienen para saquear a los pobres o ricos, involucrados en algún asunto de carácter judicial.

Y eso, nos acerca como nunca a la inconformidad social. Ya no aguantamos a esos vividores que se pasan por el arco del triunfo la ley de salarios máximos y se procuran despensas llenas de ultramarinos y autos nuevos como si fuesen calzones.

Alguien tiene que frenar a estos si queremos impedir que se siga deteriorando el sentir social, la miseria de muchos mientras unos cuantos viven en opulencia.

En otros estados, situaciones como esta permitieron al crimen organizado usar su perversidad para volverse popular entre la gente.

Si unos me roban con amenazas y otros me dejan sin casa, da igual a cual de los dos se escuche.

¿Qué vale más a los ojos de las clases medias y bajas, cada vez más azotadas por el saqueo institucionalizado, un maleante que le sangra su negocio vendiéndole protección para dejarlo funcionar, o un magistrado presumiendo una tremenda camioneta y la cartera llena de dinero malhabido?

Valen lo mismo…