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Intenta Mariano colgarse la medalla por la presencia del Ejército en Tlaxcala

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Nunca imaginó lo caro que le iban a salir las dos semanas de paseo por Europa… el viajando con la familia y el estado, a merced de criminales profesionales

Mariano Gonzalez Zarur Quiere Colgarse Medalla Presencia Ejercito, Ernesto Ordoniez, Tlaxcala Online

¿Es más eficiente que convoyes de militares y policías recorran las calles, o que ambos, a iniciativa de los locales eviten el desgaste innecesario, analizando la problemática de cada zona en particular?

Hacen falta las dos acciones. Porque el solo paso de los imponentes convoyes no son suficientes para inhibir a los profesionales del delito – muchas veces los malos son ex policías, duros de espantar – y limitarse nada más al análisis va a requerir la fuerza para confrontar a las bandas.

En la odisea vivida por un automovilista, despojado de su new bettle 2013 rojo, por el rumbo de la UAT, hay una cantidad importante de información, muy valiosa para los investigadores.

1.       El delito se cometió junto al lavado de autos el Tucán, localizado sobre la salida a Puebla y el camino a Las Ánimas.

2.       El jefe de la banda invitó varias veces a su víctima a entrar a su casa, la de fachada rosa y zaguán azul, al lado del lavado de autos.

3.       A una llamada suya llegaron sus compinches armados, en una suburban azul y un pointer blanco sin placas.

Está claro que el lavado de autos El Tucán, fue tomado como centro de operaciones de esta banda, que entre los empleados puede haber informantes para ponerlos al tanto del nivel de ingenuidad de los propietarios, de su nivel de confianza y hasta de las cosas que transportan: computadoras, juguetes caros, artefactos costosos.

Y automáticamente hacen un perfil de su posible víctima.

En el caso del propietario del new beetle, le advirtieron cualidades de negociante, lo embaucaron con la tradicional oferta y ganaron su confianza mostrándole un formato de compra-venta de vehículos.

No contaban con que serían fotografiados por su víctima, y que de inmediato enviaría esta a los uniformados junto con su llamada de auxilio. A los quince minutos el auto había sido localizado en Totolac y detenido en calles de Tepeticpac.

Señores, esto es trabajo de inteligencia, para tener estrechamente vigilado el rumbo de El Tucán, y en general los autolavados con importante movimiento vistos como centros de operación por bandas como estas.

Si era cierto que su vivienda correspondía a la fachada rosa y zaguán azul, pues he ahí una pista de oro para meterse hasta la cocina como parte de una investigación que, por oficio han de seguir los sabuesos de la Procuraduría.

Si la autoridad no atiende estos detalles y se limita a impulsar los rondines, podría darse el caso que en las narices de los uniformados pasen los ladrones de autos, y hasta los saluden, porque su sangre fría así se los permite.

Lo aparatoso

Entonces, los largos convoyes de federales con caras de pocos amigos fueron acordados para aparentar autoridades muy preocupadas en salvaguardar a las familias y sus bienes.

O bien, tratan de enviar mensajes disuasivos a la marcha convocada en Apizaco para el próximo domingo. He ahí la mañosa operación de manchis, aprovechando la nula información de las fuerzas castrenses, confiadas en la buena conducción del señor gobernador (¡carajo!).

Miren ustedes, cuando un estado padece un gobierno agotado porque realmente gastó toda su energía en la elección del cinco de junio, tendrá sin duda una crisis. Empleó todos los recursos posibles en comprar votos.

Hoy, a los policías los mandan a rondines sin combustible, ¿cómo van a mover las patrullas?… solo tienen una opción: extorsionar a quien se deje, colocándose cerca de los antros para aprovechar a los conductores y conductoras ebrios, hacer lo propio cerca de los prostíbulos, de los moteles, de los expendios de cervezas micheladas con ventas brutales que pueden comprobarse con el río de vómito en sus banquetas.

Entonces el gobierno es un factor que genera esta crisis de seguridad.

Otorga todas las licencias que puede para la venta de alcohol, en bares o en vinaterías, con la esperanza que entre más borrachos… sus ganancias subirán exponencialmente.

Si no abundara la venta no habría tantos borrachos conduciendo. Ah, es el turno del diamante de las extorsiones: el alcoholímetro. Y los separos se llenan, y las cuentas de los juzgados suben como la espuma, y los jueces, directores de policía, regidores y alcaldes… ¡felices!

Se salió de control

Las policías pululaban como gaviotas alrededor de las redes de los pescadores a robar cuanto podían.

Y dejaron para mejores momentos su labor de inteligencia, de investigación.

Un policía con vocación tiene casa y familia, y por lo tanto su conducta es intachable. Y los hay. Son admirables. Pero menos en cantidad e incapaces de soportar las políticas dictadas arriba.

Ahí donde a cada minuto buscan mecanismos para mermar el presupuesto, ¿cómo?, pues robándolo. Es entonces que vemos alcaldes con cuentas bancarias gordas y patrullas desvencijadas, policías miserables y ciudadanos indignados.

Llegan los profesionales

Ante semejante relajamiento, zetas o delincuentes organizados entran en acción.

Ah qué fácil para ellos tomar a un gobernador como rehén de sus propias debilidades, nada más aprovechan la inercia de sus constantes caídas. Y las aprovechan.

Y ahí tiene usted, el municipio más rico de Tlaxcala agobiado por la delincuencia organizada.

Y ahí tienen ustedes al mandatario colgándose la medalla de la presencia de federales, como parte de los convenios suscritos por su administración… sí chucha.

Si no se da en el Senado el llamado de alerta de Martha Palafox Gutiérrez, la Secretaría de Gobernación no se habría enterado de las consecuencias de un gobernador flojo, tibio y que se la pasa en viajes internacionales mientras su estado se cae a pedazos.

Eso no es todo, el señor manchis aprovechó la coyuntura para boletinar, “un enérgico regaño a los responsables de la seguridad en el estado porque sus estrategias no han aportado resultados”.

Señores, esta es la reacción de un vivales.

Es incapaz de reconocer que ya no sirve, que fue rebasado, y que otros tuvieron que intervenir para evitar la catástrofe… “de uno de los estados más seguros del país”.