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Una frase célebre más: “no dio el ancho, siñor Presidente”…

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A un mes de la elección surge la propuesta contranatura de unir a perredistas con sus históricos enemigos los panistas, en un contingente abultado, pero altamente riesgoso.

Falta un mes para los comicios y, el extraño maridaje PAN-PRD ve en el destiempo a su peor enemigo. Ni siquiera el diálogo de sordos entre César Nava y Carlos Navarrete, es tan dañino como la devaluación ideológica que se plantean como efectivo mecanismo cortoplacista para reponerse del horror que les ocasiona el avance tricolor.

Apuestan a una elección entre dos fuerzas, aunque en ambas deban sentarse a la misma mesa supuestos adversarios de doctrina y los dos pongan cara de viejos amigos separados por razones sin valor.

¿Y dónde quedó la formación? No la hay. Nunca ha existido. Si acaso, reducidos grupos de radicales se hallan olvidados, retirados de la vida política, viviendo en amasiato con sus ideas, sabedores que de no actualizarse pisoteando sus principios, están condenados a la exclusión.

El pin-pon ¿perredista?-panista, ha de obedecer a la voluntad superior (para ellos) dispuesta a batirse para impedir que la echen de Los Pinos, como tanto alardeó el tristemente célebre Vicente Fox de Sahagún, de sus antecesores priístas.

Lo delicado, para la causa tricolor, es que pese a la relación contranatura de azules y amarillos, hay evidencia de avances sustanciales aprovechando los errores del Revolucionario Institucional.
Vale echar una mirada a la cercana entidad poblana, donde la imposición de Javier López Zavala, un sujeto malquerido por las mismas filas priístas, ha permitido al ex tricolor y hoy representante de los intereses panistas-perredistas -Rafael Moreno Valle-, un crecimiento a tal grado que es probable que se tenga un fin de película el próximo 4 de julio.

Ni qué decir de Xóchitl Gálvez, en Hidalgo o, de Gabino Cué, en Oaxaca. La mixtura de frijoles con pápalo está dando resultado.

Sucede que en Tlaxcala, a un mes de la elección y ante la pobre cifra alcanzada por la candidata de la alianza honestidadytransparencia, Minerva Hernández, los enemigos del PRI se dieron cuenta de que pueden llegar a entenderse en un amasiato por conveniencia, aunque tengan el grave problema de elegir entre dos mujeres no dispuestas a ceder lo que consideran su inminente liderazgo.

Una, la gallina que trae los huevos (así se describe la panista) pasó del kínder a la universidad (según su adversaria y potencial aliada perredista). La otra, tiene doctorado, pero no enciende la pasión de las mayorías. Digamos que se trata de proyectos disfuncionales que juntos podrían aspirar a dos cosas:

1.- A sumar cuantitativamente a sus seguidores, pasando por alto que unos aplaudan la ridícula propuesta obispal de dejar la elección en manos de la Virgen de Ocotlán, mientras los otros, con una perspectiva bien amplia, observan verdaderas injusticias en la realidad proselitista, pues pese a la solidez de la abanderada, la campaña nada más no cuaja.

2.- Corren el inminente riesgo de radicalizar las posturas de sus simpatizantes, por lo que pese al abultado contingente en el que sueñan, puede que lo caótico del perredismo contamine al inmaculado albiazul del Cesar’s team, al grado que lejos de conseguir consolidarse como una fuerza superior al PRI, entreguen a este la plaza en charola de plata. Es, desde luego, la justificación de grupos identificados con Convergencia, PT y PRD, para sumarse al priísta Mariano González Zarur, cuyo mérito a estas alturas es aguantar los tiempos para reaccionar lo menos errático posible (como le ocurrió hace seis años, cuando ya se sentía gobernador).

Así que si la apuesta de Presidencia es formar al perredismo afín (el que excluyó a AMLO) en su lucha por no dejar Los Pinos, aprovechando errores, inercias y resistencias de sus enemigos históricos los priístas, el temperamental Mariano debe poner sus barbas a remojar, con la seguridad de que el mínimo error lo manda al sótano.

Ya no está tan solo como al principio. Ahora busca la compañía de partidos pequeños y grupos modestos, con los cuales por cierto, en otras circunstancias ni siquiera habría accedido al diálogo.

Mas lo cierto es que tras el estúpido accidente de la comitiva adrianista que causó dos muertes, las encuestas registran una sensible baja (algunos aseguran que hasta de cinco puntos), mientras el divo no registra crecimiento alguno en la intención de voto, pero tampoco baja.

De esa forma, el jefe del orticismo cuenta con la coartada para justificar una eventual derrota electoral ante el amigo-Presidente y de esa manera pueda completar la cauda de frases, llenas de simbolismos, a saber: “si siñor Presidente”; “No siñor Presidente”; “Me doy, me doy, siñor Presidente”, y la más reciente y probable: “Ya ve siñor Presidente, no dio el ancho…”

Errores, esa es la palabra clave, esa es la condición que aprovecharán los adversarios para capitalizarlos a niveles que, créame, pueden causar la derrota.

En Chiautempan

El talentoso Mauricio Flores Arellano, es probablemente el primer candidato panista con una perspectiva de triunfo electoral sustentada en su preparación académica y consistencia albiazul, sin entrar en los desgastantes terrenos del escándalo. Este miércoles se le vio sin la sobreactuación que para desgracia de los de su partido, tiene la wild girl (la de los huevos…).

Yunque: venimos por el botín; la visita de Juan Manuel Oliva

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Conste que es ver en perspectiva. No falta mucho para que a los periodistas nos den de macanazos por andar escribiendo cosas incómodas para los yunquistas, tan de moda en Tlaxcala.

La presencia del gobernador yunquista de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, en la agenda proselitista de la candidata de progresoparatlaxcala, Adriana Dávila Fernández, es la peor publicidad a la que ha tenido que entrarle la aspirante, pues alto mando de dicha organización clandestina como lo es, seguramente el mandatario guanajuatense, ni pidió permiso para acudir a estas tierras, como tampoco lo hará para mandar a la media docena de “soldados de Dios”, bajo el mando del secretario general de gobierno, Gerardo Mosqueda, campeón del nepotismo que cobró notoriedad al lograr el ingreso de seis de sus cuñados a la administración estatal de aquella entidad.

La irrupción de tal corriente en Tlaxcala a través de uno de sus altos mandos –como lo es el gobernador guanajuatense – provocó salpullido ideológico al ¿liberal? Héctor Ortiz Ortiz, a quien no le quedó otra más que recibir a su homólogo de Guanajuato, pero eso sí, poniendo de por medio la institucionalidad. Es decir, el jefe del orticismo aceptó sentarse a platicar con Oliva, pero en términos muy formales y lejos de un entorno amistoso, pues aquella presencia no son buenas noticias para el panista por circunstancia, pues traen consigo la operación de la ultraderecha mexicana para  impedir el mínimo sesgo de Ortiz que, pudiera alentar una traición a la causa adrianista.

Es decir, Adriana, en tanto proyecto original de Calderón mediante el “aiga sido como aiga sido” que, acabó con un descontón con los planes orticistas transexenales, se ensanchó a los intereses de las confederaciones y asociaciones miembros de la organización representada por una Y, a la cual, al ingresar el ex alcalde de Puebla Luis Paredes Moctezuma juró: “primordialidad, reserva, jerarquía y espíritu de lucha. Tengo que ayudar a instaurar el reino de Dios en la Tierra, debo combatir a los enemigos de Dios y de la patria”, según lo explica en su libro Los secretos del Yunque, motivo de su expulsión y persecución por parte de dicha secta a la que sorprendentemente pertenece el gobernador de Puebla Mario Marín conocido en él con el alias de “Prex”.

Pocos han advertido sobre dicha transformación en los planes originales de la de Apizaco. Si Oliva ofreció su apoyo, apelando a la supuesta solicitud formulada por César Nava, no debemos perder de vista que los yunquistas comenzaron a reclamar la parte que les toca, primero para participar en batallas electorales con evidentes ventajas y, luego para poder disputar la parte del botín que les corresponda.

El arribo del periodista gobernador de Guanajuato pudiera significar también una medida desesperada de Adriana por hacerse con recursos pues, es evidente la escasez en su casa de campaña. Puede pensarse que, el Presidente demora en enviar dinero, pensando que de tal acción se encargará el gobernador Ortiz. Pero este actúa en forma impasible y no ha perdido oportunidad para comentar a la candidata que la desventaja en las encuestas ante el abanderado priísta, Mariano González Zarur, es una maniobra que revertirá, pero sin que antes acceda a refaccionar las escasas arcas en la oficina de campaña de progresoparatlaxcala.

El reencuentro de Rosalía Peredo

Ante un nutrido público que según los organizadores y simpatizantes superó los 15 mil presentes, la ex senadora panista Rosalía Peredo Aguilar, dio una muestra de lo atractivo que resulta el mercado de los indecisos, sobre todo si estos son jóvenes y les disgusta el rancio discurso de la brutal derecha y ultraderecha, ambas tan de moda en Tlaxcala a últimas fechas. Por tanto esa arista no podía dejar de ser aprovechada por la luchadora social que como hija pródiga regresó a su parcela. O qué opina usted de esta parte de su mensaje: “Que con nuestra energía y capacidad logremos construir el camino hacia el entendimiento entre una sociedad hoy sin control, dividida por sus desgastadas instituciones, una sociedad sometida bajo la corrupción y el engaño”.

A los presentes se les veía invadidos de la energía peredista, contenida por años cuando aceptó ser parte de los excesos orticistas de mezclar el agua, representada por una izquierdista con un importante expediente, con el aceite de la derecha, cuyo resultado fue una extraña y lesiva mixtura a la que la hoy aspirante a gobernadora habrá de recordar como uno delos peores momentos de su carrera. Tantas veces recibió el reclamo de los que se formaban en su puerta, que volvió a nacer políticamente cuando decidió despojarse del panismo artificial en el que sobrevivía.

Este domingo se le vio segura, al grado que desdeñó la convocatoria de Minerva para debatir y en un despliegue de su recuperado protagonismo, mencionó que a sus contrincantes no los ve y nos los escucha, porque hacerlo sería perder su tiempo.

Minerva parte plaza

Una particularidad de la plaza de toros el Ranchero Aguilar es  la cercanía de quien se coloque en los medios con las personas que incluso llegasen a ocupar los asientos más distantes. Pero en este acto, al que no faltó el entusiasmo perredista y se escindió la canallada petista y de Convergencia con sus despreciables dirigentes estatales, se vio a una candidata que ofrece propuestas concretas en concordancia con el nombre de la alianza a la que encabeza: tranparenciayhonestidad.

Chucho Ortega es quien tampoco desperdició la oportunidad para ir a la yugular del gobernador Héctor Ortiz. Sabe el dirigente perredista de las ventajas que significa el hacer leña anticipada del árbol que está por caer. Y no dejó pasar la ocasión.

En un domingo dedicado a la política el pueblo de Tlaxcala se dedicó a apapachar a sus candidatos. Una de ellas, a la que le fue muy bien es sin duda Minera. Y de veras que le hacía falta porque, su campaña se hallaba en condiciones realmente de abandono.

Mariano y su oferta

Ya decíamos en una entrega anterior que el divo sustenta buena parte de su campaña en una obsesiva referencia al marco legal, hecho que me parece legítimo y necesario. Nada más que ahora, con ese mismo rasero habrá de explicar su presencia en el pachangón del jueves pasado en la casa del empresario Pepe Chedraui en Puebla, donde se dio una importante acogida al Jimmy Neutrón del PRI, Enrique Peña Nieto. PAN y PRD exigen la aclaración de este aquelarre y que se explique como se financió, así como el nivel de responsabilidad de quienes acudieron. Es una buena oportunidad que tiene Mariano para recurrir a una explicación debidamente fundada en el marco jurídico, al que tanto apela.

Las claves para ganar la elección

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Parece una perversa planeación para golpear con más contundencia y claridad al régimen cuyo desgaste incluso lo hace consciente de la grave circunstancia a la que se enfrenta.

Dice Mariano que la única derrota sufrida por su partido ocurrió en 1998, cuando Joaquín Cisneros protagonizó el primer descalabro tricolor, ante un ex tricolor: Alfonso Sánchez Anaya (quien se hizo con la franquicia perredista). Y también afirma que en 2004, él no perdió ante otro ex tricolor:  Héctor Ortiz (quien compró a los panistas).

Entonces, ¿por qué no rindió protesta como mandatario?

Ya pasaron casi seis años de ese evento. Y el divo sigue sin aceptarlo. Mala táctica porque los duelos fratricidas que se instauraron en Tlaxcala a partir de 1998 se han caracterizado por los odios descarrilados entre ¿hermanos?, herederos de Emilio Sánchez Piedras.

Sin proponérselo, el presidente Felipe Calderón, vino a romper con la función de lucha libre entre los descendientes políticos del respetado ex gobernante apizaquense.

Aún así no pudo impedir el juego perverso encabezado por Beatriz Paredes Rangel, la mujer de los abrazos fríos que en lugar de afecto llevan piquetes de ojos como pudimos verlo en la protesta de Mariano González Zarur.

Así que, nuevamente vemos escenarios semejantes a los de 1998 y 2004, cuando los entonces candidatos a gobernador se convirtieron en el objetivo de “amigos” y enemigos, para golpearlos con saña en el caso de no ceder a dislocadas peticiones.

2010 no es la excepción.

Pero la irrupción de Mariano hablando del desencanto panista, local y nacionalmente, habla de análisis tras sus interlocuciones; alcances delicadamente advertidos, pero incapaces de competir contra el impetuoso desdén marianista que, nada más ayer se echó a la uña al trompo cisnerista, por afirmar que la de Joaquín sí fue derrota, no como la de él que, fue triunfo aunque a final de cuentas sí, sí perdió…

Parece un urdimiento perverso, pero así es. Quien con más inteligencia, valentía y autenticidad, no deje piedra sobre piedra del actual régimen, será capaz de sentar las bases para edificar la torre de su corriente política, como los cruentos asesinatos perpetrados por el león en contra de la descendencia que no es suya.

Y en esta primera etapa, de la destrucción, veremos cuál de los cuatro candidatos es capaz de imponer la serenidad en la inquietante labor del bombardeo. Ninguno de ellos tendría motivos para abrigar afectos con el actual.

Hasta es derecho afirmar que el mandatario en funciones se halla muy consciente del desgaste de su figura en el gobierno y, no le ha de quedar otra que, “aguantar vara” y, de ser posible buscar temas para salir por la tangente.

Y que los cuatro tienen con qué golpear, nadie lo duda.

Digamos que la más comprometida es Adriana Dávila. Pegar por pegar no le produjo sino el encono de su potencial antecesor. Pero ahora la circunstancia es distinta. Comanda a los propios operadores del orticismo en cuyo interior crece el rencor, por alguna causa de las muchas a las que un gobernador a punto de dejar de serlo, se ve precisado a recurrir para salvar el pellejo.

Pues esos “operadores” habrán de negar tres veces a quien los inventó y no dudarán un ápice en contribuir a su destrucción.

El caso de Minerva Hernández Ramos, digamos que es el más ventajoso por cuanto conocimiento y experiencia en el ámbito de la diplomacia, gracias a lo cual pudo acercarse a personajes que, sin duda le salpicaron excelente brisa.

No dudo que en materia de cuentas públicas y otros factores de corrupción la especialista en esos menesteres, Minerva, no perderá el tiempo en aceitar el equipo pesado para iniciar el bombardeo.

A Rosalía Peredo le sobran motivos y cuerda para cobrar facturas pendientes, y combinarlas con el rencor de la sanchezpiedrista Beatriz, para impedir el crecimiento del sanchezpiedrista Mariano. O sea, el fratricidio presente en esta lucha que debería presentar absolutas condiciones de nuevo cuño y dejar atrás este anquilosado método de asesinarse cada seis años.

Lo cierto es que atrás quedó ese estilo de disputarse el poder. Y para ello hubo de intervenir el yunque.

Qué paradoja. La ultraderecha que usa al PAN como caldo de cultivo para su saciamiento, contra la ultraderecha que hace lo mismo con el PRI, pero lo disfraza de democracia y justicia social.

Creo que ahí radica la enemistad de esos grupos herederos de Sanchez Piedras. El de Beatriz –que llegó al más alto nivel de su partido- haciendo una apuesta permanente por la izquierda dentro del  partido de centro al cual comanda. La derecha en el PRI, con los herederos de Salinas que se niegan a morir (Manlio, Jackson)

Claro, es otra clave para el triunfo. Quien logre superar este constante intento de destrucción puede aspirar a un triunfo auténtico.

Gira con Calderón, ¿evaluación de la campaña de Adriana?

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Para que no haya testigos, el gobernador prepara su maleta, pijama, pato de hule y cepillo en forma de pluto y, claro el pasaporte para que lo integren en la reunión evaluatoria organizada por Calderón.

Dice el gobernador Ortiz que, el Presidente lo invitó a viajar con él por Alemania, en una gira de trabajo que comienza el dos de mayo. Y también afirma que irá nada más con su maleta, o sea, sin molestas compañías que lo vayan a incomodar frente a Calderón.

1.- La decisión del mandatario, de llevar nada más la Samsonite donde guarda pijama, patito de hule y cepillo de dientes con forma de pluto, ah, y un par de chones extra grandes, equivale a señalar que su secretario de Desarrollo Económico, Jesús Luévano, o no es de su confianza –para invitarlo a codearse con el presidente Felipe Calderón – o de plano sus habilidades no embonan en esta occidua etapa de su gobierno.

2.- Viajar sólo es un claro mensaje a sus colaboradores. Ninguno le merece ya su confianza. Ve por sí mismo y ha dejado atrás la delegación de funciones, el compartir hoteles, restaurantes y hasta amigos, como alguna vez lo hizo con Daniel Herrera Murga (sí, el mismo que obligó a Margarito Pérez Carro, a traer su zapato caminando como perro, luego que lo arrojó lejos del bar del Melía madrileño donde se ponía chachalaco).

3.- Es un reflejo del protagonismo, obsoleto a estas alturas, que le ha impedido actualizar su disco duro, y en consecuencia, lo muestra entregando él mismo apoyos a los viejitos, becerros a los productores y a lo mejor hasta juguetitos a los chamacos, hoy en su día.

4.- La soledad de Ortiz es  la única alternativa de compañía con la que cuenta. La que le lleva a delicados cuadros depresivos. La que va de la mano de sus costumbres obsesivas, al grado de regalarle singulares lapsos sicóticos. La que reserva para sí momentos auto flagelantes que le traen el recuerdo de los que le quisieron y por causas del maldito poder hoy lo malquieren.

Del cúmulo de temas que a partir del dos de mayo será posible hablar en corto con el presidente de los uniformes militares extra talla, hay uno que sobresale: el centro de distribución de PEMEX.

Según el gobernador, Calderón ya dio su visto bueno al proyecto y, ahora falta la cuestión técnica, lo que corresponde a los ejecutores de la paraestatal, quienes ya cuentan con las 500 hectáreas en la zona de Atlangatepec-Hueyotlipan, para que ahí se asiente el coloso donde harán de generarse alrededor de cinco mil puestos de trabajo.

Pero el viaje a Alemania tiene también la intención de promover al estado; de atraer inversiones a las cuales se les programe en un clúster, mismo que atiborrará en la Samsonite aquella en cuyo interior también ha de procurar traerse la promesa de inclusión en el gobierno federal.

Esta gira, más que oportunidad para promover los atractivos tlaxcaltecas, tiene forma de acción evaluatoria respecto a la campaña de Adriana Dávila Fernández, la candidata panista-panalista (y orticista a fuerzas). Y condicionó el viajar sin compañía para que luego no se filtren cosas como aquello de que el Cisen espía a Ortiz y colaboradores, cosa rete falsa (sí porque además también espían a Mariano y a Rosalía, y a Minerva).

A una semana que inicien de manera formal las campañas de proselitismo, ya comienza a sentirse el vacío que, en este caso genera el viaje orticista por el viejo continente,  en un contexto nada cómodo, al grado que será preferible dejar en casa a la bola de chismosos personajes cercanos y no tan cercanos.

Fíjate, de las indiscreciones de esos tipos, ahí tienes la llamada de José Guadalupe, confirmando que ya se encontraba listo el material denostativo contra Minerva.

De esas mismas indiscreciones, todos los detalles del bodorrio del milenio y, hasta el número preciso de autobuses comprados por el siniestro Víctor Cánovas, a quien no acogieron con cariño en el consejo de administración de ATAH, por mamón y prepotente.

Por mensos, se quedan en casa. Boquiflojos, chismosos y torpes.

Justos pagan por pecadores, porque por ejemplo, Chucho Luévano bien que sabe de un lugar en Hamburgo donde te sirven tal clase de cerveza de chocolate que, Dios guarde la hora. Ni modo, se tendrá que quedar a hacer planes con su compadre el candidato del Verde a diputado y ex tesorero de Apizaco, el contador Cervantes. Ora, en un arranque los dos son capaces de rentar un F-5 y le caen a Ortiz con paracaídas. Así se las gastan.

Otra de golfos

En el PRI, premiaron la (in)eficiencia de Linda Marina Munive, la presidenta del peor fracaso electoral en 2006 con una plurinominal. No cabe duda de que en política, entra más infame se es, mejor destino tienes.

Ya sabes, las demás pluris tricolores, para Lorena, Ubaldo, para la mujer fatal del Verde y, para el cenecista-orticista (im)Perfecto Xochipostequi.

Y así quieren ganar.

Girón, Perla y el desamor del PAC, ¿Harán que el PAN se hunda?

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Mariano González se ha repuesto a mil obstáculos de quien más lo subestima: Beatriz, quien está obligada a tomarle la protesta y aceptar su error.


El dirigente del Partido Alianza Ciudadana (PAC), Luis Girón, tiene un alto grado de responsabilidad del desplome de Adriana Dávila, la candidata de la alianza Progreso para Tlaxcala (PAN-PANAL-PAC) en las preferencias electorales, quien de acuerdo con la encuesta de Gabinete de Comunicación Estratégica-Milenio, ocupa la segunda posición, con 23.8 unidades, frente a 27.3 del priísta Mariano González Zarur.

Girón es la muestra fehaciente del colectivo desdeñoso y soberbio al cual el gobernador Héctor Ortiz, acusa dificultades para guiar sin que de por medio haya gritos y sombrerazos.

Bueno, ya los hubo hace unos días en que Ortiz encabezó la primera reunión con Perla López Loyo y su equipo (claro, encabezado por Luis Girón). Ahí el mandatario les dijo que no es momento de caprichos y los llamó a integrarse con Adriana. Por supuesto que en esta comparecencia, Ortiz aceptó que las cosas no salieron como las había planeado.

En efecto, nunca quiso aceptar la existencia de Adriana Dávila, la subestimó una y otra vez, hasta que su jefe, el Presidente, le recordó que era obligación suya apoyar a la Dávila, primero para hacerla candidata y luego para ganar la elección constitucional.

La naturaleza humana mostró en aquella reunión de Ortiz con el PAC a una diputada Perla, muy molesta, porque de veras se creyó con posibilidades de ser la sucesora de su jefe político. Pese a su nulo perfil, la diputada de los folders vacíos aprovechó la ocasión para chillar enrabietada ante su protector, teniendo como testigos a muchos orticistas del PAC.

Su raro chantaje, sin embargo, carece del mínimo valor. Así que su peón, Girón, ha de reaccionar, porque de seguir de contentillo, desencadenará la furia del gobierno federal y, en un mal rato hasta en la cárcel va a ver a quien ni en pesadillas imagina.

Ortiz ya tenía reportes del comportamiento imbécil de Girón. La propia Adriana se lo dijo en una de las varias reuniones sostenidas hace unos días, allí donde la Dávila hizo caer a Ortiz cuando le pidió (mañosa, eh) conocer a los integrantes del Consejo General del Instituto Electoral (IET)… la respuesta del desgastado Ortiz sería un: “yo me encargo de acercarla con ellos”, y fue en el mismo sentido de llamar al imbécil Girón para que se pusiese a las órdenes de la apizaquense.

Todo esto es parte del espinoso proceso interno panista, que refleja las inseguridades de Ortiz, para dar brillo a personajes que lo sucederían. Empecinado en ser el capo di capi, ahogó a personajes que habían creído en él (Julián Velázquez) pero que ahora lo prefieren de lejos o, hasta aceptaron que para ellos ya no existe.

Y acostumbrado como estaba, a servirse primero, las mejores y más abundantes porciones, fue incapaz de crear líneas paralelas de sucesión y, prefirió la sumisión e incondicionalidad de Perla, una verdadera afrenta a quienes aceptaron ser parte del orticismo aportando cacumen para labrar en piedra maciza lo que con el tiempo se convirtió en arcilla.

Simultáneamente, Mariano González Zarur, se sobreponía a los obstáculos colocados por gentes como Beatriz Paredes, otra partidaria de la subestimación.

Dedicada su agenda a perjudicar al divo, la Paredes tiene hoy el primer desengaño al ver a su objetivo de destrucción con una considerable ventaja sobre la candidata de Calderón y obligadamente de Ortiz.

Dice Mariano que en su ir y venir por Tlaxcala, se encuentra con un estado maltrecho, sin inversión, sin empleo, sin campo… y anuncia una administración con lupa.

Ahora bien, el criador de toros ha de saber de la existencia de un tema común con Beatriz: el discurso de hurgar ante “un gobierno caracterizado por la corrupción, la deshonestidad y los excesos”, según se lo dijo a los aspirantes, simpatizantes suyos, en el salón presidentes del CEN tricolor, reunión a la que Mariano no fue convocado.

No le quedará de otra. Tendrá que perseguir a su antecesor. Es la voluntad de quienes al menos por dos años detentan el timón del país. De otra forma, Mariano no conseguirá los recursos para atender ese desempleo, ese campo abandonado, como lo describe el propio priísta.

A estas alturas, la maniobra de Rosalía, creo que le resultó a la inversa. Ver su nombre en la boleta se habrá de tomar como un desesperado y no pedido gesto solidario con la candidata panista (recordará que fue senadora de e

se partido), pero según se ve, de poco le servirá el desplante.

Calderón y el exterminio del orticismo

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Es voluntaria la decisión de Héctor Ortiz: acepta la indignante subordinación a las decisiones del Yunque-Calderón o, se atiene a las consecuencias.

Es muy notoria la diferencia entre entidades, panistas o no panistas, donde los gobernadores pudieron oponerse a los atropellos del desesperado gobierno de Felipe Calderón. Veracruz, Puebla, Hidalgo, Querétaro –entre otras – marcan la pauta de la rebeldía que, en Tlaxcala se vio aplastada en forma grotesca.

Como ningún predecesor suyo en el gobierno, Héctor Ortiz, veía en perspectiva la continuación del proyecto llamado “cacicazgo académico” por destacados orticistas, como el rector Juan Méndez Vázquez. Hay sustento para advertir uno, dos o más sexenios, desprendidos de este, un híbrido con sobresaliente dependencia del gobierno federal y, por tanto, con graves niveles de sumisión.

De Fox a la fecha, los recursos han fluido, en reciprocidad a la excelente anfitrionía tlaxcalteca y la obediencia, casi ciega de la autoridad, lo suficientemente perversa para adivinar las palabras urgentes en los oídos de los presidentes en turno. Nadie tiene el record de acarreo como nuestra pequeña entidad federativa, para acoger a un jefe del Ejecutivo, en actitud casi de conquistador de tierras indígenas.

Pero ese afecto más allá de las relaciones que otorga el pacto federal significa subordinación al momento de la verdad. Y por cierto, en un pacto que se antoja propio del Yunque, a Héctor Ortiz le fue permitido ganar, avasallar yo diría, elecciones como la de 2009. ¡Qué bárbaro eres, magazo!, parece la expresión salida tanto del CEN panista como de los propios Pinos.

Y el magazo supuso que el cacicazgo académico se inscribiría en los textos nacionales para ser infalible en procesos electorales. Pero una tarde no hace mucho, a Ortiz le fue mostrado el escenario intolerante del Yunque y el inexorable cobro de facturas, con el respectivo interés, sobretodo cuando alguien como el mandatario tlaxcalteca arma toda una obra teatral para ahorcar el plan calderonista, al grado que llegó a incomodarle.

Vino entonces aquella visita, necesaria como indeseable –pese a que revestía a la presencia del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. En forma diligente le fue recordado al mandamás tlaxcalteca que su palabra empeñada no tenía vuelta de hoja. “Le pido su apoyo para Adriana Dávila, para hacerla candidata y luego gobernadora”. Y en diez minutos –que duró el trayecto entre la Universidad Politécnica de Tlaxcala al Hospital de la Mujer, se “arregló el destino de Tlaxcala”.

Como dice Mariano, si yo doy un rotoplas (un tinaco negro para almacenar agua) ellos (o sea los panistas-orticistas) van a dar diez. Y así no puedo competir.

Así que esta víspera debe ser aprovechada por los miles y miles de electores que serán persuadidos para dar su voto de confianza a la candidata para saber que algo van a conservar, “aunque sea Tlaxcala”. Y esos miles de beneficiarios del infalible estilo persuasivo de los gobiernos panistas van a aceptar los regalos de uno y otro lados, pese a la inequidad en la operación, pero al fin y al cabo, disfrutarán de la miel de la corrupción revestida de una asquerosa saturación de frases como “qué te importa buey…”, producto de los genios (ajá) del IFE.

Y por su lado, al gobernador no le quedan grandes alternativas. Si su partido, el PAC, le retira la ayuda al PAN, y eso provoca la derrota de la Dávila, entonces el Yunque-Calderón se va a encargar de hundirlo en el fango que, puede acabar como la primera crisis de un gobernador panista en lo que Beatriz Paredes describió con un “ya pagará las consecuencias” (desde luego, se refería a Ortiz y sus excesos).

Y por eso, convocó a los candidatos a diputados locales a pugnar por un ejercicio de transparencia en la administración Ortiz. Ha de tener información privilegiada que le suministran sus contactos con Presidencia.

Si las condiciones llevan a Mariano González Zarur al gobierno, el acotamiento en medio del cual se dé su eventual triunfo lo hará vulnerable a las exigencias del Yunque-Calderón para perseguir al orticismo, hasta cobrar con creces el inútil intento de inventar a una candidata, tan devaluada como Perla López Loyo, la diputada del folder vacío que recorre obsesivamente los pasillos de San Lázaro.

El fin de semana anterior, Ortiz anunció su retorno a la docencia, lo cual debería entenderse al revés, pues el renunciar priori a la “gran oportunidad de convertirse en secretario de Trabajo del gobierno de Calderón”, estaría descubriendo que su partido, el PAC, tiene planes aciagos para Adriana. Nada más inconveniente para Ortiz y su prole política.

Así que podemos adelantar lo que va a ocurrir el cuatro de julio. Son varios escenarios. Y si les prestamos atención a cada uno, sabremos que arriba de la inflexibilidad orticista está la intolerancia del Yunque Calderón. Y que Tlaxcala no es para los tlaxcaltecas, porque se le considera una prenda de poco atractivo para jugarla en el ajedrez electoral.

La escoria del CEN infectó y el verdadero riesgo de perder

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Era de esperar que la subestimación con la que nos castiga Presidencia, decidiese enviar, con credencial del CEN, a mapaches de quinta, llamados por Adriana panistas decentes.

El deliberado atraso de Luis Girón Soriano, para llamar “nuestra candidata” a Adriana Dávila Fernández, dibuja la resistencia del orticismo de carne y hueso, el que tiene nombre y apellido, y es responsable de generar un determinado número de votos a favor de la impetuosa panista.

Girón es el capataz con la consigna de recordar a la invitada “a fuerzas” que en tanto encargado de la rienda, ha aceptado condicionadamente guiar a la bestia electoral, hacia los campos donde se han de encontrar los restantes participantes de esta “amistad por conveniencia”.

Creo que Adriana es la primera obligada a despertar del sueño convidado por el lunático que, en realidad es un juego mal planteado para armar la estructura electoral de los comicios de 2012.

Calderón supone que trastocando a la política por regiones, llegará el día en que consiga la añorada lealtad, demostrada de fondo por híbridos como la Dávila, de esmirriado panorama, y permanente conflicto; no sin embargo, por los otros, a los cuales demanda su napoleonismo en inevitable decadencia.

Así que a control remoto, Napoleón y Cenicienta, instalaron un feudo virtual  en esta, una de las diez plazas en disputa electoral, y al igual que en el resto, adquirieron activos electorales reales a costos desquiciantes con el dinero de los impuestos que usted y yo aportamos bajo la advertencia de cárcel.

En otras palabras, el PAN calderonista convirtió en Cortes regionales a los clubes de tobi que impuso mediante la fuerza del Presidente, la misma que cada mexicano demanda para generar empleos y acabar de veras con la violencia.

Y a Tlaxcala le ha ido como en feria. Nos mandaron a la escoria del CEN. Amalgamaron a una bola de sobrados advenedizos, con otra bola de sobrados de casa. El resultado: dos bolas de escoria a las que les urge el apoyo de fuerzas verdaderas, como el PAC, el PANAL y el beatricismo.

Estas, que son organizaciones conformadas por personas de carne y hueso, aceptaron la alianza por conveniencia, pues irremediablemente habrán de administrar un poder cuidando a los chivos en cristalería con la leyenda de protagonistas.

Calderón debe saber –porque es el responsable directo de este caos – que la escoria de la cual dispuso para designarla como sus representantes personales, es capaz de convertir en mierda la imponente riqueza de la cual están echando mano, lo mismo a través de programas que, de compra descarnada de conciencias.

Parece que su esquema dista de la decencia esgrimida por Dávila, como virtud de los panistas que llegarán al poder.

Digamos que esta micosis enviada desde el portentoso despacho de César Nava, comenzó ya el proceso de descomposición de las bases sobre las cuales descansa la candidatura más vulnerable y curiosamente, la de más probabilidades de ganar.

Es decir, con volúmenes estrepitosos de dinero, el calderonismo pagó por adelantado y en efectivo las marcas PAC, PANAL, y Beatriz, pero no se cercioró que en letras chiquitas, los contratos de compraventa le advierten graves desventajas.

La primera, ya la sabe. Un Congreso en contra. La segunda, también se encarga de las alcaldías y la tercera se refiere a hacer gobernadora, muy con calzador, a un personaje virtual, a una equis de la política.

Como ve usted, el PAN de Calderón sueña a lo grande.

Después de las elecciones de Julio, Héctor Ortiz al gobierno de Calderón

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A cambio, el gobernador de Tlaxcala garantizó el apoyo de los grupos afines a su corriente para, hacer gobernadora a Adriana Dávila.

Pactado con la Presidencia un esquema de inmunidad, una vez que concluya su administración, Héctor Ortiz, anunció que como militante panista apoyará a Adriana Dávila, quien para el mandatario encabeza una alianza estratégica para que el PAN se mantenga en el poder.

Declaraciones del gobernador reproducidas por El Sol de Tlaxcala y otras informaciones allegadas, confirman la próxima incorporación de Ortiz al gabinete del presidente Calderón.

Según lo explica el ejecutivo tlaxcalteca, una vez que concluya su gobierno se habrá de incorporar al equipo de Calderón. Una posibilidad es que Ortiz asuma la titularidad de la Secretaria de Trabajo y Previsión Social, en sustitución del poblano Javier Lozano Alarcón.

Los acuerdos logrados por Ortiz con la cúpula panista van más allá del sexenio de Calderón, pues le habría sido ofrecida la primera posición de la candidatura plurinominal a senador de la República, con base en la legislación vigente, ó lo que una eventual reforma le permita asegurar inmunidad a partir de 2012 y hasta 2018, cuando concluya la legislatura a la que se incorporaría.

El pasado viernes, una convocatoria urgente de la ex aspirante a la candidatura panista al gobierno de Tlaxcala, Perla López Loyo, reunió en su casa de campaña prácticamente a todos los representantes del orticismo, para informarles que como resultado de las negociaciones de Ortiz con la dirigencia nacional panista y con la propia candidata, Adriana Dávila, “todos los grupos mantendrán sus prerrogativas en la próxima administración, adelantando que el PAN gane la elección constitucional”.

Se supo que, incluso los grupos más beligerantes al adrianismo (sus ex compañeras panistas, la delegada del ISSSTE, Aurora Aguilar y, la delegada de Sedesol, Leonor Sevilla) tendrían participación en la administración de Dávila Fernández.

Este mismo lunes –trascendió-  el líder estatal del Partido Alianza Ciudadana, Luis Girón, corregirá sus declaraciones en torno a la insistencia de respaldar a Perla López Loyo, quien por su lado, también matizó las críticas hechas al presidente y al secretario general del CEN panista, en el sentido de que su decisión de otorgar la candidatura a Adriana Dávila, era un “asesinato a la democracia”.

Y sólo falta conocer el candidato del PRI para saber quiénes se enfrentarán en las urnas el próximo 4 de julio.

La moneda está en el aire y cualquiera puede ganar.

¿Unidad?, qué es eso, aquí, todos queremos nuestra rebanada de pastel

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Ni a cual irle… todos están peleados con todos, como cangrejos dentro de un balde, si alguno asoma la cara, los demás se encargan de hundirlo… son los riesgos de la democracia…

La ventaja de Mariano González Zarur, en el proceso interno tricolor, es directamente proporcional al desentendimiento de la dirigente nacional de ese partido, Beatriz Paredes Rangel, respecto al resultado que se tenga en julio.

El que el Partido Alianza Ciudadana (PAC) haya logrado formar al PANAL y al PAN en lo que se conoce como Alianza Progreso para Tlaxcala es, a tres meses de que los tlaxcaltecas vayamos a las urnas, la palabra clave que desalentó a nuestra paisana, consciente de que la despojaron de la posibilidad de recuperar a Tlaxcala para el tricolor.

Entonces, dejó que ocurriese lo que actualmente se vive en el PRI. Un Mariano González que suma éxitos en la misma proporción que genera división. Una planilla verde que con cada voto obtenido, mediante las más extrañas técnicas, afianza la política del balde lleno de cangrejos en el que se convirtió el instituto otrora invencible en Tlaxcala.

Creo que el triunfo marianista al interior del tricolor era francamente necesario, pues resultados distintos habrían generado gravísimos costos de inestabilidad. No es que los simpatizantes de Lorena Cuéllar no estén dispuestos a dar la batalla, pero recordemos que ella y sus seguidores gozan de una licencia temporal en la alcaldía, mientras que los marianistas, hace tiempo están en el desierto.

Pero la elección constitucional no es distinta a la crisis en el PRI. Al haber tantos proyectos sustentados en el culto a la persona, se perdió la disciplina que antes permitía al partido en el poder, aquellas invencibles candidaturas de unidad.

Qué va, la unidad ahora es historia. Hoy, cualquiera se siente con tamaños para sentarse en la silla grande de palacio. Que por la foto con don Emilio, que por la recomendación presidencial, que por representar una izquierda que despacha con la derecha, en fin, el caos es el único camino seguro cuyo resultado habrá de ser la gubernatura más débil en la historia moderna de Tlaxcala.

Supongamos que Mariano llegase a ser gobernador. Sus llamados irónicos a Lorena para sumarla a su causa, son el primer impedimento para lograr unidad, nada más en su partido. Así que los lorenistas reclamarían su parte de pastel, o de lo contrario pondrían sus canicas al servicio de quien mejor las estime.

Y cómo le iría a Mariano con Rosalía. Pues mal. Ella y su partido, el Socialista, saben con lo que cuentan y no están dispuestos a venderlo barato. Así que verla como una luchadora social y no como la experimentada lideresa al frente de grupos que incidirán para ganar o para perder, resta visión al eventual mandamás, cuyo espectro no podrá salvarse de la pulverización.

Vámonos al PAN.

Consciente de la valía de los reclamos beatricistas, Héctor Ortiz, suplió uno de los tercios de su alianza imbatible: Elba Esther por Beatriz. ¿Qué tal?, los maestros, por los caóticos priístas.

Así que Bety no tendrá más alternativa que, aceptar estas nuevas condiciones. Muchos beatricistas tienen que seguir cobrando en el gobierno panista. Los reclamos, son parte del teatro y el temperamento apasionado le da sabor a esta farsa.

Es un amasiato con evidentes desventajas para ella, pero como la vida está tan difícil y complicada, no hay de otra. Le correspondería una tercera posición (la primera la tiene el PAC, la segunda el bienvenido PANAL, y la cuarta, el partido de los políticos de menor oficio, o sea el PAN).

Ahora bien, ¿conviene a Adriana y a Perla seguirse viendo como enemigas a muerte?

No.

Son las únicas con posibilidades de alcanzar la unidad. Nada más que una tiene que bajarle. Y parece que en esto de la Alianza por el Progreso de Tlaxcala, la frase de batalla es “no hay que ceder”.

Bueno, ante una eventual mano dura de Felipe, los activos de Ortiz van a agarrar camino. Al menos eso se comenta al interior de este que, puede conservar el poder o, convertirse en el peor rompimiento ocasionado por la necedad del señor presidente, de gobernar desde el centro en los estados. Parece no darse cuenta que efectivo, le queda año y medio a su régimen. Y eso significa debilidad.

Pero todo puede suceder.

Lo único seguro es que así que digamos, progreso, bienestar, empleos, seguridad y mejor nivel de vida, no le veo por dónde. Ni a cual irle.

El riesgo de involucrar al Estado en la elección de julio

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Ante una oposición destruida, crece la amenaza de una brutal injerencia del Estado en un proceso que debería ser equitativo, ¿es esta la dichosa fiesta de la democracia?

La virtual candidata panista a la gubernatura, Adriana Dávila Fernández, adelantó que su participación en los comicios de julio, supera las metas de carácter personal y se convierte en un, “proyecto de Estado que se hará realidad”.

Cuando la panista involucra el término Estado en su discurso, debiera optar por la superación de ambigüedades (Estado o estado) pues, adversarios o simpatizantes podrían interpretar su argumentación, como la injerencia del Estado Mexicano en un evento al que cada vez resulta más utópica la participación de los o, las contendientes en igualdad de condiciones, tal y como advierte la legislación electoral en la brutal campaña  desplegada por el IFE.

El término “un proyecto de Estado” contiene un mensaje en sus cuatro palabras que puede generar confusión.

Sembrada la desconfianza de apoyos extralegales mediante la alianza Gobierno Federal-orticismo, para llevar a Dávila al poder, al elector se le suministra una información imprecisa que, difundida por todos los medios, adelanta la injerencia del Estado, en tanto una condición ventajosa por sobre sus adversarios, quienes dados sus distintos orígenes a los del partido gobernante, quedan lógicamente fuera de “el proyecto de Estado que se hará realidad”.

Quisiera pensar que se trató de un uso del lenguaje en los parámetros de la buena voluntad, pero mencionar al Estado cuando al gobierno federal le llueven calificativos sobre verdades a medias en las que ha incurrido, exalta la desconfianza de lo que será un juego con evidentes ventajas para un solo personaje.

Recuerdo el grotesco uso de dinero en efectivo de Oralia López Hernández, como candidata a diputada federal por el primer distrito, para emitir mensajes de su cercanía con la autoridad, la cual con gusto abriría la cartera a quienes le entregaran su voto en aquella elección del cinco de julio de 2009.

El resultado fue una escandalosa victoria panista ante los oídos sordos de una autoridad electoral que teniendo las pruebas en sus manos desoyó las quejas de los adversarios de aquella panista.

Hablar de un proyecto de Estado a la gente empobrecida como no había ocurrido en generaciones, aviva la esperanza de que habrá el gesto generoso de aquél, a cambio de dar el voto a favor de cierto personaje.

Para el infortunio de la democracia tlaxcalteca, “la candidata del proyecto de Estado”, puede incurrir en estos ¿excesos?, sin que sus adversarios emitan la mínima protesta pues, en el caso del PRD y su abanderada, Minerva Hernández Ramos, lo que más interesa en este momento es esquivar las mentadas de madre de Pedro Arturo López Obrador. ¿Quién va a cuestionar la impunidad de la candidata del Estado?,  si lo que quieren es sacar la cabeza del lodazal en el que están más que hundidos.

La recurrencia adrianista a la metáfora del “aroma de mujer en la próxima administración” denota la escasa creatividad del arrogante equipo que le sigue, más ocupado en repartir los puestos del próximo gobierno que, en estructurar ideas congruentes con la urgente necesidad de que contemos con una mujer de miras altas y acciones emancipadoras.

La protagonista seguramente ya se dio cuenta de la terrible inconveniencia que le significa el triunfo cantado sin que medie una real identificación con todos los sectores de la sociedad.

Un estado no sólo tiene a panistas decentes habitándolo. También los hay priístas con ilusiones, perredistas con todo el derecho a coexistir, ciudadanos sin partido que bien pueden apoyar una causa legítima expresada en los términos que garanticen gobernabilidad, democracia, justicia.

Mas adelantar que se participa con cartas marcadas por la intervención del Estado, es un riesgo que, a mi manera de ver no debería correr la amiga de Calderón y cuasi segura gobernadora de Tlaxcala.