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El débil rescate del empleo en Tlaxcala

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La prolongada cuarentena provocada por el Covid-19 que ha frenado la mayoría de las actividades económicas y no ha detenido el aumento de casos de infectados y de muertes generadas por esa enfermedad, se han convertido en factores que pronto podrían derivar en conflictos y señalamientos de los ciudadanos contra las autoridades porque sencillamente los apoyos que se ofrecieron para paliar esta crisis sanitaria no llegan o son insuficientes porque pese a las medidas de prevención los contagios van a la alza y el deterioro de los bolsillos de las familias es evidente.

En Tlaxcala los contagios de personas están a la orden del día, tan es así que este fin de semana las autoridades de la Secretaría de Salud dispusieron que el Hospital General de Huamantla también fuera sujeto a un proceso de reconversión a fin de atender a los pacientes de la zona oriente de la entidad, el cual se suma a los nosocomios de San Pablo del Monte y Nativitas que en una primera etapa fueron destinados a recibir a los infectados de coronavirus.

Este fin de semana se endurecieron las medidas prevención y de control en los tianguis que se instalan en diferentes municipios de la entidad, lo cual resulta positivo porque durante la semana que concluyó se registró un crecimiento exponencial de casos al contabilizar 385 contagios, 68 fallecimientos y 106 personas recuperadas de la enfermedad.

El Covid-19 ya tiene presencia en 51 de los 60 municipios del estado y de mantenerse la tendencia de infectados y fallecimientos, Tlaxcala pronto se ubicará entre los 10 estados del país con más casos.

De acuerdo con la Secretaría de Salud en el estado, Tlaxcala capital registra 59 casos, Huamantla 26, Apizaco 25, Calpulalpan y San Pablo del Monte 20, Hueyotlipan 18, Chiautempan 17, Zacatelco 16, Yauhquemehcan 11, Tetla 10; Nativitas, Tlaxco e Ixtacuixtla 9, Xiloxoxtla, Teolocholco, Panotla y Papalotla 8; mientras que Contla, Santa Ana Nopalucan, Xicohtzinco y Tepeyanco suman 7 por municipio, y Tzompantepec 6.

Además, Santa Cruz Tlaxcala, Santa Catarina Ayometla y Zitlaltepec registran 5 casos cada uno; Apetatitlán, Nanacamilpa, Tepetitla de Lardizábal y Tetlatlahuca 4 por demarcación; y Cuapiaxtla, Totolac y Xaloztoc 3.

También, Amaxac de Guerrero, Atlangatepec, Emiliano Zapata, Ixtenco, La Magdalena Tlaltelulco, Mazatecochco, Tetlanohcan, Zacualpan, San Juan Huactzinco, Xaltocan y San Lorenzo Axocomanitla registran 2 casos por comuna.

En tanto, Atltzayanca, El Carmen Tequexquitla, San Damián Texoloc, San José Teacalco, San Lucas Tecopilco, Santa Cruz Quilehtla, Tenancingo y Tocatlán registran un caso cada municipio.

Y mientras el coronavirus se expande aceleradamente por el territorio tlaxcalteca, hay autoridades estatales como la Secretaría de Desarrollo Económico a cargo de “El Cubas” Jorge Luis Vázquez Rodríguez que muestra su ineficiencia e incapacidad, quizá porque las neuronas de ese funcionario no han sido estimuladas con la dosis exacta de alcohol o porque simplemente no ha encontrado cómo sacar una mochada para dedicarse a apoyar a las pequeñas y medias empresas y a las personas físicas que requieren un crédito para garantizar su operación en las actuales circunstancias.

La semana pasada el ex panista y ex alcalde de Apizaco reveló como si fuera un gran logro que ya tenía registradas 250 solicitudes de crédito cuyos documentos estaban siendo analizados y en vías de ser aprobados para que el Fontlax liberara los recursos solicitados, pero en lo personal dudo que con esa ridícula cantidad se vaya a salvar el empleo en el estado y sobre todo se esté otorgando la adecuada ayuda financiera que requieren esos negocios para poder sobrevivir la actual crisis económica, que una vez terminada la cuarentena, se prolongará por varios meses más.

Ojalá ese funcionario tenga unos minutos de lucidez y pueda encontrar la fórmula y el programa adecuado para apoyar a las empresas y negocios que están en crisis, porque de nada sirve que la administración de Marco Antonio Mena Rodríguez haya generado una bolsa de 50 millones de pesos para tal fin, si los recursos no se reparten para realmente apuntalar la permanencia de esos establecimientos.

Con funcionarios de ese nivel será imposible salvar el empleo y los negocios.

La alerta roja que era inevitable para Tlaxcala

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Si Tlaxcala junto con entidades como Morelos, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Puebla forma parte de los seis estados del país donde se registra un crecimiento preocupante de casos positivos por Covid-19 y un aumento en el número de personas fallecidas por esa enfermedad, no resulta novedoso ni extraño porque era lógico que se enfrentara a un escenario tan dramático donde las autoridades tienen culpa, así como los tlaxcaltecas que siempre minimizaron las medidas de la cuarentena.

No hay que olvidar que Tlaxcala siempre se encontró en la lista de los estados del país donde menos se respetaba la instrucción de quedarse en casa y mantener la sana distancia. Hubo fines de semana donde se realizaban fiestas, actividades religiosas, eventos inaugurales de bodegas y la instalación tianguis que congregaron a cientos de personas, situación que sin duda ayudó a propagar el mortal virus.

Las instituciones bancarias que operan en la entidad nunca les ha importado la salud de sus clientes y salvo en Apizaco donde las autoridades municipales intervinieron para que las personas formadas guardaran la sana distancia y usaran cubrebocas, en el resto de los municipios donde hay bancos prevalecía el desorden como se puede observar todos los días en Tlaxcala, Zacatelco y Papalotla.

Al inicio de la actual pandemia se habló de la necesidad de establecer estrictos controles sanitarios, de llevar a cabo un agresivo programa de pruebas para detectar a enfermos o portadores asintomáticos del virus y de establecer un plan de acción en los municipios con más casos a fin de ubicar en que colonia, calle, presidencia de comunidad o zona se están registrando los pacientes para reforzar las acciones de desinfección, sin embargo pareciera que ninguna de ellas se hizo efectiva y hoy se están pagando las consecuencias.

No faltará quien diga que lo anterior se ha hecho y que mis señalamientos carecen de sustento y que soy un reportero desinformado, pero nadie puede decir que la aplicación de 1,566 pruebas realizadas en 52 días de la pandemia fue suficiente para un estado que tiene más de un millón de habitantes, pues ese número sólo demuestra que sólo se efectuaron las que se podían practicar al día según la capacidad del laboratorio estatal y que nunca ha existido la intención de ampliar la cobertura.

Tlaxcala registra 321 contagios, 80 personas recuperadas de la enfermedad y 58 fallecimientos. Hay 316 tlaxcaltecas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 321 que están bajo vigilancia epidemiológica.

Por lo que se ha dicho sobre el Covid-19, en la entidad estamos lejos de aplanar la curva de incremento de casos de esa enfermedad. Es muy probable que a lo largo de este mes siga a la alza el número de infectados y de personas fallecidas, lo cual resultará lamentable porque los tlaxcaltecas empezarán a culpar de esa situación al gobierno.

Ojalá que la capacidad de camas con ventiladores que existe en Tlaxcala nunca llegue a su saturación, pues de acuerdo con la información disponible se sabe que casi está ocupada el 30 por ciento de esa infraestructura.

Los días por venir serán complicados y quizá el gobierno del estado debería aplicar medidas más estrictas para frenar la movilidad de personas que impera en Tlaxcala. En Puebla se impondrá a partir del lunes el no circula y además se analiza la posibilidad de cerrar los mercados.

En Tlaxcala urge firmeza para enfrentar mejor a la pandemia.

Lento e ineficiente el secretario de Salud de Tlaxcala

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René Lima Morales, el secretario de Salud de Tlaxcala, siempre ha dado señales de ser un funcionario lento, omiso e ineficiente no sólo en la actual crisis sanitaria como la que se enfrenta en estos momentos por el Covid-19, sino en circunstancias normales, lo cual resulta preocupante porque es obvio que los tlaxcaltecas nos encontramos desprotegidos con un médico tan timorato.

El funcionario dio señales de no estar preparado y ni capacitado para encargarse de una dependencia como la Secretaría de Salud, pues lo mismo ha descuidado y desatendido a pacientes renales y a niños con cáncer por la falta de medicamentos para tratar sus enfermedades que ha mostrado su marcada incapacidad para resolver un conflicto laboral que sostenía con el sindicato de trabajadores de ese sector que encabeza la grilla priista de Blanca Águila Lima.

A más de 50 días iniciada la cuarentena por la pandemia del coronavirus, Lima Morales ayer ofreció una conferencia de prensa donde ocupó un buen tiempo para suplicar a los tlaxcaltecas que, ahora sí, acaten las medidas impuestas de distanciamiento social y de la sana distancia, porque de lo contrario será imposible romper la cadena de propagación de esa enfermedad en la que estimó que participan 3 mil portadores asintomáticos de ese virus, mismos que se mueven por Tlaxcala.

Lejos quedaron los días cuando se presumía que Tlaxcala no reportaba ningún infectado por Covid-19 o que los casos estaban concentrados en 11 de los 60 municipios del estado.

Hoy la realidad es otra y revela que los contagios ya abarcaron todo el territorio tlaxcalteca y lo más grave que la Secretaría de Salud del estado reconoce la existencia de por lo menos 3 mil infectados, cifra que nada tiene que ver con el reporte diario que da a conocer la misma dependencia estatal y que habla de 307 contagios confirmados, 73 personas recuperadas de la enfermedad y 54 fallecimientos.

La cifra de personas activas y asintomáticas de Covid-19 de Tlaxcala estimada en 3 mil individuos no checa con los datos oficiales de la Secretaría de Salud federal que calcula ese tipo de casos para la entidad entre 89 y 110 tlaxcaltecas.

Si estamos en una posición de alto riesgo porque el número de contagios puede crecer y porque se pueden saturar los servicios médicos de los hospitales dispuestos para tratar a los enfermos de coronavirus, entonces porque el “doctorcito” René Lima, el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y los presidentes municipales no toman decisiones más contundentes y drásticas para contener la pandemia.

Resulta ridículo que los alcaldes estén utilizando el pretexto de Covid-19 para simular el gasto de recursos públicos en la compra de miles de cubrebocas, cientos de litros de gel antibacterial e innumerables jornadas de desinfección, cuando el dinero en realidad va a parar a sus bolsillos, situación que ya está siendo documentada y que pronto podría convertirse en un escándalo.

De entrada y sabiendo que hay tal cantidad de infectados asintomáticos en la entidad, las autoridades podrían aumentar la aplicación del número de pruebas para detectar el virus, porque las impuestas hasta el momento y cuya cantidad es de mil 566 representan una burla. Sencillamente se demuestra que no hay esfuerzos serios y ni decisiones claras para proteger la salud y la vida de los tlaxcaltecas.

Los 20 municipios en alerta por el número de infectados son Tlaxcala capital con 48 casos de coronavirus; Apizaco 22; Huamantla 21; Hueyotlipan 17; Calpulalpan 15; San Pablo del Monte y Zacatelco con 14 respectivamente; Chiautempan 10; Hueyotlipan, Yauhquemehcan y Tlaxco con 8 cada uno; Nativitas, Tetla y Xicohtzinco con 7 respectivamente; Panotla y Papalotla con 6 cada uno; Nopalucan y Teolocholco 5, respectivamente y Contla e Ixtacuixtla con 4 cada uno.

Valdría la pena que en esos municipios no sólo se llevara a cabo una acción urgente de aplicación de pruebas para detectar el virus, sino que se estableciera una estrategia de cercos sanitarios para obligar a la población a cumplir con las medidas restrictivas y para ubicar al mayor número de infectados asintomáticos que se están encargado de expandir esa mortal enfermedad.

El gobernador Marco Mena ha actuado bien ante la pandemia y ha tomado hasta ahora buenas decisiones, pero la realidad es que su secretario de Salud es malito y carece del liderazgo que se requiere en la actual emergencia sanitaria, de ahí que ahora ya sabemos porque el número de contagios ve en aumento al igual que el número de fallecidos.

Es una lástima que Tlaxcala tenga a un funcionario de ese nivel.

La dura realidad que nos espera tras la pandemia

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Ubicarse entre los gobernadores que lograron una calificación promedio aprobatoria en el manejo de la emergencia sanitaria para enfrentar al Covid-19, pone a Marco Antonio Mena Rodríguez en una posición aceptable para planear el cierre de su administración ante un escenario desalentador donde la crisis económica, el desempleo y la inseguridad serán problemas que pegarán a los tlaxcaltecas en los siguientes meses.

Un dato que resulta relevante de las mediciones que han llevado a cabo varias empresas encuestadoras (Mitofsky, México Evalúa, Massive Caller, Arias Consultores y C&E) para valorar el desempeño y trabajo de las autoridades federales y estatales, es que los tlaxcaltecas dan casi la misma calificación tanto al presidente Andrés Manuel López Obrador como al gobernador de Tlaxcala, Marco Mena.

Sin embargo, donde existe una diferencia es el nivel de confianza de las acciones emprendidas por ambos mandatarios, pues mientras a López Obrador 42 por ciento de los tlaxcaltecas le tiene mucha confianza a Marco Mena sólo el 26 por ciento.

De ahí que casi 8 de cada 10 tlaxcaltecas opina que el gobierno federal es el que está haciendo más para evitar la propagación del virus de Covid-19 y sólo 2 de cada 10 personas que viven en el estado reconoce los esfuerzos de la administración estatal en esa materia.

Respecto a la información oficial sobre el número de contagiados, personas fallecidas y pacientes recuperados, el 61 por ciento de los tlaxcaltecas dice confiar mucho y sólo el 20 por ciento sostiene que no confía en nada.

El 44 por ciento de las personas entrevistadas opina que el gobierno es el culpable del brote de Covid-19 y el 91 por ciento considera que la actual cuarentena es un privilegio o un lujo.

En estos momentos, 50 por cientos de los tlaxcaltecas percibe ya hay una afectación en su economía, 24 por ciento en su trabajo y un 23 por ciento en la permanencia de su empleo, de ahí que 59 por ciento pronostica que las consecuencias de la pandemia se traducirá en una crisis económica, 21 por ciento en la pérdida de trabajos formales y un 14 por ciento refiere el número de muertes que dejará la enfermedad.

Los tlaxcaltecas saben que vienen meses difíciles, situación que obligará a las autoridades estatales a mostrar sensibilidad y eficacia para ir atendiendo y resolviendo los problemas que se presenten una vez terminada la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus.

Hasta ahora el 43.5 por ciento de los tlaxcaltecas aprueba la compra de equipo para tratar a los infectados y sólo el 29.9 por ciento lo desaprueba. Además, el 47.7 por ciento de las personas avalan las acciones emprendidas para fortalecer los hospitales y al personal del sector salud y sólo un 34.8 por ciento dice no estar de acuerdo.

Respecto a las jornadas de sanitización y limpieza, el 54.7 por ciento de los habitantes del estado aprueba esas medidas y un 27.3 por ciento las desaprueba.

En el rubro de apoyos para personas en pobreza, discapacitados y desempleados al gobierno del estado no le va bien, pues sólo el 34. 2 por cientos de los tlaxcaltecas los avala y el 42.9 por ciento no los aprueba.

Sin embargo, los números cambian cuando se trata de ver la aceptación de los programas económicos para las pequeñas y medias empresas. El 44.9 por ciento de los habitantes los respalda y un 35.1 por ciento los desaprueba.

En lo que se refiere a la evaluación de la transparencia en las acciones del gobierno para enfrentar la pandemia de Covid-19, la administración de Marco Mena no sale muy bien calificada, debido a que el 47.5 por ciento de los tlaxcaltecas la desaprueba y sólo el 33.8 por ciento la respalda.

Finalmente, en el rubro de seguridad independientemente del combate que existe hacia el coronavirus, casi el 50 por ciento de los tlaxcaltecas la desaprueba y sólo el 34.6 por ciento la respalda.

La realidad de Tlaxcala es otra y es muy diferente a la que se tenía en enero de este año.

Se buscan candidatos a alcaldes y diputados locales

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A unos días de que el INE y el ITE den a conocer los lineamientos que deberán seguir los partidos políticos para lograr la equidad y la paridad de las candidaturas de los diferentes cargos de elección popular que estarán en juego en el 2021, la búsqueda de aspirantes se acelerará pese a la restricciones que existen en la actualidad por la pandemia de Covid-19.

En junio cuando se tiene previsto reiniciar las actividades normales tras la cuarentena provocada por la emergencia sanitaria y cuando estaremos a un año de las elecciones para elegir gobernador, diputados federales y locales, así como alcaldes y presidentes de comunidad, las dirigencias de los partidos políticos empezarán a definir las probables coaliciones y la forma en que se repartirían las candidaturas a los diferentes cargos.

La pandemia golpeó las aspiraciones de todos los precandidatos a la candidatura al gobierno del estado, sin embargo a poco más de uno año de los comicios se pronostica que Lorena Cuéllar Cisneros, la responsable de la representación del gobierno federal en la entidad, tiene amplias posibilidades de convertirse en la abanderada de Morena, el partido del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Es la morenista mejor posicionada y con mejor respaldo ciudadano en Tlaxcala. De las siete mujeres que ese partido deberá registrar como candidatas a gobernadoras para las elecciones del 2021, Cuéllar Cisneros está rankeada entre las dos mejores políticas con opciones reales de ganar los comicios.

Las condiciones para lograr la candidatura de Morena a la gubernatura se están alineando hacia Lorena Cuéllar. En los meses que faltan para definir al candidato o la candidata de ese partido ningún otro aspirante está en la eventualidad de alcanzar y superar el posicionamiento y la rentabilidad electoral que tiene la funcionaria federal.

Tlaxcala sigue siendo de los estados del país que más respaldo ciudadano ofrece al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por lo que seguramente será un factor que ayudará a que Morena y su candidato o candidata den la pelea por lograr la gubernatura que hoy detenta el priista Marco Antonio Mena Rodríguez.

Un partido que no ha dejado de operar y que lleva un trabajo fino a ras de tierra para dar batalla en los próximos comicios es Acción Nacional, el cual si bien está enfocado en conseguir una coalición amplia para enfrentar a Morena y sus aliados, también se ha dedicado a ubicar a los probables candidatos y candidatas a diputados locales, alcaldes y presidentes de comunidad que tienen la característica de ser competitivos, pues su intención es armar una estructura electoral que le permita ganar posiciones.

De todos los partidos que participarán en las elecciones del próximo año, el PAN y su líder José Gilberto Temoltzin Martínez son quizás los que tienen más avanzado su proceso de “cazar” candidatos, situación que será determinante para la futura competencia electoral que será muy diferentes a la del 2018 y a la del 2016.

El PRI y su chafa líder, Noé Rodríguez Roldán, siguen perdidos y dando palos de ciego. Su trabajo político electoral es nulo y lo que impera en ese instituto es el desánimo y la desolación.

Como en Morena, en el PRI pareciera que está resuelto el asunto de la definición de su candidata a la gubernatura de Tlaxcala. La única militante con posibilidades de ofrecer una competencia real en las elecciones del 2021 es la actual alcaldesa capitalina Anabell Ávalos Zempoalteca, porque los otros aspirantes como Noé Rodríguez, Florentino Domínguez Ordoñez y Anabel Alvarado Varela están hundidos en el pozo de la mediocridad.

Al PRI le urge una sacudida y sobre todo requiere cuidar a sus cuadros, porque aunque usted no lo crea hay uno que otro partido que ya tiene fichados a varios de ellos, por lo que aparecerán como candidatos a ciertos cargos de elección popular bajo otros colores.

La búsqueda de candidatos se pondrá intensa.

Los número no mienten y el Covid-19 se multiplica

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La falta de firmeza en la aplicación de las medidas preventivas para contener la expansión de la pandemia de Covid-19 en Tlaxcala empezará a tener efectos negativos. Nuestra entidad es la octava a nivel nacional con la incidencia más alta de casos activos de esa enfermedad y la que reporta hasta anoche 40 fallecimientos, cantidad que supera por mucho a otros estados como Colima, Nayarit, Aguascalientes, Durango y Chiapas donde al parecer han tenido un mejor manejo de esa emergencia sanitaria.

En Tlaxcala simplemente las autoridades estatales y municipales no han podido frenar o suspender las actividades que logran congregar a un gran número de personas como son los tianguis, eventos religiosos como la misa ofrecida ayer por la mañana en la Iglesia de Ocotlán de la capital que una vez llena de feligreses que no guardaron la sana distancia ni usaron cubrebocas cerró sus puertas, la inauguración de una bodega comercial que reunió a 400 personas por los rumbos del municipio de Santa Cruz Tlaxcala y la operación de instituciones bancarias que logran juntar a clientes afueras de sus sucursales sin ninguna restricción.

La movilidad de personas que registra la entidad y la relajación que siempre ha existido para hacer realidad las medidas preventivas impuestas por la actual emergencia sanitaria como quédate en casa y la sana distancia ha sido documentada en los últimos 15 días por el gobierno federal, de ahí que no resulta extraño que Tlaxcala reporte una incidencia de casos activos superior a la que registra el Estado de México, Puebla, Veracruz y Chihuahua sólo por mencionar algunas entidades, mismas que en población y territorio no se pueden comparar porque nos superan por mucho.

A nivel nacional, la tasa de casos activos por cada 100 mil personas asciende a 5.42 por reportes por esa proporción de individuos, mientras que el indicador en Tlaxcala es superior a esa cifra porque casi es de 6, es decir, se encuentra por encima de la media en el país.

En Puebla se tienen contabilizados 806 contagios acumulados de Covid-19, de los que 241 son activos, por lo que estos últimos representan un riesgo de transmisión del virus. En Tlaxcala se tienen 255 infectados y se estima que hay más de 100 individuos activos que pueden expandir el coronavirus.

Del número de contagiados registrados en Tlaxcala, éstos se encuentran distribuidos en 46 de los 60 municipios de la entidad, por lo que es muy probable que al finalizar este mes el virus haya cubierto la totalidad del estado.

La necedad por acatar las medidas impuestas por la pandemia de coronavirus se traducirá en cientos de enfermos más y por desgracia en más muertes. Según el Centro de Información Geográfica sobre Codiv-19 de la UNAM, el cálculo real de los casos confirmados en México oscilaría entre 176,000 y 265,000 y no los 22,088 contagios que reportó el gobierno federal en su conferencia del sábado 2 de mayo.

Las siguientes tres semanas será determinantes no sólo porque se espera un repunte de contagios y personas fallecidas, sino porque es muy probable que los servicios médicos para atender a los pacientes se saturen y se ponga a prueba la capacidad de las autoridades para enfrentar esa situación.

Veremos si las supuestas compras que han realizado las autoridades estatales fueron las correctas y se tienen los medicamentos, equipamiento e instrumentos de seguridad para atender a los enfermos, porque hay quienes piensan que las unidades nuevas destinadas a las “Brigadas Cuídate” que puso en marcha la Secretaría de Salud implicaron un gasto innecesario y suntuoso que en nada está ayudando a contener los contagios.

Ojalá las autoridades estatales y los alcaldes informen cuánto llevan gastado hasta ahora para enfrentar la pandemia de Covid-19. Si bien se tratan gastos de emergencia, eso no quiere decir que éstos no se realicen con transparencia y buscando siempre el mejor costo, porque la sospecha de que algunos han aprovechado la crisis sanitaria para hacer negocio empieza a crecer cada vez más.

Empeorará el número de contagios y de fallecidos en Tlaxcala

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En el país y en Tlaxcala estamos muy lejos de haber domado al mortal coronavirus y de tener un “crecimiento horizontal” de contagiados y de personas fallecidas como lo visualizó hace unos días el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

Abril cerró con números alarmantes que son la antesala de lo que nos espera en Mayo, mes en que se pronostica un crecimiento exponencial en personas infectadas y por desgracia, en el número de pacientes que no sobrevivirán a esa terrible enfermedad.

A estas alturas resulta intrascendente lamentarse de la enorme resistencia que hubo de un sector de tlaxcaltecas por no acatar las medidas de prevención quedándose en casa y haciendo efectiva la sana distancia. El cuestionado método de muestreo Centinela que utiliza la Secretaría de Salud a nivel federal arroja que nuestra entidad registra 219 contagios y 34 fallecimientos, así como 350 personas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 219 ciudadanos que se ubican bajo vigilancia epidemiológica.

Si el número de pacientes contagiados se multiplicara por ocho como lo sugiere la Secretaría de Salud federal para tener una idea real de las personas infectadas, estaríamos hablando que en Tlaxcala debería de haber por lo menos 1,752 enfermos de Covid-19.

Pero si hiciéramos caso a otros expertos como al ex secretario de Salud, Julio Frenk, quien asegura que el método Centinela tiene fallas metodológicas porque los infectados dados a conocer oficialmente se deberían multiplicar por 30 o 50 veces más, entonces el número de enfermos en la entidad rondaría entre los 6,570 y los 10,950.

Lo que es un hecho es que en estos momentos en el país y en Tlaxcala no se tiene claridad sobre la información oficial del número de casos ni de pruebas aplicadas para detectar el coronavirus. Tampoco sobre en qué momento de la pandemia estamos ni en qué zonas se localizan los focos rojos para atacarla acertadamente.

Específicamente en Tlaxcala valdría la pena no sólo conocer que municipios tienen reportados casos de Covid-19, sino las zonas, colonias o comunidades que estarían representando un foco rojo de atención epidemiológica.

En los últimos días los números de pacientes y fallecidos en el estado se dispararon, de ahí que no se tiene un buen indicio para determinar cuál es la tasa de letalidad que registra ese virus en Tlaxcala.

En mayo el crecimiento de enfermos será la constante, así como el número de pacientes que serán hospitalizados, según las estimaciones de las autoridades de la Secretaría de Salud.

Para finales de este mes se tiene proyectado que habrá entre cinco mil y seis personas intubadas por Covid-19 a nivel nacional, de las cuales 50 o 80 serán de Tlaxcala, situación que casi pondrá al tope la capacidad de las camas con ventilador dispuestas en la entidad para atender a personas durante la actual emergencia sanitaria.

Lo peor de la pandemia está por venir.

No te expongas saliendo sólo por salir.

Quédate en casa, es la mejor opción para no formar parte de las estadísticas que está dejando la actual pandemia.

El “Quédate en Casa” fracasó en Tlaxcala

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Nadie puede negar que los únicos culpables de que en esta semana se hayan disparado los casos de personas contagiadas por Covid-19 y que hubiera aumentado el número de fallecidos por ese virus son los ciudadanos que, en Tlaxcala, no acataron el aislamiento social ni la sana distancia impuesta por los gobierno federal, estatal y municipal.

En la entidad desde que inició la cuarentena y hasta la fecha ha prevalecido la simulación en torno a la aplicación de las medidas restrictivas para evitar el incremento de personas infectadas por coronavirus, porque si bien las actividades en las dependencias gubernamentales y organismos públicos se suspendieron, así como también las que realizaban ciertos negocios y restaurantes, lo cierto es que Tlaxcala nunca ha dejado de tener movimiento porque se ha permitido el funcionamiento de tianguis, la celebración de fiestas y la operación de bancos sin que éstos alienten a sus usuarios a guardar la sana distancia.

Las medidas de aislamiento social existen y un sector relativamente importante de la sociedad tlaxcalteca las ha cumplido, pero ante la permisividad de las autoridades estatales y municipales éstas no se han acatado totalmente o simplemente se han relajado al grado que hay zonas del estado donde el comportamiento comercial y de movilidad de personas es similar a la de un día normal o común.

De nada sirve la costosa sanitización que se lleva a cabo en los municipios de la entidad y el enorme gasto que implica la puesta en marcha de las “Brigadas Cuídate” a cargo de la Secretaría de Salud si los ciudadanos siguen mostrando una actitud de valemadrismo para ayudar a contener la pandemia que en los dos últimos días nos dejó 48 nuevos casos de infectados y 10 personas fallecidas.

El Covid-19 ha tenido un crecimiento acelerado en el estado, pues ahora prácticamente tiene presencia en dos terceras parte de los municipios y amenaza con lograr una cobertura estatal en los próximos días. La entidad registra 204 contagios y 30 fallecimientos, lo cual resulta preocupante porque además se tienen 342 personas que se encuentran en espera del resultado de su prueba y 204 más están bajo vigilancia epidemiológica.

Pese a que se tienen esas lamentables cifras, aún existen ciudadanos y ciudadanas que no reconocen la gravedad de la situación y mantienen la tonta creencia que el Covid-19 no existe y que se trata de un invento del gobierno y de los medios de comunicación.

Dudo que las familias de las personas fallecidas y de los 28 pacientes graves que hay en Tlaxcala, de los cuales seis se encuentran intubados, piensen lo mismo.

El valemadirsmo de ciertos tlaxcaltecas en insultante, así como el oportunismo de ciertos actores políticos, como es el caso de los diputados locales que en lugar de destinar recursos para comprar despensas y repartirlas entre las personas de escasos recursos que enfrentan problemas para comer, prefieren tomarse la foto obsequiando material y equipo de protección a servidores públicos del sector salud de diferentes hospitales del estado.

Lo anterior es un absurdo porque la Secretaría de Salud ha reiterado que el personal de la dependencia cuentan con los equipos de seguridad para tratar a los enfermos de coronavirus y porque el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez dispuso de una partida de 50 millones de pesos para tal fin, de ahí que los diputados locales morenistas Víctor Manuel Báez López, Patricia Jaramillo García, María del Rayo Netzahuatl Ilhuicatzi, Jesús Rolando Pérez Saavedra, José María Méndez Salgado y los legisladores federales Joel Molina Ramírez y Claudia Pérez Rodríguez sólo se vieron como unos oportunistas que aprovecharon la actual crisis sanitaria para lucrar y verse como los “buena onda” al donar una parte de sus salarios.

Urge que el gobierno del estado y los gobiernos municipales ejerzan su autoridad con firmeza para que se acaten las medidas restrictivas impuestas por la pandemia de Covid-19, porque de lo contrario el número de contagiados seguirá alarmantemente a la alza junto con el de personas fallecidas.

Los servicios médicos de Tlaxcala aún operan sin problemas, pero sería lamentable que ante la irresponsabilidad de algunos ciudadanos los hospitales se saturaran y que en un tiempo más ya no existan las camas con los respiradores necesarios para atender a los pacientes con coronavirus, sobre todo porque el incremento de enfermos en los dos últimos días ha sido exponencial.

Si no tienes por qué salir, quédate en casa, es lo mejor para ti y para todos.

La sucesión avanza en tiempos de Covid-19

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El tiempo sigue su marcha y conformen pasan las semanas y meses se acerca más la fecha en que iniciará formalmente el proceso electoral en Tlaxcala. En octubre de este año se deberán empezar a planear los procesos internos de los partidos políticos para elegir a sus candidatos a fin de estar en posibilidades de definirlos legalmente en enero del 2021, pero un mes antes se sabrá cuántas coaliciones se conformarán para disputar la gubernatura del estado.

La pandemia de Covid-19 si bien afectó la economía y las actividades sociales, también ha golpeado el desarrollo político electoral, pues prácticamente inmovilizó a todos los aspirantes a suceder en el cargo al gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

Una vez que concluya la emergencia sanitaria y las medidas de prevención que provocaron el aislamiento social y la sana distancia se comprobará el número de precandidatos que mantiene vivas sus aspiraciones, porque seguramente habrá varios que se bajen de la carrera y otros que sólo seguirán en la lucha para tratar de negociar otra posición.

De la larga lista de aspirantes que se tenía hasta la primera quincena de marzo, los que mantendrá su paso para lograr su participación en los próximos comicios son la morenista Lorena Cuéllar Cisneros, la actual “super delegada” del gobierno federal que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, así como las panistas Minerva Hernández Ramos y Adriana Dávila Fernández.

En el PRI la única opción seria y con posibilidades es la alcaldesa capitalina Anabell Ávalos Zempoalteca, aunque también se menciona que tienen algún pequeño chance el deslucido líder del tricolor, Noé Rodríguez Roldán y el mediocre secretario de Educación en Tlaxcala, Florentino Domínguez Ordoñez, pero en realidad ambos políticos están desahuciados porque su posicionamiento no les da para disputar la candidatura en el ex partidazo.

El PRD carece de cuadros competitivos y más bien está en espera que otro partido le eche un lazo para que lo arrastre en la siguiente aventura electoral. Los institutos políticos locales no tienen un aspirante fuerte y con presencia, por lo que sólo se concentrarán en pelear una diputación plurinominal y en buscar uno que otro ayuntamiento.

A estas fechas pero del siguiente año se estaría llevando a cabo el primer debate de los candidatos a gobernador, pues la intención de las autoridades electorales es que ese primer ejercicio se efectúe entre el 27 y 29 de abril del 2021. El segundo debate estaría siendo programado para realizarse entre el 23 y 25 de mayo.

La pandemia del coronavirus ha relegado el tema de la sucesión en Tlaxcala. Pocos han considerado que si hoy fuera abril del siguiente año estaríamos por concluir el primer mes de campañas rumbo a la gubernatura y que a estas alturas ya se sabría qué candidato habría ganado el primer debate.

Los precandidatos deberán permanecer inmóviles hasta finales de mayo y quizá en junio cuando se reanuden las actividades normales podrán reiniciar su proselitismo, lo malo será que tendrán muy pocos meses para lograr un crecimiento en su posicionamiento y en las preferencias electorales.

El clima de crisis económica y el desánimo entre los tlaxcaltecas serán factores negativos que harán complicada la tarea de concretar un despunte en las simpatías electorales, de ahí que algunos aspirantes con comprobada presencia entre los ciudadanos no tendrán problemas para conseguir la anhelada candidatura.

Los efectos negativos de la pandemia de Covid-19 en la sucesión pronto se conocerán. De entrada reducirá la lista de aspirantes y pondrá en escena a los políticos tlaxcaltecas que realmente tienen alguna posibilidad de suceder a Marco Mena, lo cual resultará positivo porque se dejará de hablar de muchos tiradores que sólo estaban de relleno.

Desempleo y crisis económica, la realidad que viene

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Nadie puede reprochar que el gobierno del estado no ha emprendido las acciones y programas para tratar de salvar el empleo y mitigar la severa crisis económica que viene, pero esos fenómenos serán inevitables y golpearán con un mazo la frágil realidad de Tlaxcala, de ahí que sería mejor que las autoridades estatales fueran mesuradas y hablaran con la verdad para no generar falsas expectativas y así evitar los reproches de la sociedad.

Durante la presentación del Acuerdo para la Defensa de la Salud y el Empleo en Tlaxcala se mostró que hay funcionarios estatales que simplemente no asimilan su responsabilidad y que para ellos el manejo de las cifras es un pretexto para lucirse y exagerar sobre las bondades de los apoyos institucionales de la actual administración.

Y juzgue usted porque. Resulta que en ese evento se informó que en la entidad existen 25 mil unidades de negocios que son consideradas sensibles por ser de autoempleo, más otros 25 mil centros de trabajo que pueden tener laborando de uno a siete empleos, mismas que en conjunto tendrían a su disposición un fondo de 50 millones de pesos para solicitar créditos.

Si esos 50 mil sujetos a un crédito que se encuentran divididos entre personas físicas y pequeños negocios solicitaran un préstamo, resulta que cada uno recibiría mil pesos, cantidad que no le alcanzaría para nada y muchos menos para enfrentar la actual crisis económica.

Pero como no todos solicitarán un préstamo, el gobierno decidió imponer los montos a los que se podrá acceder a través del Fondo Macro para el Desarrollo Integral de Tlaxcala.

Para el autoempleo se establece un tope máximo de 10 mil pesos, las pequeñas empresas que tengan de uno a siete empleados recibirán hasta 25 mil pesos y aquellas que generen de ocho empleos en adelante podrán acceder hasta 50 mil pesos de apoyo.

Del universo de 50 mil sujetos a crédito que hablaron las autoridades estatales habrá que ver para cuántos alcanzará la bolsa de 50 millones de pesos, pues de acuerdo con estimaciones de la propia Secretaría de Desarrollo Económico que dice manejar “El Cubas” Jorge Luis Vázquez Rodríguez a lo mucho se otorgarán entre dos mil y tres mil créditos, dejando a la mayoría de los probables solicitantes en el desamparo.

Los que tengan la suerte de obtener un crédito pagarán una tasa de interés del 6 por ciento anual y gozarán de un financiamiento de 24 meses con un periodo de gracia de cuatro meses.

Si bien el plazo y los intereses resultan atractivos, tampoco son lo más maravilloso porque en otras entidades donde se puso en marcha una acción similar los gobernadores optaron por cancelar los intereses a los beneficiarios como sucederá en el Estado de México, Veracruz, Ciudad de México, Hidalgo, San Luis Potosí y Michoacán.

En entidades donde se cobrarán intereses más elevados o similares a los que se impusieron en Tlaxcala como Guanajuato, Jalisco y Nuevo León, los montos de los préstamos son superiores a los que se otorgarán aquí (50 mil pesos), pues van de los 300 mil pesos hasta los 5 millones de pesos.

En materia de desempleo las autoridades aceptaron la cruda realidad. Si bien en marzo aún se registró en Tlaxcala la creación de 800 empleos formales, para este mes y hasta que termine la cuarentena provocada por el Covid-19 se calcula que se perderá el 6 por ciento de las fuentes de trabajo.

De los 104 mil empleos registrados en el IMSS, se estima que durante la actual pandemia se cancelarán más de 6 mil puestos de trabajo, ubicándose los indicaros a los niveles reportados a finales del primer año de la actual administración que encabeza Marco Antonio Mena Rodríguez, es decir, del 2017, lo que sin duda representará un duro golpe para la economía del estado.

El panorama en materia de empleo es desolador y más cuando el funcionario encargado de ese rubro Manuel Camacho Higareda, titular del Sistema Estatal de Promoción del Empleo y Desarrollo Comunitario (Sepuede), está más que comprobado que no da resultados y que lo suyo es la promoción personal y la chafa difusión de sus ridículos cursos de capacitación en línea.

Con esa clase de funcionarios es imposible pensar que en lo que resta del actual gobierno se podrán recuperar los empleos que se perderán. O no.