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Rellenamos con escombro, tapamos barrancas, y luego, ¿por qué nos inundamos?

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En ninguna parte del planeta hay tanta irresponsabilidad como en Tlaxcala, donde los caprichos del suelo nos permiten ser depredadores con licencia.


Es urgente la valoración de las zonas más riesgosas de Tlaxcala porque, se lo anticipamos, no tarda en registrarse un derrumbe ante las bravas lluvias que irán creciendo conforme pase el tiempo, según estimaciones del Instituto Estatal de Protección Civil.

Las caprichosas formas que toma la zona conurbada de la capital obliga lo mismo a vivir cerca del río Zahuapan que, empotrado en salientes que no son de piedra maciza, al contrario, pueden venirse abajo por el reblandecimiento del suelo, si bien tepetatoso pero, incapaz de librar la intensa humedad registrada debido al temporal.

Basta un vistazo a la parte superior de la capilla de San Nicolás, allá por las oficinas de TELMEX, para ver que una gran residencia descansa sobre un debilitado cerro, formando un verdadero ángulo recto. Pero nadie es capaz de evaluar ese factor de riesgo, seguramente porque la residencia en cuestión pertenecerá a algún potentado.

La avenida Independencia de la Capital es en realidad un largo camino a la orilla del cerro. En ambas aceras registra dos fenómenos: las construcciones enclavadas en desniveles y la especulación que, hace práctica común ganar centímetros al vecino, así sea recortando en forma vertical el terreno donde se levanta su domicilio.

Eso lo hacen los vecinos de abajo. Parecen ignorar que ellos mismos provocan un potencial deslave. Usted sabe que las desgracias tienen los orígenes más extraños… y qué tal si un mal día quedan sepultados en toneladas de lodo.

Vivir en la colonia Adolfo López Mateos (por el recinto ferial) implica convivir con un río habitualmente escaso de caudal pero, maloliente porque arrastra descargas criminales lo mismo de aguas negras que, de aguas utilizadas por la industria, río arriba.

Pero cuando se abaten trombas como la de este miércoles, cuando nos hacemos pequeños ante la furia de la naturaleza y vemos que el río ese sin mayor importancia se convierte en un monstruoso caudal, entonces toca la responsabilidad a nuestra conciencia.

Y justo en ese momento nos damos cuenta que habitamos la zona menos recomendable. Vemos flotando el colchón, la comida del perro, los papeles importantes y, nos arrepentimos de no hacer caso a las recomendaciones de las autoridades que, aquí entre nos, blandengues como suelen ser, son incapaces de decretar zona de riesgo a esta parte de la capital… nombre, capaz que los dueños los cuelgan del árbol más alto.

He ahí el fondo del problema: la especulación.

Hace unos meses atestigüé como un particular se apropió de una barranca que daba salida a las aguas almacenadas atrás de “La Virgen” en San Gabriel Cuautla, justo donde se unen la avenida Ocotlán y la Independencia, en un caprichoso nudo.

No hubo fuerza humana capaz de persuadir al individuo en cuestión de dejar por la paz a la barranca. La llenó de cascajo y, le puso el consecuente letrero de “se vende”.

Esta práctica, nos hace un pueblo de quinta y no la capital que debiéramos ser. Y se nos invita a la misma mesa donde comen alcaldesas de la talla de Blanca Alcalá, pero aquí nos conformamos con ver cómo somos capaces de destruirnos, desafiando al temporal, a nombre de nuestra debilidad por quedarnos con lo que no nos pertenece o, de plano, arrebatárselo a la naturaleza.

Somos unos depredadores estimulados por nuestras autoridades.


Agentes federales, estatales, municipales y de migración, en la mira

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Aventurarse a cruzar México es un infierno que hace ganar 50 millones de pesos a los secuestradores de migrantes.


El paso de migrantes centroamericanos por el estado de Tlaxcala, no solo deja ganancias para funcionarios de migración y policías, federales, estatales o municipales, sino hasta a particulares que convierten sus casas, muy pobres, en sitios de alojamiento temporal, donde alimentan, lavan la ropa y hasta conviven con estos vecinos nuestros a los que nos da por ver tan abajo, como a nosotros nos pasa con los gringos.

Ellos y el valor que se cargan, para viajar en los furgones de la bestia, como muchos llaman al ferrocarril, cuyo traqueteo sobre los añosos rieles ha adormilado a decenas que, incapaces de sobreponerse a las larguísimas jornadas, en ocasiones quedan cubiertos por toneladas de las diversas cargas transportadas por este medio.

Otras, han caído en mala forma a los pies del gigante de acero y han sido cortados, mutilados, a veces muertos y otras más que eso, porque ante un sufrimiento semejante sobreviene la indolencia de nosotros los mexicanos, a quienes se nos vendió la figura del mara tatuado, capaz de arrancar las entrañas de su propia madre, como condición para iniciarse en alguna de las versiones de las pandillas esas, como si así fuera la generalidad de los salvadoreños y hondureños y guatemaltecos y hasta provenientes del Brasil.

Es una de tantas versiones infernales de la pobreza en grado extremo que a cualquier guardia lo hace secuestrador y a cualquier ciudadano soplón, por el solo hecho de hacer una especie de cobro de factura por los pésimos tratos que nosotros recibimos de aquellos hasta organizados como cazadores para llevar nuestras cabezas a manera de escarmiento para que el medio millón anual de paisanos lo piense bien antes de aventurarse en los desiertos compartidos.

A los municipales de Apizaco les causa un placer muy de ellos el cazar a los centroamericanos. He sabido de vejaciones de mujeres, incluso embarazadas quienes, sabrá Dios porqué decidieron aventurarse al averno este, donde los demonios portan placa y los ángeles son escasos, tanto, que hay casas de seguridad en las cuales, salvadoreños han tenido que esperar hasta 73 días para ser liberados, claro, siempre y cuando sus familiares hayan enviado entre mil 500 y dos mil 500 dólares en promedio que, al año, hacen algo así como 50 millones de dólares, tomando en cuenta que los afectados fácil llegan a 20 mil, según estimaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

Es urgente que las autoridades reciban la información directa de ese organismo y, sobre todo, que los castigos ejemplares se apliquen a esos servidores públicos capaces de utilizar armas, patrullas y uniformes para intimidar, violar, secuestrar y luego, liberar a estos vecinos nuestros que, muy caro pagan su osadía de vivir su versión propia del sueño americano.

Qué será de quienes perdieron sus piernas en el intento. Y de aquellas mujeres que tras el reiterado ultraje, resultan preñadas. Qué opinarán de los mexicanos los familiares de mujeres y niños vendidos a zetas y maras por unas cuantas monedas, como parte de un asqueroso ritual de corrupción efectuado por nuestros “ejemplares servidores públicos”.

De no ser por la enérgica queja de la CNDH seguiríamos con los ojos cubiertos, viéndolos sí, a bordo del tren como si fuesen pajaritos, como si viajar semanas, meses, asidos al acero de los furgones, fuera motivo de diversión.

Alguien tiene la culpa de que la pobreza nos llegue al cuello. Y desgraciadamente el hilo se rompe por lo más delgado, obligando a pagar a los pobres por los excesos de quienes se sienten los dueños del mundo.


La PFP, la trascendencia de sus rondines en Tlaxcala

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No es por hacer menos a los locales, pero mientras el alto mando no se sacuda el antecedente etílico, la desconfianza va a ser una constante.

Foto: eluniversal.com.mx

Aunque a muchos incomodan los rondines de la PFP en Tlaxcala, vamos comprobando que se convirtieron en aliados cuya presencia debe ser permanente.

Ya vio lo que ocurrió en el estacionamiento de Bodega Aurrerá, donde fue necesaria la fuerza de los ex militares para frustrar el ataque de cuatro presuntos miembros del crimen organizado, dos de los cuales pudieron huir y confundirse entre una multitud inerme, vulnerable, dependiente de un verdadero monopolio de la fuerza en manos del Estado.

Pero la actuación de los agentes federales no solo se dio en la capital de Tlaxcala. Este fin de semana tuvieron una actuación contundente en Buenavista, donde los hijos de una señora conocida como Doña Julia, parte del equipo del líder cebadero Julio González Muñoz, habrían confesado, incluso devuelto el botín, de un saqueo más al templo del lugar.

Una de las herramientas de los federales es justamente la ubicuidad, el factor sorpresa para ganar tiempo a los delincuentes y poderlos enfrentar. Y eso no se lo esperaban los sujetos señalados como responsables del robo, uno de tantos, a un templo católico que, se suma al hurto anterior, ya se acuerda, verdad, en el que se vio involucrado el mismo párroco, justificándose en la urgencia de reunir fondos para culminar la majestuosa obra en forma de barco, que aquí entre nos es formidable.

Esto nos lleva a formular algunas hipótesis:

1.- Que son personajes locales los encargados de planear hurtos a templos católicos y seguramente a zonas arqueológicas.

2.- Que esos personajes locales tienen vínculos con el segundo peldaño, conformado por especialistas en arte sacro, sabedores del valor de este fuera de las fronteras del país y, que seguramente son el contacto más próximo con las mafias internacionales dedicadas al tráfico de este tipo de joyas, tan apreciadas por millonarios excéntricos, europeos y asiáticos.

Estamos convencidos de que solamente los federales podrán frenar la voracidad de los saqueadores de zonas arqueológicas y de templos católicos, pues déjeme decirle que se trata de ex integrantes del Ejército Mexicano, cuya lealtad a las instituciones es absoluta. Por eso son uno de los valores más altos que tenemos los mexicanos.

No es por hacer menos a los agentes locales. Pero cuando coloca usted a un general retirado, y lo dota de impunidad al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, y le perdona borracheras y excesos de este tipo, pues, acabará por darse cuenta de que este tipo de servidores, sencillamente no sirve.

Hace falta la sangre nueva de los elementos con una formación actualizada. Las piezas de museo de las cuales se echa mano, muchas veces sin alternativa alguna, acaban por demostrar su obsolescencia, como para nuestra mala suerte ocurre en Tlaxcala.

Dato no confirmado

Harry Walter Pfeil, el defraudador de decenas de tlaxcaltecas, a los que vendió kilométricos ranchos en Playa del Carmen, evadió hace meses a la justicia, logrando una peliculesca fuga, “por la puerta de atrás” de la clínica donde se le atendió de una fingida enfermedad gracias a la cual pudo dejar temporalmente el penal donde se hallaba confinado.

Lo ayudó su hijo.

Pues fuentes enteradas nos dijeron que este personaje, se encontraría como gerente de un restaurante de reciente apertura en una de las privadas cercanas a la Escuela de Policía, en pleno Centro Histórico de Tlaxcala.

Esta información no la hemos confirmado y, creo que no corresponde a nosotros esa acción pues, ni somos autoridad, ni pondríamos en riesgo nuestra integridad. Pero, ahí está el dato para que los agentes federales, reactiven la hebra rota por la vulgar fuga del teutón en tierras quintanarroenses, su presunto retorno a Apizaco y como le decíamos, la apertura de esta nueva negociación, en plenos bigotes de las autoridades.


Finanzas y su incontrolable voracidad. El fenómeno Blanca Águila

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El Ayuntamiento de Tlaxcala ganó el amparo ante la justicia federal. El predestape de Blanca Águila ó, renace la esperanza en el PRI


En la instancia judicial más alta del país, el Ayuntamiento de Tlaxcala demostró al gobierno estatal que, le asiste la razón al condenar el indebido proceder de la Secretaría de Finanzas, al arrogarse atribuciones extralegales que le han llevado al cierre de múltiples negocios con venta de bebidas alcohólicas, como una actitud de sembrar el terror fiscal a un sector importante de la economía local.

En Apizaco hubo la aplicación de cuantiosos cobros, lesivos y fuera de la ley, en los que la comuna siguió una ruta de pleito ratero suponiendo que al ser el subsecretario de ingresos el responsable de estas arbitrariedades, su actuación quedaría impune, en prejuicio de empresarios, a quienes vergonzosamente el edil, Alex Ortiz Zamora, reconoció que les devolverá las tremendas multas, nada más que vea, creemos, dónde quedó ese dinero.

El papel del director de ingresos y fiscalización dejó de concentrarse en municipios del centro de Tlaxcala y abarcó toda la mancha estatal.

Pero al ser favorable un recurso de amparo solicitado ante la Justicia federal por la comuna que comanda Lorena Cuéllar Cisneros, otros municipios –incluso el desastroso Apizaco – decidieron cerrar filas para hacer un creciente grupo que a estas alturas habrá de atribuir al señor subsecretario de ingresos, quien según nos enteramos resultó un funcionario de esos con iniciativa que primero obran y luego se disculpan, aunque su gracioso estilo ya le trajo consecuencias judiciales y políticas.

Tomo parte del artículo publicado por la senadora Minerva Hernández, en el que aborda el papel expuesto.

Evidentemente el subdirector de Ingresos de la Secretaría de Finanzas incurre en actos de ilegalidad, violando contundentemente las garantías individuales de los propietarios de estos negocios, puesto que de manera arbitraria los clausura sin obedecer el procedimiento administrativo de notificación en los actos de autoridad que se encuentra establecido debidamente en el Código Financiero y, en su caso, en la Ley del Procedimiento Administrativo, pero lo que resulta inadmisible es la flagrante irreverencia profesada a nuestra Carta Magna en sus artículos 14 y 16, respectivamente.

Instalado en la comodidad de su oficina, rodeado de bellas secretarias que poco hacen por el progreso de Tlaxcala, este tipo de funcionarios planea verdaderas tragedias en las que involucran lo mismo a la fuerza pública que a Protección Civil, en fin, todo se resume en la ausencia de cuotas periódicas para que permitan el funcionamiento de dichos negocios, a los cuales la ley faculta para cubrir sus refrendos en los ayuntamientos.

El hecho puso al descubierto la voracidad de una parte del gobierno, interesada en sacar dinero de donde se pueda. Ahora depende de la organización mostrada por los afectados para impedir que se cometa semejante injusticia.

La visita de Beatriz Paredes

A los añejos militantes del PRI no les agradó la actualización que les planteó la lideresa nacional de su partido. Les dijo, en pocas palabras que son entes inútiles que viven del recuerdo del partidazo, capaz en su tiempo, cuando carecía de competidores, de dotarles de una soberbia característica de sistemas de terror, gangsteriles, pero incapaces de sobreponerse al impasible resultado en las urnas cuando hay más de una alternativa en la boleta.

Y en esa dinámica, tomó del brazo a Blanca Águila Lima, ex dirigente del PRI en Tlaxcala y actual candidata a diputada federal por el tercer distrito y la mostró, ufana, como la nueva posibilidad del ex partidazo para que recupere esa calidad, al menos en Tlaxcala.

Si la señora Águila Lima gana la elección del cinco de julio, nadie podrá detenerla en un legítimo esfuerzo por contender por el gobierno tlaxcalteca. Claro, tendría contendientes de un peso superior a los actuales, pero, también la fuerza del ex partidazo, reponiéndose de casi dos sexenios en la lona.


Qué hay detrás del Centro de Distribución de Petróleos Mexicanos

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Pues hay la amañada actuación de líderes y acaparadores ante la opacidad de las autoridades en este proyecto.


Cuando el gobernador de Tlaxcala participó en la pasarela aquella con intenciones de atraer la nueva refinería de PEMEX, siempre quedó en el aire el concepto “Centro de Distribución”, que se hará una realidad, para suministrar de gas natural a una amplia zona del centro de la República.

Al proyecto se le conoce como gasoducto Tlaxcala-Puebla-Morelos-Toluca.

Partirá de la válvula localizada en la Magdalena Soltepec y después recorrerá cuarenta y dos kilómetros en territorio tlaxcalteca, sesenta y siete en el estado de Puebla y poco más de cincuenta en Morelos y un prolongado trecho en el estado de México.

Este ducto permitirá una dotación continua de combustible a las zonas industriales en las tres entidades y evitará el riesgoso almacenamiento con pagos adelantados. Se trata de que con el sólo ejercicio de abrir o cerrar la llave, se cuente con el servicio.

Este es el llamado Centro de Distribución de PEMEX. Para introducir el ducto se adquirieron decenas de terrenos ejidales que permitieron ver las negras intenciones de líderes, acaparadores y supuestos dirigentes de grupos sociales, dispuestos a aprovechar cuanta oportunidad tengan para sacar raja.

Apuntes de Pemex refieren que este gasoducto significa nuevos puntos de inyección y rutas alternas para contar con el combustible en toda la zona, eliminar cuellos de botella a los empresarios que, a su vez, podrán contar con un insumo energético disponible en cualquier momento y tener la posibilidad de abrir una llave y no contar con instalaciones de almacenamiento que les obliga a pagar por adelantado por el insumo.

Es un millonario plan que recibirá financiamiento del Fondo Nacional de Infraestructura y, en él se tiene la participación activa de funcionarios de las cinco entidades federativas, así como de poderosos grupos empresariales para los cuales tiene un gran significado el que las cisternas dejen de recorrer las carreteras del país para hacer viajes onerosos, siendo que se puede contar con un suministro continuo.

Tlaxcala entrará de lleno a la etapa de modernización de la paraestatal y propondrá sus tierras para que una empresa como Enersa (Energía entre Ríos SA) tenga un papel preponderante en el diseño de la hoy inexistente política de gas natural, lo que nos hace dependientes de las importaciones, mientras alegres vemos cómo se queman toneladas de combustible porque no hay hacia donde canalizarlas.

Una nota de El Universal da cuenta de la agresividad con la cual se conducen los ejecutivos de Enersa, respecto a esta parte del patrimonio nacional:

El Consultor de Enersa, Enrique Velasco aseguró que México llegó tarde a la estrategia de construir plantas de regasificación de gas natural licuado y ahí está Manzanillo, próximo a licitar «cuyo proyecto será desarrollado en un momento inadecuado por las limitaciones que nuestro país tiene».

Severo en su diagnóstico, Velasco indicó ante un centenar de inversionistas y analistas como Shell, TotalFina, Tokio Gas, Korea LNG, Petrobras, Ficht Rating, Sociéte Génerale, American Bureau of Shipping, Baker and McKenzie, Suez Global, Occidental Petroleum Corporation, Canaport LNG y National Energy Corporation of Trinidad and Tobago Limited, entre otros, que la apertura sigue siendo un mito, «no se ha dado y no hay una política de gas natural licuado».

Lo grave, explicó, es que «todos podemos poner una terminal como la de Altamira o de Sempra, pero no hay quien compra el combustible».

Así que Tlaxcala tiene el serio compromiso de detallar a quienes se sienten afectados porque tuvieron que vender sus terrenos, para qué se van a utilizar y quiénes van a estar detrás de la explotación de los mismos.

De lo contrario seguirán dando alas a acaparadores como el líder de los cebaderos en Calpulalpan para movilizar propietarios y afianzarse a causas que pudieran llegar a ser legítimas, en el entendido de la opacidad con la cual se conducen las autoridades.


Ya se siente el efecto de Antonio Solá en los distritos

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Mientras PRI y PAN lidian una lucha sangrienta, los perredistas padecen el desperdicio de promover a Jesús Ortega con una niña estilo Disney.


Claro que la mejor encuesta en Tlaxcala se tendrá con los resultados electorales del cinco de julio. Y en ellos habremos de ver el efecto nacional del posicionamiento de los partidos. No es una casualidad la encarnizada lucha entre el “no dejes a México en manos del narcotráfico”, cuy o autor, el español en proceso de naturalización con ayuda de la Presidencia, Antonio Solá, y los señalamientos producto de la presión hecha a la lideresa nacional del PRI, Beatriz Paredes, por parte del bloque tricolor de gobernadores para dejar la tibieza y contestar una a una las afrentas de Germán Martínez.

La ocurrencia de este fenómeno mediático no es ajena al comportamiento distrital en Tlaxcala, donde los candidatos de los distintos partidos y coaliciones se topan con reveses, desde luego en el sitio opuesto al que suponían encontrarse.

En el distrito tres, por ejemplo, no debemos ignorar que participa una activa miembro de la FSTSE, en un contexto de apoyo nacional a tres candidatos de esa central para garantizar su arribo a San Lázaro. Y yo diría que a más del compromiso con el gremio burócrata, el PRI cuida con denuedo a un miembro más del sector salud, luego del vulgar robo que sufrieron del líder nacional del sindicato de trabajadores del IMSS, Valdemar Gutiérrez, pese a haberle dado uno de los primeros lugares de su circunscripción.

La lucha entre panistas y priístas es a muerte. Entonces la milagrosa y tierna niñita de ojos rasgados enfundada en simpático overol, apareciendo a lado de Jesús Ortega, si bien aminora el concepto belicoso del Sol Azteca, es incapaz de meterlo en este combate sin tregua entre tricolores y azules, donde el hispano Solá, tiene ahora el encargo de superar su “López Obrador es un peligro para México”.

Aquí es donde hay que reconocer el posicionamiento de Maricarmen Ramírez, la candidata del PRD que, teniendo todo en contra concentra el liderazgo entre los tres abanderados de su partido.

La ex senadora tiene frente a sí el desafío de transformar la pasividad del PRD promotor de Jesús Ortega en un partido con mensajes que no pertenezcan a la cadena Disney, sino que sea congruente con los dos tremendos enemigos que frente a sí tiene, determinados a quitarle su calidad de segunda fuerza para colocarla un peldaño abajo y en un descuido hasta dos.

A esta situación hay que sumar la falta de interés de los perredistas en la actual elección. Nunca se había visto semejante modorra en una militancia que, parece haber aceptado la política asistencialista del panismo-orticismo, en un tiempo en que la pobreza es tan extrema que, según se ve, acciones como las de Oralia López, entregando cínicamente dinero en efectivo, tienen un efecto mutiplicador pese a la abierta violación de la ley que esto implica.

El resultado que Consultoría Contracorriente encuentra en el comportamiento de los candidatos del primer distrito electoral federal de Tlaxcala, no significa la derrota o el triunfo de la ex senadora Maricarmen, pero hace una serie de lecturas en perspectiva que nos permiten comprender la complejidad a la que se enfrenta la izquierda en una etapa en que el PAN logró enfundarse en una piel asistencialista –ya lo decíamos arriba – y el PRI, echó a trabajar su maquinaria, guardada por quinquenios, pero ahora, aceitada y lista para dar la batalla.


El fraude… ¿ya está hecho?

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¿Necesitas un abogado?… hombre ahí está Sergio… -No, gracias… así estoy tranquilo…


El rarísimo papel desempeñado por Sergio Juárez Fragoso, en la defensa de Pedro Arturo López Obrador, genera una interminable cauda de dudas. Primero porque en su comunicación con el tabasqueño, invariablemente se ofrecieron informes halagüeños con respecto al litigio contra Eloy Sánchez Arellano.

El señor Juárez Fragoso es el primer perredista en entablar una relación laboral con una administración priísta, la de José Antonio Álvarez Lima, donde se desempeñó en un área de la Secretaría de Gobierno.

Queda pues la posibilidad de un doble lenguaje con la esfera del poder: el institucional, caracterizado por el tinte democrático a la relación con la autoridad, ávida de hacer variopinto el escenario político en el que se desenvuelve. Pero, desde luego, desde los terrenos de la perversidad cabrá la posibilidad de una relación perversa.

La desconfianza no es fortuita. Recordemos la forma como en 2007 el secretario general del PRD, Víctor Briones Loranca, exigió la sustitución de Juárez Fragoso como representante del PRD ante el IET, tras la desconfianza que despertó lo que pudo haber sido un retraso deliberado en la comprobación de gastos de la campaña de Maricarmen Ramírez, error que costó al PRD casi tres millones de pesos.

Uno se resiste a creer que un hombre con experiencia política, administrativa y, además, parte de la inteligencia del gobierno de Álvarez Lima, fuese capaz de cometer el cándido error de llegar tarde con la carpeta de gastos y, además llevarlos mal calculados.

Si dejamos crecer la desconfianza advertiremos el sabor a traición.

Pero en el mundo de los matices lo que pudiera ser la traición del señor Juárez Fragoso, se fue dibujando con pinceladas tan agradables que a pesar de sus servicios al priísmo alvarezlimista y a la duda que sobre su conducta está vigente en cada acto suyo, hubo quien de nueva cuenta confiara en el.

Pedro Arturo López Obrador atribuye el retorno de Eloy Sánchez Arellano, a una decisión de poder. No lo hace, ni lo hará –supongo – a lo que pudiera ser una enrarecida actuación de dicho abogado, intérprete por lo menos, del lenguaje de ida y vuelta de los priístas, esos a los que el ex dueño de Radio Pirata calificaba como el dinosaurio que había cruzado el río.

Si tu abogado hoy te asegura que ganaste el pleito y, a la tarde comparte contigo miradas de incredulidad por el contenido de la sentencia, una de dos: o te estaba haciendo tonto, o él se pasa de tonto.

He aquí que caría bien una evaluación.

La crisis perredista en el primer distrito sólo tiene un beneficiario y no es precisamente el candidato del PRI.

Antes los fraudes podían hacerse repartiendo tamales, dinero, despensas y todo lo que la ciencia de los mapaches permitía a estos obtener buenos resultados casilla por casilla.

Hoy, ante el organismo ciudadanizado eso es muy difícil.

Por eso los fraudes se adelantan.

Digamos que ya está hecho. Ahora lo que falta a los beneficiarios es sostener la campaña con el mínimo de cuidado para evitar riesgos mínimos.

Hasta animar el proselitismo del joven Sánchez Arellano es bueno para dar legitimidar al proceso electoral.

Los tiempos cambian. Antes se hablaba de regalar bicicletas para someter al supuesto beneficiario de ellas. Hoy, a los candidatos les dan atole con el dedo.

La perversidad, como puede usted ver, es la misma.


Subió el asfalto, el cemento, el acero… pero ya no hay dinero….

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La pésima administración en Secoduvi llevó al sector a hacer agua y a detonar un nuevo problema, con los constructores.

Sostener en puestos clave de Tlaxcala a elementos como Wilfrido Domínguez, ya comenzó a cobrar facturas. Una de ellas, de las más caras, tiene que ver con el desfasamiento en gestiones. A la larga significó ausencia de recursos por haber desdeñado programas federales que exigían un elevado nivel de concentración.

Fue así como casi a título de amigos se pidió reiteradamente a constructores, “echar la mano a una administración amiga y dispuesta a ser solidaria”, si en esos momentos encontraba respuesta a sus peticiones.

Y algunos constructores creyeron el cuento de quien meses más tarde sería removido de la Secretaría de Obras, Desarrollo Urbano y Vivienda (Secoduvi) donde su papel frívolo y basado en el amiguismo fue eliminando el blindaje, necesario, indispensable para procurar una administración eficiente.

Las decisiones importantes se postergaron.

Al mismo tiempo comenzó la volatilidad del peso. Y el asfalto, materia prima de las obras carreteras salió del control de los constructores. La amistad se trastocó. Sacar la cara por el gobierno, solicitando crédito ante la banca comercial quebró a esas empresas, con las cuales, se supone, sería solidario el gobierno, pues el problema en el que estaban metidas se originó por hacer el favor al funcionario sobre quien se multiplicaron los señalamientos respecto a la ira social que originó un camino en ruinas.

Y aquellos que intentaron ver en la ampliación un factor electoral se toparon con el otro lado de la moneda. Grupos sociales se organizaron absorbiendo a particulares desquiciados porque al frente de lo que fueron sus negocios, hoy había enormes zanjas o terribles lodazales, como jamás lo llegaron a imaginar.

Así que el rechazo de la gente y el debilitamiento del peso, dieron el nuevo rostro a la gran obra: los costos salieron de control, el beneficio colectivo en tanto herramienta electoral se vino abajo y antes que elogios despierta maldiciones.

El retraso es evidente. Ya cayó a la barrana creada una combi retacada de pasajeros, y lo peor, la materia prima está por las nubes en el momento en que el presupuesto del estado ya no da para más.

La única tabla de salvación es que los diputados aprueben el endeudamiento por mil 300 millones de pesos con Banobras. Ese dinero daría oxígeno a las acciones mal ejecutadas por el entonces añoso secretario de Obras.

El nuevo funcionario llegó, muy echado para adelante, pero en pleno rostro le estalló la crisis.

A más tardar la semana entrante, inicia el conflicto. Ya se manifestó la gente afectada por la obra inconclusa. Qué tal cuando lo haga la gente afectada por los desatinos de la Secoduvi, por la impuntualidad de quienes hacen los pagos y por el alza de los insumos.

Así como usted y yo nos enfrentamos a precios exorbitantes en el gasto diario, al gobierno se le presentó el problema de ya no tener dinero para pagar lo que urge. y es, hasta riesgoso que este tipo de obras sigan en estas condiciones.


El efecto Oralia o, a la princesa Midas la encontraron como al tigre de santa julia…

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Ofrece dinero como quien regalara besos, aunque hasta estos hay que darlos con gracia…

Cuando las campañas políticas se vuelven rutina, los personajes que las protagonizan, actúan cansados. Hablan porque lo tienen que hacer. Pierden la proporción de concentraciones, comilonas, templetes, caravanas… y, sustituyen las ideas por mecanismos más efectivos con un impacto que inicia con los líderes y desciende hasta la persona más modesta.

En el video tomado a Oralia López Hernández, se aprecia a una mujer hastiada del trajín promocional. Sin ruborizarse, entrega billetes y sin advertir las consecuencias legales sugiere una conveniente relación con la autoridad en turno.

Subyace en el diálogo con ciudadanos la posibilidad de accionar la mano generosa del gobierno a cambio de anticipar sufragios.

Nada nueva la técnica usada, describe , no obstante, una versión actualizada de mapacherismo aldeano con consecuencias legales para quien lo encarna.

Pero no se explica que una ex funcionaria de inteligencia caiga en prácticas a las que seguramente deploró en su momento, cuando era capaz de interpretar desde los códigos ocultos en conversaciones, hasta el lenguaje corporal utilizado en las reiteradas reuniones con grupos, encabezados por ella.

Si en cada reunión organizada Oralia López entrega un promedio de tres mil pesos, como se capta en el video que, ya está en youtube; y si a diario encabeza entre seis y diez actos de esta naturaleza, estará disponiendo de unos 30 mil pesos diarios, que, multiplicados por los días en campaña resultan un dineral.

Ahora, corresponde al IFE aplicar el respectivo criterio para contabilizar estos recursos. En otras palabras, ofrecer públicamente esos apoyos económicos tenían otro propósito que, no era precisamente el de solidarizarse con la causa social, ya sea deportiva, constructiva o de otro tipo, sino de crear un efecto avalancha en el subconsciente colectivo.

Eso es una trampa.

Es una afrenta a la doctrina panista que, mucho cuidado tiene de no caer en estas tentaciones.

Es un desafío, porque tiene que explicar de dónde obtiene esas sumas para repartirlas entre los descamisados, así como Eva Perón lo lograba a través de la fundación que encabezaba. Nada más que aquí ni es esposa del Presidente, ni encabeza fundación alguna… ah, y físicamente no se parece nada a Evita.

Este es un aviso para todos los candidatos que no creen posible entablar un diálogo de honestidad con los electores.

Estoy seguro que a partir del efecto Oralia, todos han puesto sus barbas a remojar y, buen cuidado tendrán de tomar con puntualidad sus vitaminas para no caer en el letargo que los lleve a regalar dinero como quien regala besos. Además, hasta esos besos los tendría que dar con gracia pues, puede haber quien la rechace.


¿Autobús a Tlaxcala?… ¿y si nos matan a pedradas?

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El pasajero es lo que menos interesa a camioneros y autoridades, lo que vale son las rutas, ¿no?


Es necesario que las autoridades de Tlaxcala pongan orden en el rubro del transporte de pasajeros porque estos son, según se ve, lo que menos interesa a empresarios y sus empleados los choferes cuyo comportamiento es muy preocupante.

Si el director del Centro SCT, Marco Tulio Munive Temoltzin, pusiera un mayor empeño en su labor, estos episodios no se darían. Pero actuar privilegiando a las empresas sin considerar la obligación que tienen hacia los usuarios es la causa del hartazgo social contra este tipo de servidores.

Y luego nos preguntamos por qué se prevé tan baja la participación de los votantes en la elección del cinco de julio. ¿Quiere usted más razones?, ¿Le parece poco que, viajando con su familia en un autobús, de ATAH o Flecha Verde, de repente se encuentre en medio de una lluvia de proyectiles porque a los choferes les dio por evocar los tiempos en que se mataban cetemistas y cromistas o croquistas?

Estamos en 2009. Esos corporativos se encuentran tres metros bajo tierra (políticamente hablando) pero, la inconsciencia del personal, animado por sus patrones, nos exhibe como un pueblo bárbaro, en el cual, uno viaja bajo su propio riesgo porque no existen reglas ni autoridades capaces de aplicarlas.

Menos de una agresión a un autobús en servicio se requiere para aplicar todo el peso de la ley a los responsables. Mucho más si se ha puesto en riesgo la integridad de los pasajeros.

Pero, y en el fondo, qué origen tiene este caos.

Según nuestras fuentes, personajes infiltrados recurren cíclicamente a causar desórdenes en empresas tan emblemáticas como estas, dedicadas a transportar pasajeros entre Puebla y Tlaxcala. Y hoy, que estamos a un mes de la elección, el encargo de esos bichos es más vigente que nunca.

Pero, cuando estos alborotadores cuentan con la ventaja del ambiente propicio para aplicar sus conocimientos en la agresión, el terror y, sobre todo el cumplimiento de las órdenes de quienes ocultos en las naguas de la cobardía no dan la cara como empresarios responsables de todas estas trifulcas, no queda otra que demandar de las autoridades que despierten de su letargo y se apliquen a fondo, antes de que haya un muerto.

Esto es algo comparable con la reprobable acción atribuida a un diputado priísta, capaz de despertar la ira colectiva en la comunidad de San José Teacalco para encauzar ese odio en contra de una candidata panista a diputada.

Claro, el susodicho lo niega. Ni modo que sea de manera contraria.

Pues igualito sucede con esta crisis de transportistas. Una élite de empresarios, cuales dioses del Olimpo, acompañados por el Júpiter Munive Temoltzin del transporte, lanzan rayos a placer a una turba de apasionados chafiretes, unos subvencionados para mantener ese ánimo hostil y otros, los más, apasionados por hacerla de caudillos con camisa de manga corta y corbatita estilo Vitor, el popular microbusero de la tele.

En una hora se han de reunir. Ya se ha de ver qué intereses les asisten. Pareciera como si ATAH tuviera la calidad moral para arrojar piedras, luego de los problemas y el luto que ha llevado a los hogares tlaxcaltecas.

De veras, otros empresarios, menos frívolos y más responsables ya lo hubieran pensado bien. Es tiempo de que la SCT meta orden ya que su representante en Tlaxcala no puede.