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¿Sabrán los diputados lo que van a aprobar hoy?

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¿Qué vale más para nuestros particulares legisladores, humillar al género o contar con lana para la campaña? * La eficiente polarización para ganar diviritiéndose.

En cómoda butaca, el gobernador de Tlaxcala Héctor Ortiz, limita sus acciones al ejercicio de la observación. Ver cómo pasan frente a él las turbulentas aguas del río le resulta estimulante para asentir discretamente con la cabeza al tiempo de apretar su mentón y, de vez en cuando dibujar con los labios la forma muy de él para silbar, peculiar manera con la que dedica segundos a temas que le significan algún grado de sobresalto.

Polarización. ¿Logro?

Activistas defensores de los derechos de las mujeres están dispuestos a no permitir la suma de Tlaxcala a las entidades donde se condena el ejercicio de género para decidir sobre su cuerpo. Como hoy es la consumación de esta estrategia electoral, en el Congreso, también lo serán las protestas.

En un extremo, la jerarquía católica en tanto aliado funcional que saca raja a este momento. En el otro, una expresión de la conciencia popular llamando a los sectores a no cubrir sus ojos con la venda moralista cuya pretensión es enfundar al sexo débil en un sanbenito  para poder escupirlo a gusto.

Eso es parte de la observación, yo diría diversión  que con ánimo aislado contempla en su diván el más poderoso de la aldea.

En el PRI, dos extremos dos, Mariano y Lorena, han tenido que aceptar su verdad de aniquilarse, como un acto más, polarizado en esta parte de la sinfonía y preludio del éxtasis del cuatro de julio.

Es una riña donde el uno se mira desgajándose, con todo y su pretenciosa arrogancia, mientras la otra persiste en un discurso que habla de una tradición familiar como medio para llegar al poder.

De los dos no haces uno, pero son los que compraron boleto en el PRI. Sostengo que ha de ser menos aburrido verlos hundirse aunque sea con un poco de oxígeno, porque tras la cumbre con Chucho el rey de los negocios Ortega, fue posible seguir cosiendo partes al engendro transexenal.

En la bancada panista, el desencuentro entre Orlando y José Juan Temoltzin (conste que se lo estamos diciendo hoy 16 de febrero) puede ser de tan encono que hasta le resulta divertida al dueño del diván. Algo tiene que sacrificar ese par por cuyas manos (manotas) pasan y seguirán pasando las cifras mágicas que han hecho gente a tipos como Antonio Mendoza y a Víctor Briones, a Aristeo Calva y hasta al diputado de los cheques chuecos, romántico encantador de perros e impulsor de la defensa de las luciérnagas.

Los buenos contra los malos, hoy en la sesión, exhibirán el grado de polarización con el cual se aprobarán las reformas al 19 de la Constitución local. Así, cada mujer pecadora expiará sus culpas en la cárcel. Sí señor. Y de nada servirán fetos hallados en muros conventuales, extraídos con salvaje devoción para maquillar apetitos insanos de seres con sotana, vulneradores de cómplices suyos, de acuerdo o no, pero sometidas a cubrir sus vientres con paños negros y a aplastar sus pechos con vendas almidonadas para no provocar el celo de la bestia, reservada al púlpito.

Comprendo que el peor escenario polarizante tiene que ver con los niveles cognoscitivos de quienes aprueben hoy las reformas que buscan el derecho a la vida (así las llaman). Si la mitad de los decididos legisladores tiene una somera idea de lo que significa levantar su mano, estaríamos hablando de un congreso casi académico. Mas la otra parte puede que alce el brazo como arco reflejo previo a sentir su cartera. Si esta está bien llena (o sea que no reparta Orlando) el voto se da. Si le falta sustancia, el voto tarda (pero se da) y si de plano le sustrajeron demasiado, usted sabe, la campaña de Apizaco, entonces habrá protesta, pero el voto de todos modos se da.

Los verdaderos aliados en la elección de julio

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El blanco se llama Mariano González. Primero vino el desaire perredista y ahora mismo vivimos el desgaste beatricista para aniquilarlo.

Al débil líder estatal del PAN, Benjamín Ávila Márquez, le dieron la orden de “empanizar” el proceso interno de su partido, por lo cual dispuso la instalación de centros de votación para que “sea tomada en cuenta la opinión de la militancia” en el proceso de unción de Julián Velázquez Llorente.

Pasivo, como suele ser, Ávila optó por enmascarar el crudo acuerdo tomado anteayer en el CEN ante César Nava, en sentido de aplicar una encuesta para definir el nombre de quien contenderá en julio con la camiseta panista.

Es un intento por apagar el fuego al interior de AN, porque los simpatizantes de una ex diputada federal no quitan el dedo del renglón, respecto a que debe ser ella la beneficiaria de la candidatura oficial.

Con efecto distractor, el “secretario general del PAN con atribuciones de presidente” dispondrá de una importante cantidad en efectivo para instalar las mencionadas mesas receptoras. Claro, en ese intento legitimador, habrá que pagar a quienes funjan como receptores y cuenten los votos y, se sumen al papel que lo mismo hacen diputados que contralores, pseudo factores de transparencia que defensores de los derechos humanos.

Pero faltaba un aliado a esta mascarada. ¿Le parece bien el líder nacional del PRD, Jesús Ortega? Sí, ese que todo lo negocia… el mismo que acató la orden para coaligarse en tanto adversario ideológico con el PAN.

Así, podría concretarse eso, la legitimación de este fraude anticipado que, nos llevará a todos muy emocionados a votar por un proyecto mutilado de antemano, pero eso sí con el suficiente alarde de que PRD-PT y Convergencia, son suficientes como para doblegar a la aplanadora PAN-Ortiz-Beatriz.

Y ahí tiene usted al jefe de los chuchos. Siguiendo al pie de la letra la instrucción proveniente de la desesperada maniobra calderonista por aliarse con quien sea con tal de dar la pelea a un PRI tan, pero tan crecido, que desde ahora se está cantando la recuperación de la silla localizada en Los Pinos.

En otras palabras, los líderes de avanzada son Chucho Ortega y Bety Paredes, porque los dos procuran la existencia de sus respectivos partidos aceptando acuerdos muy productivos como parte del necesario financiamiento que todo político, no pobre (porque sería un pobre político) aspira para que su proyecto se afiance.

Esta es la esgrima con la cual el PAN defenderá su causa a nivel nacional y asegura el triunfo en los terrenos locales. Hay que estimular a los actores, muy malitos, como Benjamín Ávila; muy raros como el diputado José Juan Temóltzin y cien por ciento moleros como Víctor Briones y Antonio Mendoza, los beneficiarios perredistas del orticismo.

Es una manera única de contar la historia cuyo final ya conocemos.

Y aquí, alguien estorbaba: Mariano.

Primero porque no se podía librar de la cruel venganza de Beatriz, con quien ha tenido reiterados desencuentros a lo largo de sus respectivas carreras. Y luego porque su eventual participación el cuatro de julio, podía ser un riesgo, debido a su radicalismo y a la cantidad incontrolable de rencor que almacena en sus células.

Entonces, sus enemigos se multiplicaron. Y a nivel nacional, el PRD tuvo en bandeja de plata deshacerse de él, no porque no ha renunciado al PRI, sino porque entre los amigos que discuten esto del poder, el libanés nada más no cabía.

Pero el PRI ha sido aún más cruel. Porque lo han hecho creer. Incluso hay versiones que lo dibujan aguardando  tricolor un encuentro con Beatriz, como para exigirle que se defina.

Y sabe qué, Beatriz no llegó.

Qué raro, verdad.

Cunden roedores… van tras una nueva versión de flautista anaranjado

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Vea usted lo que es capaz de hacer un diputado cuando se lo propone… Hizo gente bien a varios a los que se creía del arrabal…

Cuenta la fábula escrita por Robert Browning que una aldea alemana infestada de ratas, fue asistida por un hábil sujeto quien, a cambio de dinero consiguió llevar a esos roedores, ayudado únicamente por las notas musicales que salían de su flauta, a un río donde murieron ahogadas.

Entre el Palacio Legislativo y el río Zahuapan hay poco más de una calle de distancia. No vaya a ser que los habitantes de ese recinto, que encarnan la plaga aquella ocurrida en junio de 1284, dirijan sus zapatos con todo y lo que estos conducen, a las pestilentes aguas de dicho caudal.

Pensábamos que el único converso al encanto pecuniario –así lo narra su inventor Rubén Flores Leal – era el aguerrido (ajá) diputado naranja, quien cobró celebridad al pisotear los documentos básicos del partido de Dante Delgado y, declararse autor del texto que propone cárcel a la mujer que decida practicarse un aborto.

Consistente en reformar el artículo 19 de la Constitución local, esta súbita adopción de tan piadosa actitud sumó, para la sorpresa de todos a otros legisladores, veintitrés ellos, dispuestos a batirse con el enemigo que trastoca los valores y le mueve el tapete a las familias bien de Tlaxcala. Sí señor. Ninguna mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo. Hierro a la que cometa la afrenta de tomar la iniciativa. Hay que hacerla caminar y escupirla. Hay que cocerla con leña verde en una noche de música coral donde las túnicas y las máscaras hagan una mezcla espantosa para vituperar a la ciudadana que abuse de su condición pensante.

De dicho atuendo ha de salir una cola de rata. La misma que se relaciona con la fábula con la que iniciamos esta entrega.

Tras el flautista de Hamelin (versión Tlaxcala, conocido como José Juan Temoltzin) han de ir cuatro perredistas: Víctor Briones Loranca, Antonio Mendoza, Miguel Atlatenco y Macario Saucedo. Tres priístas: Arnulfo Arévalo, Aristeo Calva (el hermoso), Oliverio Pérez. Del Partido del Trabajo y afecto al penetrante olor del queso se apuntó Mateo Morales y, no podía faltar la diputada verde, Eloísa Espìnosa.

Estos, aliados al amorfo bloque panista hacen mayoría. Así se las gastan.

Andan atrasados. No han visto la corrección hecha por Beatriz Paredes a su retardatario planteamiento, el mismo que desató la más cruenta metralla en contra de la líder nacional del PRI.

Pero no les importa lo que la gente opine de ellos. Lo que les interesa es el calor que se siente cuando se puede avanzar con un asunto como la reforma al 19 que, muy contento ha de tener a los grupos de la ultraderecha (así también los llama Beatriz) los cuales, creo han de estar encabezados por un ministro religioso llegado hace poco a tierras tlaxcaltecas, en cuya puerta hay guaruras, como nunca le hicieron falta al anterior inquilino de tan sacra morada.

Pero hay que recordar que al flautista de Hamelin le quedaron mal con la recompensa. Entonces, dice la fábula, regresó y se llevó a 130 chamacos de aquella aldea.

No vaya a ser que Hamelin Temoltzin vea insatisfechas sus pretensiones y recule en la ayuda ofrecida al patrocinador de este cuento. Y quien no lo crea capaz es porque lo acaba de conocer.

Debate priísta mientras yo te gano (la candidatura)

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Ahí tiene usted a Mariano y a Lorena, riñendo como chamacos por la candiatura del PRI, acaso no se dan cuenta que otros arden en deseos de poseer esa perla negra?

El mutismo del PRI y su dirigente nacional, Beatriz Paredes Rangel, parece enfocarse a un eficiente desgaste entre los dos tricolores con la mano levantada para ser ungidos candidatos: Lorena Cuéllar y Mariano González.

Y aunque ambos pueden quedar como el perro delas dos tortas, no cabe duda que dela decisión priísta dependen las acciones del PAN-Ortiz-Beatriz.

1.- Si el PRI se inclina por Mariano, el orticismo moverá su principal ficha, que es el diputado con licencia Julián Velázquez Llorente. Se trataría de un duelo entre dos sujetos y una mujer (Minerva), donde el personaje a vencer es el temperamental criador de reses bravas.

2.- En el caso que la ungida fuese Lorena Cuéllar, es muy probable que el trust PAN-Ortiz-Beatriz, se incline por llevar a la línea de fuego a la otra legisladora con licencia, Perla López Loyo, un funcional personaje de utilería, carente de iniciativa, tal y como lo marca la regla no escrita de sus seguros patrocinadores. O sea, sus posibilidades de triunfo son vastas.

3.- Pero, si la perredista Minerva Hernández Ramos, es beneficiaria de la estéril lucha iniciada entre Lorena y Mariano, y logra la cohesión de una gran alianza, esa sí de veras grande, aguas, porque al proyecto panista le estarían temblando las rodillas.

4.- No descarte usted que esta posibilidad esté calculada en el remoto caso de que, la heredera del estilo de los muchachitos pendencieros, consiga a fuerza de insistir a su supuesto amigazo y protector Felipe Calderón, la candidatura panista. En ese escenario: a) el orticismo da media vuelta y se vuelca a apoyar otro proyecto que, desde luego no sea  encabezado por Mariano. En consecuencia, el nombre restante es el de Minerva, candidata de una corriente, recuérdelo, inserta en el pragmatismo de Chucho Ortega, al cual ni le disgusta ni le quita el sueño la firma de pactos, en el sentido que sea, con tal de conquistar el poder.

Consideremos a estos cuatro escenarios como muy analizados por el trust orticista/beatricista, pero añadamos un detalle, nada irrelevante, que consiste en la poderosa seguridad del comandante del orticismo para ganar una elección tras activar a los múltiples grupos  bajo su dominio.

Cabe aplicar la lógica: 1.- Hacer en el PAN política al más puro estilo del priísmo echeverrista da resultado. 2.- Se cuenta con el suficiente poder de movilización para vencer a quien se ponga enfrente. 3.- Luego entonces, no se sonrojen si ven los excesos, porque forman parte del estilo con el que se ganan elecciones.

O sea, no me salgan con que el rubor los invade en su inmaculada concepción de la política, porque se ha llegado a este nivel merced a piquetes de ojos y puntapiés debajo de la mesa. Así que, la beben o la derraman.

Muy a pesar de algunos ha de reconocerse el poder omnímodo que el orticismo conserva a pesar de los momentos complementarios que vive como factor electoral de esta administración estatal.

Renunciar a él en estos momentos sería suicida. Veámoslo así, el pensamiento más negro, que es perder al PAN por la ingenua necedad de Adriana Dávila, ya se ha calculado, y en consecuencia es potencial la orden de dar media vuelta para apoyar a quien convenga.

Bajemos las palabras de Beatriz a nivel estatal. Es capaz, dice, de someter al sacrificio cualquier iniciativa de ella, con tal de ser congruente con el desempeño del país. En otras palabras, se cura en salud si tiene que desconocer algún planteamiento si es que así le conviene.

Ahí tiene usted a Betty y su debate con las feministas que de plano la acabaron con la súbita coloración a Provida que tomó la sedicente mujer de avanzada. Vio que su imagen cae en picada y no le quedó otra que recular.

Así se las gastan quienes conforman el trust del que ya le platicamos. Por eso, si al PAN ya le salieron hongos, pues qué caray, el orticismo dirigiría su vista al PRI, al PRD o a lo que fuese, con tal de conservar el poder.

Vulneración engañosa del texto constitucional

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Inaceptable, la complicidad entre gobierno e Iglesia Católica, cuyo jerarca propuso a la autoridad “caminar juntos para hacer de Tlaxcala y cielo”, nada más…

Las verdades a medias usadas en el intrincado mundo del poder permiten a las autoridades caminar sobre la delgada cuerda en que ellos acotan a la Ley. Sobrevienen pues bochornosos actos revestidos de gloria con más de un propósito oculto entre juegos de palabras, como trabalenguas con los que jamás se debe hablar a la gente buena.

Y la ley es clara. El inciso “e” del artículo 130 de la Constitución prohíbe a ministros religiosos asociarse con fines políticos. Pero en Tlaxcala, este señalamiento puede pasar bajo el arco del triunfo de los dos protagonistas de esta novela de lo absurdo, como si un Cupido miope anduviese ahí, tirando flechas y hubiese dado en el blanco entre un reconocido juarista y un elemento extremo del clero mexicano.

Entonces se da la transmisión de misas católicas a través de la televisión pública. ¿Qué dirán las otras iglesias?; ¿Qué dirá el eminente abogado Héctor Ortiz sobre su propia acción?

Pero el marco de complicidades se ensancha, por ejemplo a tener abierta hasta abril una exposición de arte sacro, cuya difusión servirá para impedir el contrabando de estas, afirma el gobernador Héctor Ortiz.

Yo diría que la intención es buena. Pero si por decenios han saqueado el patrimonio de los católicos, por qué se tiene que hacer esta difusión hasta la fecha en que falten tres meses para la elección más importante, por cuanto participativa.

Monseñor Moreno Barrón, persona respetabilísima también debe repasar el contenido del texto constitucional para que su bondadosa acción en su ámbito no quede manchada. Ha de saber el obispo que ese mismo precepto también inhibe las alianzas en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa.

Nada más falta que veamos comulgando a nuestro gobernador, como hace años lo hizo el gobernador José Antonio Álvarez Lima ante un atónito pueblo tlaxcalteca no acostumbrado a la postración de sus autoridades ante ningún altar.

Conmueve leer la precaución de Ortiz durante las alocuciones expresadas en aquél encuentro con el jerarca católico de Tlaxcala, donde no se doblega ni tantito, ante cuestiones doctrinarias y limita su participación a la profilaxis respecto al tema del robo de arte sacro. Se advierte su rubor legal, mas no la distancia que debería guardar con la difusión de este evento.

Pero Moreno Barrón, carece del sentido de la distancia en este tema y, sin más preámbulos dibuja la complicidad entre gobierno e Iglesia católica con las comprometidas palabras que apelan a dicho compromiso, de caminar juntos y “verdaderamente hacer que Tlaxcala sea un cielo para los que vivimos aquí y para aquellos que nos visitan, en el sentido integral de la palabra”.

Creo que el diligente ministro no debió recurrir a las metáforas cuando frente a sí tenía al representante del poder ejecutivo de Tlaxcala, porque ni a esa autoridad le está permitido ser parte del cielo “en el sentido integral de la palabra” y, mucho menos nosotros merecemos que se nos planteen mediante premisas de doble o hasta triple intepretación.

Verá usted si a estas alturas, cuando falta tan poco para la elección de gobernador, convienen las ambigüedades como parte de una semántica con piel de oveja que, legalmente resulta una alianza perversa.

Ahora bien, si a los católicos les asiste el derecho de usar los medios públicos para transmitir su liturgia, considero que a los no católicos se les debe medir con la misma vara.

Si el obispo católico ha tenido el derecho de reunirse y exhibirse con el gobernador de Tlaxcala, pues en otros representantes religiosos cabrá el mismo recurso.

Hay de cabildos a cabildos

Que le parece el resbalón de los regidores de Sanctorum de Lázaro Cárdenas que, en sesión decidieron modificar el nombre de su municipio por el de Sanctorum de Héctor Ortiz. Su acción es indescriptible, como lo será el necesario reculamiento, antes de que la alcaldesa y principal promotora de semejante oprobio enfrente un juicio político.

Se supo que, graciosos los autores de tal abyección, Miguel García de Oca y la alcaldesa Manuelita (ambos, caciques actualizados) vinieron a la capital con cara de “qué te parece ell detallazo”, pero cuando recibieron la respuesta de tan grave error, regresaron a su pueblo con la cola entre las patas.

Qué vergüenza.

El corporativo Ortiz esperaba más de sus abotagados operadores

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Padecen el grave sobrepeso que los obliga a exigir su diezmo o doble diezmo para saciar la soberbia, en los términos en que un diabético no puede desdoblar los azúcares.

En el orticismo se advierte un temor de tal magnitud a menos de medio año de la elección más importante de los años recientes que, sus mismas cañerías se han saturado con la formidable sobredad, esa que pudiese ocasionarle una infección como llega a ocurrir con algún macho enchiquerado expuesto a sus propias humedades en tanto caldo de cultivo para la generación  de sus múltiples gérmenes enemigos.

Controlar al Instituto Electoral, al propio partido y ahora, a la Sala Electoral Administrativa del Poder Judicial, es como construir un edificio con albañiles que no se entienden entre sí porque todos ellos acusan tal nivel de soberbia que son incapaces de realizar las labores básicas, como asegurarse que los pilotes se hallen a suficiente profundidad y como instalar puertas para impedir la entrada de entes perniciosos a su interés transexenal.

Curiosamente el exceso orticista conforma una trilogía que debiera apostar al equilibrio, mas el desequilibrio es lo que llegó, a causa del bombardeo pecuniario sin ton ni son del que, en el colmo, los responsables de entregarlos se han procurado interesantes diezmos, dobles diezmos o de plano sociedades.

Insisto, el sexenio sustentado en la balanza perdió el equilibrio.

Hay testimonios, por ejemplo, de desatinados desplantes con los cuales Pedro Molina Flores, contaría dinero frente a los pobres, orillándolos a humillarse, con la exigencia de ser incondicionales y discretos para poder tener parte de ese botín. Tan torpe fue su actuar que generó suspicacias, y en consecuencia su período de presidente quedó manchado con: el infarto cerebral sufrido por Silvestre Lara, ya sea como infame coincidencia o como peor acción. Lo menos para opinar a ese respecto es la rareza en medio de la cual aconteció.

Del PAN, me parece un exceso hacer secretario de la Función Pública a un elemento sin el perfil (Alberto Jiménez Tecpa es veterinario) y, sin aclarar las cuentas a la conciencia del partido. Han quedado inscritas en la lápida de las exageraciones las llaves, con todo y el edificio al cual permiten la entrada, en cuyo interior se instaló la sede estatal del partido. Es un pago adelantado que justifica imposiciones y pasa por alto la visión de consejeros, quienes han visto en ciertos personajes no solo un retroceso, sino el accionar abyecto con tal de cubrir la espalda a quienes jugaron con lo que no tiene repuesto, o sea con la vida de los demás.

Y del IET, ya se ha dicho hasta el cansancio que sus bases se han de resquebrajar cuando la presión rompa los nervios de los nóveles premiados con semejante paquete. Es una suerte de rifa de tigre ganada cuando se carece de armas y, lo menos que se puede hacer es pegar la carrera, como ya vimos con anteriores especímenes removidos por el vergonzoso papel hecho durante la burla en que devino el proceso de selección.

Y es precisamente este momento otro de los excesos (entonces ya serán cuatro) mediante el cual colocaron en cómoda postura a un legislador de quien resalta un mostacho al estilo Dalí, pero con caída de Tintán que, para sorpresa del Partido Naranja y sus fundadores jugó la perinola y tomó todas las fichas –claro ocasionado por su contraparte – de tal forma que aquella probidad alegada cuando amigo era de los perredistas se convirtió incluso en el más profundo odio, desprecio y escarnio, sentidos por su inventor, Rubén Flores Leal, a quien no le tocó ni así de migajitas del tremendo cesto que de un bocado se engulló el ya mencionado ¿convergencista?, dispuesto a batirse con todo y su armadura naranja, para defender, como un perro, la ley Moreno Barrón, que garantiza persuadir con el evangelio a la masa creyente, para que sigan viendo como verdaderos demonios a los perredistas, capaces de impulsar el matrimonio entre personas del mismo sexo y aun peor, permitirles la adopción ante su incapacidad de procrearse.

Estos son excesos resultantes de la torpeza de los operadores pertenecientes a un corporativo que esperaba más de ellos. Sin embargo, al paso de los años les fomentó insaciabilidad en su apetito e hizo de ellos unos cerdos, lerdos y pesados, incapaces de reaccionar a tiempo porque aun a pesar de los riesgos que corren, exigen su diezmo, su doble diezmo o su sociedad.

Encuesta: vínculo entre PRI y PRD para impedir una elección en tercios

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El exceso de tiradores sólo debilita la posibilidad de conformar una candidatura capaz de competir contra la alianza PAN-Ortiz-Paredes.

A la senadora con licencia, Minerva Hernández Ramos, le asiste un interesante acomodo de condiciones y fechas, en el camino a conformar la gran alianza capaz de competir contra el PAN en la elección de julio.

Se ha dicho dispuesta a la medición seria de alcances, con una amplia perspectiva, que no se limite al ámbito interno del PRD. He ahí el desafío de desarticular el sobrecupo de aspirantes, en actitud rapaz, sabedores (as) que ni llegarán lejos, ni son de la apetencia popular, salvo los reducidos grupos con los que, imparables, han ido medrando.

Minerva tiene la oportunidad de construir deshaciendo. Es paradógico, pero una elección en tercios da ventajas irremontables a quien resulte candidato (a) oficial. Pero si se va a cuatro contendientes, entonces la amenaza de ingobernabilidad se cierne en nuestra maltrecha entidad a la que tanta democracia le habrá partido la madre, parafraseando al formidable Tulio Hernández Gómez.

Encuentro la clave en la palabra encuesta. La ha mencionado Minerva y también la pronuncia Beatriz Paredes Rangel. De hecho, anunció que será a través de una encuesta como se conozca el nombre del candidato del PRI.

Claro, Beatriz gana si gana el PAN (ya sabemos de la alianza Ortiz-Paredes), pero Tlaxcala no solo es la tierra natal de la lideresa tricolor, sino la plaza en disputa con el mismo presidente de la República. Y conste que la ex gobernadora suena para la grande.

Para ella, recuperar su estado es importante. Y en tal circunstancia el orticismo tendría garantizada su permanencia en la administración, tal y como ocurre con los beatricistas en funciones.

Ahora, habrá que medir a Mariano González y a Lorena Cuéllar, para ver cuál de los dos le conviene más al PRI como su candidato. Estoy seguro que en esa encuesta, el nombre de Minerva Hernández, no puede dejar de estar presente. Imagine que se imponga a los dos personajes citados. Esa sí sería una demostración de madurez de los adversarios y críticos de la alianza PAN-Ortiz-Beatriz.

En la virtud de reaccionar, no antes, no después y de incrementar la comunicación con Mariano y con Lorena, tiene Minerva la oportunidad de lograr su más alto desafío, como parte de una posible alianza única en el país, pues en el resto de las entidades donde hay elecciones, es precisamente el PRI el objetivo a vencer.

En este momento la lucha está pareja porque aún no arranca la gira del gobernador Ortiz para repartir en toda la entidad apoyos al campo.

¿Y por qué al campo?

Aquel cierre espectacular a finales del año pasado, con más de 27 mil personas en torno de Ortiz y con la figura etérea de Antonio Velázquez Nava, me parece clave en tanto el último acto gubernamental de esta naturaleza.

Quizás el colaborador de Ortiz con más arrestos, dueño de un cuidado discurso y sobre todo, joven, puede ser Velázquez no la carta bajo la manga, sino la gran apuesta del jefe del orticismo, consciente que en este ajedrez dejar de hacer la jugada para el jaque es un riesgo que no puede correr.

Ortiz-Peredo… dormir con el enemigo

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Se trata de poner muchas leñas al fuego, para iluminar lo más que electoralmente permitan los sesenta años de subir y bajar… ora, no todos son vencidos por la Peredo.

Cuando el secretario de Fomento Agropecuario, Antonio Velázquez Nava, sustituyó a un timorato Ignacio López Sánchez (PRI) en el cargo, pudo verse la intención del gobernador Héctor Ortiz, para blindarse de quien resultó ser su primera aliada en traicionarlo.

La guerrilla de Peredo, argumentando, “promesas cumplidas de  Ortiz para beneficiarse y no, a los tlaxcaltecas”, se blande ante la conquista de un territorio, el campo, que por años la conocida luchadora social había detentado y no sólo para arraigar su gran descubrimiento: el voto diferenciado, sino, según parece, para hacer todo un ciclo de negocios que iba desde obtener regalado el fertilizante, darlo a cambio de incondicionalidad de los beneficiados y, predicar una lucha con tintes cuasi guevaristas.

Más no sabía que el ser senadora panista iba a ocasionar tal desgaste a sus propósitos doctrinarios.

Y aunque argumentó en todos los foros contar con más de diez teorías para justificar que la izquierda puede convivir con la derecha y esta a su vez, hacer de los empresarios, utópicos seres capaces de generar riqueza sin trastocar los motivos de una senadora híbrida, nunca advirtió que abandonar el legado de Natalia Teniza la llevaría a sentarse a la mesa del jefe Diego y de Santiago Creel y, de hundirla en ese mundo totalmente palacio del que a sus 59 años es difícil salir, como hoy lo pretende, con un halo libertario y mesiánico de la libadora de todas las mieles.

Mas si de perversidad hemos de hablar, por qué no presentamos en forma simultánea el intercambio que estos dos (Peredo y Ortiz) fueron teniendo a lo largo de su convivencia en su bendito arte de la simulación. Él tomó al PAN por asalto y, ella fue parte del pelotón que ingresó al otrora castillo de la pureza.

A partir de entonces pactaron, con sangre, que no se traicionarían, porque en tal caso, la primera no podría superar al segundo en mañas. Y la historia reciente de ambos lo presenta en una forma espléndida.

Rosalía inventó al Partido Socialista. Ortiz al partido de Manuel Campos.

Ella tuvo 10 intervenciones como senadora panista. Él, le desmanteló su centro de operaciones: el agro tlaxcalteca.

Exigió una candidatura de diputado federal para Víctor Morales Acoltzin. Él no le dio ni el saludo.

Pidió más prerrogativas para su gran caja de ahorro, Fomtlax. Él acotó su operación.

Ella dio coscorrones a Ignacio López Sánchez y lo obligó a ocultarse, llorando, en un escritorio.

Él mandó a su artillero Antonio Velázquez a cobrar la afrenta.

Y desde entonces ha sido una lucha no difundida pero intensa, de la que se advierte un renovado activismo de la legisladora con licencia quien, por ha podido triunfar en cada desafío, pero para su desdicha, contra el tiempo, es incapaz de sobreponerse.

Se trata de echar cuanta leña se pueda a la luminaria efímera (que seguramente tuvo mejores momentos) para que el próximo sepa con quién tiene que tratar, si es que no la quiere como enemiga.

Quien sea, debe operar incluso antes de ser candidato o candidata.

Ya me imagino al corajudo de Mariano, chillando porque la traviesa Rosy le haya asestado un pisotón.

De veras, el tiempo no perdona.

Del engaño de Beatriz al engaño de Rosalía

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Se les hace tarde para colocar en las escuelas sus retratos y, se llenan la boca de palabras huecas que en el extremo nos ven la cara de estúpidos.

De los hechos irrelevantes que no por serlo dejan de ser graciosos, la invitación hecha este miércoles por el Partido Socialista (PS) a su creadora Rosalía Peredo Aguilar, para inscribirse en él, me parece de lo más plausible en el hilarante mundo de los  simuladores locales.

Y no es por menospreciar a la singular legisladora, pues todo el mundo tiene derecho a hacer su lucha; a lo mejor tiene que ver con la calidad de cartucho quemado, como la vemos, pues su cíclico operar esperando agrandar la rebanada de pastel se asemeja al desgastado movimiento con que un viejo obrero tome su portaviandas para dirigirse, un día más, a la brega que por años ha encarado.

Esto le pasa a los políticos que van perdiendo la credibilidad. A los acomodaticios, colmilludos e insaciables, para los cuales ver la cara de estúpidos a los ciudadanos es costumbre perenne.

Una gran alianza encabezada por el PS no es lo más viable para sacar al PAN de Palacio, porque su mismo génesis se remonta a la voluntad del orticismo para que, ese partido viese la luz y, para que su inquieta inventora, sumara más recursos a su haber. Y conste que debería conservar la lucidez de cualquier luchador social. Mas el efecto palacio (de hierro) dejó cicatrices indelebles en su añosa piel.

Por eso, hablar de alianzas a nivel local, nada, pero nada tiene que ver con la tendencia nacional que trae locos a César Nava y a Jesús Ortega para dar forma al espantoso ser contra natura que según Manlio  Fabio Beltrones habrá de salir del concubinato PAN-PRD, cuyo producto es ni más ni menos de Gabino Cué en Oaxaca.

Entonces, cómo llamaría usted a una candidata como Rosalía Peredo, que ha hecho fortuna como senadora del PAN, alardeando hoy con sacar al PAN del Palacio de Gobierno.

Siguiendo la profunda filosofía manlista, no solo se trataría de un ser contra natura, sino además con graves tintes parricidas, muy a tono con el dicho de Serrat: No conocen ni a su padre cuando pierden el control,/ni recuerdan que en el mundo hay niños./Nos niegan a todos el pan y la sal./Entre esos tipos y yo hay algo personal.

Mejor, dirijamos la mirada al ensanchado mundo de las complicidades y, veamos  que ante ridiculeces como la expuesta existe la insuperable fuerza del trust: Ortiz-PAN-Beatriz que, también desde una perspectiva bien aligerada, podemos dar significado con las otras líneas del formidable compositor arriba citado: Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión/de declarar públicamente su empeño/en propiciar un diálogo de franca distensión/que les permita hallar un marco previo/que garantice unas premisas mínimas/que faciliten crear los resortes/que impulsen un punto de partida sólido y capaz…

O sea,poca diferencia hay entre el engaño al que estamos sometidos los tlaxcaltecas cuando una saltimbanqui trata de sorprendernos con una candidatura emanada de su profunda concepción de la hipocresía y la otra visión, la del poder, lista para colocar  en las escuelas los retratos de quienes nos hayan tomado el pelo de semejante forma.

Beatriz gana con cualquiera… por eso todos se dicen sus amigos

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Co gobierna con Héctor Ortiz… ¿no me cree?… ahí están Campuzano, Herrera Murga, García Arenas, Elia Sánchez y, los que faltan.

Pareciera que la propia Beatriz Paredes, promueve el nombre de Enrique Peña Nieto, con el plan de asestar, o dejar que asesten, sus amigos panistas, la más cruel metralla en contra del gobernador del Estado de México. Así, los priístas dirían, “como la caballada está gorda, pues miremos una segunda opción… verbigracia la ex gobernadora de Tlaxcala”.

Beatriz gana con Lorena Cuéllar como candidata a la gubernatura, pues enaltece al género y se pone de lado de los débiles (en apariencia). Lima asperezas con los cisneristas y se dispone a dejar el reto en manos de la “hormiguita” Lorena que, con poco hace maravillas, como el ser la única ganadora de aquella aciaga elección, donde la cínica dirigente tricolor, Linda Marina Munive Temoltzin, levantaba el brazo de Lorena, un brazo pare ser precisos, y bajaba los brazos de decenas, de esos que no pudieron ganar una sola diputación y siguieron cuesta abajo por cuanto alcaldías.

Beatriz gana con Mariano, porque ante los ojos de los priístas quedaría con una lideresa que soportó las desquiciadas expresiones de un neurótico, iracundo y falto de discurso, a quien sus amigos Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, rescataron de nueva cuenta del limbo de los perdedores y, lo colocaron en la zona de arranque, de una pista en la que deberá demostrar que pese al cataclismo del que proviene, hay quienes creen en él y hasta le dan la oportunidad de volver a competir. Ahora, lo difícil para él será ganar la elección constitucional.

Y por supuesto que Beatriz gana con Julián Velázquez Llorente, con quien se apresta a refrendar el derecho de explotación de la franquicia llamada PAN, cuya doctrina les causa cefalea, misma que curan rememorando los tiempos buenos de la siembra de ideas en la Fundación Colosio. Más recientemente pueden dar forma a la charla, hablando de lo formidable que fueron los meses al frente de la Comisión de Salud, y lo productivo que resultó para el partido (cual, el PRI o el PAN, yo creo que el PRIAN) pasar la estafeta de ese ente formidable de poder al diputado plurinominal Marco Antonio García Ayala, líder nacional de los burócratas del sector salud (¿más poder a la bestia?)

Yo creo que Beatriz también gana, si quiere, con la senadora Minerva Hernández Ramos. De hecho se halla en plena promoción de una gran alianza en la que el PRD es fundamental. Ahora, de que se haga, dependería una real lucha contra el orticismo y eso, eso señores y señoras quién sabe si Bety esté dispuesto a hacerlo.

Hace unos días en entrevista con el Sol de Tlaxcala, la señora Paredes lamentó que por la intensa participación de los tlaxcaltecas en procesos electorales el voto se pulverice.

Eso, eso es miel para los oídos del panismo-orticismo-beatricismo, pues mientras los marianistas se rasguen las vestiduras con los lorenistas, sin darse cuenta que lo más conveniente sería formarse con Minerva, los primeros van en caballo de hacienda rumbo a la silla más importante de esta entidad, la única, por cierto, que el PAN va a retener… ¡va usté a ver…¡