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Chipi chipi de trascendidos tlaxcaltecas

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Es muy probable que en la próxima administración la procuraduría general de Justicia quede en manos de una mujer. Las encuestas y la mala evaluación que tiene el actual mandatario Héctor Ortiz.


Se dice que será en estos días cuando el gobernador electo de Tlaxcala, Mariano González Zarur, retome sus encuentros con secretarios del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, con el propósito de hablar sobre los proyectos que su administración pretende poner en marcha el próximo año.

Un encuentro ya confirmado es con el secretario de la Defensa, Guillermo Galván Galván, por lo que una parte importante de la agenda del mandatario electo se empezará a desarrollar en la capital del país.

Se dice que será a finales de octubre y a principios de noviembre cuando Mariano González tenga definido los nombres de las personas que lo acompañarán en su gobierno.

Des de ahora no descarte que a la Procuraduría General de Justicia del Estado llegue una mujer con experiencia y que en las últimas semanas se ha ganado la confianza del priista.

Se dice que la percepción que hay del gobierno de Héctor Ortiz Ortiz no cambiará en lo que resta de su administración, pues según diferentes encuestas el mandatario panista recibe una calificación reprobatoria de sus gobernados.

Hace unas semanas salió mal evaluado en un estudio realizado por el Gabinete de Comunicación Estratégica y hoy se confirman esos datos con la encuesta elaborada por el periódico El Universal.

Se dice que el director general del IMSS, Daniel Karam Toumeh, anda buscando al nuevo delegado del instituto para Tlaxcala, pues es un hecho que el diputado federal Julián Velázquez, se mantendrá como legislador.

Se dice que otro funcionario del gobierno de Héctor Ortiz —aparte de Víctor Cánovas Moreno— que podría formar parte del próximo gabinete del gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas es Miguel Ángel Islas Chío.

Islas Chío es uno de los operadores políticos de la lideresa nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales y se menciona que podría ser secretario de Educación en Puebla o mínimo subsecretario.

Se dice que el sindicato de reciente creación en el Hospital Infantil de Tlaxcala tiene molesto al equipo de Mariano González, pues el actual director administrativo de ese nosocomio apoyó esa decisión con dolo y mala fe.

Según los datos que llegan a los priistas, cada vez hay más evidencia de que en todas las dependencias de gobierno panista se lleva a cabo una basificación de trabajadores, lo que en su momento podría generar un problema a la próxima administración.

Islas Chío, el bueno, el malo y el feo, en el conflicto normalista

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El señor secretario de Educación, supone que todos ignoran el multi papel que desempeña para responder a su título de delegado de Elba Esther; entonces, a la admirable organización de las normalistas, no podía desaprovecharla.


¿Dónde quedó el muertito? Seguramente en el proyecto para engrosar la cuenta bancaria de quien reclama el mito.

Si es la dirigencia del Movimiento de Bases Magisteriales (MBT) –que no el movimiento – la responsable del supuesto (claro, con maña), alguien que la protege y anima al protagonismo debe tener una tremenda cola que le pisen.

Y el despropósito de la presencia del secretario de Educación y director de la USET, en las instalaciones de Panotla, me parece de lo más extraño.

Miguel Ángel Islas Chío, dispone de un “completo” equipo de negociadores, de quienes, se supone habría sido sencillo superar la crisis con la estudiantes.

Pero esto me suena a ocultamiento de factores externos para sazonar una toma de la normal y subsecuentes manifestaciones, lo suficientemente grandes, como para pensar en una negociación conveniente. Digo, si no se alcanza el nivel óptimo de conflicto, cómo va a justificarse después el egreso pecuniario para apagar el fuego.

1.- Las estudiantes de la Normal Benito Juárez, plantearon demandas justas, pero su activismo se da en una forma tan bien organizada que, otros mañosos lo aprovecharon.

2.- Así que fueron contactados varios sujetos procedentes de Oaxaca y Michoacán, una especie de esquiroles disfrazados de maestros democráticos, pagados por el ente interesado en negociar con Tlaxcala.

3.- Escudados en encabezar la causa normalista dieron rienda suelta a reprobables actos como, el secuestro de dos autobuses ocasionando daños graves a las unidades, pero lo peor, el desvalijamiento de cada pasajero que viajaba en ellos.

Extrañamente, Islas Chío permanecía al interior de la Normal.

Hay quien llega a decir que desde ahí organizaba los movimientos de buenos y malos en este conflicto, hasta conseguir la pacífica entrega de las instalaciones, ¿cómo la ve?

No, pues tenemos un secretario de Educación de oro, ¿verdad?

Capaz, según el atamiento de cabos, de mover todas las piezas del ajedrez según su conveniencia, primero para aparecer como el rotundo líder bajo cuyos buenos oficios el problema llegó a su fin, en apariencia.

Sí, porque bien sabe de los alcances de uno y otros involucrados en enfrentamientos con la autoridad.

Al grado que ya se reclama un muertito.

Claro, es un mito que habrá de crecer hasta que se llegue el momento en el que mister Islas Chío, pueda actuar de nueva cuenta para darnos seguridad, para mostrarnos que, como delegado de la maestra Elba Esther Gordillo –y también como titular de la USET, debemos estar tranquilos, que su buen juicio, todo lo ha de arreglar (ajá).

Y, ¿a los pasajeros desvalijados de las unidades secuestradas, quién los va a contentar. A los dueños de los camiones, quienes les van a pagar los desperfectos. A los activistas de Michoacán y Oaxaca, quién les paga sus gastos. Al dirigente de Bases Magisteriales, quién lo pone quieto, hoy, día del Bicentenario?

Y lo más importante, ¿qué va a pasar con las justas demandas de las normalistas?

De resistencias sin lógica

El hijo de un influyente político de Tlaxcala se encargó de organizar la corrida del Bicentenario en la plaza Jorge “el Ranchero” Aguilar, pero no pensó en toparse con resistencias inexplicables de una diputada electa que dejó encargada la oficina, a quienes queda ad hoc la siguiente expresión, muy de Beatriz Paredes: son tan pen… pero tan pen… que no se dan cuenta de los pen… que son.

Estos, en cuanto se enteraron del proyecto de corrida, sencillamente rechazaron toda posibilidad de facilitar la plaza, con el argumento de que nada más no les daba la gana.

Al grado, que para conseguir el coso, tuvo que darse una llamada de ese influyente político Tlaxcalteca, a cuya orden, aquellos grillos de los que le platico, no podían explicarse cómo se había llegado a tal extremo.

Bueno, pero a final de cuentas, sí habrá corrida del Bicentenario, como un adelanto de lo que a Tlaxcala le espera en materia de festejos, sobre todo taurinos (aunque aquí se incluye a la Feria como el potencial e infinito escaparate que debe ser y, no el concentrado de cantinas que le venden a menores de edad por orden de Daniel Herrera Murga)
La que no quedó nada bien es la que se opuso a la corrida. Sus subordinados (comenzando por el alcalde de la eterna copa en el Mesón de Rosendo) dio muestras de estar tan, pero tan bien enterado que, ya comenzó con el pie izquierdo su relación con el que en breve mandará en Tlaxcala.

El travieso, el mago, el caporal, las Periañez… ¿le son familiares estos sobrenombres?

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Ya viene la última feria de Tlaxcala en manos de Danny “el travieso” Herrera Murga, quien luego de un merecido descanso, vuelve a la escena con nuevos bríos para no dejar títere con cabeza durante “La Feria de todos los antros”.

Tras unas necesarias vacaciones (no sé si en Ixtapa, Huatulco u Oceánica), Danny el Travieso Herrera Murga, regresa por sus propios fueros para hacerse cargo de la fiesta más importante de la entidad: la Feria de Tlaxcala.

Oye, es el último año y hay que sacar lo que se pueda…

¿Escaparate cultural, artesanal, de música y contento?, no, para nada… hay que reponerse de los excesos y, si para ello es necesario abusar con el precio de los locales, pues, qué caray, verdad…

Ahora bien, si los principales espacios pueden quedar en manos de incondicionales, ya sabes, el negocio es más seguro entre cuates, para poder cubrir aquello de que les venden bebidas y otras cosas que atarantan, lo mismo a menores de edad que, a quien ande ganoso de sumarse a la conmemoración de este año de Hidalgo.

Dicen que ante la dificultad encarada por Danny para dejar el sitio aquél (ya sabes no, donde te la pasas entre terapia y terapia, y no necesariamente a base de arcilla en la piel), el alegre jefe ofreció el soberano negocio a mister Jesús Luévano.

Y también dicen que este lo rechazó, temeroso de hacer el oso, pues ignora las jugadas de pizarrón atribuidas al malhablado de Turismo, y lo más grave: carece del equipo humano necesario para organizar “un latrocinio colectivo”, en contra de aquellos despistados, dispuestos a hacer bulto durante las más de tres semanas, entre octubre y noviembre.

Ajá, y quién conforma al tal equipo ese, tan infalible como efectivo (para la tranza).

Haz de cuenta que tienes frente a ti al raro team de candidatos del Partido Socialista (PS), propuesto por Herrera. O sea, Margarito Pérez (el mago, porque desaparece todo), Jaime Montiel (el caporal, pues se la pasa correteando bueyes… en la Pamplonada) y “las conejitas”: un puñado (creo que son cuatro) de maravillosas ¿políticas?, cuya transformación física, pecuniaria y hasta doctrinal, es un escándalo.

Se les conoce como las cuatro (des) gracias de Terrenate.

Vamos, al grado que una de ellas, hasta alcaldesa de ese municipio resultó electa.

A su paso por varias direcciones administrativas amasaron la solvencia (¿moral?… ¡ora!…) que les permitió levantar el feudo más célebre de aquél municipio, pasando de la modesta y acogedora casita, en la cual pasaron sus primeros años, a la mansión de los locos Adam’s en pleno corazón de esta comarca.

Bueno, lista la pandilla (el travieso, el mago, el caporal y las Periañez)… que suelten a los toros y que Dios nos agarre confesados, pues estaremos ante el cínico negocio en que se convierte a la Feria de Tlaxcala.

No sé qué esperan

Dos personajes dos: Víctor (el nayarita) y Daniel (el travieso), han impreso –cada cual a su muy particular estilo – la peor imagen de corrupción al régimen que corre.

Creo que una administración con el mínimo de intolerancia al delito, a estos dos y a otra media docena, los tendría a buen resguardo, porque no se puede concebir semejante grado de cinismo.

Lo peor estriba en que personajes de esta ralea ya se apuntan para reafirmar sus parcelas de poder, digamos en el área de procuración de justicia del fabuloso gobierno priísta prometido por Mariano González Zarur.

Alianza entre universidades privadas… ¿qué buscan?, ¿quién los patrocina?

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Beatriz y Alfonso, en un primer momento, son los más interesados en desmontar el aparato orticista; lo hacen a sabiendas del grave deterioro en el liderazgo de la universidad pública.

Se disputan a las generaciones en formación. De ellos han obtenido seguridad pecuniaria y el estatus que les permite su constancia.

No son portentos de academia pero, sí han visto en la posibilidad de unirse para dar la batalla a su contraparte que, bajo el nombre de Colegio Español, se reproduce en las principales plazas y, tiende a subir como la espuma.

Pero eso, han de evitarlo la conformación de un bloque de tendencia monopólica… “no somos buenos, pero somos muchos”.

Al menos, ese es su pensamiento.

Deberían sopesar a la poderosa red de mujeres, encabezada por Guadalupe Lozano Tovar, quien dotó de trabajo en los planteles abiertos, a elementos clave en cada cuadrante. Ellas, mueren en la raya en pos de este proyecto político.

Veamos el origen de dos de los principales promotores de la alianza entre instituciones privadas de educación media y superior.

Beatriz Paredes,
puso hace años el efectivo para fundar a esa universidad. Lo dio a una incondicional suya, ávida de participar en política, pero… sin gracia.

Sin embargo, su constancia y sus gritos, algo lograron. Hoy vemos a decenas de profesionistas egresados de esa institución. Muchos de ellos alcanzaron el éxito, por mérito propio, debemos añadir.

Otra institución de educación superior proviene de Apizaco y su poderosa influencia bajo el liderazgo del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya.

Lograron definir su estilo. Son lo que la región requiere.

Pero no dudo que el Colegio Español les quita el sueño.

Testigos de los positivos resultados de las alianzas partidistas en procesos electorales, pues decidieron probar los alcances de una novedosa operación al alimón, alegando cinco ejes en la formación de sus alumnos.

Hay más instituciones en este proyecto. Será importante descubrir a sus patrocinadores, pero en este momento dirijamos la mirada a un punto más, inadvertido por cierto, y relacionado con la universidad pública del estado.

Para dolor de toda una comunidad universitaria, su líder enfrenta momentos aciagos, consecuencia de los excesos a los que nadie quiere llegar.

Frecuentes ausencias de quien comandaba con esmero a esta ala del orticismo, procuraron ser tapadas con la habilidad de mandos inferiores. Pudieron, hasta que dejaron de hacerlo.

Ante esta embestida de universidades e instituciones privadas, diríamos que, defendiendo su derecho a la disputa de los jóvenes, en cuyas frentes han colocado signos de pesos, convenientemente para ellos, debería reaccionar la parte a la cual toca el turno de ser oficial.

En juego, hay más que cuotas. Y no sería el momento de bajar la guardia.

Vimos ya a dos personajes atrás de la nueva guerra declarada a los empoderados. Y como el tiempo se agota, unos y otros reafirman su vocación de pescadores de generaciones, lo mismo para administrar su dinero que, para utilizarlos como factor masivo de poder.

Es natural. Ninguno de los iniciadores de dicho movimiento muestra sus cartas.

Las vistas en este espacio pueden ser reales.

Grave, el consumo de drogas en secundarias y bachilleratos de Tlaxcala

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¿Sabe usted de la intensidad sexual en el traspatio del Cebetis, horadado en su barda perimetral para que irrefrenables jóvenes entren y salgan a placer?, ¿Sabe de las borracheras, con caguamas y mota que a diario se dan en los Cobat?


Jonathan es alumno de bachillerato. Sus calificaciones van en picada desde que cursaba la secundaria; de hecho su madre, su abnegada madre, tuvo que dormir afuera del plantel para alcanzar ficha.

Hace poco se desvaneció en plena ceremonia a la bandera. Unos lo atribuyeron a su constante ayuno.

Hubo otros que, alarmados lo creyeron en una crisis diabética.

Maestros y papás lo llevaron a un hospital. Y además de la sutura en el pómulo derecho, solicitaron a los médicos un análisis de sangre (querían cerciorarse de la causa del desmayo).

Así de rápido lo descubrieron.

El joven, ni enfrentaba un mal hepático, ni su caída se debió al ayuno. Lo dobló lo que se conoce como síndrome de abstinencia, o sea, una súbita suspensión en el consumo de cocaína.

Cuando la mamá se enteró, no daba crédito. Una y otra vez lo cuestionaba: “¿en qué te fallé?”. Pero no tuvo más opción que adentrarse en la azarosa vida de su hijo, y enterarse que desde la secundaria prefería desayunar un cigarro de mariguana y una caguama.

Atrás quedó la mujer confiada, débil y llorona, negando el coctel de adiciones en que se Jonathan se hundió. ¿Es posible que desde los doce años esté inmerso en este infierno?

Sí, lo es.

Es uno de los cuatro de cada diez jóvenes en esta edad que en Tlaxcala deben recibir una atención especial, según la Segunda Encuesta Nacional sobre Exclusión, Intolerancia y Violencia en las Escuelas de Educación Media Superior.

Los Colegios de Bachilleres (Cobat), el Bachillerato Tecnológico (Cebetis) y otras instituciones públicas y privadas no deberían ser parte de los números alegres dados por las autoridades, en el sentido que Tlaxcala es un estado seguro.

No lo es. La venta de estupefacientes y su consecuente afectación al cuarenta por ciento de los y las jóvenes en educación media superior, debería quitarnos lo hipócritas, para no dejar al santo de nuestra devoción el alivio de aquellos a quienes urge una atención especializada.

¿Conoce alguna de las horadaciones en la barda perimetral del Cebetis, por donde entran y salen los jóvenes sin control alguno?, ¿Sabe de la intensa actividad sexual en el traspatio de dicho bachillerato?, ¿Conoce así de poco sobre las borracheras épicas que a diario se verifican en los Cobat?

¿No?

¿Pues dónde vive?

El caso Orlando, a la Sala Superior

Uno de los dos magistrados de la Sala Electoral Administrativa (SAE) se dobló ante el inminente fin de sus actividades en el Poder Judicial de Tlaxcala. Su única salida es retornar a la universidad para no quedar sin chamba.

La condición impuesta fue declarar válida la elección municipal más sucia de la que se tenga memoria, o sea la de Apizaco, donde Orlando Santacruz, debe apresurarse a vivir el efímero sueño que le permite el traslado de la causal genérica –conocida como inequidad – al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Por cierto, en esos lugares el nombre del diputado con licencia, digamos que carece de una gran imagen.

Puede llegar hasta a pensarse que su sola mención causa náuseas a más de uno, por la recurrente insistencia en temas indefendibles (que por cierto siempre ha perdido).

Hoy, Reyes Ruiz, se ha prestado a encabezar una lucha cuyo único fin parece ser la anulación de la jornada en este municipio. Detrás de él, un equipo con el encargo superior, tiene como objetivo la recuperación de un botín, tan apreciado como lo es la ciudad modelo y sus juntas auxiliares.

Esta es una tierra buena. Su gente no merece la desventura de los últimos años.

Estoy solidario con este gran municipio y espero que los bichos nocivos sean exterminados.

El deslinde, desde los rastreros hasta los valiosos

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Se puso de moda entre los rastreros, negar a quien los inventó y por años les dio de comer, para ellos murió el rey… viva la reina!!


Semanas antes de que el presidente Calderón viniese a Tlaxcala a reafirmar a Adriana Dávila como la candidata del PAN, y a exigir “de manera diligente” al gobernador su contribución para hacerla gobernadora, grupos afines a la corriente del mandatario, veían en sus acciones de corto plazo deslindarse de quien dentro de poco dejará de ser su jefe.

Solo así dejarían de ser arrastrados por la imagen negativa de quien se encuentra en el ocaso de su gobierno que, encuestas como la elaborada por la empresa de Liébano Sainz-Milenio, retratan como el factor lesivo para el nuevo proyecto panista.

Sin el mínimo rubor, Rolando Romero y Leonor Sevilla, cambiaron la sintonía de su rastrerismo por Ortiz y lo convirtieron en loas hacia Adriana. Para ellos, ¡Murió el rey, viva la reina! Y sólo ellos olvidaron su hostilidad previa hacia la hoy abanderada. Y también echaron tierra a quien los cobijó luego de hacer de su vida un infierno.

Más o menos es lo que pasó con el vocero Domingo Fernández, obsesionado con ser diputado –le urge inmunidad -, motivo por el cual, sin perder el tiempo se puso a la orden de la Dávila. Luego le mandó a decir que para él sería preferible ser incluido en la lista pluri. Entonces, la candidata expresaría que al ex funcionario orticista lo primero que le falta es valor para, si quiera pedir de frente las cosas.

Seamos realistas. Estos tres orticistas por conveniencia, reflejan la urgente necesidad de deslinde de la mano que durante años los alimentó. Otros orticistas fueron menos rupestres en su cambio de chaqueta. Aguantaron hasta el último momento y ya, cuando no hubo remedio, como San Pedro, negaron tres veces al que fue su querido compadre y con quien hasta llegaron a planear su arribo al nuevo gobierno.

Creo que es lógico. Los cansó la pachanga de la que formaron parte. Comenzaron a aburrirse de ganar y ganar, obedeciendo a quien de varias formas les dijo, “yo los hago ganar elecciones, pero recuerden que soy yo y, después de mí, no hay nada”.

Del carro completo que se preveía sólo llegaron ocho orticistas a candidatos a diputados locales. Heladia, Lémus –el de las tremendas rentas-, Domingo, en fin, el número se redujo considerablemente. Insisto, prevaleció el deslinde en aras de seguir pegado a la ubre presupuestal. ¿Y qué pasó con el monstruo burocrático de mil cabezas? Pues que cada quien verá para su santo.

Es más, ahí tiene usted a Perla López y el tremendo coraje que le dio el haber sido sacrificada (conste que desde un principio lo sabía pero luego se la creyó). Ella y su peón, Luis Girón, serían los últimos en abandonar el barco, y es que están muy comprometidos. A lo mejor por eso al dirigente del Partido Alianza Ciudadana (PAC) le valen las críticas. Dice que estando bien arriba, le vale madre lo que ocurra en con los demás. Pero desde hoy que es jueves, le puedo adelantar que Girón y López habrán de negar a quien los inventó. Así es su genética.

Ahora bien, el deslinde más importante es el que tiene que hacer Adriana Dávila. ¿Cómo pintar su raya con un gobernador del que siempre estuvo distante?, ¿Cómo negar a alguien por quien no le mueve el mínimo afecto?, ¿Cómo remontar los números que, líder pirata del PAN, Benjamín Ávila, explica como un empate técnico, partiendo de la (rara) lógica (foxista) de que, caballo (sería yegua) que alcanza, gana.

Si Adriana inicia una campaña de ataques contra el gobernador Ortiz, golpearía a su propio partido y, por añadidura se haría daño a sí misma. Si al contrario, elogia su administración, perderá credibilidad. Aún peor, si alardea de ser la recomendada de Calderón, se hace con una ventaja casi inmoral. Tanto más si presenta a sus operadores del CEN como la médula de su trabajo en pos del voto.

Es de reconocer que Adriana se ha tenido que inventar ella misma. Negando sus orígenes políticos, así como al gobernante en turno, ha tenido que ser auténtica. Por sobre la imparable locuacidad, comenzó a darse una toma serena de decisiones. Y ante el desconocimiento de los enviados del CEN, optó por convencer y hacer equipo con los verdaderos grupos de poder.

Vaya, hasta cobijó al tal Rolando y compañía, que tanto daño le causaron.

Eso, señores, es el deslinde con formas de desmantelamiento. El orticismo como fuerza convocante de grupos en un momento importante, ha tenido que convertirse en el adrianismo, como factor de exterminio del primero para colocar su bandera en terreno alto, a la vista de todos, para facilitar el efecto de atracción en este momento, vital para sobreponerse al “empate técnico”.

Si Beatriz y Mariano, los hijos peleoneros de Emilio Sánchez Piedras tuvieron la gran ayuda de Calderón, desbaratando al orticismo, Adriana ya comenzó el abordaje del barco con el que piensa ir a altamar a batirse con los priístas, que tan no creen en nadie que, hasta son capaces de mandar a su líder estatal a pasar siete horas de relax, en Natívitas (ajá).

El recuento de daños no es catastrófico. Lo encontrado por Liébano-Milenio 27.3 Mariano, 23.8 Adriana, más que un empate técnico, es el despertar de una prolongada pesadilla en la que las traiciones y el doble lenguaje fueron aplastados como cucarachas por el presidente Calderón quien, luego dijo a la candidata: “adelante chaparrita, el escenario es tuyo… acábarlos”.

Nada más que, no le manda con qué. Ha de ser otra prueba, de esas que te hacen sangrar.

Como zapotes en el jardín cayeron las víctimas del orticismo

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Entre el sí siñor presidente al no siñor presidente se ha de pasar por el aiga sido como aiga sido, hasta sopesar los verdaderos alcances de mister Calderón.

Varias víctimas del orticismo han ido cayendo tras haber participado en el conquián para el cual se usó la misma baraja con la que obtuvo sonoros ganes desde aquel noviembre de 2004.

Advierto que los más recientes son Adriana y su amigo el Presidente, quienes apostaron lo aparatoso que resulta el charolazo de Los Pinos, mas no efectivo desde un ámbito de efectividad electoral.

¿Acaso perdieron Calderón y su recomendada? Hay que esperar la reacción de la Derecha. Estoy seguro que esto no se queda así. Está demostrado que las ínfulas de Presidencia tomaron el tamaño exacto descrito por Manuel Espino, al ver la diminuta figura de Felipe ante el dinosaurio Beltrones.

Se vino abajo la intentona michoacana, de manejar a Tlaxcala desde la sede del Ejecutivo Federal esquina Coyoacán (1546 colonia Del Valle). No dudes que va a tener un efecto Dominó, por cierto ocasionado por el estado más pequeño de la República. O sea, el león Calderón no es como lo pintan.

Perdió también la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes Rangel, molesta porque sus activos no crecieron en Tlaxcala. Sigue con el mismo número de empadronados en la nómina. Yo creo que es el precio que ha de pagar por no estar aquí de planta.

Tremenda derrota la sufrida por Alfonso Sánchez Anaya, quien no sólo descendió en su calidad de jugador, resultó humillado, pues a él y a sus huestes se les considera apestados en el mismísimo partido al que llegó tras 38 años de priísta. ASA perdió la partida con Ortiz y también con Minerva. Eso duele.

En cambio, la que no ha de perder en esta feria de sotas es Lorena Cuéllar, quien aliada con Ortiz en lo discreto, es la siguiente etapa del juego para desplumar a Mariano, el hombre fuerte del PRI a quien bien que le queda aquello de que el pez por la boca muere.

Otros que tampoco perdieron, porque demostraron disciplina pese a lo amargo del jarabe al que debieron recurrir son los señores Velázquez (Llorente y Nava). Sí, quedaron fuera de esta elección, pero han de ser factor de poder, en franca pos de los comicios de 2016.

Como puede usted ver, la gobernabilidad retardataria que combina la verticalidad del priísmo (el efectivo no el chafa) con el pragmatismo del PAN, conforma un estado híbrido al que conocemos como orticismo.

No dude usted ni tantito que el escenario actual, de franca desventaja a la derecha michoacana en Tlaxcala, haga escuela a nivel nacional, donde hay gobernadores tan timoratos que, son incapaces de contradecir al dueño de sus actos, el Presidente.

Qué paradoja, verdad. Un dinosaurio que surge en el esquema sumiso al presidencialismo, ha sido capaz de desafiar al Presidente.

No, pues esto demuestra los verdaderos alcances del señor Calderón y, a lo mejor es una sopa del propio chocolate del aiga sido como aiga sido, por cierto de sabor asqueroso, sobre todo al aplicarlo a su mismísimo creador.

La cruel historia de una traición entre compadres

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A final de cuentas resultó que el compadre Héctor atrincheró a tiempo a su apreciado Julián, a quien habría tenido que dar la espalda de alentarlo a seguir en la lucha. Es lo que se llama un aguante estóico.

Para Prudencia Juárez Capilla, fue frustrante dejar el cómodo apartamento con una espléndida vista a la Alameda Central, donde pensaba vivir hasta el fin de la legislatura. Parecía evocar una de las inmortales frases de Alfonso Arau (Calzonzin): “uno se deja llevar por el cuerpo”.

En efecto, amplitud, mobiliario, decorado y, el paisaje, ese paisaje pletórico de jardines y monumentos y ríos de gente, dejaron de ser parte de su cotidianeidad. Porque el que paga la renta ya regresó. Y aunque ni siquiera se lo pidió, “tiene que ahuecar el ala”, pues en este ajedrez a ella le tocó un efímero papel de peón.

Los planes del diputado Julián Velázquez Llorente, iban en grande. Día tras día, dibujando un nuevo rostro a la entidad tlaxcalteca, con todo y un nuevo aeropuerto –aprovechando las ventajas de la amplia red carretera – y más servicios médicos y, facilidades para los hombres de negocios; la cosa iba viento en popa.

Tú díselo

No recuerdo si ese día había sol, pero los nubarrones se agolparon en la oficina de Cesar Nava, al encargarse de desmantelar el proyecto orticista que, en esas fechas manejaba con discreción el nombre de Adriana Dávila en tanto la apuesta del régimen calderonista.

Aunque insistentes voces hablaban del indestructible vínculo amistoso entre los compadres Ortiz y Velázquez, las acciones del primero dejaron de ser congruentes con su plan original. Dicen que al gobernador de Tlaxcala no le da por preocuparse a priori de los asuntos, ni privarse del sueño en las cuestiones del poder. Sabe que su lugar en el sistema dominado por la derecha lo ubica en un lugar un poco alto, pero no tan alto como para defender a su compadre.

Fue en esos momentos cuando Ortiz decidió sacar del juego a don Julián. La jugada, para aquellos con una visión parcial de los acontecimientos, fue cruel y dejó ver escenarios de ruptura. Mas (los) Velázquez soportó estoicamente haber quedado fuera de la fiesta electoral. Ciertamente no le había ido tan mal. Arrasó en la elección de julio de 2009 y ocupó el cargo de presidente de la Comisión de Salud. Cualquiera en su condición, se habría dado por bien servido. Pero, y qué tal si podía dar un extra para su estado siendo gobernador.

En la película comenzaron los papeles de villano. Un médico que (des) gobierna Apizaco se sentó a la mesa y logró hacer bulto. La otra diputada Juanita, digamos a la que la estética le hace juegos pesados, hinchó sus venas de soberbia azuzada por José Guadalupe, para ver si sacaban raja en esos momentos de crisis orticista. La primera se quemó gacho. El segundo también. La primera enseñó el cobre y su más aldeana procedencia. El segundo también. Bueno, los dos ya mostraron de qué material están hechos y habrán de pagar las consecuencias.

Panistas y orticistas sentados de un lado de la mesa observaron cómo se les hizo bolas el barniz. Las cartas estaban marcadas y aunque se habían aliado para doblegar los ánimos improvisadores de la supuesta recomendación de calderón, volvió a pasar frente a sus ojos la equivocada película de las loas a Santiago Creel y su posterior truene en la carrera por la grande.

Todo aquello transcurría con vertiginoso ritmo. La lógica pasó a mejor vida y la real apuesta de Ortiz se volvió ceniza.

Actuar con oportunidad

Así que cuando el gobernador de Tlaxcala decidió dejar fuera de la jugada a su querido compadre, no incurrió en un asunto de alta traición. A final de cuentas quedó al descubierto que a tiempo lo atrincheró, advirtiendo que la voluntad de Calderón iba en una dirección contraria al proyecto que había avanzado un importante trecho rumbo a la elección de julio.

Los ánimos se habrían desbordado si (los) Velázquez no hubiesen asumido esa actitud a la que muchos llaman institucional, pero que en ellos la podemos considerar de un admirable aguante, más grande que el coraje de haber quedado fuera.

Lo curioso ahora, será ver a esos mismos panistas-orticistas cuyo juego apuntaba en otra dirección haciendo campaña por Adriana. Lo lamentable será ver la declinación (¿apuesta?) o una extraña derrota de la maestra Perla López Loyo, a quien en verdad le tocó el papel más indigno, vamos, hasta quiere debatir, pero, ¿qué va a debatir?

“Aiga sido como aiga sido”, se salieron con la suya…

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La mansedumbre de quien había cosechado triunfos electorales lo inhibió de hacer el mínimo reclamo al sepulturero de la causa azul en el país.

Ha de ser la falta de costumbre de quienes conforman al team de fans del gobernador Ortiz, pero su lenguaje corporal de sumisión ante la adustez michoacana del precursor del “aiga sido…”, tomó por sorpresa a quienes ya comenzaron a ver el desmantelamiento de ese que fue un panismo ganador en tres citas con la urna, pero que una cuarta, ya no la pudo afianzar.

Los méndigos críticos podrán decir lo que quieran, reclamó ayer el Presidente, antes de hacer un recuento en materias de salud y educación.

Para Calderón, esos malintencionados críticos, han de ser los que tildan de mentiroso a su gobierno. De pactar con el PRI  en secreto pactos de no alianza en el Estado de México y no hacer lo mismo en Oaxaca o Puebla, donde ya están listas las coaliciones contra natura PAN-PRD.

De bailar un jarabe tapatío sobre los principios democristianos del PAN.

Curioso, pero eso de, podrán decir lo que quieran, llevaba dedicatoria a Manuel Espino y por consiguiente a Vicente Fox. Imagine usted el tamaño de la tragedia albiazul que, a estas alturas el consorte de Martita, viene siendo así como el muchacho bueno de la pésima cinta.

Su actitud es la seguida por un ejemplar caprino al interior de algún expendio de delicados objetos. O sea, chivo en cristalería.

En cada plaza donde el PAN tenía oportunidad de reafirmarse en el gobierno, entró la anti vara mágica de Calderón.

Vamos, la debacle que le costó el puesto a Germán Martínez Cáceres, es así de pequeña en comparación con la extinción que se avecina con base en la sin igual operación Calderón-Nava-Gómez Mont.

Y Tlaxcala no se libra de esa maldición.

Claro, habrá que ver desde qué ángulo se aprecia, pues desde la óptica de los adversarios del PAN este es el momento cumbre de sus proyectos.

¿Qué tendrán en la cabeza los señores del PAN al pensar que no nos damos cuenta de la amplia holgura con la cual planearon su derrota?

A no ser que nos encontremos ante la más escandalosa maniobra oficial para inclinar la balanza muy a pesar de los millones gastados en los promocionales del IFE que a muchos ya les parecen un exceso.

Cuando Ortiz y su team pudieron exigir a Calderón su derecho de participación, con base en los resultados de los tres últimos comicios campeó la pasividad. Lo demás  es fácil de advertir: un estrepitoso fracaso.

En esta mala lotería cada cual representa una carta: el medroso, el conforme, la pendenciera, los advenedizos, los defraudados…

Ah, faltó el gandalla.

De la habilidad con la que beatricistas, priístas y perredistas tejan la telaraña para atrapar al moscardón azul depende la definición de esta plaza tan cruelmente descrita por don Chucho Reyes, al  anteponer la mansedumbre de sus hombres.

Lo lamento, pero ninguna res brava local fue capaz de dar, por lo menos un tope al matador michoacano, qué digo matador… enterrador!

Cómo, quién apostaría al PAN si este improvisara… de veras, nadie.

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Si en el espectro nacional el partido de la derecha consintió aliarse con sus enemigos ideológicos de la izquierda, ¿usted creé que va a romper con el orticismo?

Yo creo que en materia de poder y, los mecanismos para conservarlo no valen los experimentos y el PAN, está dispuesto a cuanta acción le permita, por lo menos, prolongar su agonía en la Presidencia. Vende cara su derrota en 2012, desconoce acuerdos con el PRI y genera la indignación del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, abierto opositor a las alianzas coyunturales.

En Tlaxcala, el PAN aceptó aliarse en 2004 con el orticismo, una expresión priísta que contiene decenas de grupos, pero los principales son el propio Héctor Ortiz, la diputada federal Beatriz Paredes, la UAT, Guadalupe Lozano, en fin, una larga lista de colectivos, capaces de afianzarse al poder, a través de una constante actualización y cohesión entre ellos.

Por eso, al PAN le habría resultado caro creer que por él, fue capaz de conquistar el poder y mal haría en darse la libertad de pensar como un ente líder, cuando todos sabemos lo acotado que se encuentra en medio de la vorágine de líderes que utilizan sus siglas para acopiar masivamente votos.

Así que una imitación de Gómez Mont a estas alturas o, un paralelismo con Ana Tere en Puebla, serían desastrosos para un partido que, hábilmente aceptó las condiciones a través de las cuales apareció como triunfador en la elección de noviembre de 2004 y nada mal le caería repetir en julio de este año.

Sin exageraciones, el PAN representa entre 15 y 20 por ciento de la alianza con el orticismo.

Le han permitido dar la cara, como un proyecto afín al Presidente. A cambio han obtenido presupuestos históricos. Es un juego entendible: el PRI haciendo gobierno disfrazado de PAN. Es la realidad que vivimos en nuestro pequeño estado.

A veces no entendemos el origen del PAN en el poder y suponemos que la efímera carrera de personajes coyunturales, obedece al crecimiento desmesurado de la derecha en Tlaxcala.

Nada podría ser más descontextualizado.

Aquí triunfa la esgrima de legendarios nombres, participantes en distintas luchas y herederos de los hacedores de la Tlaxcala actual. O sea, el legado de Emilio Sánchez Piedras se mueve como galaxias en el universo. Unas estallan; otras crecen y también las hay que desaparecen.

Pero en esa obscuridad no se tiene registro de algún triunfo por generación espontánea y menos oportunista.

Digamos que los cuentos de hadas son propios para los pequeños que asisten a las guarderías de la Sedesol, pero aquí se trata del poder. Viendo la desesperación de Calderón para consentir alianzas con el PRD, señores, lo menos que haría es romper con el PRI-Ortiz-Beatriz.

Al contrario. Del probable triunfo sustentado en los excesos de Ortiz, depende una parte fundamental de la confianza con la que en 2012 llegue a las urnas el partido del Presidente, por cierto raspado por su propio secretario de Gobernación, quien ya apostaba por adelantado al exterminio de su propio partido, y en consecuencia lamentó la coalición PAN-PRD en Oaxaca, porque en eso no quedó con sus amigos priístas.

Pero vea lo importante que es Tlaxcala para Calderón. A través de Ortiz tiene un vínculo con Beatriz. Digamos que con pago bien barato, tiene tranquilos a sus aliados tricolores-orticistas, esos que se dejan vestir de azul e inventan discursos propanistas y hasta se dan el lujo de impulsar una reforma constitucional para encarcelar a las mujeres que lleguen a practicarse un aborto.

Tan hábiles son, que también se alían con el jerarca de la iglesia Católica para seguir sumando elementos al escenario en el cual se filme la película de un nuevo triunfo panista gracias a la operación extrema de un individuo llamado Héctor Ortiz, una lideresa de “avanzada” de nombre Beatriz Paredes y un Presidente vituperado y desesperado, de nombre Felipe Calderón Hinojosa.