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Publicaciones etiquetadas ‘Benjamín Ávila.’

El funeral de PRD en Tlaxcala

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La probable imposición de Adolfo Escobar como coordinador de los próximos diputados del PAN puede provocar la renuncia de varios legisladores a esa bancada.

Los perredistas tlaxcaltecas están más preocupados por ver como se destrozan que en diseñar una estrategia que les permita recomponer su rumbo y salir del hoyo en que se encuentra hundido ese partido.

La debacle electoral que sufrió el PRD el pasado 4 de julio es responsabilidad no sólo de la ex candidata al gobierno Minerva Hernández, sino de diferentes militantes de ese partido que lejos de apoyar a su abanderada optaron por brindar su respaldo al priista Mariano González que resultó vencedor de la contienda.

Si bien la candidatura de Minerva generó divisiones internas en el partido de sol azteca y enfrentó la quintacolumna perredista, lo cierto es que tampoco existía otro militante con el posicionamiento y presencia que tenía la senadora para disputarle la nominación.

Minerva fue rechazada al decir de algunos perredistas sólo por ser mujer y de esa forma dejó de tener el apoyo de Luis Mariano Andalco López, Arnulfo Corona Estrada, así como del alcalde de Zacatelco Felipe Sánchez Lima y del diputado local Antonio Mendoza Romero.

Además, la candidata nunca contó con el respaldo del ex gobernador perredista de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya y Narciso Xicohténcatl, fundador del PRD en Tlaxcala,  lo que implicó que Minerva Hernández dejó de tener la estructura que opera a favor de Andrés Manuel López Obrador.

Es evidente que los perredistas que apoyaron a Mariano González están más preocupados en acomodarse en el gobierno del priista que en lograr la unidad y el relanzamiento del PRD.

Minerva Hernández aún no tiene claro cuáles serán los costos de su decisión dada a conocer el 26 de junio, cuando dejó la contienda por el gobierno de Tlaxcala para sumarse a la candidatura de la panista  Adriana Dávila.

Lo cierto es que la actitud de la senadora generó mucha molestia entre sus seguidores, pues del discurso combativo y críticas al gobierno de Héctor Ortiz y a la abanderada del PAN Adriana Dávila, paso al silencio y al abrazo cómplice.

La postura del líder estatal del PRD, Luis Roberto Macías Laylle, de iniciar el proceso de expulsión de al menos 20 perredistas de Tlaxcala lejos de contribuir a la unidad, alentará las luchas internas y sumirá al partido en una terrible crisis que colocará a la víspera de su funeral.

La disputa por la coordinación de los diputados panistas

Donde las cosas tampoco andan del todo bien es en el Partido Acción Nacional, pues la lucha por la coordinación de los diputados locales que entrará en funciones en unos meses ya inició.

Adolfo Escobar ex secretario de Gobierno y ex diputado federal se siente con derecho a tal cargo, sin embargo sus intenciones no son respaldadas por todos los diputados que ven en su compañero de partido a un político bisoño para enfrentar al PRI.

El impulsor de Adolfo es el “copitas” y que se desempeña como líder del PAN en Tlaxcala, Benjamín Ávila, sin embargo la imposición del ex secretario de Gobierno pude provocar la salida de la bancada del blanquiazul de uno o dos diputados.

Y si no me creen pregúntele a Alejandro Aguilar.

Oposición ilegítima del líder panista a la inevitable cargada

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Cuando se contratan actores para un papel lamentable, se logran necedades como las que muestra el “secretario-presidente” del PAN.

Pese a haber acordado con César Nava que será mediante una encuesta como en el PAN se logre contar con candidato a la gubernatura, los precandidatos a ese puesto deben ahora  enfrentarse a la disonante arenga del débil líder estatal de su partido para ceñirse a un proceso de voto de militantes y adherentes.

Eso me suena a juego arreglado… haces como que te opones a la decisión ya tomada para que este proceso aparente realizarse en un entorno democrático. Si el “secretario general con atribuciones de presidente” tuviese así de legitimidad, su llamado tendría necesariamente eco, pero como se trata de un dirigente consorte sus llamados son como los repiques a misa.

La orden real en este asunto debe ser el apaciguamiento de Adriana Dávila, genuina opositora en todo su derecho de aspirar a la candidatura, y del diputado federal con licencia, Sergio González Hernández, cuyos titubeos entre ser orticista y ser opositor a tal grupo, lo privan a estas alturas de la legitimidad que debía respaldarlo como no logran hacerlo los membretes escritos con letra chiquita en la publicidad impresa colocada en distintos rumbos, haciendo elogio de su papel (¿?) como legislador.

Creo que se impondrá la voluntad de la mayoría de los precandidatos pues no depende de decisiones tomadas por un líder partidista de cartón, sino del encargo del dirigente nacional hecho a su infalible aliado, el único gobernador que apabulla en elecciones a sus opositores, o sea el de Tlaxcala, donde en este momento, lo que huele a PAN tiene que ver con importantes posibilidades de triunfo.

Así que el propio sistema, infalible en estos menesteres según lo relata su historial, alienta voces en desacuerdo para que el inevitable dedazo pueda disfrazarse en las mismas proporciones en que lo hacen los priístas con máscara de panistas. Esto, señores, es una suerte de harakiri controlado, tanto, que al incipiente lidercillo albiazul pueden creerle sus parientes más cercanos, no así el importante colectivo de panistas, dispuestos a acatar la voz de ataque en cuanto la dé el jefe del orticismo.

Con el debido respeto al ex secretario de la Función Pública de Tlaxcala, el papel que se ha prestado a hacer –como un verdadero líder de utilería – lo exhibe tan en el mundo del rastrerismo que, no le caería mal replantearse, incluso en los haberes más básicos de su desempeño.

Por cuanto al sueño guajiro de la émula de Ana Tere (aquí a lado) qué bien sería dirigir su mirada al descuerdo que en una entidad con tradición panista tiene la militancia hacia personajes hundidos en la radical arrogancia que, en términos electorales es sinónimo de fracaso.

Es una utopía que dibuja deseos suicidas generados por la corta edad de miras y aun peor, sustentados en un discurso carente de contenido. Sólo en este pobre escenario podría justificarse un líder partidista con la sosedad de Benjamín Ávila, el ilegítimo reflejo de los excesos que todo lo convirtieron en campo fértil para la labranza personal.

Si estos dos, opuestos a la nueva versión de la cargada, mostrasen un mínimo de sustancia en sus respectivas alocuciones otro gallo les cantara que no fuera el del permanente amago del arrebato en razón de no avanzar debido a su visión muy particular de la derrota, a contemplarla como el paso a seguir, a alentar una oposición sin más razón que el “me toca, me toca y me toca”.

Chismes otoñales y los que suenan para candidatos a la alcaldía de Tlaxcala

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Quién habrá contratado a una empresa para realizar una encuesta electoral en Tlaxcala con la intención de medir el posicionamiento de los aspirantes a la candidatura al gobierno pero que optó por omitir el nombre de Adriana Dávila.

Dicen que los que andan locos de contentos y no dejan de presumir su triunfo son el trío de los chicos poderosos dentro del PAN conformado por el  secretario general de Gobierno, Adolfo Escobar, el titular de la Contraloría, Benjamín Ávila y el diputado Damián Mendoza.

Ayer se les vio más que contentos en el hotel Misión, pero no tanto como cuando acuden al antro Rumba, donde suelen salir en estado inconveniente.

El más feliz de los tres era Adolfo Escobar, pues dicen que ha empezado a sentir que se siente ganar algo dentro de la política local, pues para nadie es desconocido que el ex diputado federal es conocido en la capital de Tlaxcala como el gran perdedor, pues en las dos ocasiones que ha intentado competido por la alcaldía, las dos veces ha perdido frente a militantes del PRI.

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Nadie sabe el nombre de la empresa que ayer inició el levantamiento de una encuesta para medir el posicionamiento de los aspirantes panistas a la gubernatura, ni porque en el cuestionario se incluía ha todos los que se han mencionado salvo a la ex diputada federal, Adriana Dávila.

En Apizaco, los encuestadores que viajaban en una camioneta Voyager de color azul optaron por retirarse de ese lugar luego que los entrevistados cuestionaban el hecho de que no se preguntara por Adriana Dávila.

Es decir, en la batería de preguntas se mencionaban los nombres de Benjamín Ávila, Adolfo Escobar, Perla López, Oralia López y Julián Velázquez, pero por ningún lado aparecía el nombre de la ex legisladora, situación que hace pensar que ese estudio fue pagado por el gobierno del estado que encabeza Héctor Ortiz Ortiz.

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Al interior del PAN los ánimos cada día se calientan más y sobre todo porque ya han iniciado los destapes por ciertas candidaturas a otros cargos de elección popular. Por el ayuntamiento de Tlaxcala se menciona que la nominación es buscada por el actual delegado de la Sagarpa, Rolando Romero, quien estaría siendo apoyado por el grupo de Adolfo Escobar.

Otro que también anda trabajando para conseguir esa candidatura es el actual diputado local Edgar Carvajal, a quien los panistas no lo ven muy bien por la deslealtad que mostro hacia las personas que trabajaron durante su campaña electoral, pues lejos de abrir espacios para ellos en el Congreso del estado optó por ceder esos lugares a las personas con las que tiene un interés personal.

Pero quien podría dar la sorpresa y quedarse con la candidatura del PAN al ayuntamiento de Tlaxcala es Margarita Díaz, militante con trayectoria y que tiene la ventaja que los dos grupos dominantes del blanquiazul en la capital del estado la apoyarían en sus aspiraciones.