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La urgente transformación del PRI

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El PRI nacional sabe que no puede posponer lo inevitable si es que quiere mantenerse como una opción para recuperar el poder, de ahí que inició la renovación de su dirigencia que fracasó rotundamente en su intento de retener la presidencia de México y el control de las cámaras de Senadores y Diputados.

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A 15 días de su peor derrota electoral en su historia, el PRI empezó su transformación y apresuró la salida de René Juárez Cisneros que por más que intentó no puedo evitar el hundimiento del barco que antes de su llegada tenía bajo su conducción el bravucón peñista Enrique Ochoa Reza, quien nunca tuvo la capacidad ni el liderazgo para frenar la creciente campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

Líderes del partidazo han destacado la urgente necesidad de transformar al tricolor para corregir las fallas y errores que lo alejaron de los electores, al grado que lo marginaron de muchas posiciones de poder al ubicarlo como minoría en el Congreso de la Unión y en más de 17 Congresos estatales.

La mano visible que empezó a mover los hilos de poder al interior del PRI para retomar el control del partido es la del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, quien se ubica como uno de los rivales políticos del virtual presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Sin dudas el priista buscará armar un contrapeso al tabasqueño para complicarle su desempeño como autoridad.

Y mientras a nivel nacional se registran esos movimientos, en Tlaxcala la cacareada cacería de brujas para expulsar a los traidores del partidazo que anunció su dirigente estatal, Roberto Lima Morales, parece que llegó a un callejón sin salida porque lejos de aceptar su mayúsculo fracaso electoral siguen buscando culpables de su pésimo trabajo que los llevo a perder en tan sólo año y medio más 80 mil votos.

Si el PRI en Tlaxcala quiere recuperarse para enfrentar dignamente la sucesión del gobernador en el 2021, tendrá que optar por una nueva dirigencia que se abra a todas las corrientes y no sólo a la del menismo.

Los resultados obtenidos el pasado 1 de julio demuestran que los priístas tlaxcaltecas castigaron no sólo al corrupto gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, sino también a la administración del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez que nunca abrió los espacios a los liderazgos de ese partido que en la campaña del 2016 se la jugaron para retener el poder pese a la marginación que sufrieron durante el gobierno de Mariano González Zarur.

Los funcionarios que acompañan en el gobierno a Mena Rodríguez nunca trabajaron ni operaron a favor del PRI. La estructura electoral que había al interior de la administración fue olvidada, marginada y hasta maltratada, por lo que terminó operando por la causa de López Obrador que en la entidad logró una votación histórica de 300 mil votos que difícilmente alguien podrá alcanzar en el corto plazo.

Los titanes de la operación político electoral como Luis Miguel Álvarez Landa, ex Oficial Mayor de Gobierno y coordinador de la campaña presidencial de José Antonio Meade Kuribreña, Carlos Bailón Valencia, secretario Técnico de la Oficina del gobernador, Roberto Lima Morales, líder del PRI en Tlaxcala y las desinfladas hordas marianistas hicieron el ridículo en la pasada jornada al no ganar nada más que una diputación plurinominal.

La salida de Roberto Lima de la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI es obligada, sobre todo si ese partido pretende llevar a cabo una real transformación que le permita recomponer su relación con los electores, porque el tiempo avanza y cada día que pierdan será peor para el partidazo que a partir de septiembre dejará de tener el control del Congreso de la Unión y del Congreso local.

Aunque el grupo menista no ha sido criticado por los resultados que obtuvo en las elecciones del 1 de julio, la realidad es que al interior del PRI hay grupos que están molestos e inconformes con la conducción del partido, de ahí que no sería extraño ver que en breve surjan voces que exijan un cambio radical en la dirigencia donde estén representados los liderazgos y no sólo los amigos y familiares del jefe político del tricolor.

Es cuestión de tiempo.

La justicia a conveniencia en Tlaxcala

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Ojalá de ahora en adelante el secretario de Gobierno, José Aarón Pérez Carro, decida asumir el papel de rudo para todos los asuntos que involucren la impartición de justicia, tal y como lo hizo con el caso del conductor de la colectiva de la empresa Flecha Azul que provocó la muerte de seis personas, porque cuando opta por ponerse la máscara de técnico deja en la indefensión a cientos de tlaxcaltecas.

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La presión del gobierno del estado, de los familiares y mediática hicieron rectificar la decisión de la juez Angélica Aragón Sánchez, quien ayer mismo ordenó suspender la libertad del presunto responsable del accidente registrado el pasado sábado 7 de julio en Acuitlapilco que dejó varias personas sin vida, de ahí que Tomás N. deberá enfrentar su proceso penal desde la cárcel y no en su casa como inicialmente se había aprobado.

El ex procurador Pérez Carro podrá presumir que su postura sobre el caso y la queja que lanzó sobre la actuación de la mencionada juez tuvo los efectos esperados, vaya hasta estará en condiciones de sentirse el segundo hombre con más poder en Tlaxcala, sin embargo habrá que ver que explicación da a múltiples familias que esperan recibir justicia desde hace varios meses y cuyos llamados a las autoridades han sido ignorados.

Dudo que José Aarón Pérez desconozca la problemática que enfrentan varias familias tlaxcaltecas que para su desgracia fueron víctimas de algún delito y que por desidia de los agentes del ministerio público y de los cuatro jueces penales que aplican el sistema tradicional no han podido lograr que sus expedientes avancen.

Resulta que los jueces penales Ernestina Carro Roldán, Luis Alberto Lima Hernández, Olivia Mendieta Cuapio y Ramón Jiménez Casco suelen declararse incompetentes en ciertos asuntos en los cuales los agentes del ministerio público solicitaron se ejercitará la acción penal ya estando en vigor el nuevo sistema penal, pese a que los expedientes se iniciaron cuando aún se aplicaba el anterior marco jurídico.

Se dice que los mencionados impartidores de justicia sólo siguen las indicaciones del presidente de Tribunal Superior de Justicia en el Estado, el poblano Héctor Maldonado Bonilla, pues al parecer giró una circular a los cuatro jueces en la cual les hacía mención que deberían de declararse incompetentes en los asuntos de los años 2015 y 2016.

Lo anterior si tomar en cuenta que muchas denuncias fueron presentadas estando en vigor el sistema tradicional. Trascendió que dicha circular se mantiene en secreto, ya que tal indicación sólo se basó en un razonamiento emitido por la Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado y a una postura fijada por el Juzgado Tercero de Distrito en el Estado de Tlaxcala.

Sin embargo, esos razonamientos corresponden a un asunto particular y no se pueden aplicar en lo general, como si fuera una tesis o una jurisprudencia.

Se dice que lo anterior pretende dar el sustento para desaparecer dos juzgados y solo quedarse con dos instancias penales del sistema tradicional. Uno en el distrito judicial de Sánchez Piedras y otro en Guridi y Alcocer.

Lo anterior pese a que existe un enorme rezago en órdenes de aprehensión vigentes así como asuntos que aún no han concluido. Los agraviados se han quejado ya que los ministerios públicos adscritos hacen mención que no pueden apelar o interponer algún recurso al menos que reciban una orden por parte de su superior o sea el que fungía como procurador José Aarón Pérez o del enmarañado subprocurador José Antonio Aquiahuatl Sánchez.

Para nadie es un secreto que la Procuraduría de Justicia no ha ejecutado un importante número de órdenes de aprehensión que ha recibido por parte de los jueces, situación que ha afectado seriamente a la parte agraviada porque ésta no puede recibir la justicia que demandó.

También, es una realidad que a los jueces del sistema penal acusatorio les tiembla la mano para fijar alguna medida cautelar económica o prisión preventiva, ya que sólo optan por las decisiones más accesibles para los imputados y aquellas que les implica el menor trabajo en los juzgados.

Hoy todos están pendientes de la actuación de la juez Angélica Aragón Sánchez sobre el caso del accidente provocado por el conductor de una unidad de pasajeros de la empresa Flecha Azul, pero no crea que es la primera vez que deja salir a un presunto culpable, pues son varios las inculpados que han logrado su libertad pese a que las acusaciones está más que sustentadas.

En Tlaxcala la justicia es selectiva y a conveniencia. Qué pena.

Mucho ruido y pocas nueces

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A una semana del estruendoso discurso del gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez sobre las deslealtades de sus funcionarios y el relanzamiento de su administración, sólo se ha concretado la salida del secretario de Gobierno Tito Cervantes Zepeda y de otros dos servidores públicos cuyo trabajo era mediocre, así como la rotación de empleados encargados de administrar recursos públicos.

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Hasta ahora nadie sabe con precisión cuál fue la deslealtad o la terrible falta que cometió Tito Cervantes para ser removido de su cargo y permitir la llegada del lenguaraz ex procurador José Aarón Pérez Carro, quien según una entrevista concedida a El Sol de Tlaxcala encontró la dependencia en orden y a un estado en paz y con estabilidad.

El incoloro nuevo secretario de Gobierno volvió a recurrir a posturas mediocres y desgastadas para dar nota y pretender aparecer como un funcionario de altos vuelos.

En la entrevista a modo, el ex servidor público de la PGR dijo que llevará a cabo un diagnóstico de la dependencia para conocer sus áreas de oportunidades, tal y como lo hizo en la Procuraduría General de Justicia en el Estado, donde según él, dejó una reorganización y un nuevo ambiente de trabajo, lo cual es más falso porque esa institución sigue sumergida en la ineficiencia, al grado que el ególatra subprocurador José Antonio Aquiahuatl Sánchez está más interesado en promover a una universidad “pato” que en atender sus responsabilidades.

Los ciudadanos esperaban cambios de fondos en el gabinete y no la rotación de piezas. La salida de Roberto Armas Aramburu de la dirección de Pensiones Civiles para dar paso a Roberto Carlos Morán Pérez es intrascendente y en nada mejorará la actuación de la administración estatal.

Los sesudos análisis publicados en otros medios refieren que Roberto Armas se fue por ser marianista, pero si eso fuera un motivo para dejar de cobrar en el gobierno estatal Juan Antonio González Necoechea ya habría abandonado su puesto como director del ITC, no sólo porque ser sobrino del ex gobernador Mariano González Zarur, sino porque su trabajo es tan malo que su limitada inteligencia le impide valorar en su justa dimensión la llegada a Tlaxcala de la Secretaría de Cultura de la administración federal que presidirá Andrés Manuel López Obrador.

La remoción de Mario Hernández Ramírez de la dirección Administrativa de la Secretaría de Salud era obligada y se debió dar desde hace unos meses cuando ese funcionario provocó la infección de varios enfermos renales. También es responsable del desorden financiero y la escasez de vacunas y otros insumos en clínicas y hospitales.

Para tratar de corregir esos errores en la Sesa se nombró a Guadalupe Zamora Rodríguez, quien se desempeñaba como directora administrativa en la USET, dependencia que ya va por su tercer administrador con la llegada de Alicia Zamora Domínguez.

Llama la atención que los cambios se centren en la áreas donde se maneja y ejecutan los gastos de las dependencias estatales, situación que resulta preocupante porque pareciera que existen irregularidades o subejercicios que se pretenden cubrir y esconder.

Un informe de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que circuló hace unos días entre diputados federales y senadores, reveló que en Tlaxcala hay un subejercicio superior a los cuatro mil millones de pesos, es decir, existen recursos que se han recibido y que por alguna razón no se han ejercido.

Y si el gobernador está decidido en castigar la deslealtad y a los funcionarios que no trabajaron para que el PRI obtuviera el triunfo en los comicios del 1 de julio, valdría la pena que preguntara a uno de sus secretarios adicto a las cartas aclaratorias y al protagonismo que le explicara las razones que lo llevaron a asistir a la casa de la familia Haces en la Ciudad de México para apoyar a los candidatos de Morena. El encuentro estuvo presidido ni más ni menos que Layda Elena Sansores San Román.

El funcionario en cuestión no es tlaxcalteca y llegó al gabinete presumiendo un amplio currículum que con el paso de los meses se comprobó que sólo era la acumulación de hojas de papel. Le encanta la vigilancia a través de cámaras y presumir el control que ejerce sobre sus subordinados.

Lorena Cuéllar con power y chequera

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Lorena Cuéllar Cisneros sin ser la única tlaxcalteca pero si de las pocas que se encuentra en el ánimo y afectos del próximo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, será la encargada de poner en marcha los programas del gobierno federal en Tlaxcala a partir del 1 de diciembre, de ahí que no despachará como diputada federal pese a su contundente triunfo.

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Si hay una política que ha trabajado para llegar a ser gobernadora de Tlaxcala es Lorena Cuéllar, quien se quedó a muy poco de conseguir ese propósito en los comicios locales del 2016.

Pese a que los resultados no le fueron favorables debido a la operación política electoral que le aplicó el ex gobernador Mariano González Zarur, la ex perredista se supo reponer y de inmediato empezó a trabajar para alcanzar su meta en el 2021, con la salvedad que decidió terminar su relación con el PRD que la traicionó para trabajar al lado de López Obrador y su partido Morena.

Lorena Cuéllar y Andrés Manuel López Obrador se reencontraron, pues en el 2012 cuando la primera decidió romper con el PRI para ir a las filas del PRD establecieron una relación gracias a la intervención del ex gobernador Alfonso Sánchez Anaya y sus eficaces colaboradores que le facilitaron a la ex priísta su llegada a un partido de izquierda.

Como senadora Cuéllar Cisneros nunca dejó de apoyar las causas y lucha de López Obrador, por lo al final terminó sumándose a Morena desde donde trabajó para que el tabasqueño pudiera concretar su anhelo de convertirse en presidente de México.

En las pasadas elecciones AMLO ganó de manera contundente al igual que Lorena Cuéllar. El primero asumirá el Poder Ejecutivo del país el 1 de diciembre y la segunda no despachará como diputada, sino que se convertirá en la coordinadora general del gobierno federal en Tlaxcala.

La legisladora federal electa será una super delegada que no sólo controlará las áreas administrativas de las dependencias, sino los recursos que ejerce la Federación para operar los programas sociales y otras necesidades registradas en el campo y en otros sectores.

El cargo que desempeñará Lorena Cuéllar será relevante en la reorganización que pretende llevar a cabo el próximo gobierno que desaparecerá las delegaciones federales y una parte importante de la burocracia que consume recursos que ahora se destinarán a obras y programas.

Es evidente que López Obrador está pensando en su gobierno y en el futuro de sus colaboradores, de ahí que sin tomar en cuenta el sentir de los gobernadores decidió ayer designar a los 32 coordinadores generales que representarán a su administración en las entidades del país, lo que sin duda en algunos casos representa un nombramiento incómodo como es el caso de Tlaxcala en donde existe una relación fría y distante entre el mandatario Marco Antonio Mena Rodríguez y Lorena Cuéllar Cisneros.

Desde ahora le puedo adelantar que el gobierno del estado colaborará con la administración federal, pero no se someterá ni bailará al son que le toque el gobierno federal.

El gobernador Marco Mena deberá agilizar los cambios en su gabinete y concretar el relanzamiento de su administración, porque en breve enfrentará una competencia y los ciudadanos podrán comparar y evaluar.

En unos meses más Lorena Cuéllar concentrará poder y recursos públicos, de ahí que deberá trabajar sin protagonismo ni soberbia. Si bien tendrá el respaldo del futuro presidente un error le puede provocar muchos problemas y complicar su sueño de convertirse en gobernadora de Tlaxcala.

No hay ninguna duda de que la sucesión en Tlaxcala ya comenzó.

La urgencia de los diputados locales

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A la hegemonía del PRI en el Congreso de Estado le quedan 50 días más de poder, por lo que deberán aprovecharlos para llevar a cabo algunas designaciones de funcionarios y magistrados que están pendientes y que en el futuro pueden representar grandes aliados, sobre todo cuando en septiembre el Poder Legislativo pasará a manos de Morena, el PT y el PES.

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Los diputados locales tendrán que trabajar a marchas forzadas si es que quieren sacar los pendientes que tienen en materia anticorrupción y que incluye el nombramiento de dos magistrados del Tribunal de Justicia Administrativa de Tlaxcala, así como el secretario técnico e integrantes del consejo ciudadano de ese sistema.

Tlaxcala sigue siendo de los estados rezagados en concretar el funcionamiento del sistema estatal anticorrupción. En 18 meses los legisladores locales nunca le dieron prioridad y hoy que los priistas y sus aliados están por perder el control del Congreso del Estado seguramente harán valer su peso para obtener esas posiciones y evitar que sus adversarios caigan en la tentación de nombrar a esos funcionarios.

Difícilmente el PRI observará alguna resistencia al interior del Poder Legislativo para concretar esas designaciones. El PAN y el PRD seguirán siendo aliados de conveniencia y optarán por negociar con los legisladores del tricolor antes que ceder y someterse a la órbita de influencia que en unos días más ejercerá Morena, el PT y el PES.

Los legisladores priístas esperarán las señales de su jefe político para actuar en consecuencia, de ahí que en breve el Poder Legislativo podría recibir la terna para designar al nuevo procurador de Justicia, al fiscal anticorrupción y a las otras de donde saldrán los magistrados que pasarán a fundar el Tribunal de Justicia Administrativa de Tlaxcala que ya dispone de un presupuesto de 18 millones de pesos para iniciar operaciones inmediatamente.

Si el PRI se despacha con la cuchara grande y garantiza el control del mencionado tribunal y del sistema estatal anticorrupción no habrá problemas ni fuertes críticas por parte de Morena y sus aliados, debido a la consigna que ha impuesto Joel Molina Ramírez, líder estatal del partido que llevo a la presidencia a Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de no lanzar ningún señalamiento a los gobiernos emanados del PRI, PAN o PRD a fin de alcanzar la anhelada reconciliación.

Aunque parezca increíble, los legisladores electos federales y estatales de Morena aun no llegan al poder y ya fueron domesticados por Joel Molina, por lo que ya no verán posturas críticas ni fuertes señalamientos de esos políticos que antes todo lo veían mal y que pedían explicaciones por todo.

Ante tal escenario habrá que ver cómo termina la conformación del sistema estatal anticorrupción, pues por lo que se ve será un ente que no tendrá autonomía ni fuerza para combatir ese flagelo que tanto daño ha provocado a la sociedad.

Han pasado dos procuradores de justicia y hasta ahora no hay ningún ex presidente municipal detenido, pese a que en esa dependencia se investigan más de 30 casos de presunta corrupción cometidos por esos ex servidores públicos.

Los elementos y pruebas para proceder existen, pero lo que no hay es voluntad política para llevar a cuentas a esos ex ediles que se pasean tranquilamente por las calles de sus municipios y de la capital del estado.

El tiempo avanza y los diputados priistas deben aprovechar los últimos días de poder.

Las mismas piezas en el mismo juego

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La rotación de funcionarios y los constantes cambios en áreas sensibles del gobierno confirman que el ejercicio del poder está siendo harto complicado y hasta desgastante, porque no resulta nada alentador que en casi 19 meses se vaya por el cuarto responsable de la Secretaría de Gobierno y el tercer procurador de Justicia en el Estado.

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La salida de Tito Cervantes Zepeda de la secretaría de Gobierno era inminente porque tras los problemas personales que enfrentó se encontraba cansado y disminuido, situación que representaba una debilidad para el gobierno de Marco Antonio Mena Rodríguez que necesitaba otro perfil para enfrentar el relanzamiento de su administración y el embate de la nueva realidad política.

Cervantes Zepeda gozaba de la confianza del mandatario y sin tener una presencia mediática destacada hizo un papel digno en la dependencia encargada de la política interna, pues contribuyó a que las elecciones federales y locales se desarrollarán en paz y en calma sin que hubiera incidentes que manchara ambos procesos.

Lo malo es que deja el gobierno estatal cuando el mismo mandatario se quejó de que había entre los miembros de su gabinete deslealtades y falta de resultados y de compromisos, de ahí que el ex procurador y ex secretario de Gobierno tendrá que cargar inmerecidamente con un desprestigio alentado por su hoy ex jefe.

El gobernador Marco Mena está decidido a llevar a cabo una nueva partida y para ello empezó a mover las piezas del tablero de ajedrez. Optó por designar a José Aarón Pérez Carro como nuevo secretario de Gobierno, medida que resulta extraña porque ese gris funcionario fue incapaz de enderezar la torcida Procuraduría General de Justicia en el Estado, donde permaneció por 131 días.

Pérez Carro se convirtió en el cuarto secretario de Gobierno, dependencia que en la actual administración ha servido para enterrar las aspiraciones de los que han desempeñado ese puesto. El primero en ocupar ese lugar fue el traidor y pusilánime Florentino Domínguez Ordoñez, quien apenas si duró 70 días como jefe de la política interna del estado para irse como responsable del PRI en Tlaxcala.

Después de Florentino Domínguez llegó la sobrevalorada Anabel Alvarado Varela, quien solicitó licencia como diputada federal para asumir la Secretaría de Gobierno y empezar, sin ninguna limitante, su campaña para lograr la candidatura al Senado, la cual consiguió y entregó pésimos resultados al ubicarse en el vergonzoso tercer lugar de la contienda del 1 de julio.

Alvarado Varela ha sido la titular de la Secretaría de Gobierno que hasta ahora tiene más días como responsable de esa sensible área del gabinete, ya que por casi 322 días ejerció el poder sin ninguna restricción, tiempo que fue suficiente para multiplicar sus enemigos y sus críticos ante sus continuos arranques de soberbia.

El 28 de enero de este año Tito Cervantes dejó la procuraduría de Justicia para desempeñarse como nuevo secretario de Gobierno, cargo en donde permaneció por 160 días que al parecer no fueron suficientes para asumir el control de esa dependencia.

Ayer el gobernador Marco Mena decidió llevar a su amigo José Aarón Pérez a la Secretaría de Gobierno y dejar acéfala la Procuraduría General de Justicia en el Estado que en breve tendrá al tercer procurador en menos de dos años.

Pérez Carro podría estar en la lista de los funcionarios estatales que han hablado mal del mandatario y de su gobierno, pues se dice que a las pocas semanas de asumir el control de la Procuraduría General de Justicia en el Estado luego de ocupar posiciones relevantes en la PGR, habría expresado que estaba arrepentido de haber aceptado el puesto no sólo por la falta de personal, equipo técnico y recursos públicos, sino porque era imposible acordar con su jefe que nunca lo recibía.

Como procurador fue un fiasco porque no transformó la dependencia ni logró esclarecer los hechos violentos registrados en su breve periodo como responsable de esa dependencia, cuyos expedientes se siguen acumulando sin que nadie se preocupe por llevar consuelo a los familiares de las víctimas.

Además, pronto saldrán a la luz los expedientes de casos de mujeres golpeadas, maltratadas y amenazadas que lejos de recibir ayuda de la procuraduría son ignoradas por los funcionarios, pues resulta que los hombres señalados como responsables de esas conductas ilícitas reciben la protección del subprocurador y hoy encargado de esa área, José Antonio Aquiahuatl Sánchez.

Muchos esperaban del gobernador de Tlaxcala una jugada magistral como las que solía hacer en el tablero el ajedrecista Paul Morphy.

Morphy era un experto en activar sus piezas y dirigirlas hacia el ataque del rey contrario, lo cual hoy no vemos en Tlaxcala donde al parecer se ha optado por cambiar los alfiles para seguir jugando igual.

Culpable soy yo

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Muchas fueron las lecturas que los tlaxcaltecas y la clase política dieron al mensaje que el pasado jueves emitió el mandatario Marco Antonio Mena Rodríguez sobre relanzamiento de su gobierno a un año y medio de haber asumió las riendas de la administración, porque si bien la opinión publicada se desbordó en elogios, la opinión pública cuestionó su nueva estrategia y el tono del discurso.

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Una de las características que ha tenido la actual administración estatal es su lentitud para ejercer el poder y demostrar con hechos que existe un gobierno activo que está trabajando para dar resultados.

Si los funcionarios estatales han simulado en su trabajo y han mostrado una falta de compromiso, es porque el mandatario los ha tolerado y solapado por mucho tiempo, porque para nadie es desconocido que algunos miembros del gabinete debieron dejar su cargo desde hace varios meses.

La falta de obra pública y el retraso con que se ejecutan los trabajos es insultante. En materia de salud las cosas sigue siendo un desastre y en el rubro de seguridad las condiciones son preocupantes y alarmantes. El combate a la corrupción es una burla y el sistema educativo tlaxcalteca vive en el desorden.

Aunque hoy se busca culpar a los marianistas del desbarajuste y la falta de resultados en la actual administración, lo cierto es que ese grupo fue marginado desde los primeros días de enero del 2017 y fueron los funcionarios menistas los que empezaron a dirigir el gobierno con nulos resultados salvo en contadas áreas del gobierno.

Si hubo actitudes patrimonialistas, aspiraciones dinásticas o de apellidos o linajes, así como compromisos políticos por las coyunturas electorales, fue porque el gobernador las aceptó y permitió, de ahí que resulta positivo que haya reconocido ese error porque el más afectado era él y su gestión por la falta de rendimiento.

Ahora sólo falta ver cuándo empiezan los ajustes en el gabinete, porque el tiempo avanza y los tlaxcaltecas ya saben que hay funcionarios flojos y desleales que aparte de no trabajar, hablan pestes del gobierno menista.

El despido de funcionarios sin duda abrirá un nuevo frente para el gobierno de Marco Mena, porque los que dejen el cargo se irán con un pesado estigma de traidores, flojos y desleales que afectará su trayectoria profesional y política, por lo que algunos no tendrán problemas para soltar información reservada respecto a cómo se maneja el gobierno y quién ordena y realiza los negocios al interior de la administración.

Para muchos el pleito entre marianistas y menistas apenas empezó, pero en realidad el mensaje de la semana pasada representó un asalto más de la pelea que desde hace varios meses sostienen ambos grupos.

Por lo pronto, el grupo que encabeza el ex gobernador Mariano González Zarur no ha dejado de culpar al gobierno de Marco Mena del enorme fracaso electoral registrado el 1 de julio, cuando el PRI dejó de ser el partidazo para convertirse en chiquillada.

En lo personal no percibo ningún cambio y dudo que exista una transformación del gobierno del estado. El discurso del jueves habló de una nueva era que hasta ahora sólo se ve en el papel, tal y como ha pasado desde que el 1 de enero del 2017, porque en los hechos seguimos igual. O no.

De pronóstico reservado la asignación de pluris

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Si para confirmar el triunfo de 14 de los 15 diputados fue un suplicio ante el pésimo trabajo de los consejeros del ITE y de su fraudulento Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que como en el 2016 volvió a tener fallas técnicas, seguramente la asignación de las diez diputaciones plurinominales locales será un desbarajuste que provocará inconformidades de los partidos políticos.

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Sin que hasta ahora se conozca quién fue el triunfador oficial de las elecciones en el distrito XIV de Nativitas, donde el PRD y Morena mantienen una pelea cerrada por esa diputación local, en el Instituto Tlaxcalteca de Elecciones ya inició el análisis para determinar el reparto de las plurinominales que sin duda se convertirá en un dolor de cabeza para los consejeros electorales y los partidos que quedarán excluidos de esos premios de consolación.

De acuerdo con los datos obtenidos por el conteo oficial de los votos y los triunfos validados, se prevé que el partido de Andrés Manuel López Obrador conocido como Morena no tendrá derecho a ninguna posición plurinominal porque quedaría sobrerrepresentado en la próxima legislatura, de ahí que los únicos institutos políticos que estarían siendo considerados por la autoridad electoral para obtener una posición por esa vía son el PAN, el PRI, el PRD, el PT y Movimiento Ciudadano.

Los partidos locales como el PAC que controla el clan orticista y el PS que responde a los intereses de la convenenciera Rosalía Peredo Aguilar no tendrán ninguna diputación plurinominal que les permita seguir lucrando desde el Congreso del Estado. El primer instituto político quizá mantenga su registro en Tlaxcala, pero el segundo seguramente lo perderá y terminará el negocio para sus dueños.

Serafín Ortiz Ortiz que se mostraba como el dueño del PAC y que soñaba con convertirse en gobernador del estado, jugó mal y su torpe decisión de aliarse con el PAN y el PRD le implicará un altísimo costo, pues su juguete quedó dañado de muerte y su desaparición será inevitable.

La presencia del PRI, del PAN y del PRD en la próxima legislatura local será marginal y ni juntos podrán representar un contrapeso real al control que ejercerá Morena junto con sus aliados el PT y el PES en el Congreso del Estado.

Será el próximo domingo cuando veamos como el ITE asigna las diputaciones plurinominales, proceso que sin lugar a dudas provocará impugnaciones y berrinches de los que sean excluidos de esas posiciones.

Y ya que hablamos de berrinches, le cuento que ayer el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez sostuvo una reunión con los dirigentes estatales de los partidos que participaron en la llamada mega alianza que se conformó para participar en los comicios del pasado domingo y que fue aplastada por la fuerza de Morena.

Estuvieron presente Jaime Piñón Valdivia, líder del PVEM, Humberto Hernández Hernández, dirigente del Panal y Rosalía Peredo Aguilar, dueña del PS, así como Roberto Lima Morales, representante del PRI en Tlaxcala.

Palabras más, palabras menos los líderes de los partidos aliados del PRI escucharon reproches por su nula actividad y movilización el día de las elecciones.

A los dirigentes de los partidos aliados les recordaron que su ausencia durante las pasadas campañas fue notable, por lo que los compromisos adquiridos en el 2016 cuando se unieron para llevar al gobierno al actual mandatario estatal y que representaron posiciones en el gabinete quedaban sin efecto.

La camaleónica Rosalía Peredo fue la que intentó en todo momento justificarse y en su desesperación atosigó al gobernador que nunca perdió la compostura.

Al concluir el encuentro los rumores de cambios en el gabinete se multiplicaron, por lo que muchos pronostican la salida de Lenin Calva Pérez y Roberto Núñez Baelón, secretarios de Políticas Públicas y Participación Ciudadana y Turismo, respectivamente, mismos que representan la cuota del Panal y del PS.

También se habla del relevo del aprendiz de poeta metido a secretario de Educación Pública, Manuel Camacho Higareda, quien en su afán de consentir y proteger a su “Dulcinea” Reyna Maldonado Hernández como directora de Educación Básica de la Unidad de Servicios Educativos de Tlaxcala ha caído de la gracia y podría ser removido de su puesto.

La grilla está desatada en Tlaxcala.

La inútil cacería de brujas del PRI

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La dirigencia estatal del PRI está lejos de reconocer su enorme fracaso y en lugar de dimitir para dar paso a militantes con mayor experiencia y arraigo, pretende iniciar una purga que de concretarse tendría que empezar por sus principales colaboradores y funcionarios de primer nivel del gabinete estatal que simularon y llevaron a cabo una huelga de brazos caídos.

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El priismo Tlaxcalteca está molesto y no lo pudo ocultar en los pasados comicios donde optó por avalar con votos otro proyecto y hacer evidente que está cansado de la exclusión que ha sufrido no sólo en el gobierno de Mariano González Zarur, sino en la actual administración estatal que abrió espacios a aliados provenientes de otros partidos y de la sociedad civil que a los militantes del tricolor que trabajaron para retener en los comicios del 2016 la gubernatura de Tlaxcala.

Luis Miguel Álvarez Landa, coordinador estatal de la campaña presidencial del priista José Antonio Meade Kuribreña es uno de los principales simuladores, no sólo porque tenía pleno conocimiento de que la estructura del gobierno estaba suelta y operaba a favor de Morena y Andrés Manuel López Obrador, sino porque los recursos que recibió para aceitar la maquinaria nunca los invirtió y se desconoce a dónde fueron a parar.

Álvarez Landa no aprendió nada de sus ex jefes michoacanos Ascensión Orihuela Bárcenas alias “El Chon” y de Mario Armando Mendoza Guzmán. Resultó ser un petardo que no asustó a nadie y su operación cibernética y de campo fue muy mala que ahora podrá presumir que en tan sólo un año y medio llevó al PRI de ser la primera fuerza política en el estado a la tercera posición.

La lógica apuntaría que ese charlatán no debería regresar a su cargo en la administración estatal como encargado de la Oficialía Mayor de Gobierno, una vez que a finales de febrero de este año solicitó licencia para dedicarse de tiempo completo a la campaña del PRI.

Roberto Lima Morales, líder estatal del PRI en Tlaxcala, se aventó la puntada de anunciar la purga de militantes que traicionaron al partidazo en los comicios del domingo, sin embargo antes de ponerse “gallito” debería dar a conocer los nombres de los priístas que integran esa lista para que su postura tenga algo de credibilidad.

Él y sus más cercanos colaboradores siempre presumieron que ganarían los comicios con la elección de Estado que estaban llevando a cabo, idea que fue comprada por los candidatos del PRI al Senado y a las diputaciones federales y locales que al final terminaron haciendo el ridículo por los magros resultados que obtuvieron.

Será que Roberto Lima tiene miedo de señalar a Carlos Bailón Valencia, Secretario Técnico de la Oficina del Gobernador, quien se presentaba como el gran operador y estratega del PRI, cuando en realidad ese mediocre funcionario estatal no descuidaba su cargo y mucho menos sus citas con los constructores favorecidos con obras.

Otro que también podría estar en esa lista es Sergio Cuauhtémoc Lima López, director de Notarías y Registros Públicos que optó por enviar a su hijo para apoyar con todo a la campaña de José Antonio Álvarez Lima, aspirante de Morena al Senado de Tlaxcala.

El líder priísta tendrá el coraje de hacer público el descontento que existe en el partidazo con los alcaldes que recibieron apoyos del gobierno estatal y que al final dejaron morir a los abanderados del tricolor.

Las cifras oficiales del número de votos que obtuvieron los partidos en los pasados comicios se conocerán en los próximos días, sin embargo es notorio que la cantidad de sufragios para el PRI se desplomó drásticamente, lo cual resulta sumamente preocupante para el grupo que hoy detenta el poder en Tlaxcala.

Veremos si la amenaza de Roberto Lima se concreta o si sólo se trató de una burda declaración para desviar la atención y no asumir la responsabilidad de la dolorosa derrota que sufrió el PRI el pasado domingo, día en donde el partido no pudo ganar ni un solo cargo de elección popular.

Se dice que mañana habrá una reunión del gabinete estatal y que después de ese encuentro los cambios de algunos funcionarios serán inminentes.

La presencia del crimen organizado en Tlaxcala

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Aunque las autoridades estatales pretenden negar la presencia del crimen organizado en Tlaxcala, reportes de inteligencia confirmarían que en la entidad hay operaciones de dos cárteles que tratan de ganar terreno, de ahí el aumento de algunos delitos como los homicidios, el narcomenudeo, el robo de negocios, automóviles y casas, así como el atraco de unidades de transporte de carga.

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Tlaxcala no puede quedar ajena a la expansión e influencia negativa que en los últimos meses ha tenido el crimen organizado en el país. Tras enfrentar la fuerza del Estado en ciertas regiones, los delincuentes deciden trasladar sus operaciones a otras entidades donde empieza a generar un clima de inseguridad que de inmediato afecta a los ciudadanos y a las autoridades.

Existen reportes de las diferentes áreas de inteligencia que confirman que en nuestro estado hay presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que poco a poco ha ganado terreno en los municipios tlaxcaltecas aledaños a la ciudad poblana de San Martín Texmelucan. Los miembros de esa organización han sido ubicados desde Ixtacuixtla, Nativitas, Papalotla y Tetlatlahuca hasta Calpulalpan.

En esas zonas el robo de vehículos, los asaltos en carreteras y el narcomenudeo han aumentado, así como la presencia de huachicoleros.

Tepetitla Violencia ok

En el oriente de la entidad y en municipios como Altzayanca, El Carmen Tequexquitla, Huamantla y hasta la zona de Tlaxco operarían Los Zetas, una organización criminal que si bien tenía influencia en los estados del norte del país ahora la ha expandido a otras entidades como es el caso de Tlaxcala.

Hasta ahora ambos cárteles parecen están conformes con la división que lograron del territorio tlaxcalteca, sin embargo sus actividades ya prendieron los focos de alarma en el gobierno y entre los habitantes que hoy padecen sus operaciones ilícitas.

Y que mejor prueba para demostrar el hartazgo de los habitantes que lo sucedió el fin de semana en la comunidad de Villa Alta del municipio de Tepetitla. Los ciudadanos intervinieron violentamente para detener a cuatro presuntos criminales ajenos a la población que no sólo se dedicaban a la venta de drogas, sino a cometer asaltos y llevar a cabo acciones de intimidación.

Los sujetos que al parecer eran oriundos de la Ciudad de México rentaban una casa en la mencionada comunidad, desde donde planeaban sus actos ilícitos y almacenaban la droga que comercializaban.

Otro ejemplo de la presencia que ha ganado la delincuencia organizada fue el atraco que el pasado viernes por la noche sufrió un negocio ubicado en Galerías Tlaxcala, el cual habría sido perpetrado por una banda de colombianos, misma que es responsable de otros ilícitos cometidos en otras zonas de la entidad.

A esas bandas de criminales sume la que opera en Apizaco y que es conocida como la de “Los Cagones”, la cual tiene azorados a los comerciantes y empresarios de la ciudad rielera, ya que los atracos a los negocios están a la orden del día.

Se dice que esa banda goza de la protección de comandantes de la Policía de Investigación de la PGJE, de ahí que actúan con total impunidad sin que nadie muestre en mínimo interés por detenerlos.

El talón de Aquiles de la actual administración es la seguridad. Herve Hurtado Ruiz, comisionado de Seguridad simplemente no ha podido con el paquete y el nuevo procurador José Aarón Pérez Carro necesita aplicarse a fondo si es que tiene la intención de entregar buenas cuentas, porque el tiempo avanza y su trabajo no se ve por ningún lado.