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La alianza que siempre fue inviable

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El PRI en Tlaxcala entrará de lleno al proceso interno para elegir a su candidato al gobierno del estado.

(etlaxcala) pinky y cerebro

Los próximos siete días serán claves para el futuro de la alianza entre el PAN y el PRD, la cual tiene más posibilidades de fracasar que de concretarse por el ambiente generado en torno a ella.

PAN-PRD

Sin duda la reconciliación que tuvo el grupo del ex presidente Felipe Calderón con Ricardo Anaya y que se pudo observar en el desarrollo de la Asamblea Nacional del PAN celebrada el sábado pasado, hace visualizar que ese partido no sacrificará a Adriana Dávila Fernández para lograr un acuerdo electoral con el PRD en otras entidades donde habrá elecciones para gobernador.

La ausencia del gobernador de Puebla Rafael Moreno Valle en la sesión del consejo panista fue notable, pues es uno de los principales impulsores de la alianza del PAN con el PRD, por lo que de inmediato se especuló sobre un alejamiento con Ricardo Anaya.

Si hay un grupo panista que apoya y desea ver a Adriana Dávila como candidata del PAN al gobierno de Tlaxcala es el de Felipe Calderón, quien en 2010 la designó para ese mismo cargo que finalmente no pudo alcanzar porque el priista Mariano González Zarur le ganó la elección.

Si el PAN no someterá a la negociación a Adriana Dávila, el PRD tampoco cederá y se mantendrá en la posición de que sea Lorena Cuéllar Cisneros la que encabece esa coalición.

Los perredistas están conscientes que la única abanderada con posibilidades de ganar y lograr una alta votación en los comicios del próximo año es la senadora Cuéllar, de ahí que ayer se haya celebrado un consejo para reestructurar y repartir posiciones en la dirigencia estatal que preside el bellaco Juan Manuel Cambrón.

Los movimientos realizados por ambos partidos en los últimos días apuntan más a desechar una alianza que en tratar de lograrla, lo que sin duda será interesante porque al final se verá que senadora tiene más oficio político y suma a su causa a más grupos y apoyos que le permitan competirle al candidato o candidata del PRI.

El más feliz de que no se formalice la alianza en Tlaxcala entre el PAN y PRD sin duda será el PRI y el hacendado gobernador Mariano González, toda vez que de entrada el voto opositor deberá ser repartido en al menos tres candidatos que tienen presencia entre los ciudadanos como Adriana Dávila, Lorena Cuéllar y Martha Palafox.

El PRI tras su candidato de unidad

El PRI también celebró una sesión de su Consejo Político Nacional donde no sólo autorizó a que el CEN emita las convocatorias respectivas para elegir a sus candidatos a los gobierno estatales donde habrá comicios el próximo año, sino que también abrió la posibilidad de entregar esas nominaciones a personas ajenas al tricolor que gocen de respaldo social y encabecen las preferencias electorales.

Lo que el PRI dejó muy claro es que nominará a candidatos ganadores y no los que los gobernadores en funciones quieren dejar o imponer. Los resultados de las encuestas serán claves para la toma de decisiones.

En Tlaxcala el primer paso será definir la terna de los priistas que serán sometidos a la evaluación final, para después conocer la opinión del mandatario Mariano González –su derecho a veto- y así llegar al nombre que representará al priismo en los comicios del primer domingo de junio del 2016.

El estudio de opinión que encargará el CEN del PRI incluirá los nombres de Anabell Ávalos, Marco Antonio Mena, Noé Rodríguez, Guadalupe Sánchez y Ricardo García Portilla. Entre ellos saldrá la terna y de ahí el ungido.

Mariano González ya abrió su juego y apostó a Marco Antonio Mena y a Ricardo García, de ahí que se verá  si es capaz de romper la maldición de que gobernador no pone gobernador.

El presupuesto histórico que sólo ve Ricardo

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La fractura en el PAN será inevitable y el riesgo de sufrir un fracaso electoral va en aumento.

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Si Ricardo García Portilla desea verse como un político serio, debería empezar por no engañar a los tlaxcaltecas con sus declaraciones rimbombantes en el sentido de que Tlaxcala logró para el 2016 un presupuesto histórico de 17 mil 446 millones de pesos.

Hace unos días, el legislador priista miembro de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados declaró que para el próximo año el gobierno de Mariano González Zarur dispondría de un 8 por ciento más recursos con relación al 2015.

Sin embargo, lo que no aclaró es que dicho incremento está relacionado con una partida especial que se autorizó para poner en marcha el programa de desayunadores escolares por un monto de 153 millones de pesos.

Cuando los diputados locales revisen y aprueben el presupuesto de Egresos para el próximo ejercicio fiscal, se comprobará que las partidas autorizadas serán muy similares a las que se han venido ejerciendo, incluso en algunos casos se presentarán recortes de los que nadie va a querer hablar.

El diputado federal priista quiere presumir de algo que no logró ni consiguió, pues los 153 millones de pesos para poner en marcha desayunadores escolares en 150 instituciones de Tlaxcala forman parte de la estrategia del gobierno de Enrique Peña Nieto para mejorar la educación en el país.

Una de las prioridades de la administración federal es la educación y por eso uno puede observar el enorme presupuesto que la SEP dispondrá a nivel nacional para el 2016, el cual servirá para posicionar a su titular Aurelio Nuño Mayer como uno de los presidenciables dentro del PRI.  

Si Tlaxcala recibió una partida especial en materia educación fue por la decisión de Peña Nieto y Nuño Meyer, no porque Mariano González o Ricardo García hayan hecho algo para conseguirla, sino dígame cuando el gobernador se ha movido a nivel nacional para lograr recursos extraordinarias para una obra de gran impacto en el estado.

Ojalá los recursos para operar desayunadores escolares sean ejercidos con transparencia, pues sería lamentable que se aplicara los mismos criterios que utiliza el DIF en Tlaxcala en los alimentos que reparte en las escuelas, mismos que son de mala calidad y en algunos casos ya están en mal estado.

Aunque a través de diferentes notas periodísticas se documentó las anomalías que prevalecen en los desayunos que reparte el DIF, sin embargo todos los actores guardaron silencio y no hicieron nada, lo que demuestra claramente que el hacendado gobernador domesticó a la oposición y a los diputados que hoy sólo ven cosas buenas.

La salida de Enrique Padilla de la SEP

Enrique Padilla Sánchez tenía calculada su salida de la delegación de la SEP en Tlaxcala, pues como buen político tenía una clara lectura de los tiempos internos del PRI y sabía que sus aspiraciones deberían ir acompañadas de su renuncia.

Lo malo para él fue que el proceso accidentado de evaluación docente que se llevó a cabo el pasado fin de semana lo salpicó, ya que pareciera que fue cesado de la delegación cuando en realidad su renuncia ya se encontraba en el escritorio del titular de la SEP, Aurelio Nuño.  

Incluso, el hacendado gobernador estaba enterado de la inminente salida de Enrique Padilla, al grado que le pidió al titular de la SEP en Tlaxcala, Tomás Munive, proponerle a la persona que podría ocupar esa delegación.

Ya sin cargo o responsabilidad, Padilla Sánchez será uno de los priistas que se empezará a mover para apuntalar sus aspiraciones de participar en los próximos comicios locales. En los estudios demoscópicos aparece con posicionamiento y menciones para ser considerado como un probable candidato.

La división panista

La fractura al interior del PAN cada vez avanza más y ésta será inevitable, ya sea porque se firme la alianza con el PRD o porque finalmente ese partido decida nominar a Adriana Dávila Fernández que hoy está convertida, según sesudos análisis, en un portento de candidata a la gubernatura.

La senadora minimiza y obstaculiza la alianza. Desdeña la competencia proveniente del PRD y desprecia a los panistas que no comparten su proyecto personal como la ex diputada federal Aurora Aguilar.

Panistas inconformes con las aspiraciones de Dávila Fernández empezaron a circular en redes sociales una imagen que hace un llamado a lograr la coalición con el PRD, situación que evidencia con claridad la severa división que enfrenta el PAN en Tlaxcala.

Un PAN fracturado y sin el respaldo del orticismo va encaminado al fracaso electoral.

 

 

¿Y los equipos de los aspirantes al gobierno?

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Con una sonrisa de oreja a oreja el gobernador Mariano González se dejó ver en el palenque donde se presentaron Los Tigres del Norte.

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Hasta el momento ningún aspirante a suceder a Mariano González Zarur ha mostrado estrategia, equipo, discurso y proyecto para tratar de convencer a los ciudadanos, quienes al final son los que acuden a las urnas para depositar su voto.

Desde hace tiempo, pero en especial en las últimas semanas está desbordada la egolatría de todos los políticos que buscan llegar al Palacio de Gobierno, como si se tratara de una competencia de egos presumen sus cualidades, sus trayectorias, su posicionamiento, su trabajo legislativo, sus triunfos electorales y sus niveles de aceptación.

Los días pasan y a menos de tres semanas de que inicien los comicios locales, nadie conoce quienes integran los equipos de campaña de los aspirantes, pues la única característica que tiene la gran mayoría es que han decidido incorporar a sus familiares.

En el caso de la panista Adriana Dávila es de todos conocidos que su hermana, Irma Dávila y su esposo Ricardo Sánchez, son piezas claves en su equipo de trabajo, pues basta ver como ambos personajes defienden en redes sociales a la que ellos consideran la candidata ideal del PAN para el gobierno del estado.

Martha Palafox no puede dejar su matriarcado y prefiere trabajar con sus hijos que lo mismo la siguen en el Senado que en sus aspiraciones de convertirse en la segunda mujer en gobernar al estado de Tlaxcala. 

Manchis en la feria

Por lo que respecta a la senadora Lorena Cuéllar, la perredista opera las cosas más importantes de su trabajo proselitista a través de su esposo Salvador Ballesteros, su hermana y su cuñado Raymundo Vázquez, aunque en las últimas semanas también le ha dado juego al bisoño y bobo líder del PRD en Tlaxcala, Juan Manuel Cambrón y al diputado con licencia Santiago Sesín.

El líder estatal del PRI, Marco Antonio Mena Rodríguez, incorporó a su hermano Fabricio Mena, quien de seguro será el responsable financiero si es que su familiar termina siendo el abanderado del tricolor. Al equipo del diputado local está sumado Carlos Bailón, un operador que siempre le multiplica adeptos.

Serafín Ortiz mantiene a su lado a su hermano Héctor Ortiz ex gobernador de Tlaxcala. Es el único aspirante que ya recurrió a los servicios de una profesional en mercadotecnia política cuyo nombre es Gisela Rubach, quien es una de las pocas mujeres que puede presumir el asesoramiento de más de 200 campañas políticas en México y Centroamérica.

Es directora general de Consultores y Marketing Político, una empresa influyente en México cuya participación ha sido clave en las últimas campañas políticas de nuestro país.

También es la coordinadora académica del Diplomado en Mercadotecnia Política del ITAM y entre sus clientes anote usted el nombre del gobernador poblano Rafael Moreno Valle.

Otros políticos con intenciones de suceder a Mariano González como Noé Rodríguez optaron por sumar operadores a los que se les reconoce capacidad política. El ex delegado de Gobernación en Puebla dejó a los familiares a un lado, situación similar es la que vive Anabel Ávalos, delegada de la Sedesol, quien se ha hecho rodear de un grupo compacto de operadores políticos y electorales.

La presencia de hermanos y familiares en los últimos gobiernos en Tlaxcala ha sido la constante, pues así como los tuvo Alfonso Sánchez Anaya, también se hicieron visibles con Héctor Ortiz y hoy en día con Mariano González, pues no hay que olvidar que Tonchis Gonzalez Zarur presume en ser uno de los hombres con mayor influencia en la actual administración.

Una diferencia que se percibe entre los aspirantes al gobierno de Tlaxcala con los últimos tres gobernadores, incluido el que aún despacha, es que ellos se rodearon de un equipo con fuerza y capacidad que siempre estuvo visible y que permitía a los ciudadanos suponer cómo integrarían su gabinete en caso de ganar, lo cual hoy no sucede porque los que sueñan con suceder al hacendado simplemente no muestran o no tienen músculo.

Manchis en el palenque

Tuvo que venir alguien de un estado cercano para seducir y convencer al gobernador Mariano González de acudir al palenque a la presentación de Los Tigres del Norte.

Fue la primera vez que el mandatario acudió a un espectáculo nocturno en la Feria de Tlaxcala, pero no lo hizo sólo ya que estuvo acompañado de una mujer a la que se le cumplen todos sus caprichos. El hacendado que estuvo rodeado de un discreto equipo seguridad no dejaba de regalar sonrisas.

El nombre de la misteriosa mujer aún no se conoce, pero dicen que ya estaría viviendo en Casa de Gobierno, donde incluso ya llegó una mudanza con sus pertenencias.

 A lo mejor el último año de la actual administración es concluido con la presencia de una primera dama tlaxcalteca.

Cambrón cederá posiciones y mostrará debilidad

Juan Manuel Cambrón terminó cediendo y en la próxima reestructuración del Comité Estatal del PRD dará posiciones al grupo de Gelacio Montiel, Cristóbal Luna y Alejandro Martínez, con lo cual esperan superar las diferencias internas en ese partido.

Sin ningún liderazgo real o trabajo partidista que respalde su llegada a la dirigencia perredista, Cambrón busca venderse como el gran político capaz de armar la alianza que lleve a Lorena Cuéllar a la gubernatura, como si con eso borrara su pasado priista y su apoyo que en su momento le mostró a Mariano González durante su campaña a la gubernatura.

Con esos líderes chaqueteros se antoja difícil que el PRD logre ganar las elecciones del 2016, sobre todo cuando son expertos en vender espejitos.

 

El proceso sucesorio desde la oposición… los escenarios

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Personaje que insista en ir a 2016 sin aliarse con otras fuerzas, lo único que está haciendo es condenar su capital político a la extinción.

Adriana Davila Fernandez, Caricatura, Aurora Aguilar, Martha Palafox, Lorena Cuellar, Serafin Ortiz, Sucesion, Oposicion, 2016

Ya vio la oposición que el señor Manchis le dio la vuelta. Tan soberbios fueron los titiriteros que entre ellos mismos afloraron puntapiés y piquetes de ojo. Hicieron añicos la oportunidad de conformar propuestas competitivas.

Por ejemplo, en el segundo distrito, si sumamos los votos del panista Miguel Ángel Polvo y de la panista-petista-orticista Alejandra Ramírez Ortiz, tendremos un resultado superior al alcanzado por Anabell Alvarado. Si añadimos la rara modorra de Santiago Sesín, llegaremos a la conclusión que el único opositor real fue Marco Antonio Castillo, de Morena.

El primer distrito se cuece aparte. La soberbia del ex gobernador Sánchez Anaya, lo llevó a otra extraña modorra, que le significó el vergonzoso dos a uno propinado por la priísta Rosalinda Muñoz. De Orlando Santacruz no se esperaban grandes cosas, dada su lista de pendientes contables y jurídicos. ASA tendría que haber sido la verdadera oposición, pero no lo fue, o tal vez no lo quiso ser.

El descalabro del perredista Tomás Orea en el tercer distrito, y el empecinamiento por colocar a la panista Lilia Caritina en lugar de Vicente Hernández Roldán, también fueron reflejos de la sobredad perredista y albiazul, subidos a sendos proyectos, excluyentes y arrogantes que, cara pagaron la factura. Las dos decepciones aquí fueron Ana Lilia Rivera, de Morena y Daniel Romero, el independiente que se la pasó descubriendo en Tlaxcala el hilo negro.

La necesaria alianza

A los líderes de la oposición priísta no les queda demasiado tiempo para ponerse de acuerdo. Ya se dieron cuenta del mal negocio que resulta ir cada cual por su lado a una batalla contra un político lleno de mañas, y repuesto de la paliza que se dio él mismo durante casi todo su sexenio.

Imaginen ustedes una alianza tan fuerte que sea capaz de superar enconos entre Adriana Dávila, Héctor Ortiz y Aurora Aguilar. Prácticamente serían invencibles.

El problema estriba en quién encabezaría esa alianza. Alguien tiene que ceder, lo saben. Mejor sería sentarse a una mesa con una actitud que priorice al proyecto y no a la persona.

Si el protagonista sale de un sesudo análisis, no sólo serían capaces de enfrentar con muchas fuerzas a Mariano… podrían hasta pensar en vencerlo.

PRD los escenarios

Parece que las rancias tribus amarillas perdieron la confianza en su líder estatal, Manuel Cambrón. Incrementaron la distancia de los grupos a los cuales sirve este jovenazo, y pusieron en claro que al ser parte del gobierno, cuentan también con el respaldo mariano, en tanto una ventaja difícil de remontar para esa oportunista etapa en el PRD.

En lo que acuerdan la dimisión de Cambrón, los viejos amarillos no pierden el tiempo. Han dado signos de vida y seguramente tienen ases bajo la manga que incluso podrían ser la tabla salvadora de Mariano.

¿Por qué?

Muy simple, para que el actual mandatario haga sombra a la decisión que tome el autoritarismo institucional de Peña Nieto, va a estar en chino. Lo más probable es que la designación del próximo candidato o candidata del PRI a la gubernatura de Tlaxcala se dé en los Pinos.

Entonces Mariano podrá utilizar su derecho de veto, ya sea haciendo sugerencias a Peña, o bien, decantándose por algún perredista de la vieja guardia. Y como ya le halló la hebra, hoy resulta que hasta podría influir para la derrota de su propio partido, pues quien sea el ungido o ungida por Peña no le garantiza inmunidad.

Y dentro de esa vieja guardia de la Izquierda, quién negaría rotundamente una posible alianza entre los primos, Mariano y Alfonso Sánchez Anaya. Y aquí la derrota del güerito de rancho, vuelve a tomar dimensiones interesantes.

¿Alternativas?

La senadora petista Martha Palafox Gutiérrez, encarna un incipiente proyecto con una base nada despreciable. La ex dirigente priísta del sector popular, protagoniza una interesante alianza estratégica con Andrés Manuel López Obrador.

De hecho, la huamantleca representaría a Morena en un estado tan convulso como Tamaulipas, donde el partido de AMLO se ubicó como la tercera fuerza, en una elección que debió sobreponerse a un delicado contexto de violencia.

No nos extrañe pues, que el apoyo del tabasqueño tenga un pequeño viraje, y deje de ser tan generoso como lo venía siendo con Sánchez Anaya, quien en tal escenario habrá optado por seguir en el sitio de confort que le permite estar cerca del gobernante en turno.

¿Y Lorena?

Tendrá que volver a armar su estrategia en el PRD. Ya vio hasta dónde puede llegar esa vieja guardia izquierdista unida a Mariano. Disponerse a una lucha contra este sistema dentro del propio partido sería un método con resultados inciertos.

Su importante capital social tiene la necesidad de afianzar la fracción de partido que le toca, y procurarse en la mesa de las alianzas donde, con o sin ella como personaje central no se diluya en el río revuelto del cual, en esta ocasión, Mariano fue el ganón.

 

 

2015 y 2016, los retos del PRI para no volver a ser oposición

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En plena etapa del renuevo generacional, sorprende ver que los jovenazos tricolores pueden ser peores que sus padres dinosaurios.

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El gran reto del PRI en el corto plazo es sacudir la imagen del instituto que repartiendo pollos busca recuperar una credibilidad hecha añicos en este sexenio, por la voracidad de los delegados nacionales, esquilmando a inocentes aspirantes a alguna candidatura y después, emprender la huida, con una carretilla de dinero y con un interés nulo respecto al destino que corra su partido en la elección que se trate.

Lo peor, es el manejo abusivo de las prerrogativas, que en mínimas condiciones de ética partidista alcanzarían para hacer campañas intensas, sobre todo en los distritos que hasta hace una o dos elecciones habían sido tricolores por convicción.

Para 2016, habremos de elegir gobernador, alcaldes y diputados. Lo haremos tras haberse establecido los parámetros para empatar los procesos estatales con los federales.

Antes, en 2015, se halla la prueba de fuego.

Hacer a un lado los apetitos personales de Mariano González Zarur. Acabar con el criterio minúsculo y lleno de resentimientos con los cuales ha palomeado a los menos indicados y bloqueado a quienes prometían buenos resultados.

He ahí la prueba de fuego del PRI.

¿Hasta dónde el dirigente estatal, Ricardo García Portilla, será capaz de asumirse en verdadero líder, exigiendo una sana distancia al gobernador?.

Pero si González Zarur lo inventó, lo ha usado donde y cuando ha querido, y así como para hacerlo a un lado del gabinete lo ha colocado en la dirigencia tricolor.

La esperanza es muy poca. Pero no deja de haberla.

García Portilla pertenece a la nueva generación de priístas. Corregida y aumentada en comparación con sus antecesores, es decir si los torbellinos retrógrados que suponemos en extinción nos habían dejado con el ojo cuadrado, los jóvenes estos, portan un ADN potencialmente brutal, por cuanto autoritarismo y gusto por la centaviza.

Sin embargo, tiene años por delante. Eso que a personajes de la talla de Mariano el tiempo no ha perdonado.

Posee también la capacidad de discernimiento.

Asume, por ejemplo que antes de imponerse como candidato a diputado federal por su distrito, el tres, tiene que llegar a la sesuda conclusión de que su eterno adversario, Noé Rodríguez Roldán, no ha dejado un solo día de buscar amarres dentro y fuera del distrito, tras los dos fiascos electorales que ha tenido que enfrentar a causa del perverso juego del imprevisible Mariano.

Y para ganar adeptos en ese distrito, Ricardo García ha recurrido a una fiel promotora de su imagen. Su esposa. Estuvo en el evento de Calpulalpan donde asistió Peña Nieto y aprovecha todo acto para hablar bien de su marido y de sus aspiraciones para llegar a San Lázaro.

Sería ocioso interponerse. Un buen líder verá por la prosperidad de su partido y no por cumplir proyectos personales que a la postre redundarán en rotundos fracasos.

Y lo mismo va para los distritos uno y dos.

Qué difícil ponerse cara a cara con el non de la generación aún más radical: Marianito.

Es el superlativo  de los retos adversos del partido.

Y no está dispuesto a dar tregua.

García Portilla tiene sobre Marianito el factor credibilidad. ¿Por qué? Nada más por no ser descendiente del tipo en el poder. ¿Qué clase de despreciables ventajas intenta una familia beneficiada por el mando?

Y aún hay más.

Marianita. La infaltable mujer con tanta presencia en medios como absoluto es su divorcio con un tejido social al que solamente puede ver desde una perspectiva asistencial.

Si ella no se asume como la institución (DIF) le es negado pedir el voto con un lenguaje articulado con palabras de honestidad.

Se trata de personajes incapaces de lograr algo si no cuentan con el ventajoso poder tras ellos.

He ahí donde García Portilla tiene una pizca de ventaja.

¿Traición o distanciamiento?

Yo diría que una sana distancia. La formación que ha tenido dentro del PRI lo dota de conocimientos para poder establecer territorios de influencia sin recurrir al rompimiento.

Al fin y al cabo es uno de los redactores de discursos del marianismo, no le será imposible marcar con su territorio con una dialéctica de buenas intenciones.

De lo contrario, otros aprovecharán el debilitamiento lógico de un marianismo que se halla en adelantado declive. Pocos soportan sus alardes. Y todavía menos están dispuestos a exponerse y hacer lo mismo con su patrimonio, portando los colores del partido, si Mariano sigue al frente.

2015 y 2016, como podemos ver, son la prueba de fuego del tricolor en Tlaxcala.

Se necesita valor, dinero muchísimos contactos, y ante todo la credibilidad con una militancia que tiene la entraña corroída por el resentimiento.

¿Le entrará el joven García Portilla?.