Resulta realmente extraño que cada proceso electoral los poco confiables consejeros del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) salgan con la cantaleta de que requieren más recursos públicos para organizar los comicios para gobernador, diputados, alcaldes y presidentes de comunidad.

 

 

Los consejeros siempre salen con la trillada postura de que las elecciones están en riesgo ante la escasez de fondos, pero conforme avanza el desarrollo de los comicios se comprueba que éstos se llevan a cabo sin problemas o complicaciones financieras.

 

En las últimas elecciones se ha presentado el mismo escenario y el gobierno en turno siempre suele entrar al “rescate financiero” del ITE con recursos extraordinarios que suele entregar en especie, mismos que pueden verse como una medida para controlar y tener injerencia en la operación de la jornada electoral.

 

El ITE siempre termina recibiendo en comodato vehículos y el equipo de cómputo que se utiliza durante las elecciones. Lo raro es que siempre se entrega al Instituto las máquinas en las que se procesa, se captura y se almacena la información que se obtiene el día de las votaciones y que ningún representante de algún partido político presta atención o verifica que estén limpias y sin ningún programa o algoritmo que altere los datos que se introducen.

 

En los comicios del 2016 el equipo de la entonces candidata a la gubernatura del PRD y PT, Lorena Cuellar Cisneros, detectó inconsistencias en la captura de los votos hacia esa coalición porque no se contabilizaban todos los sufragios como se constató en el distrito 12 con cabecera en San Luis Teolocholco, donde al parecer más de 10 mil votos no fueron sumados a esa alianza electoral que estuvo a punto de ganar los comicios al abanderado del PRI y hoy gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez.

 

El escenario de “escasez de recursos” que hoy enfrenta el ITE también se registró en las elecciones de gobernador del 2016. En esa ocasión el salvador del Instituto fue el ex mandatario Mariano González Zarur y al parecer en esta ocasión lo será Marco Mena.

 

El ITE encabezado por Elizabeth Piedras Martínez inicialmente solicitó un presupuesto cercano a los 250 millones de pesos, pero la Secretaría de Planeación y Finanzas y el Congreso del Estado determinaron autorizar sólo 185 millones 782 mil pesos.

 

Del monto aprobado, 82 millones 839 mil pesos corresponden al financiamiento público que reciben los partidos políticos. El resto de los fondos (alrededor de 102 millones de pesos) es para solventar la organización del proceso electoral y las actividades ordinarias del ITE.

 

Hay que tener presente que el ITE dejó de financiar y realizar algunas actividades del proceso local, pues estas son costeadas y ejecutadas por personal del Instituto Nacional Electoral que organiza los comicios federales.

 

Hace unos días el consejo general del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones aprobó solicitar una ampliación presupuestal por 43 millones 934 mil 452 pesos, bajo el argumento de que sin esos fondos no podrá llevar a cabo el total de las actividades del proceso de este año.

 

La solicitud realizada establece que ésta deberá tener una respuesta antes de que finalice el mes de febrero.

 

Los diputados locales y en especial los que integran la bancada de Morena y el PT deberían poner especial atención a ese tema y no evitarlo como lo hizo la actual presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, Mayra Vázquez Velázquez, quien declaró que corresponde al Poder Ejecutivo determinar si hay condiciones económicas para conceder o no esa ampliación presupuestal al ITE.

 

Lo anterior es un grave error. Los legisladores morenistas deberían revisar los números del ITE y participar en las negociaciones que seguramente establecerán los consejeros electorales con funcionarios del gobierno de Marco Mena.

 

Es necesario verificar que los recursos realmente se necesitan y que “la crisis financiera” del ITE no representa un burdo montaje para permitir un arreglo y la negociación entre el árbitro electoral y el PRI y sus aliados.

 

Para nadie pasa desapercibido que el corazón de los actuales consejeros electorales late por la coalición “Unidos por Tlaxcala” que conformaron el PRI, PAN, PRD, PAC y el PS.

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