Compártelo en tus redes sociales

En Morena los ánimos sucesorios  están encendidos y los cuatro aspirantes que buscan la candidatura de ese partido a la gubernatura han intensificado su presencia y activismo, pues saben que los siguientes 18 días son claves para ver cumplidos sus deseos, porque se espera que aparezca la mentada señal que provoque la tan esperada cargada que termina por inclinar la balanza.

 

Los senadores Ana Lilia Rivera Rivera y Joel Molina Ramírez han redoblado su aparición en redes sociales y en medios de comunicación. La primera apuesta al reconocimiento de su militancia, su preparación ideológica y al grupo duro de Morena que no está dispuesto a entregar más posiciones de poder a supuestos arribistas y ex priistas que no construyeron desde el inicio el proyecto de la Cuarta Transformación.

 

Joel Molina sigue siendo alentado por el triquiñuelas ex gobernador priista y hoy morenista fifí José Antonio Álvarez Lima, director del Canal Once, quien busca por todos los medios obstruir la nominación de la actual super delegada del gobierno federal, Lorena Cuéllar Cisneros.

 

El senador y encargado de la dirigencia estatal de Morena goza del respaldo de una parte importante de la militancia del partido y del afecto de Gonzalo Alfonso López Beltrán, hijo del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ha tejido alianzas con militantes de otras fuerzas políticas y tendría el visto bueno de algunos ex gobernadores como Mariano González Zarur y Héctor Ortiz Ortiz, con quienes según se dice sostiene reuniones permanentes.

 

Dulce Silva Hernández dice ser una exitosa empresaria que gracias a las relaciones de su influyente esposo César Yáñez Centeno Cabrera, también es considerada como una aspirante a la candidatura al gobierno de Tlaxcala por Morena. La bisoña política conoce y tiene comunicación con miembros de ese partido como Alfonso Ramírez Cuéllar, líder nacional de los morenos, así como con algunos empresarios y miembros del gabinete de López Obrador, pero su trabajo y presencia en la entidad es escaso y su abrupta y alocada campaña para conseguir la nominación le ha generado más rechazo que aceptación entre los ciudadanos y ciudadanas.

 

Su presencia entre la militancia tlaxcalteca del partido es limitada y por esa razón y con ayuda del lenguaraz y labioso José Antonio Álvarez y el ex gobernador acusado de violación Alfonso Sánchez Anaya, la alientan para disputar la candidatura a la ex priista y ex perredista Lorena Cuéllar.

 

En lo oscurito esos dos viejos lobos de mar acercan a la huamantleca a grupos de poder local y liderazgos que, según ellos, se oponen a que la super delegada del gobierno federal se convierta en la sucesora del actual mandatario del estado Marco Antonio Mena Rodríguez.

 

Silva Hernández ha despilfarrado dinero y su apuesta está en crecer en las encuestas donde de plano sigue muy rezagada. Su realidad sería otra si los excesivos gastos que ha realizado para su mala promoción hubieran tenido éxito. Quizá debió empezar a invertir con un mayor tiempo de anticipación y contratar a un mejor grupo de asesores en comunicación política porque los actuales sólo le han vendido espejitos.

 

Lorena Cuéllar aprovechó su cargo de delegada de los programas de bienestar del gobierno federal que encabeza el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para reforzar su presencia y acercamiento con los tlaxcaltecas.

 

Goza del respaldo de una parte de la estructura de Morena y se ha mantenido al margen de los procesos de renovación de la dirigencia nacional y estatal a fin de evitar confrontaciones. Coordina la parte administrativa del gobierno federal en el estado donde se encuentran laborando los siervos de la nación y ha sido la encargada de verificar la correcta dispersión de casi 9 mil millones de pesos que en los últimos 22 meses han recibido más de 250 mil tlaxcaltecas.

 

Encabeza las encuestas sobre preferencias electorales y hoy por hoy es la morenista que garantiza la llegada de ese partido al gobierno de Tlaxcala.

 

Su salida del gobierno federal podría darse entre el 26 y el 30 de octubre. De no existir cambios, se espera que Gabriel García Hernández, Coordinador General de Programas Integrales de Desarrollo de la administración de López Obrador y jefe de los super delegados asista a la despedida de Lorena Cuéllar como funcionaria, lo que podría convertirse en un espaldarazo y en la señal que muchos están esperando para llevar a cabo la cargada.

 

Gabriel García trabaja desde hace más de 17 años con Andrés Manuel López Obrador. Fue responsable de la Secretaría de Organización de Morena, lugar donde promovió y construyó la estructura electoral de dicho partido.

 

También fue el encargado de la instalación en todo el país de miles de comités territoriales, que en su momento promovieron el voto por López Obrador, hasta llevarlo a su triunfo en el 2018.

 

En el ámbito financiero destaca que durante el gobierno capitalino de López Obrador, García Hernández ocupó el cargo de Director de Adquisiciones de la Oficialía Mayor, un área que en su época realizaba las compras de la administración pública  con el objetivo de evitar desvíos dentro de las secretarías.

 

En su momento, también se convirtió en el apoderado legal de la asociación civil “Honestidad Valiente”, a través de la cual, se recibieron donaciones  para apoyar las campañas del tabasqueño de 2006 y 2012.

Después de estos datos, usted saque sus conclusiones.