Compártelo en tus redes sociales

De los 13 partidos políticos que hasta ahora se tienen considerados para participar en las elecciones locales del 2021, el PRI es el que se encuentra en una posición vulnerable y de innegable debilitamiento, porque por sí solo no tendrá la capacidad de retener la gubernatura de Tlaxcala ni los 18 municipios que controla en la actualidad.

 

El ex partidazo aunque hoy detenta el poder en el estado a través del gobernador priista Marco Antonio Mena Rodríguez, la realidad es que eso de nada le sirve porque sencillamente los ciudadanos desean la alternancia y mantener el castigo hacia el tricolor, ya que ese instituto político no supo retener el respaldo ciudadano que recibió y que fue clave para disfrutar la supremacía que ejerció en Tlaxcala durante los últimos 10 años.

 

El PRI no pudo ganarse a los electores y en la actualidad éstos le están dando la espalda. A ocho meses de las elecciones, Morena lo supera en la intención del voto cuatro a uno.

 

Lo anterior explica por qué el PAN ayer alzó la mano y dijo tener a dos candidatos con perfil ganador para encabezar el bloque opositor amplio que se pretende conformar con el PRI, el PRD y el PAC, pues resulta que el ex diputado local Juan Carlos Sánchez García y la senadora Minerva Hernández Ramos figuran en las mediciones y logran porcentajes similares a los que obtienen priistas como el gris y mediocre secretario de Educación Pública Florentino Domínguez Ordoñez y el convenenciero dirigente del ex partidazo Noé Rodríguez Roldán.

 

La carta fuerte del PRI es la actual presidenta municipal de Tlaxcala, Anabell Ávalos Zempoalteca, quien lidera las encuestas y acumula no sólo la mayor intención de voto, sino que también es la que logra más respaldo de los simpatizantes de los mencionados partidos que sostienen pláticas y negociaciones para integrar el bloque opositor.

 

El PAN sabe que su otrora rival el PRI goza de un amplio rechazo social y que en nada influye en las preferencias el hecho de tener el control del gobierno del estado, pues los tlaxcaltecas al parecer no quieren saber nada de ese partido que después de ganar nuevamente en el 2016 la gubernatura, 6 diputados locales y 25 municipios en coalición con el PVEM, el PS y Nueva Alianza, para el 2018 lo castigaron brutalmente al grado que sólo le dieron la posibilidad de obtener una posición en el Congreso de Estado por la vía plurinominal.

 

En el 2016 Acción Nacional logró 10 municipios y cuatro diputados locales. Dos años más tarde, cuando Morena y el actual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, arrasaron en los comicios federales y estatales, el blanquiazul logró posiciones plurinominales como dos legisladores locales, una senadora y dos diputados federales, ubicándose así como la segunda fuerza política en el estado según las estadísticas electorales.

 

Morena no consiguió ningún triunfo en el 2016 y sólo se hizo de una diputación plurinominal. Para el 2018 pudo ganar 12 legisladores que sumados a los tres del PT y a los dos del PES le permitió controlar el Congreso del Estado.

 

El escenario para el PRI es desastroso y desalentador rumbo a los comicios del 2021, de ahí que si no juega bien su única carta competitiva puede perder todo. De los 6 diputados que logró en el 2016, tres prácticamente han abandonado al ex partidazo.

 

Eréndira Cova Brindis ya trabaja para el equipo de la aún delegada de Bienestar, Lorena Cuéllar Cisneros, mientras que José Martín Rivera Barrios e Ignacio Ramírez Sánchez presumen sus cargos de operadores políticos en el proyecto que dice encabezar la bisoña Dulce Silva Hernández, quien lleva una desesperada campaña para figurar como una aspirante más de Morena al gobierno del estado.

 

Rivera Barrios y Ramírez Sánchez dicen que su penoso pasado priista se olvidará y que Dulce Silva los hará candidatos a alcaldes de Terrenate y Huamantla, respectivamente, sólo porque, según ella, tuvieron la visión de sumarse a un proyecto ganador.

 

El PRI está siendo abandonado. Hay varios liderazgos regionales que ya se pusieron otra camiseta y también hay alcaldes que ya brincaron a otro proyecto, porque perciben claramente que el ex partidazo se encamina al patíbulo.