Compártelo en tus redes sociales

Los homicidios violentos en Tlaxcala cada vez son más constantes y no pasa un mes sin que se conozca de nuevos casos que al final terminan en el terreno de la burocracia de la Procuraduría General de Justicia en el Estado (PGJE), dependencia que sigue acumulando expedientes y mostrando una enorme incapacidad para llevar ante la justicia a los responsables de esas muertes.

El viernes y sábado pasados se registraron varios hechos violentos en la entidad que se vienen a sumar a la ola de homicidios que se ha presentado en el transcurso del año y que para desgracia de los familiares de los afectados, muy pocos casos se han esclarecido o las investigaciones reportan un avance importante.

La semana pasada le comentaba que varios crímenes sin esclarecer por la PGJE que controla el altanero y engreído Doctor en Derecho, José Antonio Aquiahuatl Sánchez, pudieran politizarse y terminar en fuertes reclamos no para ese nefasto funcionario, sino para el gobernador del estado, Marco Antonio Mena Rodríguez.

El viernes se encontró el cadáver de Alma N, una mujer discapacitada que fue reportada como desaparecida unos días antes en el municipio de Huamantla. Su feminicidio provocó la molestia de los ciudadanos y el domingo la organización Red de Mujeres Organizadas exigió a las autoridades justicia y un castigo ejemplar para los responsables de ese artero asesinato.

La demanda de los ciudadanos y la mencionada organización es legítima, pero no faltó el oportunismo de una aspirante al gobierno de Tlaxcala del partido Morena, Dulce Silva Hernández, que aprovechó ese brutal crimen para sacar raja política al condenar el feminicidio de esa mujer huamantleca, evidenciando que utilizará cualquier pretexto para llamar la atención y que le permita promover su imagen fifí, sobre todo si le sirve, según ella, para crecer en las encuestas y disputar la nominación oficial de ese instituto.

Los familiares y amigos del joven de Apizaco Carlos Manuel Gómez Palafox, cuyo cuerpo fue localizado el pasado 22 de agosto en un predio de la comunidad de San Pedro Ecatepec, municipio de Atlangatepec, están hartos de la indiferencia de la PGJE y de los nulos resultados de la investigación que se lleva a cabo para dar con los responsables de su muerte, por lo que en los próximos días encaminarán su protesta y exigencia de justicia al mandatario Mena Rodríguez.

Su intención es evidenciar que el oscuro procurador José Antonio Aquiahuatl y su protector el gris secretario de Gobierno, José Aarón Pérez Carro, se niegan a llegar hasta el fondo de ese violento asesinato como si su intención fuera proteger a los homicidas de ese joven, pese a que hay señalamientos concretos de quienes pudieron ser los responsables de ese crimen.

Pero no crea que son los únicos casos que siguen pendientes en la procuraduría, pues el sábado también se reportó el asesinato de un presunto maestro en la capital del estado, quien al parecer fue torturado. Su cuerpo mostraba señales de violencia y al parecer le fueron cortadas las manos.

Un día antes, también en la capital tlaxcalteca se conoció el asesinato de otro profesor de nombre José Luis N, quien habría sido atacado con arma de fuego en un fraccionamiento de la colonia Las Ánimas de la comunidad de Acuitlapilco.

Una línea de investigación que se sigue es la relación que tendría ese maestro con una mujer que también fue asesinada con siete puñaladas en el mes de junio pasado, homicidio que se registró en el mencionado fraccionamiento.

La mujer que murió era esposa de Aldo Lima Carrillo, funcionario de la actual administración estatal.

Como se podrá dar cuenta los homicidios siguen a la alza y los resultados de la Procuraduría General de Justicia en el Estado son nulos o escasos.

De nada sirve que esa dependencia en manos del Doctor en Derecholamente profundamente cada fallecimiento y se comprometa a garantizar una investigación exhaustiva en cada caso, con el único objetivo de esclarecerlos y llevar a los responsables ante las autoridades judiciales”, si en los hechos sólo simula que trabaja porque nadie ve el fruto de sus disque esfuerzos.