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Sin duda los focos de alarma se encendieron ahora que los timoratos consejeros del Instituto Tlaxcalteca de Elecciones (ITE) decidieron asumir una absurda resolución en torno a la supuesto violencia de género que se habría registrado en el Congreso de Estado, pues demostraron que el futuro responsable de las elecciones locales del 2021 es un organismo tibio, sin fuerza, con escaso liderazgo, nula credibilidad y con una enorme conveniencia que es muy similar a su hambre y su absurdo protagonismo.

La forma en que los consejeros intentaron resolver el conflicto interno que prevalece entre los integrantes del Poder Legislativo no dejó contento a nadie, es más el costo de su infantil resolución en el sentido de que acepto la queja, pero no voy a corregir nada de lo que se haya decidido en el Congreso del Estado resultó una estúpida burla, así como la torpe excusa de que resolverán a fondo el caso cuando existan las condiciones sanitarias y la pandemia de Covid-19 lo permita, por lo que eso puede ser en un mes o quizá hasta finales del otro año cuando los actuales diputados hayan abandonado sus cargos.

Los consejeros de la Comisión de Quejas y Denuncias del ITE Juan Carlos Minor Márquez, Edgar Aldave Aguilar y Denisse Hernández Blas son los responsables de esa fallo tan esperpento que logró por primera vez poner a todos en contra del desgastado organismo electoral que preside la pusilánime Elizabeth Piedras Martínez.

El ITE deja un pésimo antecedente antes de arrancar formalmente el proceso electoral en que se renovará la gubernatura, las diputaciones locales, las alcaldías y las presidencias de comunidad. Un árbitro débil y sin personalidad, el cual tiene antecedentes de favorecer al PRI como sucedió en los comicios del 2016, son pésimos precedentes que desde ahora dejan entrever una elección complicada y con múltiples conflictos.

Sin duda los que más perdieron en esta indefinición y grotesca decisión del ITE fueron los nueve diputados locales encabezados por la petista Irma Garay Loredo y el morenista Víctor Manuel Báez López, pues su grupo cada vez pierde más fuerza al interior del Congreso de Estado y pronto resentirán las consecuencias de sus malas actitudes.

Asusta y preocupa que la elección en Tlaxcala esté en manos de un grupo tan mediocre de consejeros electorales que tratan de quedar bien con todos, pero que al final quedan mal con todos.

Una reforma electoral intrascendente

Ahora que el ITE ya le echó la culpa al mortal coronavirus y a la pandemia de su monumental ineptitud, los diputados locales también podrán recurrir a ese pazguato pretexto para justificar la limitada reforma electoral que se aprobará en Tlaxcala, la cual no aportará ningún elemento relevante y ninguna novedad.

Los legisladores aprobarán este día cambios menores como el hecho de aceptar que el registro de candidatos pueda llevarse a cabo en línea o de manera electrónica en caso de que la emergencia sanitaria impida realizar ese trámite de manera presencial.

También adecuarán la ley para que los medios de impugnación se puedan recibir electrónicamente y otros cambios que no representarán nada nuevo o determinante para garantizar que la próxima jornada electoral se desarrolle de una forma ejemplar.

Se dice que habrá otras propuestas referentes al voto electrónico, la cuota de jóvenes y la posibilidad de crear la figura del diputado migrante, sin embargo estos ofrecimientos aún no logran el consenso y está en duda su aprobación.

La actual legislatura en manos de Morena, el PT y el PES casi tuvo dos años para llevar a cabo una reforma electoral de gran calado, pero los diputados nunca aprovecharon el tiempo y tampoco le dieron la importancia al tema, de ahí que estamos muy cerca de que hoy avalen algunos cambios que eso y nada es lo mismo, porque sencillamente se jugará con las mismas reglas de los dos últimos procesos electorales registrados en Tlaxcala.

Los diputados siguen sumando taches que sin duda les terminarán afectando cuando se haga una evaluación de su desempeño.