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Un factor que terminará complicando la relación del gobierno federal con las administraciones estatales y los ciudadanos será la escalofriante cifra de personas fallecidas por la pandemia de Covid-19 que anoche superó las 48 mil muertes en el país.

Si ese dato refleja o no la realidad de esa mortal enfermedad es un asunto de percepción y de credibilidad, porque para muchos especialistas, investigadores y analistas la cifra oficial tiene inconsistencias que no concuerdan con las actas de defunción que se han generado en todos los estados y municipios que forman parte de México.

En Tlaxcala los presidentes municipales son los primeros que han cuestionado la información oficial sobre el número de decesos, pues ellos mismos reconocen que la expedición de actas de defunción se ha incrementado de manera alarmante.

En el municipio de Santa Cruz Quilehtla antes de la pandemia se entregaban en promedio 3 actas de defunción, pero con la llegada del Covid-19 y sus consecuencias se ha elaborado esa misma cantidad de documentos oficiales pero a la semana.

En Tlaxcala capital se hablaba que al mes el ayuntamiento tramitaba 45 actas de defunción y ahora esa misma cantidad se ha entregado pero por semana durante los últimos 60 días de la actual pandemia.

Aunque no todos los documentos oficiales registran la causa de la muerte por Covid-19, éstos contienen o detallan la neumonía atípica como la causante del fallecimiento, pero se quiera o no, esos decesos estarían vinculados al mortal coronavirus.

Otro ejemplo estaría en la comunidad de Ixcotla del municipio de Chiautempan, donde el virus afectó a la población y provocó una inusual baja en el número de habitantes que perdieron la vida al ser contagiados de Covid-19.

Las cifras oficiales en la entidad revelan que hasta ayer en la mañana se tenían cuatro mil 692 casos positivos y 728 fallecimientos, datos que para muchos sólo reflejan la parte del problema que el secretario de Salud de Tlaxcala, René Lima Morales, reconoce y acepta, porque es obvio que nunca confesará que el número de infectados es superior al igual que el de personas muertas por esa enfermedad.

En Tlaxcala las autoridades encargadas de la emergencia sanitaria insisten en que hay capacidad y camas en los tres hospitales covid dispuestos para atender a los enfermos, pero si un tlaxcalteca tiene la mala fortuna de necesitar los servicios médicos el fin de semana, éste enfrentará una serie de dificultades para recibir cuidados y poder ingresar a algún nosocomio, pues la respuesta oficial es que no hay espacio disponible y que tampoco tienen oxígeno y que los ventiladores están fallando.

Lo anterior en gran parte se debe a que el personal en los hospitales y centros de salud es cada vez más escaso, en gran medida porque el sindicato que controla la priista Blanca Águila Lima ha otorgado permisos con goce de sueldo no sólo a médicos y enfermeras y a uno que otro familiar, de ahí que valdría la pena que el blandengue de René Lima informara cuánto personal de la dependencia estatal está cobrando sin trabajar y evitando su responsabilidad en la actual pandemia.

Una noticia buena es que el magistrado del Tribunal de Justicia Administrativa del Estado de Tlaxcala que hace unos días se puso delicado y que tuvo que ser intubado ya se recupera, aunque se dice que muestra unas secuelas que deberán ser evaluadas a fin de determinar si estará en condiciones de incorporarse a su trabajo una vez que se reanuden las actividades en esa instancia jurisdiccional.

Pero así como hay personas que se recuperan hay otras que su estado de salud se ha complicado en las últimas horas, al grado que sus casos se consideran como graves por parte de los médicos que los atienden. Uno de ellos tendría que ver con un funcionario federal encargado del medio ambiente y la protección de los recursos naturales en Tlaxcala.

La gran movilidad que muestra la entidad hace pensar que Tlaxcala ya dejó el color naranja del semáforo de riesgo epidemiológico y que se avanzó al color verde, situación que resulta preocupante porque sencillamente los contagios y los fallecimientos seguirán incrementándose con la torpe e incomprensible tolerancia de las autoridades.