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Los contagios siguen a la alza y la muerte de pacientes infectados de Covid-19 es la constante en Tlaxcala, situación que cada vez evidencia más la torpeza del principal responsable de enfrentar la pandemia en la entidad, René Lima Morales, secretario de Salud, quien junto con el resto de las autoridades estatales y los alcaldes se han mostrado incapaces para hacer efectivas las medidas de confinamiento social, retrasar el reinicio de actividades y frenar la ola de transmisión de mortal virus.

Desde el viernes pasado en que el gobierno federal a través de Hugo López-Gatell Ramírez, Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud reveló que el Semáforo de Riesgo Epidemiológico no se pudo actualizar por culpa de los gobernadores del país que no enviaron correctamente la información de sus entidades, en Tlaxcala que en teoría se encontraba en color rojo, lo que implicaba una serie de restricciones, pareciera que en automático paso a verde porque desde el fin de semana se percibe un descontrol total y una absoluta relajación de las medidas sanitarias.

Si bien los tlaxcaltecas se conmovieron ayer domingo cuando se conoció el fallecimiento por Covid-19 del cuestionado presidente municipal de Amaxac, Faustino Carín Molina Castillo, en los hechos se registró un aumento sustancial en la movilidad de las personas que obviamente repercutirá en el número de infectados que seguramente seguirá creciendo en las siguientes semanas.

René Lima está perdiendo credibilidad y el control que según él ha tenido sobre la pandemia del virus, tan es así que ha recurrido a las naguas de la líder del sindicato de trabajadores del sector salud, la priista Blanca Águila Lima, para asumir el papel de “Doña Lucha” y así enfrentar los cuestionamientos al doctor que ya es conocido como “El Albertano”, quien necesita ayuda y protección para que lo defiendan, porque sencillamente él solo no puede y ni sabe cómo hacerlo.

Sin perder su estilo de golpeadora y porra del PRI, Blanca Águila buscó, a través de un oficio, presionar al presidente de la Comisión de Salud del Congreso de Estado, el morenista Víctor Castro López, a fin de que éste deje de cuestionar a su inútil protegido que suele cargarle la bolsa y que obviamente demostró que no tiene ni los tamaños ni la calidad moral y ni profesional para dar la cara por su pésimo trabajo como secretario de Salud de Tlaxcala.

A la líder sindical se le olvida que en la Secretaría de Salud a sus amigos y amigas que han enfermado de coronavirus han recibido un trato preferencial y una atención especial, que a sus protegidos los ha solapado para que eviten ser canalizados a los hospitales covid y que no ha movido un dedo para garantizar que el personal que labora en esas áreas reciba el equipo de seguridad necesario y un estímulo económico por su entrega y dedicación.

Esa priista no tiene ojos para las enfermeras que con un salario mensual de 4,600 pesos atienden a los pacientes de Covid-19, pero si cuida a aquellas que perciben más de 16 mil pesos, mismas que son protegidas para evitar que trabajen con infectados de coronavirus.

Por más berrinches y dramas baratos que haga Blanca Águila, difícilmente evitará que en los próximos días el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez reciba el oficio por el cual la actual legislatura le solicitará que tenga a bien ordenar la comparecencia del secretario de Salud, René Lima, ante los legisladores locales a fin de que responda dudas e informe sobre las acciones y gastos realizados durante la actual pandemia de Covid-19.

También se buscará que ese funcionario estatal despeje las interrogantes en torno al tratamiento TNR4 que tanto se presume en Tlaxcala para atender a enfermos de coronavirus y que considera a medicamentos como Ácido Acetilsalicílico, Montelukast, Ivermectina y Azitromocina en diferentes dosis, ya que un especialista como Gustavo Reyes Terán, titular de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad aseguró que hay fármacos “basura” que al inicio de la pandemia parecían una esperanza pero que en los ensayos clínicos no lograron demostrar alguna actividad contra el Covid-19.

Tan es así que ese especialista hizo un llamado a los médicos a no prescribirlos, ya que pueden causar severos daños a quienes los tomen.

Entre esos medicamentos “basura” se encuentra Ivermectina y Azitromocina (https://www.milenio.com/ciencia-y-salud/coronavirus-farmacos-basura-que-no-sirven-contra-el-covid-19), dos de los cuales según el secretario de Salud forman parte del exitoso tratamiento TNR4 del que tanto se ha presumido en las últimas semanas.

Estamos en una semana de alto riesgo porque se espera un elevado número de contagios, sin embargo la omisión de la Secretaría de Salud para imponer y hacer valer las medidas restrictivas es clara, porque en las actuales condiciones sería una barbaridad avalar la “nueva normalidad” de la que tanto se habla.