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René Lima Morales, el secretario de Salud de Tlaxcala, siempre ha dado señales de ser un funcionario lento, omiso e ineficiente no sólo en la actual crisis sanitaria como la que se enfrenta en estos momentos por el Covid-19, sino en circunstancias normales, lo cual resulta preocupante porque es obvio que los tlaxcaltecas nos encontramos desprotegidos con un médico tan timorato.

El funcionario dio señales de no estar preparado y ni capacitado para encargarse de una dependencia como la Secretaría de Salud, pues lo mismo ha descuidado y desatendido a pacientes renales y a niños con cáncer por la falta de medicamentos para tratar sus enfermedades que ha mostrado su marcada incapacidad para resolver un conflicto laboral que sostenía con el sindicato de trabajadores de ese sector que encabeza la grilla priista de Blanca Águila Lima.

A más de 50 días iniciada la cuarentena por la pandemia del coronavirus, Lima Morales ayer ofreció una conferencia de prensa donde ocupó un buen tiempo para suplicar a los tlaxcaltecas que, ahora sí, acaten las medidas impuestas de distanciamiento social y de la sana distancia, porque de lo contrario será imposible romper la cadena de propagación de esa enfermedad en la que estimó que participan 3 mil portadores asintomáticos de ese virus, mismos que se mueven por Tlaxcala.

Lejos quedaron los días cuando se presumía que Tlaxcala no reportaba ningún infectado por Covid-19 o que los casos estaban concentrados en 11 de los 60 municipios del estado.

Hoy la realidad es otra y revela que los contagios ya abarcaron todo el territorio tlaxcalteca y lo más grave que la Secretaría de Salud del estado reconoce la existencia de por lo menos 3 mil infectados, cifra que nada tiene que ver con el reporte diario que da a conocer la misma dependencia estatal y que habla de 307 contagios confirmados, 73 personas recuperadas de la enfermedad y 54 fallecimientos.

La cifra de personas activas y asintomáticas de Covid-19 de Tlaxcala estimada en 3 mil individuos no checa con los datos oficiales de la Secretaría de Salud federal que calcula ese tipo de casos para la entidad entre 89 y 110 tlaxcaltecas.

Si estamos en una posición de alto riesgo porque el número de contagios puede crecer y porque se pueden saturar los servicios médicos de los hospitales dispuestos para tratar a los enfermos de coronavirus, entonces porque el “doctorcito” René Lima, el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez y los presidentes municipales no toman decisiones más contundentes y drásticas para contener la pandemia.

Resulta ridículo que los alcaldes estén utilizando el pretexto de Covid-19 para simular el gasto de recursos públicos en la compra de miles de cubrebocas, cientos de litros de gel antibacterial e innumerables jornadas de desinfección, cuando el dinero en realidad va a parar a sus bolsillos, situación que ya está siendo documentada y que pronto podría convertirse en un escándalo.

De entrada y sabiendo que hay tal cantidad de infectados asintomáticos en la entidad, las autoridades podrían aumentar la aplicación del número de pruebas para detectar el virus, porque las impuestas hasta el momento y cuya cantidad es de mil 566 representan una burla. Sencillamente se demuestra que no hay esfuerzos serios y ni decisiones claras para proteger la salud y la vida de los tlaxcaltecas.

Los 20 municipios en alerta por el número de infectados son Tlaxcala capital con 48 casos de coronavirus; Apizaco 22; Huamantla 21; Hueyotlipan 17; Calpulalpan 15; San Pablo del Monte y Zacatelco con 14 respectivamente; Chiautempan 10; Hueyotlipan, Yauhquemehcan y Tlaxco con 8 cada uno; Nativitas, Tetla y Xicohtzinco con 7 respectivamente; Panotla y Papalotla con 6 cada uno; Nopalucan y Teolocholco 5, respectivamente y Contla e Ixtacuixtla con 4 cada uno.

Valdría la pena que en esos municipios no sólo se llevara a cabo una acción urgente de aplicación de pruebas para detectar el virus, sino que se estableciera una estrategia de cercos sanitarios para obligar a la población a cumplir con las medidas restrictivas y para ubicar al mayor número de infectados asintomáticos que se están encargado de expandir esa mortal enfermedad.

El gobernador Marco Mena ha actuado bien ante la pandemia y ha tomado hasta ahora buenas decisiones, pero la realidad es que su secretario de Salud es malito y carece del liderazgo que se requiere en la actual emergencia sanitaria, de ahí que ahora ya sabemos porque el número de contagios ve en aumento al igual que el número de fallecidos.

Es una lástima que Tlaxcala tenga a un funcionario de ese nivel.