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De las grillas palaciegas en el Congreso del Estado

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Una vez que concluyó la celebración de las fiestas patrias, los diputados locales reiniciarán la disputa por el control de ciertas posiciones de poder, de ahí que nuevamente los morenistas medirán fuerzas para ver cuál de los dos grupos que integran esa bancada logra quedarse con la coordinación parlamentaria que hasta ahora está en manos de Ana Bertha Mastranzo Corona, quien hace unos días dejó la presidencia de la Junta de Coordinación y Concertación Política.

La disputa por el control del Poder Legislativo ha sido intensa y en esa guerra la chiquillada conformada por el PAN, PRD, PRI, Nueva Alianza, Movimiento Ciudadano y el Verde Ecologista ha sido una pieza clave para fortalecer al grupo de Morena que encabeza el diputado Víctor Manuel Báez López que hoy no sólo recuperó la Junta de Coordinación y Concertación Política con la manejable petista Irma Garay Loredo, sino que busca también quiere rescatar la coordinación de su grupo de legisladores a través de José María Méndez Salgado.

Mientras el grupo de Morena que encabeza Ana Bertha Mastranzo se ha debilitado al interior del Congreso de Estado, el de Báez López se ha fortalecido y antes de que Joel Molina Ramírez deje en noviembre de este año la dirigencia estatal de ese partido pretende acotar la fuerza de los legisladores alineados al proyecto de la “super delegada” del gobierno federal, Lorena Cuéllar Cisneros.

Los intentos por remover a Mastranzo Corona no han parado y de un momento a otro se podría concretar ese movimiento, lo que sin duda alentará más la división entre los legisladores morenistas que terminarán por fortalecer aún más a la sobrevalorada chiquillada que se ha convertido en una pieza clave para para aprobar ciertas normas.

Los legisladores bajo el mando de Víctor Manuel Báez y el senador Joel Molina se preparan para enseñar músculo ante el gobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, por lo que en breve revivirán el tema de concretar la reforma legal que permita convertir a la Procuraduría en Fiscalía General del Estado y designar al primer fiscal con la intención de mandar a descansar al actual responsable de esa dependencia José Antonio Aquiahuatl Hernández, quien ha perdido credibilidad ante sus escasos y casi nulos resultados.

Al interior del Congreso del Estado prevalece la desconfianza y las grillas soterradas. Ese pésimo ambiente les terminará pegando sólo a los legisladores que no tardarán en ventilar no sólo sus diferencias, sino excesos a los que se han acostumbrado muy rápido.

Los desencuentros al interior de la Junta de Coordinación y Concertación Política del Congreso del Estado existen y sólo es cuestión de tiempo para que empiecen las quejas sobre la forma en que se conduce ese órgano de gobierno.

Vienen días y semanas complicadas para los diputados locales. En breve deberán analizar el presupuesto de ingreso y egresos del siguiente año, situación que no será nada fácil sobre todo porque la federación no tiene previsto aumentar el monto de las participaciones para Tlaxcala y tampoco tiene en la mira realizar alguna obra o proyecto de gran impacto para el estado.

La escasez de recursos será la constante y con esos antecedentes deberán aprobar los presupuestos con los que se trabajará en el 2020.

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