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El pleito estéril por las candidaturas del frente

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El PAN y el PRD en Tlaxcala parece que están interesados en iniciar una disputa por una de las dos candidaturas al Senado, como si el hecho de conseguir la primera posición fuera una garantía para llegar a la Cámara Alta, pues para lograr esa proeza necesitan que por lo menos 200 mil tlaxcaltecas voten en el 2018 por el Frente Ciudadano por México.

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Si a alguien le gusta desempeñar el papel de patiño es al actual líder estatal del PAN, Carlos Carreón Mejía, quien pretendió por unos momentos demostrar que trae el control de las negociaciones sobre el reparto de las candidaturas del Frente Ciudadano por México, cuando es un hecho que lo único que maneja en Tlaxcala es su automóvil.

El PAN, PRD y Movimiento Ciudadano ya tienen un borrador de la forma en que se distribuirán las candidaturas de los comicios federales del 2018, documento que considera entregar la primera posición al Senado al sol azteca, quien deberá nominar a un varón, mientras que la segunda sería para el PAN que estaría obligado a postular a una mujer.

Desde hace unos días el PAN a nivel nacional dejó de pelear la primera posición de la candidatura a la Cámara Alta por Tlaxcala, de ahí que las declaraciones de Carlos Carreón en el sentido de que no hay nada definido sobre el tema resultan falsas e intrascendentes.

Es obvio que Carreón Mejía intenta reconciliarse con la dueña del PAN en Tlaxcala, Adriana Dávila Fernández, quien sin dar la cara busca que uno de sus lacayos obstaculice la negociación de las candidaturas para que ella logre su objetivo que consiste en negociar y facilitar su nominación a la diputación federal por la vía plurinominal y garantizar también la designación de Juan Corral Mier como candidato a diputado local plurinominal.

Esa fue la razón principal que alentó al líder estatal del PAN a confrontar al diputado local perredista Alberto Amaro Corona, quien unas horas antes había declarado que el PRD encabezaría la fórmula al Senado por el Frente Ciudadano por México.

Las negociaciones entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano se mantendrán y no sufrirán alteraciones sustanciales. Están decididos a llevar hasta sus últimas consecuencias su coalición electoral en el 2018 y jugar esa aventura que si bien les puede dar buenos resultados también puede representar serios descalabros al no lograr el respaldo de los ciudadanos que acudirán a las urnas.

En estos momentos ni el PAN ni el PRD tienen candidatos carismáticos ni con el suficiente arraigo entre los electores tlaxcaltecas que garanticen una alta votación. Piensan que sólo por unirse serán competitivos y minimizan el apoyo ciudadano que tiene Morena y Andrés Manuel López Obrador, así como la estructura y capacidad operativa del PRI.

Además, en el PAN hay resentimientos y odios que no se van a borrar por una coyuntura electoral. Los panistas ligados al grupo de Adriana Dávila difícilmente trabajarían y apoyarían la candidatura de la sibarita Aurora Aguilar que sigue vendiendo espejitos de que es la gran operadora del ex gobernador Rafael Moreno Valle, cuando en el partido saben que al político poblano lo representa en Tlaxcala el líder del blanquiazul en Puebla, Jesús Giles Carmona.

Otra aspirante al Senado que tampoco goza del respaldo de los panistas es la actual diputada federal Minerva Hernández Ramos, quien se ha preocupado más por lograr apoyos externos que al interior de su actual partido.

Los alcaldes panistas la detestan porque apoyó con recursos públicos que gestionó a otros presidentes municipales y nunca se preocupó por darle prioridad a las administraciones donde gobierna el PAN.

En el PRD hay que ver como superan sus actuales diferencias, pues el grupo de red joven que preside Santiago Sesín Maldonado está dispuesto a disputarle a la corriente de Alberto Amaro la candidatura al Senado.

Juan Manuel Cambrón Soria, dirigente del PRD en Tlaxcala, jugará a favor de Alberto Amaro, lo que sin dudas va a generar críticas y divisiones al interior del sol azteca.

Los pleitos al interior del PRD y PAN serán la constante. Al final veremos qué tan fortalecidos salen de sus procesos internos para enfrentar en los próximos meses la gran batalla que les espera en julio del 2018.

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