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La auditoría a las finanzas de la Sección 55 del SNTE

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Un amplio expediente es el que se elaboró tras la auditoría practicada a las finanzas de la Sección 55 del SNTE. Los resultados no favorecen al líder magisterial Ignacio Díaz Grande que podría dejar su cargo y adelantarse la renovación sindical que de acuerdo a los estatutos se deberá llevar a cabo en el 2018.

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Los esfuerzos realizados por Ignacio Díaz Grande, líder sección 55 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), para tratar de solventar las anomalías encontradas en las finanzas del gremio fueron insuficientes.

 Resulta que el hoyo financiero originado por el adeudo del pago de gastos médicos a los miembros del sindicato es de 10 millones de pesos, recursos que simplemente no aparecen por ningún lado y se presume que fueron a parar a las manos del dirigente junto con otros cómplices como la ex secretaria de Asistencia Social de la Sección 55 del SNTE, Alejandra Ramírez Vásquez.

 La decisión de la dirigencia nacional del SNTE encabezada por Juan Díaz de la Torre de llevar a cabo una auditoría cuyos resultados finales ya se tienen y que en breve podrían empezar a rodar cabezas, se debió a que la administración de Mariano González Zarur cubrió en noviembre pasado los adeudos generados por gastos médicos que llevaron a cabo los miembros de ese gremio durante el 2016, sin embargo por una extraña razón los profesores no recibían esos recursos, lo que generó una serie de protestas.

 Esa fue una de las razones que provocó la destitución de Alejandra Ramírez, quien entregó los expedientes de los adeudos a la secretaria de Finanzas del gremio, Teresa Meneses, que hasta el momento no ha podido cubrir los pagos ni cuadrar las cifras, por lo que ya se habla de un probable quebranto que ronda en los 10 millones de pesos.

 Sobra decir que el más preocupado es Ignacio Díaz Grande que salió todo un cordero con piel de lobo, pues aunque está a un año de entregar la dirigencia de la Sección 55 del SNTE, es probable que se adelante su salida al estar involucrado en los malos manejos de las finanzas del sindicato.

No cabe duda que ese líder magisterial no tiene llenadero, ni porque cada mes cobra más de 150 mil pesos, siendo uno de los pocos tlaxcaltecas que puede presumir un salario tan abultado.

 Ricardo Anaya y su alianza con el adrianismo

 Me queda claro que la dueña del PAN en Tlaxcala, Adriana Dávila Fernández, tiene dos cartas para la candidatura de su partido a la presidencia de México. La primera es Margarita Zavala y la segunda Ricardo Anaya, con lo cual busca cerrar el paso a sus adversarios que están buscando candidaturas rumbo a los comicios del 2018.

 El líder nacional del PAN no tuvo ningún empacho en mostrar su alianza con el adrianismo, de ahí que dejó en claro que respalda la continuidad de Carlos Carreón como dirigente estatal, pese a que hay un grupo de panistas que ha solicitado al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación su intervención para que sea publicada la convocatoria que permita llevar a cabo la elección de una nueva dirigencia.

 Otra señal de la alianza conformada (Anaya- Dávila) para frenar la corriente morenovallista en Tlaxcala, fue la declaración de Ricardo Anaya, en el sentido de que CEN del PAN no intervendrá en la designación de los candidatos para los estados en los comicios del próximo año. Es obvio que el control del partido es clave para imponer a los panistas que podrían aparecer en las boletas electorales, situación que beneficia totalmente al grupo de la senadora.

 El líder nacional del PAN habla de unidad, pero en realidad alienta la división; habla de que su partido debe mostrar una actitud ganadora para el 2018 y en los hechos recurre a los panistas de siempre que no han podido obtener un triunfo en las urnas; habla de ser congruente entre lo que si dice y se hace, como decir que su partido trabaja en su plataforma electoral para mejorar la educación en el país para dar oportunidades de desarrollo a los mexicanos y resulta que sus hijos viven en los Estados Unidos donde acuden a la escuela.

 En fin, los panistas son la incongruencia andando. O no.