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Eladia Torres, poder con aroma de arrogancia y grilla

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Dicen que si en realidad quieres conocer a una persona le des poder y verás su verdadera naturaleza. En cinco meses del nuevo gobierno del estado se ha comprobado quienes son los funcionarios consentidos y quienes forman parte del equipo de relleno del mandatario estatal.

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La secretaria particular del gobernador Eladia Torres Muñoz sucumbió al poder y ahora su arrogancia y excesos han empezado a causar diferencias al interior del gabinete del gobernador Marco Mena, quien delegó en esa mujer la potestad de apapachar, premiar o castigar a los funcionarios estatales según le convenga.

La ex colaboradora de Héctor Ortiz Ortiz y también ex subordinada de Mariano González Zarur no duda en mostrarse como una de las poquísimas funcionarias cercanas al mandatario que además tiene el privilegio de acordar con el jefe, pues salvo ella y otros dos secretarios (los titulares de la Segob y SEP, Anabel Alvarado Varela y Manuel Camacho Higareda, respectivamente) puede hablar en persona con el tlatoani.

En complicidad con el vicegobernador Fabricio Mena Rodríguez, la ex diputada local dice que eventos se realizan, donde se llevarán a cabo, los miembros de la comitiva del mandatario, la designación de los lugares en el presidium y otros detalles que utiliza para mostrar su protagonismo y poder.

A Eladia Torres le encanta armar la grilla entre los funcionarios y amarrar navajas, pues así como escucha las quejas de un colaborador que se muestra extrañado por no ser invitado a ciertos eventos relacionados con su sector, la secretaria particular del gobernador de inmediato busca al secretario en cuestión y le hace de su conocimiento la inconformidad que existe de uno de sus subordinados, para luego ella misma ordenar que el primero sea marginado en los actos oficiales, pero cuando se vuelve a encontrar al inconforme le dice que intervendrá para que sea tomado en cuenta en eventos de Marco Mena.

Es la clásica mujer que mientras era una común mortal se mostraba amigable, abierta y hasta agradecida con aquellas personas que le extendían la mano, sin embargo hoy que se siente segura y cercana al poder piensa que ella consiguió por si sola esa posición y le da por olvidar y maltratar a quienes en su momento la ayudaron.

Se siente tan influyente que es capaz de dejar sin audio y sin personal de protocolo a la esposa del gobernador Sandra Chávez Ruelas. El fin de semana pasado al enterarse que Marco Mena prefirió ir al cierre de campaña del candidato del PRI a la gubernatura del Estado de México, Alfredo del Mazo, la arrogante funcionario dispuso que ningún empleado de giras fuera al municipio de Tlaxco donde se llevaría a cabo la inauguración de la primera feria artesal, situación que implicó cancelar cualquier apoyo de logística a la presidenta del DIF en el estado.

Pero si no me cree, busque a Óscar Amador, ex responsable de las giras del hacendado gobernador Mariano González Zarur, quien no sólo se percató de lo anterior, sino que de inmediato lo empezó a divulgar con la intención de que Marco Mena lo considere para hacerse cargo de la logística de sus eventos oficiales.

Si Eladia Torres es capaz de tratar así a la esposa de Marco Mena, imagínese que no le hace a los demás miembros del gabinete.

Y para seguir con el tema de arrogancia aderezada con un toque de traición, le confirmo que por fin ayer dejó formalmente la Subprocuraduría el poblano Víctor Pérez Dorantes, con lo cual se pone fin a una era de deslealtad, corupción e ineficiencia en la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Aunque el hoy ex funcionario marianista había presentado su renuncia desde el inicio de la segunda quincena de abril, ésta se hizo efectiva ayer cuando el procurador Tito Cervantes Zepeda confirmó que Pérez Dorantes ocultó cierta información importante sobre el secuestro registrado hace unos días en el municipio de Tlaxco.

Como encargado de la Subprocuraduría quedó el especialista Antonio Aquiahuatl Sánchez, quien se desempeñaba como titular del departamento de investigación del delito en la PGJE. La decisión fue acertada porque esa instancia quedó en manos de un experto del nuevo sistema de justicia penal que sin duda mejorará el desempeña y trabajo que efectúa esa dependencia estatal.

Ojalá la salida de Víctor Pérez sirva para realizar una limpia a fondo en la Procuraduría, pues es evidente que la corrupción e ineficiencia que heredó la ex procuradora Alicia Fragoso Sánchez se encuentra arraigada en todas las oficinas.

Otro cambio que por fin se logró fue en la delegación de la Cruz Roja de Tlaxcala, donde por muchos años Martha Sesín Rosas manejó de manera discrecional los recursos de esa noble institución.

Entrará como relevo Silvia Elena Rodríguez Espino, quien desde ahora le puedo adelantar que encontrará en ruinas la Cruz Roja y si le busca también podría ubicar un abultado expediente que documenta los presuntos malos manejos financieros que a lo largo de muchos años habría cometido la señora Sesín.

Esperamos que el cambio en esa institución sea para bien.