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¿Un gobernador priísta respetuoso de la ley?

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Es evidente que los priístas tlaxcaltecas que andan en abierta promoción para lograr una candidatura rumbo a los comicios del 2018 no cuentan con el aval del gobernador Marco Mena, quien utilizó la llegada de Florentino Domínguez al PRI para pedirles que dejen de comer ansias, es decir, dejen de moverse porque igual y no son los elegidos.

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El priísta Marco Mena no puedo evitar la tentación y se comprometió desde ahora a ganar en el 2018 las elecciones federales y locales en Tlaxcala.

Pese al arranque lento de su gobierno y sin tener un rumbo definido, el gobernador aprovechó la llegada de Florentino Domínguez Ordoñez a la dirigencia estatal del PRI para pedir unidad, la cual sólo existe en el discurso y en los mil quinientos militantes que acudieron al salón Joaquin Cisneros del recinto ferieal, porque habría que preguntarle al mandatario y a su hermano Fabricio Mena Rodríguez si ya cumplieron los compromisos pactados durante la pasada campaña electoral.

El PRI que está con Marco Mena es el de los besapies y no representa al PRI que trabaja electoralmente y cuyos liderazgos fueron marginados en los últimos cuatro meses. De los 15 coordinadores regionales que operaron en la campaña del hoy gobernador, sólo dos están incrustados en la administración y ya no le cuento de los liderazgos que estuvieron en cada municipio y comunidad, porque la lista de priístas resentidos sería enorme.

El sábado el gobernador recurrió a la parefernalia para mostrarse como el priísta número uno de Tlaxcala. Sin proponerselo dejó en claro que Florentino Domínguez será una figura decorativa en el partidazo, pues Marco Mena se asumió como el nuevo comandante de las fuerzas priístas que operará las campañas y la estrategia rumbo a los comicios del 2018 en que los tlaxcaltecas acudirán a las urnas a elegir Presidente de México, Senadores, Diputados Federales y diputados locales.

Pero eso sí, Marco Mena insistió en que hará esa labor política-electoral respetando la ley.

Según el mandatario, “será cuidadoso de esas líneas que marca la ley respecto a su cercanía con el partido. No más allá, pero tampoco menos, cerca y junto, vamos a caminar hombro con hombro, como ciudadano y como priistas, no tengan duda de eso”.

“Queremos un México que se impulse en su propio esfuerzo para ser exitoso y para eso la nueva dirigencia del partido en Tlaxcala, la dirigencia nacional del partido y todos nosotros como priistas estamos trabajando día a día, y como ciudadano y como gobernador contarán con mi respaldo como marca la ley no más allá, pero tampoco menos”.

Por lo visto, a Marco Mena aún le dura la borrachera provocada por el triunfo alcanzado el año pasado cuando el PRI logró retener la gubernatura del estado, sólo que se le olvida que una parte clave de esa victoria se debe a la operación y a la estructura electoral que el ex gobernador Mariano González Zarur tenía en las dependencias estatales y que hoy poco a poco va siendo desmantelada.

Ese efecto de éxtasis sin duda alimentó ese discurso demagógico que poco a poco empezó a inundar el salón Joaquín Cisneros y que los besapies ahí presentes se creyeron porque terminaron eufóricos.

Quién puede creer que las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto han funcionado y transformado a México.

Quién puede creer que Enrique Ochoa Reza, líder nacional del PRI está cambiando con su diatriba las líneas del debate político nacional.

Quién puede creer que el futuro del país depende de mantener la vitalidad de las transformaciones históricas realizadas en los últimos años por el presidente Peña Nieto.

Quién puede creer que un gobernador priísta va a respetar la ley.

El PRI de Marco Mena está enclencle y conforme se acerque el arranque del proceso electoral quedará demostrado que el gobernador sufrirá mucho para cumplir su promesa de ganar los comicios en el 2018. Sólo es cuestión de tiempo para comprobarlo.

Lo bueno del evento es que por fin y tras casi dos largos meses Florentino Domínguez y Sonia Montiel pudieron asumir la presidencia y la secretaría general del PRI en Tlaxcala.

Lo malo la ausencia del ex gobernador Mariano González Zarur, la cual se hizo más evidente cuando Marco Mena destacó la presencia de los ex mandatarios Samuel Quiroz, Beatriz Paredes y Tulio Hernánez, quienes por cierto apenas si recibieron aplausos de los priistas reunidos en el mencionado salón.

En fin, veremos como inicia la era de Marco Mena como jefe político del PRI.