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Personaje que insista en ir a 2016 sin aliarse con otras fuerzas, lo único que está haciendo es condenar su capital político a la extinción.

Adriana Davila Fernandez, Caricatura, Aurora Aguilar, Martha Palafox, Lorena Cuellar, Serafin Ortiz, Sucesion, Oposicion, 2016

Ya vio la oposición que el señor Manchis le dio la vuelta. Tan soberbios fueron los titiriteros que entre ellos mismos afloraron puntapiés y piquetes de ojo. Hicieron añicos la oportunidad de conformar propuestas competitivas.

Por ejemplo, en el segundo distrito, si sumamos los votos del panista Miguel Ángel Polvo y de la panista-petista-orticista Alejandra Ramírez Ortiz, tendremos un resultado superior al alcanzado por Anabell Alvarado. Si añadimos la rara modorra de Santiago Sesín, llegaremos a la conclusión que el único opositor real fue Marco Antonio Castillo, de Morena.

El primer distrito se cuece aparte. La soberbia del ex gobernador Sánchez Anaya, lo llevó a otra extraña modorra, que le significó el vergonzoso dos a uno propinado por la priísta Rosalinda Muñoz. De Orlando Santacruz no se esperaban grandes cosas, dada su lista de pendientes contables y jurídicos. ASA tendría que haber sido la verdadera oposición, pero no lo fue, o tal vez no lo quiso ser.

El descalabro del perredista Tomás Orea en el tercer distrito, y el empecinamiento por colocar a la panista Lilia Caritina en lugar de Vicente Hernández Roldán, también fueron reflejos de la sobredad perredista y albiazul, subidos a sendos proyectos, excluyentes y arrogantes que, cara pagaron la factura. Las dos decepciones aquí fueron Ana Lilia Rivera, de Morena y Daniel Romero, el independiente que se la pasó descubriendo en Tlaxcala el hilo negro.

La necesaria alianza

A los líderes de la oposición priísta no les queda demasiado tiempo para ponerse de acuerdo. Ya se dieron cuenta del mal negocio que resulta ir cada cual por su lado a una batalla contra un político lleno de mañas, y repuesto de la paliza que se dio él mismo durante casi todo su sexenio.

Imaginen ustedes una alianza tan fuerte que sea capaz de superar enconos entre Adriana Dávila, Héctor Ortiz y Aurora Aguilar. Prácticamente serían invencibles.

El problema estriba en quién encabezaría esa alianza. Alguien tiene que ceder, lo saben. Mejor sería sentarse a una mesa con una actitud que priorice al proyecto y no a la persona.

Si el protagonista sale de un sesudo análisis, no sólo serían capaces de enfrentar con muchas fuerzas a Mariano… podrían hasta pensar en vencerlo.

PRD los escenarios

Parece que las rancias tribus amarillas perdieron la confianza en su líder estatal, Manuel Cambrón. Incrementaron la distancia de los grupos a los cuales sirve este jovenazo, y pusieron en claro que al ser parte del gobierno, cuentan también con el respaldo mariano, en tanto una ventaja difícil de remontar para esa oportunista etapa en el PRD.

En lo que acuerdan la dimisión de Cambrón, los viejos amarillos no pierden el tiempo. Han dado signos de vida y seguramente tienen ases bajo la manga que incluso podrían ser la tabla salvadora de Mariano.

¿Por qué?

Muy simple, para que el actual mandatario haga sombra a la decisión que tome el autoritarismo institucional de Peña Nieto, va a estar en chino. Lo más probable es que la designación del próximo candidato o candidata del PRI a la gubernatura de Tlaxcala se dé en los Pinos.

Entonces Mariano podrá utilizar su derecho de veto, ya sea haciendo sugerencias a Peña, o bien, decantándose por algún perredista de la vieja guardia. Y como ya le halló la hebra, hoy resulta que hasta podría influir para la derrota de su propio partido, pues quien sea el ungido o ungida por Peña no le garantiza inmunidad.

Y dentro de esa vieja guardia de la Izquierda, quién negaría rotundamente una posible alianza entre los primos, Mariano y Alfonso Sánchez Anaya. Y aquí la derrota del güerito de rancho, vuelve a tomar dimensiones interesantes.

¿Alternativas?

La senadora petista Martha Palafox Gutiérrez, encarna un incipiente proyecto con una base nada despreciable. La ex dirigente priísta del sector popular, protagoniza una interesante alianza estratégica con Andrés Manuel López Obrador.

De hecho, la huamantleca representaría a Morena en un estado tan convulso como Tamaulipas, donde el partido de AMLO se ubicó como la tercera fuerza, en una elección que debió sobreponerse a un delicado contexto de violencia.

No nos extrañe pues, que el apoyo del tabasqueño tenga un pequeño viraje, y deje de ser tan generoso como lo venía siendo con Sánchez Anaya, quien en tal escenario habrá optado por seguir en el sitio de confort que le permite estar cerca del gobernante en turno.

¿Y Lorena?

Tendrá que volver a armar su estrategia en el PRD. Ya vio hasta dónde puede llegar esa vieja guardia izquierdista unida a Mariano. Disponerse a una lucha contra este sistema dentro del propio partido sería un método con resultados inciertos.

Su importante capital social tiene la necesidad de afianzar la fracción de partido que le toca, y procurarse en la mesa de las alianzas donde, con o sin ella como personaje central no se diluya en el río revuelto del cual, en esta ocasión, Mariano fue el ganón.